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domingo, 19 de noviembre de 2017

10 claves para que volver a empezar suponga avance y no repetición

Suele suceder cuando sientes que el duelo que te mantenía ensimismado está finalizando. Tras haber constatado una realidad diferente a la que habías planeado, haberte permitido liberar las emociones de ese quiebre y, con aceptación pero sin resignación, haberte reconciliado con la vida y contigo mismo, logrando transmutar la adversidad en provechoso aprendizaje.

Entonces, cuando ya estás en disposición de reconocer que cuentas con la energía necesaria para emprender una nueva etapa, también eres capaz de escuchar algo más que tu propia copla lastimera. 

Y es por eso que ya puedes oír la sutil, entusiasmada y perseverante llamada de la vida. Me encanta como expresó este momento, el gran poeta Mario Benedetti, en su poema “Piedritas en la ventana”:


De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.”

 La vida, esa que tú también eres pero que temporalmente habías querido dejar fuera del envoltorio de tu estado de ánimo, te está echando piedrecitas en tu ventana. Vestida de alegría parece querer convocar tus ganas de vivir. Te está pidiendo que te asomes y compruebes que aún hay un camino que te espera.Un sendero marcado por un señalizador que reza: Volver a empezar.

Ante la esperanza de percibir que, en alguna dirección, es posible ir más lejos, resulta difícil resistirse a abrir esas ventanas. Las de tu mente, tu corazón y tu experiencia vital al completo. Sabes que quizás no podrás divisar claramente el final de esa nueva ruta pero intuyes que está a tu alcance.  Estás deseando enfrentar ya ese momento en el que respondas a la vida sonriéndole con complicidad de compañeras de viaje.

Pero también este es el momento en el que pueden surgir dudas e incertidumbres. Quieres volver a empezar pero no deseas volver a confundirte. ¿Cómo lograr que esos nuevos pasos se consoliden en un verdadero avance y no resulten un vano movimiento que te deje en el mismo lugar aún con más frustración? Confías en que hay otra manera pero una vez te asomes a esa ventana, ¿por dónde comenzar para dar pasos coherentes con esa posibilidad?

En mi experiencia personal y acompañando como coach a otras personas en sus procesos de expansión, he constatado que aún con las particularidades requeridas para cada circunstancia individual, esos primeros movimientos suponen una suerte de ampliación de la perspectiva a todos los niveles. El conjunto de propuestas que te señalo a continuación van esa dirección y pueden ayudarte a que cada nueva etapa en tu viaje de realización se convierta en una gratificante espiral de crecimiento:  

1.- Ser más consciente de las creencias que enmarcan tu manera de pensar y aprender a cuestionar las que te limitan. En este sentido te será muy útil poner en práctica las sugerencias que te propongo en “Deshaciendo el apego ciego a un pensamiento”. Y también puede ayudarte esta visualización creativa titulada “Abrir las ventanas, abrir la mente y el corazón” que tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas más creativas y constructivas:



2.- Detectar patrones de comportamiento automáticos que te bloquean o sabotean tu avance. Para trabajar este aspecto encontrarás muchas ideas en los artículos “Es humano tropezar pero también dejar de hacerlo” y “Cómo lograr que el sosiego sustituya a la precipitación”

3.- Reconocer y atender tus estados de ánimo sin permitir que te arrastren o nublen tu razón. Para lograrlo te propongo practicar estos “Cinco pasos para relacionarte bien con tus emociones”. Mejorar la gestión de tus emociones también te será útil para “mantener alta tu motivación” y “transformar positivamente tus actitudes”

4.- Manténer claros tus más profundo valores y dejar que sean ellos los que definan tus objetivos y sostengan la coherencia de tu trayectoria. Una forma divertida de ternerlos presentes es elaborar “el mandala de tus valores” y colocarlo en un lugar bien visible para que te resulte una fuente de inspiración.

5.- Ampliar tu capacidad de enfoque y concentración para aplicar tu energía allí dónde están tus objetivos y tus más profundas motivaciones. Tu atención es un valioso capital. Y puedes aprender “como desarrollarla, manejarla e invertirla eficazmente”.

6.- Contemplar, con más curiosidad que temorlos territorios aún sin explorar. Aceptar la incertidumbre que supondrá ir, tras tus sueños, más allá de lo conocido. Te ayudará aprender “cómo mantenerte en la frecuencia de tus más felices sueños”

7.- Descubrir  y activar alternativos y motivadores cauces de acción para no quedarte anclado en rutinas nocivas. Prueba a “moldear tu entorno para que te moldee positivamentey a "cultivar las semillas de la creatividad".

8.- Reconocer y recordar al relacionarte contigo mismo y con los demás, que por formar parte de la vida, todos somos únicos, valiosos e igualmente dignos de amor, aún cuando la limitada percepción individual no alcance a comprenderlo. Puedes empezar por ampliar tu campo de resonancia empática” y “cultivar positivas actitudes para mejorar tu autoestima”.

