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sábado, 9 de diciembre de 2017

Ver la luz que ya somos

Cuando empieza a respirarse en el ambiente el espíritu navideño, me gusta recordar este microrelato titulado “El mundo”, incluido en “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano:

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta contó que había contemplado desde arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende"

Y es que esta época del año, con sus tradiciones y ritos sociales, culturales y religiosos, creo que da cauce a un anhelo humano de contemplar la vida desde otras perspectivas más elevadas. Puntos de vista que, aún percibiendo las diferencias, nos permiten también descubrir aquello que nos une.

Por eso, llegadas estas fechas, me gusta recordar al hombre de Neguá y ensayar esa mirada suya. Mirada que, según entiendo, solo se concentra en esa llama de vida que a todos nos habita y se expande con nuestro latido.

Tratando de imaginar ese “mar de fueguitos” que propone Eduardo Galeano me suelo embarcar en un ejercicio que consiste en dejar que vayan apareciendo en mi mente recuerdos de personas, estimadas o no, esforzándome por descubrir en cada caso, únicamente lo que creo que esos seres aman, lo que les motiva, apasiona y convoca a la acción. Aquello que les ayuda sentirse ardientemente vivos.

Los imagino crepitando con sus diferentes tipos de llamas todas ellas impulsadas por el aliento de vida que nos sostiene. Cuando reconozco el amor de ese padre por su hijo, de ese joven por su vocación, de esa ciudadana por su comunidad, de ese religioso por su fe o de esa mujer por la persona amada, por ejemplo, aunque mi mente no comprenda sus ideas, mi corazón sintoniza con la vibración de esos afectos. Y puedo unirme a todos ellos en esa chispa de humanidad que nos hermana. La vida dándose a luz una y otra vez. Cada ser humano, en su pasión, brillando con su propia luz.

Esta práctica transforma lo que siento hacia ellos. Logra que se amplie mi campo de resonancia empática. Y me lleva a reconocer mi propia llama interior. Repaso entonces mis afectos, mis pasiones, mis motivaciones, mis talentos y todo aquello que arde dentro de mi buscando cauces de expresión y expansión. Veo así mi diferencia y también el impulso vital que me une e iguala a toda la humanidad..

Un doble enfoque que me gusta subrayar practicando también con este otro ejercicio: "Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla." (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Siempre está ahí, a tu alcance, la posibilidad de centrarte en el “fueguito” con el que brilla cada ser humano. Aún el que te parezca más frío y distante, más apático o negativo, ama algo aún cuando no encuentre formas constructivas de expresar ese aliento de vida. Ama la vida o algo que percibe en ella, sea una idea abstracta o una causa concreta, sea su propia sombra o la del prójimo, cada ser humano desde que nace ama hasta sin saberlo y desde ese impulso reconoce y expande la vida que todos somos.

En las costumbres navideñas se incluyen los encuentros entre los seres queridos, tratando de olvidar diferencias para compartir afectos, se iluminan las calles para recordar que tras la noche más larga del año volverá a amanecer y se confía en que alguna estrella en el cielo nos señalará un camino de paz. Pero quizás lo más hermoso del mensaje navideño sea recordarnos que el amor ya nos habita y solo espera ser reconocido, compartido.

“Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transforman en manantial de amor y más red de luminosa vida crean.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Por eso hoy, cercana la Navidad, con esta preciosa canción de Macaco y Chambao quiero hacerte llegar mis deseos de poder continuar compartiendo, ahora y siempre, la luz que ya somos.



Gracias por leerme y por tus comentarios si es que quieres compartilos. Abrazos, felices fiestas y hasta pronto,


Pepa Arcay
Coach Personal




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Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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martes, 19 de mayo de 2015

¿Resolver el problema o resolverte con el problema?

