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domingo, 9 de octubre de 2016

Ocho pasos para recoger el regalo de un sueño

Los sueños forman parte de la vida humana. Soñamos dormidos y despiertos. En ambos casos, los sueños hablan de nuestros miedos y deseos, creencias y esperanzas, conflictos y querencias. En otra entrada del blog he reflexionado sobre los sueños que tejemos conscientemente, cuando estamos despiertos, con el fin de motivarnos y crear nuevas realidades. Hoy quiero compartir contigo una propuesta de trabajo personal referida a la experiencia onírica pues lo que soñamos mientras estamos dormidos también tiene influencia en nuestro ánimo y nuestra trayectoria vital.

Desde la perspectiva del autoconocimiento, tener en cuenta estos sueños, puede ser un recurso de autoayuda para conocer y comprender emociones, patrones mentales o aspectos denosotros mismos que quizás quedan ocultos en la vigilia. A veces, mientras soñamos, repetimos las experiencias del día pero desde una perspectiva distinta en la que hay menos limitaciones y el peso de las creencias es más débil. Eso supone la posibilidad de una nueva óptica que puede resultar muy útil para nuestra reflexión una vez despiertos.

Me gusta como lo expresa Antonio Machado: “Desde el umbral de un sueño me llamaron... Era la buena voz, la voz querida. Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?...”

El ejercicio que hoy te propongo tiene como objetivo transformar el recuerdo de algo soñado en material de autoayuda. Comienza en el momento en que vayas a dormir y consta de ocho pasos:

Primero: Ya acostado haz un repaso de los sucesos que, durante el día, te hayan resultado más significativos. Se trata de recordar momentos que para ti hayan tenido importancia aunque puedan no haber tenido relevancia para los de tu alrededor. Quizás una llamada inesperada, un noticia impactante, una muestra de afecto, una preocupación que no has podido eludir, una tarea que te ha resultdo difícil de realidad, un momento de enfado, etc… Acepta sin juzgar toda esa lista de recuerdos. Deja que vayan apareciendo uno tras otro y asume las emociones que les acompañan.

Segundo: Si tienes algún asunto que te está costando resolver o alguna decisión que te resulta difícil de tomar, piensa también en ello e imagina que todos estos pensamientos y sentimientos que has hecho presentes los dejas ordenados en tu memoria para que, si puede resultarte beneficioso, tu mente los tenga en cuenta desde la perspectiva de los sueños.

Tercero: Afirma entonces tu deseo de una mayor comprensión para evolucionar y elegir las acciones más adecuadas. Hazlo confiando en que tu intuición y creatividad puedan aportarte, a través de los símbolos oníricos, enfoques inspiradores. Con esta confianza e intención deja que el sueño te alcance.

Cuarto: Al despertar mantente unos minutos en la cama comprobando si recuerdas algo de lo soñado. Si la respuesta es afirmativa anota todos los detalles del sueño que vengan a tu mente. Objetos, personas, situaciones o palabras que llamen tu atención. ¿Cuál es el elemento más intenso o más destacado del sueño? ¿Cuál es el elemento más extraño? ¿Se ve algún cambio brusco, sorprendente o inesperado? ¿Cuál es la emoción predominante? Registra también lo que sientes al recordarlo.

Quinto: Comprueba si hay alguna relación entre esas anotaciones y la revisión del día que realizaste al acostarte. ¿Veo alguna asociación entre algún elemento del sueño y situaciones vividas recientemente? ¿Algo del sueño me lleva a pensar en alguna vivencia o preocupación concreta? ¿Contiene el suelo algún mensaje o metáfora que pueda aplicarse a algún asunto de mi vida? ¿Muestra alguna experiencia ante la que siento temor? ¿Enfrento en el sueño situaciones que en la realidad evito? ¿Presenta el sueño alguna solución que pueda aplicar en algún conflicto?

Sexto: En el caso de que el sueño no parezca relacionarse directamente con nada concreto de tu experiencia pero es un sueño impactante o que llama tu atención especialmente, hazte preguntas relacionadas con lo soñado pero aplicándolas a tu vida en general. Por ejemplo si escapas de algún peligro: ¿de qué estoy huyendo en mi vida? ¿qué temo afrontar? Si despliegas capacidades o recursos desconocidos: ¿En qué situación de mi vida necesitaría estos talentos? ¿Cómo puedo ponerlos en práctica? Si te sientes atraído hacia un camino o un paisaje desconocido: ¿Qué cambios estoy queriendo hacer? ¿Qué nuevos proyectos esperan mi apoyo? Si quieres acercarte a alguna persona pero algo te lo impide: ¿Con qué relación estoy teniendo dificultades? ¿Qué es lo que me impide una mayor cercanía?, etc…

Séptimo: Encuentra el regalo que el sueño te ofreceagradécelo y comprométete a tenerlo en cuenta en tu vida. Tal regalo puede ser un aprendizaje, un descubrimiento, una solución, una dificultad que no veías o, de alguna manera, una consecuencia útil y creativa.