9.- Cultivar pausas y silencios que te ayuden a “retornar a la paz de tu hogar interior” y recuperar tu centro. Momentos que promoverán en tu ánimo, equilibrio, motivación, serenidad y alegría de vivir. A tal fin te propongo “Quince pausas para la autoayuda”.

10.- Profundizar tu percepción del momento presente experimentándolo sin resistencia y disponer tu ánimo para “honrar la vida”, aceptándola en su diversidad, apreciandola y cuidándola.  Contemplar tu ahora con amabilidad y buscar siempre, aún en medio del dolor y la oscuridad,  la belleza floreciendo a tu alrededor. En la profunda y recomendable película “Belleza oculta” de la que he seleccionado aquí una escena, queda muy bien expresado este concepto:




Tras reconocerte en tu potencial y en tu tono y además, volver a sentirte parte de esa sinfonía universal que es la vida empiezas a recuperar también la confianza y el valor para seguir adelante intuyendo la partitura que nos une en clave de amor. Aunque aún, cada uno y todos a la vez, estemos ensayándola, teniendo que volver a empezar, una y otra vez. Me gusta como lo decía Virgilio, el poeta romano que en La Divina Comedia aparece como guía en los infiernos: “Levántate otra vez, olvídate de tus temores. Un día, ¿Quién sabe? Incluso estos días difíciles serán grandes momentos para recordar.”

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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La espiral del cambio: Cómo reconocer y aprovechar sus diferentes fases.



Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

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sábado, 30 de abril de 2016

Diez reflexiones y diez prácticas para mejorar tu autoconfianza

En un relato de la tradición hindú se cuenta que hubo una vez “un rey que convocó a los miembros de su corte para comprobar cuál de ellos era digno de ser su consejero. Muchos respondieron a su convocatoria y una vez estuvieron todos reunidos en palacio, el rey les habló así: ‘Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme, en una maceta, la planta que haya crecido. El que consiga los mejores resultados será el que ocupe el cargo’.

Pasado el tiempo establecido para la prueba sólo una tercera parte de los convocados fueron al castillo a mostrar al rey sus logros. Y hubo un joven que aún no habiendo conseguido hacer florecer su semilla, acudió a palacio con su maceta vacía, en medio de las burlas de los demás. Por el camino fue pensando todo lo que había aprendido sobre jardinería en estos seis meses  y también sobre virtudes humanas como la paciencia y la perseverancia. Volvía a palacio porque  quería aprender más de aquellos que hubieran alcanzado el objetivo. Y así se lo explicaría al monarca.

El alboroto se transformó en silencio expectante mientras el rey se paseaba entre los participantes admirando las plantas. Finalizada la inspección hizo llamar al joven de la maceta vacía y le invitó a explicar su experiencia ante la mirada atónita de los demás. Tras escucharle,  el rey informó: ‘Este joven será mi nuevo consejero. A todos se os dio una semilla infértil. Algunos no han vuelto y otros habéis tratado de engañarme presentándome resultados falsos. Este joven ha tenido la valentía de volver y mostrar con franqueza su fracaso en el intento. Pero además, tal como ha explicado,  ha sido capaz de aprender de la experiencia y mantiene la esperanza de poder aprender aún más. Su honestidad y confianza en si mismo me llevan a darle también mi confianza.".

Es muy habitual que al hablar de autoconfianza se mencione a personas que han conseguido grandes objetivos. Y hay razones para hacerlo así pues la confianza es el motor capaz de llevarte aún más lejos de lo que nadie imaginó. Sin embargo he querido comenzar  esta reflexión con un relato, en el que el protagonista, aún habiendo fracasado, se mantiene seguro de si mismo, pues creo que pone de manifiesto las bases sólidas en las que ha de apoyarse la autoconfianza para no confundirse con la soberbia, la inconsciencia o el autoengaño, cimientos de barro que vuelven inconsistente cualquier confiada disposición de ánimo.

Desde este enfoque y teniendo en cuenta que la confianza en uno mismo se puede aprender y desarrollar,  hoy quiero compartir contigo diez reflexiones y diez  prácticas para mejorarla:

1.- Contempla los retos superados:

Reflexión:
Desde que naciste, cada día, has superado retos. Sacando de ti fuerza, sabiduría y talentos desconocidos. Hoy también puedes hacerlo. Si estás vivo aún hay recorrido. Allí donde estés tu eres la posibilidad y el ahora la oportunidad. Confía en tu capacidad para afrontar la realidad, darle sentido y aprender de ella. Si un camino no te lleva hasta donde quieres ir te traerá el aprendizaje que necesitas para evolucionar.

Práctica:
Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Haz un lista de los momentos de superación más importantes de tu vida. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista cuando quieras reforzar tu confianza.