Se cuenta que “al bajar de la terraza de su casa, donde acababa de hacer la siesta, Nasrudín da un traspiés al pisar un escalón y rueda escaleras abajo.
- Pero ¿qué pasa? - le grita su mujer que, desde la cocina, ha oído el ruido de su caída.
- Nada importante - responde Nasrudín, poniéndose en pie como puede - Ha sido mi abrigo que se ha caído por la escalera.
- ¿Tu abrigo?.. pero ¿y ese ruido?
- El ruido ha sido porque yo iba dentro.

Cuando leí este cuento de la tradición sufí, además de sonreír, pensé que, a veces, vemos los problemas como algo que sucede fuera de nosotros, algo que padecemos pero con lo que tenemos poco que ver. Sin embargo, si observas tu experiencia, verás que los problemas, las dificultades y los conflictos no existen de una forma independiente a lo que eres y a tu evolución personal.

Quizás algunas de las preocupaciones de tu infancia ahora te provocan una sonrisa. Y si has experimentado un mismo conflicto en dos etapas diferentes de tu vida, probablemente, la vivencia, en ambos casos, habrá sido distinta. De la misma manera, dependiendo de sus creencias religiosas o tradiciones culturales, dos personas pueden afrontar una misma circunstancia como problemática o no.

Eso es así porque los problemas no se pueden separar de quien los percibe ya que es esa persona quien, en primer lugar, etiqueta el asunto como problema y en segundo lugar, decide como relacionarse con ello.

Por todo esto, cuando estoy en un problema, no tomo como objetivo resolverlo sino resolverme con el problema. Llamo resolverme a descubrir qué desafío tengo por delante, qué recursos voy a tener que desarrollar, que aprendizajes tendré que asumir, que cambios tendré que promover, etc… Le doy este enfoque, en primera persona, porque entiendo que la situación está relacionada con algo en lo  que yo puedo superarme y por lo tanto es una oportunidad para crecer. Y lo formulo como un reto: El de encontrar los caminos que me lleven del territorio problema en el que estoy enredada sintiendo perturbación, al territorio solución, en el que habiéndome expandido mi potencial, me siento en paz.

Como siempre me ha resultado muy útil esta perspectiva, hoy quiero compartir contigo los cinco pasos del ejercicio que denomino “resolverme con el problema”.  Te animo a practicarlo con algún conflicto presente en tu vida en este momento y espero que también para ti, sea de ayuda:

Primer paso:

Descubre y observa bien el territorio en el que eres parte del problema:

1.- Empieza definiendo lo que te preocupa: ¿En qué consiste el problema? ¿En qué áreas de tu vida o en relación a qué personas se manifiesta? ¿Cuándo aparece o se repite? ¿Qué forma toma? ¿Qué crees que lo causa? Escribe las respuestas y añade todos los detalles que te parezcan importantes sobre la situación.

2.- Toma conciencia de la postura física, mental y emocional que tomas ante la situación:  ¿Quizás tienes miedo a la situación percibida, sensación de islamiento, separación, exclusión, necesidad de protección o defensa, dificultades de comunicación, confusión, desconfianza o bloqueo? Colócate delante de un espejo, cierra los ojos, sigue pensando en el conflicto mientras dejas que surjan las emociones que acompañan a ese pensamiento y aún con los ojos cerrados trata de encontrar la postura corporal que mejor exprese esa vivencia. Después, sin moverte abre los ojos y observa tu gesto en el espejo.

3.- Analiza cómo han sido tus primeras reacciones al percibir el problema: ¿Te has negado a verlo? ¿Has cerrado los ojos y te has dicho a ti mismo que todo está bien? ¿Has reconocido el conflicto pero no te has decidido a afrontarlo? ¿Te estás buscando ocupaciones para retrasar  o evitar hacer lo que crees que debes hacer? ¿Estás evitando tu responsabilidad culpabilizando a otros? ¿Te está bloqueando la propia culpa? ¿Has decidido resignarte para evitar enfrentamientos? ¿Has actuado impulsivamente y aún se ha complicado más el asunto?