Ocho: En el caso de que no veas claramente este regalo sino todo lo contrario, es decir, que el sueño quede interrumpido en medio de un problema o una situación negativa, tómalo como si fuera un relato sin acabar y piensa un final feliz para esa aventura. Una vez hayas escrito ese final pregúntate: ¿qué significado puede tener esto en mi vida? ¿En qué situación podría aplicar un final así? ¿Qué está en mi mano hacer para lograrlo? Lo que sueñas dormido también puede apoyar tu evolución si permites que comtribuya a ampliar tu mapa de lo posible.

Dormidos o en estado de vigilia, desde mi punto de vista, avanzamos por el camino del despertar a un nivel más amplio de consciencia. Las experiencias oníricas también pueden ser un apoyo en el camino del autoconocimiento. Así lo pienso cuando recuerdo este poema de Antonio Machado que aprendí de niña y que con el paso del tiempo adquiere, para mi, un significado más profundo.

“Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;

y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.”

Gracias por tu atención. Te invito a escribir tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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domingo, 28 de febrero de 2016

Cómo reconocer, ampliar o transformar tus mapas de la realidad

Recuerdo que, en mi infancia, me encantaba realizar una tarea escolar que llamábamos “hacer mapas”.  Consistía en colorear y llenar de contenido el contorno, dibujado en papel, de alguna zona geográfica. Ya entonces aprendí que podía haber distintos mapas de un mismo territorio según qué características se quisieran destacar. A veces, entre otras opciones, dibujábamos ríos y montañas, detallábamos el tipo de industria o dejábamos señalada la densidad de población. Y aún mantengo en la memoria la curiosa sensación que experimentaba al comprobar que, en el mapa de mi región, nunca quedaba representado casi nada de lo que, con diez años, yo consideraba importante.

Estaba acercándome, sin saberlo,  a un concepto metafórico que, años más tarde, estudiando PNL (Programación Neurolinguistica), comprendí en profundidad. Desde ese enfoque, autores como R. Bandler y J. Grinder consideran que “el territorio es la realidad escueta y completa y el mapa es el modo personal de captarla”.

Cada ser humano procesa la información que le llega del entorno a través de sus cinco sentidos. Esta abrumadora cantidad de datos es imposible de asimilar en su totalidad por lo que la sometemos a filtros mentales que seleccionan parte de ese contenido. Así, desde el comienzo, cada uno va elaborando, más o menos conscientemente, su representación de la realidad, su mapa del territorio. Percepción particular limitada por un tamiz de variables neurológicas, socioculturales y derivadas de la historia personal. Mapa que perfila una perspectiva y un propósito de búsqueda, orientando nuestras acciones

La metáfora del mapa siempre me ha resultado muy útil para comprender mejor algunas situaciones de mi vida. Como varios tropiezos que vinieron por haber olvidado que “el mapa no es el territorio” , famosa frase acuñada por el lingüista polaco Alfred Korzybski, en la primera guerra mundial,  tras caer, junto a su batallón, en una zanja que no estaba señalizada en sus mapas.

También, gran parte de mi labor como coach personal, consiste en ayudar a mis clientes a tomar conciencia tanto de las limitaciones de los propios mapas como de las posibilidades de ampliarlos. Un espacio de trabajo que tiene mucho que ver con cambiar el concepto de verdad absoluta por el de mapa de posibilidades.

Por si te sientes atascado o desorientado y acaso a ti también te puede resultar inspirador, hoy quiero compartir contigo unas cuantas alrededor de este enfoque. Pues tangas la edad que tengas, estás en la escuela de la vida y puedes seguir aprendiendo mientras disfrutas “haciendo mapas”.

Para empezar te invito a escuchar la historia de Perico Periscopio, uno de los personajes de mi libro, quien, siguiendo su curiosidad, se atreve a ir más allá de la estrechez de miras de su entorno y descubre nuevos horizontes de capacidades y posibilidades para si mismo y para los demás. Tras escuchar este audio pregúntate: ¿En qué aspectos me limitan mis miedos? ¿Qué hay más allá de mi techo de seguridad? ¿Cómo puedo ampliar mis puntos de vista?