2.- Eres parte de la vida. Recuerda la fortaleza del espíritu humano.

Reflexion: 
Eres un precioso misterio. No te dejes encasillar por definiciones limitadoras. Tu no eres una éxito o un fracaso sino una persona que crece, imaginando, experimentando y aprendiendo.  Ser ya es mucho. Es colaborar a que la vida vaya siendo. Pero no creas que solo cuentas con los recursos desarrollados hasta ahora.Nadie conoce el límite del potencial humano. ¡Puedes superarte!

Práctica:
Cierra los ojos y comienza enfocando tu atención en tu casa, tu trabajo y tu grupo social. Agradece todo lo que desde el exterior esté suponiendo un apoyo positivo. Luego piensa en tu cuerpo físico, pensamientos, sentimientos, creencias, sistema de valores, o sentido de identidad. Agradece todo la ayuda recibida en estas áreas. Y comprueba como aún cuando, a veces, te hayan podido fallar los amigos, el trabajo, no te has encontrado cómodo en tu hogar, te has sentido enfermo, desanimado, se han quebrado tus creencias o has atravesado etapas de confusión y baja autoestima, has logrado encontrar impulso para continuar.
En esos momentos, aún faltándote los recursos más tangibles, has conectado con la fortaleza interior del espíritu humano, sea como sea que tú la percibas. Fuerza individual integrada en un campo de energía y conciencia colectiva susurrando ¡sigue adelante!.
Toma consciencia de tu respiración y al inspirar imagina que  esa energía universal va llenando todos los niveles de tu ser.  Respira así hasta experimentar una sensación de mayor confianza. Enraízate en ese fondo vital pues ahí es donde siempre encontrarás la sabiduría y los recursos necesarios para desplegar todo tu potencial humano.

3.- Tu autoconfianza queda determinada por los términos con los que te defines.

Reflexión:
¿Qué te cuentas sobre ti mismo? Es saludable reconocer en qué puedes mejorar pero para desarrollar confianza necesitas además reconocer tus fortalezas.  Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. Salpica de esperanza esos diálogos pero deja de lado idealizaciones sobre ti mismo que sólo te llevarán a la frustración y la culpa.

Práctica:
Te invito a escuchar el audio titulado “Viendo crecer tu árbol de la autoestima”, en el que te explico una sencilla herramienta que te permitirá tener una imagen de ti mismo, centrada en tus cualidades y logros. Un ejercicio muy útil para mejorar tu autoconfianza:


4.- Los demás pueden decir lo que quieran pero sólo está en tu mano hacer lo que quieres:

Reflexión:
Cuidado con las expectativas que los demás tienen sobre ti y tus capacidades pues pueden mellar tu confianza. Te pueden ser útiles como puntos de vista pero no los confundas con verdades absolutas. Es bonito contar con el aprecio ajeno. El problema comienza al confundir el valor personal con la opinión que los demás tienen de ti. Más allá del éxito obtenido e independientemente de las opiniones ajenas, ¿con qué te sientes pleno y contento? Aléjate de las personas que intentan cortar tus alas y pasa más tiempo con quienes te apoyan e inspiran. Compararte no es saludable pero puedes aprender observando como afrontan la vida las personas que admiras.

Práctica:
Haz una lista de libros y películas que muestren ejemplos de superación personal para encontrar en ellos inspiración siempre que la necesites. Realiza además otra lista de la música que te motiva y las actividades o compañías que te ayudan a conectar con tu mejor versión y procura que estén presentes en tu vida.

5.- No hace falta hacerlo todo a la perfección para realizar una positiva aportación.

Reflexión:
Pregúntate en toda ocasión: ¿qué es lo que puedo ofrecer? Aunque creas que nada tienes siempre puedes dar algo más de ti mismo. Cada día agradece lo que has recibido y felicítate por lo que has aportado. La vida es una trama de colaboración y en ese tejido, cada hebra tiene su valor. Aprende de la rosa que aunque tiene espinas ofrece su perfume. Más allá de las asperezas de tu personalidad puedes compartir el aroma de tu mejor actitud.

Práctica:
Elige una tarea de voluntariado en el área que más te entusiasme o dónde creas que puedes ser más útil. Mientras que ayudas a otros puedes descubrir que eres bueno en tareas en las que no hubieras pensado. Descubres tus dones al compartirlos.

6.- Visualízate en tu mejor versión pero aprende a contemplarte con ternura aún en la peor:

Reflexión:
La imaginación te sirve para ampliar horizontes, la paciencia y el humor para aceptar dónde estás. Confía en lo que puedes llegar a ser pero primero acepta y aprecia lo que ya estás siendo pues son los cimientos sobre los que construyes tu mañana. Empieza como el personaje del relato, siendo honesto para reconocer tus limitaciones a la vez que totalmente confiado en tu capacidad de aprender. La honestidad con uno mismo a veces escuece pero termina siendo liberadora porque abre la puerta al aprendizaje y al cambio. Crecer implica ver tus capacidades para optimizarlas y descubrir tus limitaciones para superarlas. Conocer ambas facetas mantiene tu autoestima en realista equilibrio.  Procúrate la mejor formación en las áreas que te interesen, entrena cuerpo y mente poniendo tu mejor esfuerzo pero síquete dando amor incondicional independientemente de los resultados.