Segundo paso:

Afírmate en tu propósito:
Ahora ya tienes más consciencia de todo lo que supone para ti esta vivencia. Y mientras estás sintiendo estas emociones y percibiendo la tensión de tu postura en esta experiencia, afírmate en el propósito de resolverte hasta lograr salir de este territorio y encontrarte en el de la solución. Para ir hasta allí necesitas conocer ese lugar en todas sus dimensiones y eso supone dar otro paso más de la mano de tu imaginación.

Tercer paso:

Descubre y observa bien el territorio en el que eres parte de la solución:

1.- Empieza imaginando como es tu vida ahora que te has resuelto con este desafío: ¿Cómo marchan las cosas? ¿Qué cambios se han dado en las áreas en las que te sentías en conflicto? ¿Qué has aprendido, qué has logrado? Visualiza un día completo en el territorio solución y escribe todos los detalles que te parezcan importantes.

2.- Toma conciencia de la postura física, mental y emocional que tomas siendo parte de la solución: ¿Quizás te sientes en paz, en armonía con la situación que percibes? ¿Vives un clima de aceptación, integración, tolerancia y unidad de propósito con las personas involucradas? ¿Sientes motivación, confianza y coherencia entre lo que piensas, sientes y haces? ¿Notas una sensación de fluidez y buena comunicación? Y ahora, otra vez delante del espejo, cierra los ojos y visualízate como protagonista de la solución. Piensa y siente esa situación estupenda, fluída, en la que todo está bien. Disfruta imaginándolo y trata de encontrar la expresión corporal que mejor manifieste esa vivencia. Luego, abre los ojos sin moverte y obsérvate en esa postura reflejada en el espejo. 

3.- ¿Qué acciones estás llevando a cabo?:  Mientras sigues imaginándote en el territorio solución, pregúntate: ¿Qué es lo que he hecho diferente para no quedarme atascado en el territorio problema?¿Qué recursos he utilizado? ¿Qué cualidades he desarrollado? ¿Qué ayudas he buscado? ¿Qué limitaciones he superado y cómo lo he logrado? Anota todo lo que te parezca más relevante.

Cuarto paso:

Mira hacia atrás, desde el territorio solución al territorio problema y descubre el sendero: ¿Cuál fue el paso antes de llegar a resolverte? ¿Y el anterior? Recorre el camino en sentido contrario hasta llegar otra vez al territorio problema y anota todo lo que vas imaginado. Con esto ya tienes una buena base para trazar tu plan de acción. Pasa a tu agenda todas las acciones, por pequeñas que sean, que te han ayudado a alcanzar el territorio solución.

Quinto paso:

Entra en acción: Paso a paso lleva a cabo todo lo que has planeado. Ahora ya puedes enfocar la situación como lo haces cuando tienes una ilusión, un sueño que quieres hacer realidad. La insatisfacción del territorio problema te ha permitido discernir más claramente los cambios que deseas. Y ahora, con perseverancia, vas a tratar de hacerlos realidad. Mientras avanzas por ese camino, sobre todo en las acciones que te resulten más difíciles de realizar, recuerda la postura física, el gesto que viste en el espejo, cuando te imaginabas en el territorio solución y trata de adoptarlo lo mejor que puedas, incorporando lo más posible las sensaciones más agradables de esa postura. Recuerda que lo que estás haciendo es desarrollar nuevas capacidades cuyas semillas ya están en ti. Reafírmate, a cada paso, en la idea de resolverte.

Puedes pasar mucho tiempo sumando los problemas sin ver todas las capacidades que ellos te empujan a multiplicar. Y también puedes ver cualquier dificultad como una lección de vida, como un desafío que necesitas afrontar para superarte y crecer. ¡Aprovecha la oportunidad!

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.


      
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sábado, 10 de mayo de 2014

Aprender a vivir, aprender a ser

Decia J. Krishnamurti que “aprender es descubrir que algo es posible”. Asomándome a este punto de vista, entiendo que aprender a vivir sería ampliar la consciencia de mi propio potencial de ser. Si estoy viva, puedo aprender a ser de infinitas maneras. Y la vida es la escuela perfecta.