Como todo ser humano, tienes la libertad de acción que te permite tu inconsciencia. Por lo que entiendo que lograr que tu mapa de posibilidades sea cada vez más amplio pasa por expandir la consciencia de la vida que eres, a los dos lados de tu piel. Las sugerencias que te propongo a continuación te ayudarán, de una u otra manera, a lograrlo:

Descubre tu mapa del autoconcepto y despliégalo periódicamente para ampliar datos:

Responde honestamente a las preguntas que te propongo a continuación. Cada una de esas respuestas irá perfilando el contorno del concepto que tienes de ti mismo (límites, fronteras, debilidades, fortalezas, etc…). Te sugiero que lo consideres como algo orientador, en algunos aspectos, pero siempre ampliable en cuanto a tus posibilidades de evolución.

¿Qué quieres ser pero crees que nunca serás? Tu límite
¿Qué no quieres ser y crees que nunca serás? Tu frontera
¿Qué queres ser y crees que podrías llegar a ser? Tu potencial
¿Qué no quieres ser pero crees que podrías llegar a ser? Tu debilidade
¿Qué quieres ser y crees que siempre serás? Tu esencia
¿Qué no quieres ser pero crees que siempre serás? Tu sombra

Para trabajar sobre las diferentes áreas de este mapa te recomiendo la lectura y puesta en práctica de los ejercicios explicados en: Cuatro propuestas para descubrir tus talentos”, “Claves para mejorar tu autoestima”, “Descubre el mandala de tus volores”, “Superación personal”,  “Cómo abrazar tu sombra emocional” y “Lo que tienes aunque creas que ya nada te queda. Toma conciencia, con inocencia, asombro y confianza, de la vida que eres, incluyendo materia y forma, capacidad y sentido, sueños y esperanzas. El camino del autoconocimiento es como armar un rompecabezas sin saber la imagen que surgirá al completarlo porque ¡eres un precioso misterio!

 Amplía tu mapa del momento presente practicando la plena atención:

Cuanto más consciente seas más intensa la experiencia de vivir. Cuando vayas a comer, a ducharte, a fregar los platos o a realizar cualquier otra acción que quizás, por ser cotidiana, la haces de forma automática, tómatelo con calma y concentración. Utiliza tus cincos sentidos y disfruta de los matices de olor, sabor, sonido, textura o color. Aunque todo parezca igual, a cada instante, todo es diferente y, así visto, el presente resulta apasionante.

Desarrolla tu capacidad de ser observador de tus pensamientos, sentimientos y sensaciones. Y también ampliar los modos de interactuar con ellos para entender mejor lo que te pasa, lo que haces con lo que te pasa y lo que quieres que te pase.

Encuentra tiempo para estirar tus músculos, caminar, practicar algún deporte o bailar y mientras lo haces, escucha a tu cuerpo. ¿Qué dicen tus movimientos sobre tus sentimientos y actitud?

Procúrate pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad. El silencio ayuda a percibir el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición. Siéntate cómodamente y durante diez minutos pon tu atención en tu respiración. Observa cómo entra y sale el aire por tu nariz. Cuando tu atención quede captada por un pensamiento, sensación o emoción, nómbralo en silencio y sin juzgarlo. Luego vuelve a enfocarte en la respiración. Escucha con atención lo que canta tu corazón cuando no hay condición que frene su canción.

Más información sobre este punto en Haz de tu diálogo interior, tu alidado” y “EmocionArte

Asómate fuera del mapa:

Para hacerlo puedes utilizar preguntas, usar tu imaginación, atender tsu intuiciones, desarrollar la creatividad, escuchar a otras personas, ampliar tu capacidad de resonancia empática o atreverte a cambiar tu repertorio de acciones, por ejemplo.

Cada vez que te atreves a formularte una nueva pregunta, te permites expandir tus límites. No todas las preguntas necesitan respuestas. Algunas interrogantes tienen como objetivo apuntar hacia un nuevo horizonte más allá de las acomodadas certezas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. 

Imaginar una nueva realidad es el primer paso para crearla. Describe lo que ves cuando miras por encima de algunas circunstancias, actitudes y creencias: ¿Qué pensarías, sentirías y harías si no te pareciera imposible? ¿Qué acciones emprenderías si te sintieses libre? ¿Qué decisiones tomarías si supieras que vas a tener éxito? Si te apasiona imaginarlo ya estás transitando por un camino que pronto aparecerá. Tu  imaginación puede llevarte allí donde no se atreve tu lógica pero ya está tu corazón. ¡Déjale que te muestre el camino! Te sugiero el audio que aquí te presento, titulado Abrir las ventanas, la mente y el corazón,  una visualización creativa para dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a ideas más constructivas.