Práctica:
Date permiso para hacer “tonterías”,  arriésgate a hacer el ridículo en cosas sin importancia y que no pase un día sin reírte de ti mismo. Atrévete a contar un chiste o trata de quitar hierro a una situación tensa con una respuesta  graciosa. Haz broma refiriéndote a alguna de tus manías o caricaturiza algo que sea propio de tu forma de ser.

7.- Aprende a convivir con el miedo y la incertidumbre:

Reflexión:
Las personas que confían en sí mismas también sienten miedo ante la incertidumbre y notan inseguridad en momentos de inestabilidad. La diferencias es que aceptan estas emociones como parte de la experiencia de la vida y aprenden a gestionar constructivamente esa energía emocional. Al caminar das un paso en el vacío mientras con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida, para evolucionar, es necesario integrar momentos de inestabilidad.

Practica:
Regálate tiempos de autoescucha. Búscate un lugar tranquilo, pon una música suave que te resulte entrañable pero no te distraiga, toma papel y lápiz y ves respondiendo a las preguntas que te indico a continuación. No fuerces las respuestas, deja que vayan apareciendo. Sé paciente contigo mismo, como lo serías con un buen amigo: ¿Qué te está sucediendo? ¿Qué daño o qué pérdida estás sufriendo? ¿Con qué área de tu vida está relacionado? ¿Te asustan algunas circunstancias que tienes que afrontar? ¿Qué te preocupa? ¿Qué significado le das a ese asunto? ¿Qué consecuencias negativas crees que tendrá para ti? ¿Cómo podrías disminuir esos perjuicios? ¿Ves alguna solución? Reconoce lo que no está en tu mano cambiar y responsabilízate de lo que está dentro de tu campo de influencia. ¿Qué quiero que pase? ¿Y qué lograré si obtengo eso? ¿Qué deseo verdaderamente ¿ ¿Qué puedo hacer o pedir para conseguir lo que quiero? ¿Qué necesito hacer para sentirme en paz conmigo mismo, aunque no consiga lo que quiero?

8.- Superando retos descubres tu escondido potencial:

Reflexión:
Cuando eras niño, llevado por la curiosidad, disfrutabas frente a cada desafío y te entusiasmabas aprendiendo. Cuando aún no sabías andar o hablar, no vivías estas circunstancias como un problema sino que te divertías aventurándote más allá de tu zona de comodidad para experimentar en el terreno de lo desconocido. Apuntabas alto, intentando hacer todo aquello que hacían los mayores. Y atravesando emociones, intentándolo una y otra vez, descubrías con alegría que tú también podías sosterte de pie o pronunciar algunas palabras. Convoca al niño que aún hay en ti y haz aquello que crees que no puedes hacer. Con cada experiencia en la que te atrevas a mirar a tus miedos cara a cara y a aceptar que caminen a tu lado sin obstaculizarte el paso, generarás más y más fortaleza, coraje y confianza.

Práctica:
No te dejes arrastrar por las rutinas que nada te aportan. Paséate  fuera de las zonas de confort. “Jugar así implica, por ejemplo, salir a dar un paseo y moverte diferente. Cambiar algún ingrediente al elaborar tu preferido pastel. Poner más atención al tono de la voz en vez de al contenido de una conversación. Sorprenderte haciendo algo al revés o saboreando el vacio que aparece al no hacer algo que estés habituado a hacer. Por un día, imaginar que acabas de nacer. Experimentar con alguna nueva afición. Ponerte en contacto con quien jamás hubieras pensado conversar. Atreverte a darte eso que nunca te das. Probar a expresarte con los gestos y sin hablar. Hablar de tu experiencia imaginando que eres únicamente el dedo gordo de tu pie. Cantar cuando toca comer y retozar cuando esperabas descansar. Cambiar el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, probar nuevas experiencias más allá de lo habitual.” (“Loque el corazón quiere contemplar”)

9.- ¡Que la fuerza de la perseverancia te acompañe!

Reflexión:
La palabra perseverancia proviene del término latino “perseverantia” que significa constancia, persistencia, firmeza, dedicación o tesón aplicado a actitudes, propósitos u acciones. Una capacidad que se despliega frente a disficultades, frustraciones, cansancios o desanimos. "Mi fuerza se apoya únicamente en mi tenacidad" decía Louis Pasteur.