Siguiendo con este enfoque, me gusta imaginar que en mi interior hay semillas que esperan ser cultivadas para florecer. Hace tiempo leí que en Tokio, encontraron una semilla de loto que había permanecido oculta en una canoa durante dos mil años. Un equipo de especialistas la trató y logro que, al cabo de unos meses, se convirtiera en un precioso loto rojo cuyos esquejes se repartieron después a instituciones botánicas de todo el mundo.

Nunca es tarde, suelo decirme cuando recuerdo esta noticia,  para apoyar el crecimiento de todo aquello que quiere aprender a ser, de alguna soñada manera. La posibilidad de aprender siempre está ahí si me mantengo abierta al aprendizaje y promuevo los contextos físicos, mentales y emocionales que lo faciliten. Y ¿cómo favorecer esa apertura? Por si tú también estás en esta escuela de la vida y tienes asignaturas pendientes, a continuación te sugiero algunas actitudes que a mi me ayudan a optimizar la preciosa y humana capacidad de aprender:

Reconoce que hay cosas que no sabes. Acepta que nunca lo vas a saber todo. Hazte amigo del “no se”. Para poder aprender hace falta una declaración de ignorancia.

Cultiva flexibilidad mental para contemplar distintas ideas desde diferentes puntos de vista. Para aprender hay que estar dispuesto a ver que hay algo nuevo que aprender.

Sigue manteniendo la confianza en ti mismo aunque no te sientas seguro todavía en determinadas habilidades.

Cuestiona tus creencias limitadoras sobre tu capacidad de aprendizaje. No vas a tener tiempo de aprenderlo todo pero tienes capacidad de aprender todo aquello que tú decidas, si te tomas el tiempo y le pones el esfuerzo necesario.

Disponte a experimentar incertidumbre mientras avanzas. Para llegar a saber hay que pasar por la inquietud de no tener respuestas. O de que ya no sirvan las que tenías pues, a veces, aprender significa tener que desaprender lo aprendido.

Pon en práctica lo que sabes para incorporar nuevas competencias como parte del repertorio de acciones posibles. Aprender no es informarte. Hay que traducir el conocimiento en capacidad de acción.

Date permiso, de antemano, para cometer errores. Es una oportunidad más para seguir aprendiendo.

Acepta que otros saben más de algunos temas y pueden enseñarte. Practica la humildad y deja de lado las comparaciones. Recuerda que si tu asignatura es aprender a vivir, todo, no sólo las personas,  puede enseñarte. En este sentido me gusta lo que dice el rabí de la siguiente historia:

- "Se puede aprender algo de cualquier cosa", dijo una vez el rabí de Sadagora a sus jasidim.
 - "Cada cosa puede enseñarnos algo."
 - "¿Que podemos aprender de un tren?", pregunto dubitativamente un jasid.
 - "¿Que a causa de un segundo podemos perderlo todo?"
 - "¿Y del telégrafo?"
 - "Que cada palabra se cuenta y se cobra"
 - "¿Y del teléfono?" 
- "Que lo que decimos aquí se oye allá"

Valora la oportunidad que te ofrece cada experiencia para expandir tu potencial y ten siempre a mano la pregunta: ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? La respuesta siempre supondrá crecer.  Apoyar conscientemente el florecimiento de la vida que eres.

El reto es aprender a ser lo que eres capaz de ser. Una apasionante aventura de expansión creativa.

Gracias por leerme.. Hasta pronto.