Toma consciencia de las variadas facetas de toda situación y aún cuando mucho no comprendas, dale espacio en tu corazón. Observa el invierno y aprendo a mirar más allá de las apariencias. Bajo la silenciosa nieve la vida sigue latiendo. Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Atendiendo tu intuición, anímate a mirar más allá de lo evidente

Cultiva tu curiosidad y reune enseñanzas de todas partes. Integra las que te ayuden a crecer en paz. Y se fiel a lo que te enseña tu corazón. Agradece la senda que otros han marcado y date permiso para ir más allá. Recuerda que de poco te sirve toda la información del mundo si no te ayuda a acortar las distancias que van de corazón a corazón.

A veces, es necesario hacer hueco entre las piedras de los propios prejuicios oara acceder al camino de la empatía. Elige una persona con la que te resulte difícil llevarte bien o cuyo comportamiento no logres comprender. Piensa en sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan? Prueba sus comidas favoritas, baila con sus ritmos preferidos, habla en su idioma, vístete a su modo y observa sus tradiciones.

Si te topas con los mismos obstáculos, una y otra vez, quizás es que, como una foto fija, mantienes una visión caduca de las posibles soluciones.  Date permiso para experimentar. “Jugar así implica, por ejemplo, salir a dar un paseo y moverte diferente. Cambiar algún ingrediente al elaborar tu preferido pastel. Poner más atención al tono de la voz en vez de al contenido de una conversación. Sorprenderte haciendo algo al revés o saboreando el vacio que aparece al no hacer algo que estés habituado a hacer. Por un día, imaginar que acabas de nacer. Experimentar con alguna nueva afición. Ponerte en contacto con quien jamás hubieras pensado conversar. Atreverte a darte eso que nunca te das. Calzar tu ánimo en otra mentalidad e investigar cómo se siente la vida en ese caminar. Probar a expresarte con los gestos y sin hablar. Hablar de tu experiencia imaginando que eres únicamente el dedo gordo de tu pie. Cantar cuando toca comer y retozar cuando esperabas descansar. Cambiar el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, probar nuevas experiencias más allá de lo habitual.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)


Para finalizar esta reflexión no se me ocurre mejor sugerencia que la de Albert Einstein: “Una vez hayas aceptado tus límites, ve más allá de ellos”  Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal

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domingo, 14 de febrero de 2016

Es humano tropezar pero también, dejar de hacerlo


Reconozco que, hace tiempo, me creía aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Siguiendo el refranero solía repetirme eso otro de "a la tercera va la vencida". Y terminaba comprobando, con frustración y desasosiego que, una vez más, no era así.

Después descubrí este texto, cuyo autor desconozco, titulado “Autobiografía en cinco capítulos”. Y me di cuenta que la experiencia que describía, era mucho más cercano a la realidad. O al menos a la realidad que yo percibía, pues acostumbraba a tropezar más de dos veces, antes de aprender la lección:

 “Capítulo Uno
Voy caminando por la calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Me caigo.
Estoy perdida. Estoy indefensa.
No fue culpa mía.
Me lleva toda una vida encontrar una salida.

Capítulo Dos
Voy caminando por la misma calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Hago de cuenta que no está ahí.
Me caigo otra vez.
No puedo creer encontrarme otra vez en el mismo lugar.
Pero no fue culpa mía.
Me lleva un montón salir de ahí.

Capítulo Tres
Voy caminando por la misma calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Veo que está ahí.
Me sigo cayendo. Es un viejo hábito.
Mis ojos están abiertos.
Sé dónde estoy.
Es mi responsabilidad.
Salgo enseguida.

Capítulo Cuatro
Voy caminando por la calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco
Voy caminando por otra calle.”

En la actualidad, ya peinando canas y habiéndole tomado el gusto a afrontar la vida con paciencia y sentido del humor, sobre todo, pienso que es posible cambiar. Pero a la vez acepto que, a veces, ni dos ni cinco tropiezos son suficientes para asimilar el aprendizaje. 

Así que dejando a un lado adicciones o hábitos autodestructivos graves que necesitarán de la intervención de un profesional de la salud, hoy quiero compartir contigo diez claves que te pueden ayudar a deshacerte, más pronto que tarde, de perniciosas rutinas. Porque considero que es humano tropezar pero también, dejar de hacerlo:

1.- Desarrolla tu capacidad de “darte cuenta”: Se trata de aprender a ser un buen observador de ti mismo y de las situaciones que vives. Puedes empezar intentando descubrir las costumbres que obstaculizan tu prosperidad, salud, alegría de vivir y bienestar general.  Hacer camino también implica quitar de en medio todo aquello que te impide avanzar a buen paso. Rastrea lo que piensas,  lo que sientes,  tus reacciones habituales,  tus conductas de evitación y sobre todo, esos momentos en los que se disparan automáticamente respuestas que desearías transformar. Se trata también de empliar tu campo de reflexión para determinar los pros y los contras de tus decisiones en el presente y a más largo plazo. Y de considerar las posibles consecuencias de tus acciones. Desarrollar la plena conciencia te ayuda a reconocer objetivamente lo que te sucede. Y reconocerlo es el paso previo para poder comprenderlo y transformarlo. Además, te sientes más fuerte cuando eres capaz de ver con serenidad, tus debilidades.