Práctica:
Haz una lista de los hábitos que te alejan de tus objetivos y descubre cuál es el precio por sostener perseverantemente cada uno de ellos. Luego considera cuanto podrías confiar en ti mismo si esa misma constancia la aplicases a rutinas beneficiosas. Después elige un hábito que te pueda resultar favorable y elabora un plan de acción que incluya un compromiso contigo mismo para lograr incorporarlo a tu vida. Asegúrate que tu plan sea claro y específico, que incluya plazos razonables, fechas de evaluación y formas concretas de premiar tu esfuerzo y resultados.

10.- Cuídate por dentro y por fuera:

Reflexión:
Aprende a hacerte cargo de tu bienestar como forma de autoliderar tu vida. Escuha, respeta y cuida tu cuerpo. Apoya los sueños cantando en tu corazón. Procura que tus valores orienten tus actos buscando la coherencia entre lo que piensas, sientes y haces. Atiende tu apariencia para que tu interior y tu exterior estén en sintonía. Acicálate siempre que puedas con una sonrisa amable que represente el reconocimiento de la preciosa vida que en esencia todos somos.

Práctica:
Escucha y practica esta visualización guiada, titulada “De corazón a corazón” creada para moverte en contextos sociales nuevos con más confianza y establecer vínculos afectivos más armoniosos y satisfactorios:


Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Para expresarte: Entre la pasividad y la agresividad elije la asertividad.




Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

domingo, 28 de febrero de 2016

Cómo reconocer, ampliar o transformar tus mapas de la realidad

Recuerdo que, en mi infancia, me encantaba realizar una tarea escolar que llamábamos “hacer mapas”.  Consistía en colorear y llenar de contenido el contorno, dibujado en papel, de alguna zona geográfica. Ya entonces aprendí que podía haber distintos mapas de un mismo territorio según qué características se quisieran destacar. A veces, entre otras opciones, dibujábamos ríos y montañas, detallábamos el tipo de industria o dejábamos señalada la densidad de población. Y aún mantengo en la memoria la curiosa sensación que experimentaba al comprobar que, en el mapa de mi región, nunca quedaba representado casi nada de lo que, con diez años, yo consideraba importante.

Estaba acercándome, sin saberlo,  a un concepto metafórico que, años más tarde, estudiando PNL (Programación Neurolinguistica), comprendí en profundidad. Desde ese enfoque, autores como R. Bandler y J. Grinder consideran que “el territorio es la realidad escueta y completa y el mapa es el modo personal de captarla”.

Cada ser humano procesa la información que le llega del entorno a través de sus cinco sentidos. Esta abrumadora cantidad de datos es imposible de asimilar en su totalidad por lo que la sometemos a filtros mentales que seleccionan parte de ese contenido. Así, desde el comienzo, cada uno va elaborando, más o menos conscientemente, su representación de la realidad, su mapa del territorio. Percepción particular limitada por un tamiz de variables neurológicas, socioculturales y derivadas de la historia personal. Mapa que perfila una perspectiva y un propósito de búsqueda, orientando nuestras acciones

La metáfora del mapa siempre me ha resultado muy útil para comprender mejor algunas situaciones de mi vida. Como varios tropiezos que vinieron por haber olvidado que “el mapa no es el territorio” , famosa frase acuñada por el lingüista polaco Alfred Korzybski, en la primera guerra mundial,  tras caer, junto a su batallón, en una zanja que no estaba señalizada en sus mapas.

También, gran parte de mi labor como coach personal, consiste en ayudar a mis clientes a tomar conciencia tanto de las limitaciones de los propios mapas como de las posibilidades de ampliarlos. Un espacio de trabajo que tiene mucho que ver con cambiar el concepto de verdad absoluta por el de mapa de posibilidades.

Por si te sientes atascado o desorientado y acaso a ti también te puede resultar inspirador, hoy quiero compartir contigo unas cuantas alrededor de este enfoque. Pues tangas la edad que tengas, estás en la escuela de la vida y puedes seguir aprendiendo mientras disfrutas “haciendo mapas”.

Para empezar te invito a escuchar la historia de Perico Periscopio, uno de los personajes de mi libro, quien, siguiendo su curiosidad, se atreve a ir más allá de la estrechez de miras de su entorno y descubre nuevos horizontes de capacidades y posibilidades para si mismo y para los demás. Tras escuchar este audio pregúntate: ¿En qué aspectos me limitan mis miedos? ¿Qué hay más allá de mi techo de seguridad? ¿Cómo puedo ampliar mis puntos de vista?