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domingo, 16 de febrero de 2014

Entrelazados en la trama de la vida

Mientras noto, alrededor de mi cuello, el suave tacto de un pañuelo de seda, pienso en todo lo que ha sido necesario que confluya para que esté disfrutando de esta experiencia. Agricultores, industriales, diseñadores, transportistas, comerciantes, … y a su vez todos ellos tuvieron que apoyarse en otros productos y en otras personas para poder hacer su labor. La trama es infinita y mi mente no puede abarcar tanta información porque sería como querer rastrear toda la trama de la vida. Ya decía Carl Sagar que "si quieres hacer un pastel de manzana a partir de la nada, primero tienes que inventar el universo". Y no es el caso. aunque estoy haciendo avances en mi faceta creativa :0). Lo cierto es que me gusta pensar en ese tejido de colaboración entre todo lo que es. Siento agradecimiento por lo que recibo y me motiva a contribuir.


Volviendo al pañuelo de seda he leído que en tiempos del emperador romano Constantino, unos monjes se presentaron ante él asegurando que poseían un valioso secreto: la técnica china para obtener seda. En esa época ya existía la denominada Ruta de la Seda, pero implicaba un larguísimo viaje, atravesando territorios en guerra. Así que aquellos monjes hicieron una propuesta: dado que era imposible mantener vivos a los gusanos durante una travesía tan larga, ofrecieron transportar los diminutos huevecillos, escondidos en bastones de bambú. Después, enseñaron sobre su crianza en las moreras. Y así nació la primera industria de seda en Europa. Toda una historia de ingenio, aventura y esfuerzo que, sin embargo, sólo es un pequeño paso del recorrido que ha traído hasta mi cuello el suave pañuelo. 

Observar lo que me rodea, desde esta perspectiva, me ayuda a sentirme entrelazada con todo,  ligada por ese trasiego compartido de conocimientos, tareas y desempeños. Además, me facilita ver con ojos más encariñados cada trocito de vida que tengo entre las manos, pues, en esta creativa trama, todo cuenta, tanto silencio y sombra, como canción y luz.

Traigo aquí un párrafo y un ejercicio de “Lo que el corazón quiere contemplar” que profundizan más en este tema:  “Si miras el camino que has ido dejando atrás, comprenderás que infinitos son los elementos que han posibilitado tal caminar. Infinito el caudal de energía desplegándose en luces y sombras, dimensiones, rumbos y geometrías. Infinita vida haciéndose y deshaciéndose para ir tejiendo la singular trama de tu laberinto vital. Tras esta contemplación puedes entender que desde la puntual e individual perspectiva no hay suficiente visión para determinar qué es digno de amor y qué no merece tal distinción. Así puedes llegar a comprender que para seguir creciendo tienes que confiar en la inteligencia de tu corazón, que es potente energía que convoca a la integración.“


“Resérvate un tiempo para visualizar como se ha ido tejiendo la trama de tu vida. Detalla por escrito los acontecimientos que vayan viniendo a tu memoria. Para realizar esta recapitulación usa una mirada compasiva capaz de encontrar a cada situación su sitio, su valor y su función en el camino de tu evolución. A partir de estas primeras anotaciones quizás vayas descubriendo experiencias que por separado no te  parecían determinantes, pero  que  al contemplarlas en el contexto de tu recorrido vital,  te resultan importantes.

Responder a las siguientes preguntas te ayudará en esta tarea: ¿Qué has aprendido? ¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho? ¿En qué aspectos te has expandido? ¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución? ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos? ¿Qué retos has afrontado? ¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños? ¿Han surgido nuevos deseos? ¿Qué maravillas has presenciado? ¿De quién has recibido apoyos y a quién has apoyado? ¿En qué has colaborado? ¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?"


Me gusta ver cómo, consciente o inconscientemente, miremos en la dirección que miremos,  todo contribuye  en esta infinita expansión de la vida que somos. Por eso, seas quien seas, brindo por ti, al son de Macaco. Gracias y hasta pronto.