2.- Hazte enteramente responsable de tus acciones: Sin este paso, que te convierte en el consciente y responsable protagonista de tu propia historia, no hay cambio posible. Asumir tal responsabilidad implica aceptar también tus ignorancias y todo aquello de lo que aún no eres consciente. Aceptarlo te pondrá ante la necesidad de un mayor autoconocimiento. Y comprenderás, como decía el psiquiatra Viktor Frankl, que “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”.

3.- Comprende tu hábito en profundidad: Para hacerlo tienes que tener en cuenta que, aunque lo consideres una conducta nociva, esa costumbre está relacionada con algún tipo de recompensa emocional y además, es una dinámica que se pone en marcha en función de unos desencadenantes concretos. Si has estado observándote y tomado notas de tus reacciones, quizás ya has descubierto qué situaciones y qué sensaciones o pensamientos dan lugar a la conducta indeseable.  A veces, un mal hábito surge como forma de afrontar situaciones estresantes o aburridas y la recompensa llega en forma de tranquilidad o distracción.

4.- Elabora un plan de acción que incluya un compromiso:
Asegúrate que tu plan de acción sea claro y específico, que incluya plazos razonables, fechas de evaluación y formas concretas de premiar tu esfuerzo y resultados.  Añade, además, un compromiso por escrito contigo mismo o con alguien que hayas elegido para que te acompañe y apoye en este empeño. Cambia tus malos hábitos, uno por uno. Como dice el refrán: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Es preferible trabajar a fondo en un tema hasta transformarlo completamente que tratar mucho asuntos de forma superficial y que, en poco tiempo, todo vuelva a lo de siempre y el cambio quede anulado. Si no puedes hacer mucho de golpe, haz algo cada día. Con compromiso, constancia y ritmo.

5.- Haz algunos cambios: Busca formas saludables de obtener los mismos beneficios que te aporta la mala costumbre. Ahora que ya has descubierto los desencadenantes, cambia de ambiente o de compañías si no son una buena influencia para ti en este momento. Y si eso no es posible hazte consciente del peligro y busca una forma positiva de lidiar con ello o reducir su impacto. Favorece las relaciones con persons que comprendan el proceso en el que estás y te apoyen en tus objetivos. Procura que las nuevas actividades te resulten atractivas y satisfactorias. Encuentra una forma de organizar tu tiempo que sea coherente con estas nuevas prioridades.

6.- Pon obstáculos: Para cambiar esa rutina perjudicial, ahora que has reconocido los momentos en los que aparece tal tentación, ponle dificultades que la conviertan en algo desagradable o complicado de realizar. Crear este tipo de barreras te ayudará, al menos, a no ceder automáticamente al impulso, dándote tiempo para una respuestas más consciente. Por el contrario, refuerza positivamente el hábito saludable que va a sustituir al nocivo.

7.- Visualiza tu éxito: Conecta con la fuerza de la motivación en tu corazón. Varias veces al día, cierra los ojos y dedica unos minutos a imaginarte situaciones en las que, pudiendo continuar con tu mal hábito, logras romperlo y disfrutas realizando una conducta diferente y positiva. Imagina también las consecuencias positivas que traerán los nuevos comportamientos y saboréa tus sensaciones, pensamientos y sentimientos por haberlo logrado. También te puede resultar de ayuda escribir esas escenas para así puedes leerlas diariamente y reforzar tu compromiso y motivación.

8.- Prémiate: Elige recompensas que puedas permitirte justo después de haber realizado la conducta deseada o alcanzado una meta fijada en tu plan de acción. Poco a poco, estos premios serán innecesarios porque aparecerán los beneficios innerentes al cambio de hábitos.

9.- Cultiva la paciencia, la compasión y el buen humor: Acepta de antemano que es humano tropezar y valora lo que has aprendido cada vez que vuelves a levantarte. No hagas de cada recaída una tragedia sino más bien añade a cada episodio, risas y compasión. La palabra humor empieza como humildad y acaba como amor. Cambiar habitos es complejo y requiere paciencia y perseverancia.