Como todo ser humano, tienes la libertad de acción que te permite tu inconsciencia. Por lo que entiendo que lograr que tu mapa de posibilidades sea cada vez más amplio pasa por expandir la consciencia de la vida que eres, a los dos lados de tu piel. Las sugerencias que te propongo a continuación te ayudarán, de una u otra manera, a lograrlo:

Descubre tu mapa del autoconcepto y despliégalo periódicamente para ampliar datos:

Responde honestamente a las preguntas que te propongo a continuación. Cada una de esas respuestas irá perfilando el contorno del concepto que tienes de ti mismo (límites, fronteras, debilidades, fortalezas, etc…). Te sugiero que lo consideres como algo orientador, en algunos aspectos, pero siempre ampliable en cuanto a tus posibilidades de evolución.

¿Qué quieres ser pero crees que nunca serás? Tu límite
¿Qué no quieres ser y crees que nunca serás? Tu frontera
¿Qué queres ser y crees que podrías llegar a ser? Tu potencial
¿Qué no quieres ser pero crees que podrías llegar a ser? Tu debilidade
¿Qué quieres ser y crees que siempre serás? Tu esencia
¿Qué no quieres ser pero crees que siempre serás? Tu sombra

Para trabajar sobre las diferentes áreas de este mapa te recomiendo la lectura y puesta en práctica de los ejercicios explicados en: Cuatro propuestas para descubrir tus talentos”, “Claves para mejorar tu autoestima”, “Descubre el mandala de tus volores”, “Superación personal”,  “Cómo abrazar tu sombra emocional” y “Lo que tienes aunque creas que ya nada te queda. Toma conciencia, con inocencia, asombro y confianza, de la vida que eres, incluyendo materia y forma, capacidad y sentido, sueños y esperanzas. El camino del autoconocimiento es como armar un rompecabezas sin saber la imagen que surgirá al completarlo porque ¡eres un precioso misterio!

 Amplía tu mapa del momento presente practicando la plena atención:

Cuanto más consciente seas más intensa la experiencia de vivir. Cuando vayas a comer, a ducharte, a fregar los platos o a realizar cualquier otra acción que quizás, por ser cotidiana, la haces de forma automática, tómatelo con calma y concentración. Utiliza tus cincos sentidos y disfruta de los matices de olor, sabor, sonido, textura o color. Aunque todo parezca igual, a cada instante, todo es diferente y, así visto, el presente resulta apasionante.

Desarrolla tu capacidad de ser observador de tus pensamientos, sentimientos y sensaciones. Y también ampliar los modos de interactuar con ellos para entender mejor lo que te pasa, lo que haces con lo que te pasa y lo que quieres que te pase.

Encuentra tiempo para estirar tus músculos, caminar, practicar algún deporte o bailar y mientras lo haces, escucha a tu cuerpo. ¿Qué dicen tus movimientos sobre tus sentimientos y actitud?

Procúrate pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad. El silencio ayuda a percibir el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición. Siéntate cómodamente y durante diez minutos pon tu atención en tu respiración. Observa cómo entra y sale el aire por tu nariz. Cuando tu atención quede captada por un pensamiento, sensación o emoción, nómbralo en silencio y sin juzgarlo. Luego vuelve a enfocarte en la respiración. Escucha con atención lo que canta tu corazón cuando no hay condición que frene su canción.

Más información sobre este punto en Haz de tu diálogo interior, tu alidado” y “EmocionArte

Asómate fuera del mapa:

Para hacerlo puedes utilizar preguntas, usar tu imaginación, atender tsu intuiciones, desarrollar la creatividad, escuchar a otras personas, ampliar tu capacidad de resonancia empática o atreverte a cambiar tu repertorio de acciones, por ejemplo.

Cada vez que te atreves a formularte una nueva pregunta, te permites expandir tus límites. No todas las preguntas necesitan respuestas. Algunas interrogantes tienen como objetivo apuntar hacia un nuevo horizonte más allá de las acomodadas certezas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. 

Imaginar una nueva realidad es el primer paso para crearla. Describe lo que ves cuando miras por encima de algunas circunstancias, actitudes y creencias: ¿Qué pensarías, sentirías y harías si no te pareciera imposible? ¿Qué acciones emprenderías si te sintieses libre? ¿Qué decisiones tomarías si supieras que vas a tener éxito? Si te apasiona imaginarlo ya estás transitando por un camino que pronto aparecerá. Tu  imaginación puede llevarte allí donde no se atreve tu lógica pero ya está tu corazón. ¡Déjale que te muestre el camino! Te sugiero el audio que aquí te presento, titulado Abrir las ventanas, la mente y el corazón,  una visualización creativa para dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a ideas más constructivas.


Toma consciencia de las variadas facetas de toda situación y aún cuando mucho no comprendas, dale espacio en tu corazón. Observa el invierno y aprendo a mirar más allá de las apariencias. Bajo la silenciosa nieve la vida sigue latiendo. Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Atendiendo tu intuición, anímate a mirar más allá de lo evidente

Cultiva tu curiosidad y reune enseñanzas de todas partes. Integra las que te ayuden a crecer en paz. Y se fiel a lo que te enseña tu corazón. Agradece la senda que otros han marcado y date permiso para ir más allá. Recuerda que de poco te sirve toda la información del mundo si no te ayuda a acortar las distancias que van de corazón a corazón.