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lunes, 10 de febrero de 2014

Energías aún por descubrir: Seis pasos para promover la conexión con tu fuente de recursos

Cuentan las crónicas que, al norte de China, en Mongolia Interior, existe el desierto Badain Jaran, el desierto de los lagos misteriosos. Tal lugar posee características únicas: es el hogar de algunas de las dunas fijas más altas del mundo, y entre ellas, sobreviven algunos lagos. Las dunas además, se mantienen húmedas en su interior, lo que explica su resistencia a la erosión del viento. Resulta difícil entender como un paisaje desierto, árido, con lluvias muy escasas y enormes dunas, esté salpicado de lagos. Sin embargo, hace algunos años se descubrió que tales lagos se forman a partir de las fuentes de agua subterránea que fluyen desde las lejanas montañas Quilian, a más de trescientos kilómetros de distancia. Una especie de persistente río subterráneo que no encuentra otra opción que atravesar el desierto hasta lograr emerger en formas de “misteriosas” lagunas.

También a los seres humanos la necesidad nos hace sacar fuerzas que no sabemos que poseemos. Muchas personas en situaciones límites hacen cosas que nunca habían pensado que serían capaces de hacer. Sus ejemplos nos ayudan a darnos cuenta que en nuestro interior existen energías aún por descubrir. Un fondo vital, invisible e impreciso que, sin embargo, fluye sin cesar. ¿Podemos entrenarnos para apoyarlo en su manifestación? A continuación te ofrezco algunas sugerencias que pueden serte útiles en este empeño:

Haz aquello que crees que no puedes hacer. Con cada experiencia en la que te atrevas a mirar a tus miedos cara a cara y a aceptar que caminen a tu lado sin obstaculizarte el paso, generarás más y más fortaleza, coraje y confianza.

Mantén un positivo diálogo interior. ¿Qué te dices frente a la dificultad, a la inestabilidad, a la insatisfacción o las crisis de cualquier tipo? Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. Salpica de esperanza esos diálogos: “Buscaré alternativas. Siempre hay una salida y puedo dar con ella Si no puedo solo pediré ayuda. Puedo ver otras posibilidades al cambiar mi punto de vista. Mañana será otro día y volveré a empezar con las fuerzas renovadas. Buscaré mi zone de influencia y me podré manos a la obra.”

Habitúate al contecto con tu fuerza interior: Te propongo realizar con frecuencia esta visualización de poco más de un minuto de duración para promover la conexión con tu fuente de recursos y creatividad. 



Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía


Cultiva la confianza: Esa fuerza interior crecerá si cultivas tu fe en la vida, en el espíritu humano y en ti mismo como ser vivo formando parte del universo. Decía el psiquiatra y escritor Viktor Frankl que “por muchas que sean las desgracias que se abatan sobre una persona, por muy cerrado que se presente el horizonte en un momento dado, siempre le queda al hombre la libertad inviolable de actuar conforme a sus principios. Para él  siempre queda esa esperanza.”  Busca lecturas, películas, vídeos o artículos que hablen de superación personal y aprende de esas experiencias. 


Encuentra algo que dar: Te transcribo un párrafo de mi libro que explica esta sugerencia:  “Quisiera que siempre recordases que por pertenecer a la vida podrás contar, en todo momento, con la fuerza de tu espíritu. Es una cualidad que si confiamos en ella todos podemos manifestar. Y consiste en saber encontrar algo que dar cuando parece que ya nada nos queda; y, dándolo, encontrar una puerta de salida al drama y a la adversidad. Suele ser hermosa la manera en que toma forma y presencia este poder, pues todo empieza con una pequeña decisión, un primer paso, algo sencillo pero que finalmente resulta ser la entrada a la alegría de vivir, porque la propia vida ha encontrado su rumbo verdadero..” ¿Qué es lo que puedes ofrecer a los demás, y al hacerlo, en vez de quedarte con menos, sentirte más pleno?

La esperanza, la confianza y la acción perseverante nos remiten a la posibilidad de evolución creativa que reside en el interior de la vida que a todos nos sustenta. Energía en constante renovación y transformación que nos susurra a cada instante: ¡Sigue adelante! Quizás pronto descubras, aún cuando hoy creas estar cruzando un árido desierto, fuentes subterráneas y frescas lagunas jalonando tu paisaje existencial.