19.- Aprende a darte ánimo y ser amable contigo mismo:. Es el momento en el que más necesitas cuidar tu diálogo interior apra que sea positivo y alentador. Sé amable contigo mismo. Aunque tropieces muchas veces, como si se lo dijeras a tu mejor amigo, repítete a menudo, con cariño y convicción,  que “es posible, eres capaz y lo mereces”

Si como decía Aristóteles, “somos lo que hacemos de forma repetida”, creo que vale la pena aplicar plena conciencia y responsable compromiso en las rutinas diarias. Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Cómo afrontar con éxito losfracasos: Maneras de salir crecido de cada tropiezo.


Cómo desarrollar tu yo alentador: Aprende a animarte cuando más lo necesites.

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domingo, 25 de octubre de 2015

¡Me lo voy a pensar mejor!

“Pienso luego existo” decía Descartes y posiblemente estarás de acuerdo conmigo en que la capacidad humana de reflexionar antes de actuar, en general, resulta ventajosa. Pero quizás también hayas podido constatar que, a veces, por mucho que te des tiempo para pensar, no logras salir de la confusión mental. Y es que pensar no es lo mismo que pensar bien. Con lo primero puedes contar por existir pero lo segundo puede requerir un cierto aprendizaje. El siguiente relato de la tradición judía ilustra bastante bien esta idea:


“Un joven que había estudiado lógica, acudió a un rabino y solicitó ser instruido en Talmud.
- "¿Lógica?", preguntó el rabino. "Dudo que eso sea suficiente para estudiar Talmud, pero te tomaré una prueba. Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?"
- "Eso es fácil, el de la cara sucia", respondió el estudiante.
- "Incorrecto", dijo el rabino. "El de la cara limpia. Veamos: el de la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara también está limpia. El de la cara limpia mira al de la sucia y piensa que su cara está sucia, así que él se lava la cara."
- "No pensé en eso", admitió el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Volvamos a empezar. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", planteó el rabino.
- "Acabamos de responderlo: aquel con la cara limpia", contestó el estudiante.
- "No. Ambos se lavan la cara", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara está limpia también. Pero el de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también lo está, entonces se lava. Cuando el de la cara sucia ve que el de la limpia lava su cara, él también se lava. Por lo tanto ambos lavan su cara."
- "No me di cuenta de esa alternativa", expresó el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Está bien. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", preguntó el rabino.
- "Ambos lavan su cara", respondió con énfasis el estudiante.
- "No. Ninguno de los dos", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que la suya también lo está. El de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también está sucia. Pero cuando él ve que el hombre de la cara sucia no se lava, él tampoco se lava. Por lo tanto ninguno se lava."
- "Una última oportunidad y le demostraré que puedo estudiar Talmud", pidió el joven.
- "Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", volvió a plantear el rabino.
- "Ninguno", exclamó triunfalmente el estudiante.
- "¿Ves ahora por que la lógica no es suficiente para estudiar Talmud?¿Cómo es posible que dos hombres que bajan por la misma chimenea, uno salga con la cara sucia y otra con la cara limpia? ¿No ves que la pregunta es tonta? Y si intentas contestar preguntas tontas, tu respuesta será tonta. Así que aprende algo más de lógica antes de que intentes estudiar el Talmud.", sugirió el rabino.”

Aunque no vayas a dedicarte a descifrar libros sagrados, cada vida ya es, por si misma, un libro abierto difícil de interpretar, así que hoy te propongo ocho estrategias que te pueden ayudar a pensar mejor. Se distinguen diferentes tipos de pensamientos según surjan de la actividad racional del intelecto o de las abastracciones de la imaginación. Así se habla de pensamiento deductivo, inductivo, crítico, analítico, lateral o divergente, por ejemplo. Las propuestas y ejercicios que te sugiero a continuación tienen en cuenta las características de la mayoría de ellos:

1.- Incluye en tu vida cotidiana, pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad: Parece muy obvio pero es frecuente que uno no reflexione porque no se da tiempo para pensar. Así que empiezo con esta consideración cuyo objetivo es que logres tomar distancia de tu conversación interna y te ubiques en una posición de observador del curso de tus pensamientos. El silencio ayuda a escuchar el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición

2.- Hazte preguntas que favorezcan la ampliación de tus puntos de vista: Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. Cuando te planteas preguntas que nunca te habías hecho obtienes respuestas que no habías imaginado y vislumbras nuevas posibilidades de acción. ¿Qué diferencia hay entre lo que creo que debo hacer, lo que siento que debo hacer y lo que deseo hacer? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito?  ¿Qué me dice mi intuición? ¿Cuál es la decisión más fácil? ¿Cuál la que más me entusiasma? ¿Cuál es la decisión que siento más mía? ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre?