A veces, es necesario hacer hueco entre las piedras de los propios prejuicios oara acceder al camino de la empatía. Elige una persona con la que te resulte difícil llevarte bien o cuyo comportamiento no logres comprender. Piensa en sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan? Prueba sus comidas favoritas, baila con sus ritmos preferidos, habla en su idioma, vístete a su modo y observa sus tradiciones.

Si te topas con los mismos obstáculos, una y otra vez, quizás es que, como una foto fija, mantienes una visión caduca de las posibles soluciones.  Date permiso para experimentar. “Jugar así implica, por ejemplo, salir a dar un paseo y moverte diferente. Cambiar algún ingrediente al elaborar tu preferido pastel. Poner más atención al tono de la voz en vez de al contenido de una conversación. Sorprenderte haciendo algo al revés o saboreando el vacio que aparece al no hacer algo que estés habituado a hacer. Por un día, imaginar que acabas de nacer. Experimentar con alguna nueva afición. Ponerte en contacto con quien jamás hubieras pensado conversar. Atreverte a darte eso que nunca te das. Calzar tu ánimo en otra mentalidad e investigar cómo se siente la vida en ese caminar. Probar a expresarte con los gestos y sin hablar. Hablar de tu experiencia imaginando que eres únicamente el dedo gordo de tu pie. Cantar cuando toca comer y retozar cuando esperabas descansar. Cambiar el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, probar nuevas experiencias más allá de lo habitual.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)


Para finalizar esta reflexión no se me ocurre mejor sugerencia que la de Albert Einstein: “Una vez hayas aceptado tus límites, ve más allá de ellos”  Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal

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Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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martes, 19 de mayo de 2015

¿Resolver el problema o resolverte con el problema?

Se cuenta que “al bajar de la terraza de su casa, donde acababa de hacer la siesta, Nasrudín da un traspiés al pisar un escalón y rueda escaleras abajo.
- Pero ¿qué pasa? - le grita su mujer que, desde la cocina, ha oído el ruido de su caída.
- Nada importante - responde Nasrudín, poniéndose en pie como puede - Ha sido mi abrigo que se ha caído por la escalera.
- ¿Tu abrigo?.. pero ¿y ese ruido?
- El ruido ha sido porque yo iba dentro.

Cuando leí este cuento de la tradición sufí, además de sonreír, pensé que, a veces, vemos los problemas como algo que sucede fuera de nosotros, algo que padecemos pero con lo que tenemos poco que ver. Sin embargo, si observas tu experiencia, verás que los problemas, las dificultades y los conflictos no existen de una forma independiente a lo que eres y a tu evolución personal.

Quizás algunas de las preocupaciones de tu infancia ahora te provocan una sonrisa. Y si has experimentado un mismo conflicto en dos etapas diferentes de tu vida, probablemente, la vivencia, en ambos casos, habrá sido distinta. De la misma manera, dependiendo de sus creencias religiosas o tradiciones culturales, dos personas pueden afrontar una misma circunstancia como problemática o no.

Eso es así porque los problemas no se pueden separar de quien los percibe ya que es esa persona quien, en primer lugar, etiqueta el asunto como problema y en segundo lugar, decide como relacionarse con ello.

Por todo esto, cuando estoy en un problema, no tomo como objetivo resolverlo sino resolverme con el problema. Llamo resolverme a descubrir qué desafío tengo por delante, qué recursos voy a tener que desarrollar, que aprendizajes tendré que asumir, que cambios tendré que promover, etc… Le doy este enfoque, en primera persona, porque entiendo que la situación está relacionada con algo en lo  que yo puedo superarme y por lo tanto es una oportunidad para crecer. Y lo formulo como un reto: El de encontrar los caminos que me lleven del territorio problema en el que estoy enredada sintiendo perturbación, al territorio solución, en el que habiéndome expandido mi potencial, me siento en paz.

Como siempre me ha resultado muy útil esta perspectiva, hoy quiero compartir contigo los cinco pasos del ejercicio que denomino “resolverme con el problema”.  Te animo a practicarlo con algún conflicto presente en tu vida en este momento y espero que también para ti, sea de ayuda:

Primer paso:

Descubre y observa bien el territorio en el que eres parte del problema:

1.- Empieza definiendo lo que te preocupa: ¿En qué consiste el problema? ¿En qué áreas de tu vida o en relación a qué personas se manifiesta? ¿Cuándo aparece o se repite? ¿Qué forma toma? ¿Qué crees que lo causa? Escribe las respuestas y añade todos los detalles que te parezcan importantes sobre la situación.