Gracias por pararte a leerme. Un abrazo y hasta pronto.


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sábado, 7 de diciembre de 2013

¡Buenos días, mundo!

“La marea de cada día deja en la playa inesperados tesoros. A veces son restos de nuestros sucesivos naufragios y podemos transformarlos en material útil para nuevas travesías. Ola a ola, … caracola.”  Así empieza el primer capítulo del libro que, junto con este blog y el portal web, hoy estreno y comparto con alegría.  
Frase que, para mí, habla del movimiento creativo que es vivir. Con su punto de cambio, de evolución, de soñados horizontes y de nuevas oportunidades. Frase que anima a reconciliar las perspectivas del pasado, el presente y el futuro con una actitud positiva, abierta y constructiva. Por eso también la he colocado como leyenda bajo el título del blog, pues define el espíritu que me anima al abrir este espacio. 


Desde mi punto de vista, afrontar el presente con atención y aprecio nos da la oportunidad de reconocer recursos que, bien gestionados, pueden ser de utilidad en el camino hacia el futuro soñado. Con este enfoque, se logra estar en paz con el pasado, disfrutar del presente y a la vez poner rumbo hacia el norte personal, ese horizonte de sueños que queda determinado por lo que el corazón quiere contemplar. Es más fácil estimar el pasado cuando lo consideramos la base sobre la que podemos actuar en el presente. A la vez que contemplamos el futuro con entusiasmo pues al soñarlo nos motiva a expandirnos, alentándonos a desarrollar nuestro potencial. Mientras, en el presente es dónde se actúa, donde se ama, donde se vive, donde uno cocina su vida.
El presente también es el territorio donde tenemos la oportunidad de  aceptar la necesaria transformación que supone todo movimiento creativo.  A continuación transcribo unos párrafos del libro en los que, utilizando como metáfora la elaboración de un pastel, reflexiono sobre la actitud vital ante el cambio:
“Mantener jubilosamente la visión del pastel que se quiere cocinar mientras se rompen algunos huevos, se baten juntos con la miel y se van machacando almendras en el almirez.
No habría motivación para realizar estas acciones si no tuviéramos clara la visión del deseado pastel, pero tampoco se podría manifestar ese objetivo final si quisiéramos que, en el proceso, todo se mantuviera igual.
Para disfrutar del delicioso resultado, hay que apoyar en su transformación a todo aquello que quiere participar en esta lúdica misión, sea una clara de huevo deseando experimentarse a punto de nieve, sea un cacillo de miel queriendo desaparecer como tal y mostrarse únicamente como aroma en el pastel o sea una almendra, que unida a muchas almendras más, quiere ser masa fina junto a las yemas y la miel.
Cambios que facilitan que, a su alrededor, algo encuentre nuevas formas de ser y con esa expansión se apoye el avance, desde la creatividad y la colaboración, hasta la plena manifestación de la soñada visión.
Cocina la tarta que prefieras, compártela, cómete una buena porción, agradece todo lo que ha colaborado a llevar a buen término este delicioso momento y siente como en ti la vida toda, incluido ese pastel, sigue su evolución.”
Cambio, transformación, evolución, expansión, valoración, agradecimiento, entusiasmo, creatividad, sueños y amor a la vida en toda su dimensión, son algunos de los ingredientes que espero formen parte de lo que se vaya cociendo, a fuego lento, en este blog. "Ola a ola ... caracola" nace con la intención de sugerir, promover y compartir actitudes que faciliten la libertad de ser y el desarrollo consciente del potencial humano. Cada nueva entrada la acompañaré de varias propuestas motivadoras en forma de frases, vídeos, imágenes, audios, preguntas, etc… que espero os inspiren y os resulten de utilidad.
Ahora, con la música de fondo de Rosana, la energía que transmite  su canción y todo mi entusiasmo,  doy por abierto este blog diciendo:  ¡buenos días, mundo!




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Estaré encantada de atenderte.


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.