3.- Detecta los pensamientos que te frenan y empieza por cuestionarlos:
A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina. Escribe los pensamientos negativos que vayas detectando y cuestiónalos, uno a uno, para descubrir en qué se basan y poder desmontar su solidez. Pregúntate: ¿A qué asunto se refiere este pensamiento? ¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad? ¿En qué experiencias me apoyo para pensar esto? ¿Qué consecuencias tiene en mi vida pensar así? ¿Podría encontrar razones para pensar de alguna otra manera? Hay creencias que, como calles estrechas, te limitan la visión. Reconócelas, sal de ellas y verás un nuevo horizonte de posibilidades.

4. Observa los diferentes contextos de cada cuestion: El escritor griego Nicolas Papadalos cuenta una anécdota muy ilustrativa a este respecto: “Los niños del pueblecito griego en donde me crié teníamos que ir a la escuela de un pueblo vecino, que se encontraba a una hora de camino a pie. Mi madre me llevó el primer día de clases; para llegar a tiempo salimos de casa al amanecer. Cuando habíamos recorrido apenas 300 metros, me olvidé del objeto de aquella excursión. Quedé abstraído ante mi propia sombra, que avanzaba a zancadas y hacía que me sintiera un gigante de 30 metros de altura. De pronto, mi madre se detuvo, me miró directamente a los ojos y me aconsejó: No conemples tu sombra al amanecer, hijo,.... mírala al mediodía” Cuando reflexiones sobre una situación observa el contexto en el que se está desarrollando y también la atmósfera emocional desde la que lo estás contemplando. Las siguientes preguntas te pueden ayudar: ¿En qué consiste el problema? ¿Siempre sucede así o es un asunto temporal?  ¿En qué áreas o en relación a qué personas se manifiesta? ¿Qué creo que lo causa? ¿Qué otro  tipo de elementos pueden estar influyendo? ¿Estoy demasiado cansado, enfadado, abatido o ocupado para razonar? Antes de sacar conclusiones comprueba cual es tu perspectiva y con qué emoción está empañada tu mirada.

5.- Contempla tanto los aspectos positivos como los negativos y las posibles consecuencias:
Se trata de sopesar tanto los costes como los beneficios. Ten en cuenta tus esperanzas, las razones por las que crees que irá bien lo que estás pensando, los recuerdos de experiencias similares que también funcionaron, las ayudas con las que contarás, etc… Visualízate viéndote como protagonista de esas felices escenas. Después analiza la situación desde una perspectiva crítica. Ten en cuenta las posibles consecuencias negativas  tanto en el presente como a largo plazo, considerando además  las formas de prevenirlas, si las hubiera. Cultiva una atención equilibrada, sin caer en sesgos positivos o negativos, para ser capaz de descubrir tanto lo que puede mejorarse como lo que ya es una maravilla. Cuando veas más clara una opción pregúntate qué te mueve a decidirte por ella. Qué valores o qué prioridades te llevan a esa decisión. Teniendo en cuenta tus sueños y el tipo de vida que estás queriendo construir, ¿de qué manera afectaría tu decisión a esa trayectoria? ¿Esta decisión te acerca más a tu visión? ¿Saca lo mejor de ti y te permite seguir creciendo? De esta forma tendrás la seguridad de que lo que elijas, más allá de las consecuencias imprevistas, o la dificultad del momento, te ayudará a sentirte en paz contigo mismo.

6.- Atrévete a salir de tus líneas de pensamiento habituales:
Busca posibilidades alternativas y enfoques creativos antes las situaciones de tu vida.  Genera ideas que salgan de tus líneas de pensamiento habituales. Anímate a mirar más allá de lo evidente. Alejate de etiquetas, prejuicios y estereotipos que te encasillan en una única perspectiva del problema. Experimenta con diferentes opciones. Juega con analogías. La creatividad se alimenta de la diversidad y se divierte jugando a integrar opuestos. El caso es impedir que lo obvio obstruya la visión de una mejor opción. El físico Edward De Bono acuñó el término “pensamiento lateral” también llamado divergente o creativo, para denominar esta forma de pensar opuesto al pensamiento vertical, el cual incluye un pensamiento lógico y secuencial. Todo tipo de juegos de ingenio, rompecabezas o acertijos como los que te propongo a continuación (extraídos del libro "Ejercicios de pensamiento lateral" del ingeniero británico Paul Sloane), pueden ayudarte a desarrollarlo:
Acertijo A) “Tienes todos tus calcetines, sueltos, en un mismo cajón. Son calcetines blancos y negros únicamente. Se ha cortado la luz, estás a oscuras y debes vestirte y partir de inmediato al trabajo. ¿Cómo te aseguras de obtener dos calcetines iguales?”
Acertijo B) “Tu vecino ha olvidado su carnet de conducir en casa. Sin embargo, sale de casa, recorre tres calles en dirección prohibida, no se detiene en el semáforo, y en ningún momento toca la bocina. Un policía, que lo ve todo, no le multa ni le reprende. ¿Por qué lo deja ir tan tranquilamente?”
Acertijo C) “Un hombre entra en un bar y le pide al camarero un vaso de agua. El barman se arrodilla buscando algo, saca un arma y le apunta al hombre que le acaba de hablar. El hombre dice «gracias» y se va.” (Puedes ver las soluciones al final de estel artículo)