2.- Toma conciencia de la postura física, mental y emocional que tomas ante la situación:  ¿Quizás tienes miedo a la situación percibida, sensación de islamiento, separación, exclusión, necesidad de protección o defensa, dificultades de comunicación, confusión, desconfianza o bloqueo? Colócate delante de un espejo, cierra los ojos, sigue pensando en el conflicto mientras dejas que surjan las emociones que acompañan a ese pensamiento y aún con los ojos cerrados trata de encontrar la postura corporal que mejor exprese esa vivencia. Después, sin moverte abre los ojos y observa tu gesto en el espejo.

3.- Analiza cómo han sido tus primeras reacciones al percibir el problema: ¿Te has negado a verlo? ¿Has cerrado los ojos y te has dicho a ti mismo que todo está bien? ¿Has reconocido el conflicto pero no te has decidido a afrontarlo? ¿Te estás buscando ocupaciones para retrasar  o evitar hacer lo que crees que debes hacer? ¿Estás evitando tu responsabilidad culpabilizando a otros? ¿Te está bloqueando la propia culpa? ¿Has decidido resignarte para evitar enfrentamientos? ¿Has actuado impulsivamente y aún se ha complicado más el asunto?

Segundo paso:

Afírmate en tu propósito:
Ahora ya tienes más consciencia de todo lo que supone para ti esta vivencia. Y mientras estás sintiendo estas emociones y percibiendo la tensión de tu postura en esta experiencia, afírmate en el propósito de resolverte hasta lograr salir de este territorio y encontrarte en el de la solución. Para ir hasta allí necesitas conocer ese lugar en todas sus dimensiones y eso supone dar otro paso más de la mano de tu imaginación.

Tercer paso:

Descubre y observa bien el territorio en el que eres parte de la solución:

1.- Empieza imaginando como es tu vida ahora que te has resuelto con este desafío: ¿Cómo marchan las cosas? ¿Qué cambios se han dado en las áreas en las que te sentías en conflicto? ¿Qué has aprendido, qué has logrado? Visualiza un día completo en el territorio solución y escribe todos los detalles que te parezcan importantes.

2.- Toma conciencia de la postura física, mental y emocional que tomas siendo parte de la solución: ¿Quizás te sientes en paz, en armonía con la situación que percibes? ¿Vives un clima de aceptación, integración, tolerancia y unidad de propósito con las personas involucradas? ¿Sientes motivación, confianza y coherencia entre lo que piensas, sientes y haces? ¿Notas una sensación de fluidez y buena comunicación? Y ahora, otra vez delante del espejo, cierra los ojos y visualízate como protagonista de la solución. Piensa y siente esa situación estupenda, fluída, en la que todo está bien. Disfruta imaginándolo y trata de encontrar la expresión corporal que mejor manifieste esa vivencia. Luego, abre los ojos sin moverte y obsérvate en esa postura reflejada en el espejo. 

3.- ¿Qué acciones estás llevando a cabo?:  Mientras sigues imaginándote en el territorio solución, pregúntate: ¿Qué es lo que he hecho diferente para no quedarme atascado en el territorio problema?¿Qué recursos he utilizado? ¿Qué cualidades he desarrollado? ¿Qué ayudas he buscado? ¿Qué limitaciones he superado y cómo lo he logrado? Anota todo lo que te parezca más relevante.

Cuarto paso:

Mira hacia atrás, desde el territorio solución al territorio problema y descubre el sendero: ¿Cuál fue el paso antes de llegar a resolverte? ¿Y el anterior? Recorre el camino en sentido contrario hasta llegar otra vez al territorio problema y anota todo lo que vas imaginado. Con esto ya tienes una buena base para trazar tu plan de acción. Pasa a tu agenda todas las acciones, por pequeñas que sean, que te han ayudado a alcanzar el territorio solución.

Quinto paso:

Entra en acción: Paso a paso lleva a cabo todo lo que has planeado. Ahora ya puedes enfocar la situación como lo haces cuando tienes una ilusión, un sueño que quieres hacer realidad. La insatisfacción del territorio problema te ha permitido discernir más claramente los cambios que deseas. Y ahora, con perseverancia, vas a tratar de hacerlos realidad. Mientras avanzas por ese camino, sobre todo en las acciones que te resulten más difíciles de realizar, recuerda la postura física, el gesto que viste en el espejo, cuando te imaginabas en el territorio solución y trata de adoptarlo lo mejor que puedas, incorporando lo más posible las sensaciones más agradables de esa postura. Recuerda que lo que estás haciendo es desarrollar nuevas capacidades cuyas semillas ya están en ti. Reafírmate, a cada paso, en la idea de resolverte.

Puedes pasar mucho tiempo sumando los problemas sin ver todas las capacidades que ellos te empujan a multiplicar. Y también puedes ver cualquier dificultad como una lección de vida, como un desafío que necesitas afrontar para superarte y crecer. ¡Aprovecha la oportunidad!

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.


      
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