7.- Ten cuidado con las suposiciones, las generalizaciones y las conclusiones precipitadas:
El problema de las suposiciones comienza cuando las tomas como verdades absolutas, en vez de como alternativas dentro de un abanico de opciones (“Supongo que se ha dado cuenta…” “Es de suponer que se haya sentido cómodo …” “Doy por supuesto que vas a apoyarme…”) e inviertes en ellas tiempo y energía que restas de acciones como preguntar o comprobar. Para una mayor claridad mental, ante una preocupación, pregúntate: ¿Hecho,o suposición? Por otra parte, frases como “siempre pasa lo mismo, nadie me entiendie, nunca voy a lograrlo, etc” , son generalizaciones que te impiden descubrir la disficultad concreta a la que te estás enfrentando y por lo tanto, te impide también ver las posibles soluciones. Especificar aporta claridad y favorece la concentración en lo que es necesario tener en cuenta. Al suponer o generalizar puedes olvidarte del tamaño de la muestra y de la cantidad de información desde la que estás sacando conclusiones. Cuando estés pensando “esto es obvio” o “es normal”, pregúntate: ¿Para quién lo es? Considera la variada gama de matices que configura la realidad. Si tú solo admites blanco o negro cuestiona tu limitada percepción. En cuanto a las conclusiones precipitadas, el escritor Hanock McCarty, describe una anécdota que las refleja claramente:

“Un anciano está haciendo cola para subir al autobús y un joven que está detrás de él, le pregunta:
- "Perdone, ¿tiene fuego?"
- "¡No!" –le contesta algo enfadado el anciano.
El joven piensa: «No me muerdas», y pide fuego a otra persona.
Unos minutos más tarde, el anciano que tiene delante ¡¡¡enciende un cigarrillo!!!... Así que el joven le dice:
- "Oiga, ¿por qué me ha dicho que no tenía fuego cuando está claro que sí?"
- "Verá usted" –responde el anciano-. "Si le hubiera dado fuego, es probable que usted y yo nos hubiéramos puesto a hablar. Y si nos hubiéramos puesto a hablar, es probable que hubiéramos acabado sentándonos juntos en el autobús, es probable que hubiéramos acabado conversando. Usted parece un tipo agradable y es probable que hubiera empezado a caerme bien. Y entonces, podría haberle invitado a bajarse en mi parada para venir a casa a cenar. Y si usted hubiera venido a cenar, es probable que hubiera conocido a mi hija. Y si hubiera conocido a mi hija, es probable que hubiera salido con ella. Y si hubiera salido con ella, quién sabe, una cosa lleva a la otra, y es posible que todo hubiera acabado en boda... ¡y yo no quiero que ella se case con alguien que ni siquiera puede comprarse un encendedor!"

Como complemento a estas sugerencias, te invito a poner en práctica la visualización guiada “Abrir las ventanas, la mente y el corazón” que aquí te presento en audio. Es una forma de utilizar tu imaginación para conectar con tu inteligencia más intuitiva y confiar en su sabiduría. Esta meditación tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas creativas y constructivas que te ayuden en los asuntos que te preocupan:




Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

(Soluciones a los acertijos)
A) Tomas tres calcetines del cajón. Por lógica, tomarás dos negros y uno blanco, o dos blancos y uno negro, o tres del mismo color. Así te aseguras de tomar, al menos, dos calcetines del mismo color.
B) Tu vecino iba a pie, por lo que no está infringiendo ninguna norma de tráfico.
C) El camarero se da cuenta de que su cliente le pide agua porque tiene hipo y decide cortárselo con un buen susto

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Como ampliar tu perspectiva: Cuando el problema es tu forma de contemplar el problema. ¡No te quedes aprisionado en tus puntos de vista!

El peligro de suponer: Claves para evitar que las suposiciones arruinen tu comunicación.

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