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domingo, 9 de octubre de 2016

Ocho pasos para recoger el regalo de un sueño

Los sueños forman parte de la vida humana. Soñamos dormidos y despiertos. En ambos casos, los sueños hablan de nuestros miedos y deseos, creencias y esperanzas, conflictos y querencias. En otra entrada del blog he reflexionado sobre los sueños que tejemos conscientemente, cuando estamos despiertos, con el fin de motivarnos y crear nuevas realidades. Hoy quiero compartir contigo una propuesta de trabajo personal referida a la experiencia onírica pues lo que soñamos mientras estamos dormidos también tiene influencia en nuestro ánimo y nuestra trayectoria vital.

Desde la perspectiva del autoconocimiento, tener en cuenta estos sueños, puede ser un recurso de autoayuda para conocer y comprender emociones, patrones mentales o aspectos denosotros mismos que quizás quedan ocultos en la vigilia. A veces, mientras soñamos, repetimos las experiencias del día pero desde una perspectiva distinta en la que hay menos limitaciones y el peso de las creencias es más débil. Eso supone la posibilidad de una nueva óptica que puede resultar muy útil para nuestra reflexión una vez despiertos.

Me gusta como lo expresa Antonio Machado: “Desde el umbral de un sueño me llamaron... Era la buena voz, la voz querida. Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?...”

El ejercicio que hoy te propongo tiene como objetivo transformar el recuerdo de algo soñado en material de autoayuda. Comienza en el momento en que vayas a dormir y consta de ocho pasos:

Primero: Ya acostado haz un repaso de los sucesos que, durante el día, te hayan resultado más significativos. Se trata de recordar momentos que para ti hayan tenido importancia aunque puedan no haber tenido relevancia para los de tu alrededor. Quizás una llamada inesperada, un noticia impactante, una muestra de afecto, una preocupación que no has podido eludir, una tarea que te ha resultdo difícil de realidad, un momento de enfado, etc… Acepta sin juzgar toda esa lista de recuerdos. Deja que vayan apareciendo uno tras otro y asume las emociones que les acompañan.

Segundo: Si tienes algún asunto que te está costando resolver o alguna decisión que te resulta difícil de tomar, piensa también en ello e imagina que todos estos pensamientos y sentimientos que has hecho presentes los dejas ordenados en tu memoria para que, si puede resultarte beneficioso, tu mente los tenga en cuenta desde la perspectiva de los sueños.

Tercero: Afirma entonces tu deseo de una mayor comprensión para evolucionar y elegir las acciones más adecuadas. Hazlo confiando en que tu intuición y creatividad puedan aportarte, a través de los símbolos oníricos, enfoques inspiradores. Con esta confianza e intención deja que el sueño te alcance.

Cuarto: Al despertar mantente unos minutos en la cama comprobando si recuerdas algo de lo soñado. Si la respuesta es afirmativa anota todos los detalles del sueño que vengan a tu mente. Objetos, personas, situaciones o palabras que llamen tu atención. ¿Cuál es el elemento más intenso o más destacado del sueño? ¿Cuál es el elemento más extraño? ¿Se ve algún cambio brusco, sorprendente o inesperado? ¿Cuál es la emoción predominante? Registra también lo que sientes al recordarlo.

Quinto: Comprueba si hay alguna relación entre esas anotaciones y la revisión del día que realizaste al acostarte. ¿Veo alguna asociación entre algún elemento del sueño y situaciones vividas recientemente? ¿Algo del sueño me lleva a pensar en alguna vivencia o preocupación concreta? ¿Contiene el suelo algún mensaje o metáfora que pueda aplicarse a algún asunto de mi vida? ¿Muestra alguna experiencia ante la que siento temor? ¿Enfrento en el sueño situaciones que en la realidad evito? ¿Presenta el sueño alguna solución que pueda aplicar en algún conflicto?

Sexto: En el caso de que el sueño no parezca relacionarse directamente con nada concreto de tu experiencia pero es un sueño impactante o que llama tu atención especialmente, hazte preguntas relacionadas con lo soñado pero aplicándolas a tu vida en general. Por ejemplo si escapas de algún peligro: ¿de qué estoy huyendo en mi vida? ¿qué temo afrontar? Si despliegas capacidades o recursos desconocidos: ¿En qué situación de mi vida necesitaría estos talentos? ¿Cómo puedo ponerlos en práctica? Si te sientes atraído hacia un camino o un paisaje desconocido: ¿Qué cambios estoy queriendo hacer? ¿Qué nuevos proyectos esperan mi apoyo? Si quieres acercarte a alguna persona pero algo te lo impide: ¿Con qué relación estoy teniendo dificultades? ¿Qué es lo que me impide una mayor cercanía?, etc…

Séptimo: Encuentra el regalo que el sueño te ofreceagradécelo y comprométete a tenerlo en cuenta en tu vida. Tal regalo puede ser un aprendizaje, un descubrimiento, una solución, una dificultad que no veías o, de alguna manera, una consecuencia útil y creativa.

Ocho: En el caso de que no veas claramente este regalo sino todo lo contrario, es decir, que el sueño quede interrumpido en medio de un problema o una situación negativa, tómalo como si fuera un relato sin acabar y piensa un final feliz para esa aventura. Una vez hayas escrito ese final pregúntate: ¿qué significado puede tener esto en mi vida? ¿En qué situación podría aplicar un final así? ¿Qué está en mi mano hacer para lograrlo? Lo que sueñas dormido también puede apoyar tu evolución si permites que comtribuya a ampliar tu mapa de lo posible.

Dormidos o en estado de vigilia, desde mi punto de vista, avanzamos por el camino del despertar a un nivel más amplio de consciencia. Las experiencias oníricas también pueden ser un apoyo en el camino del autoconocimiento. Así lo pienso cuando recuerdo este poema de Antonio Machado que aprendí de niña y que con el paso del tiempo adquiere, para mi, un significado más profundo.

“Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;

y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.”

Gracias por tu atención. Te invito a escribir tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Las palabras amigas: Doce herramientas a tu alcance para facilitar el autoconocmiento y la autoayuda.


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viernes, 26 de agosto de 2016

Las palabras amigas: Doce herramientas de autoayuda

A veces, si estoy preocupada, hablo con alguien de confianza. En mi vida han sido muchas las personas que me han ayudado a clarificar ideas, tomar decisiones, aceptar emociones o renovar entusiasmos. A todas ellas estoy agradecida. Pero además, una y otra vez, han sido las palabras escritas quienes me han sacado de mis infiernos, me han mostrado nuevos horizontes y me han ayudado a recordarme y a reinventarme. Las palabras amigas. Esas que siempre me llevan de la mano desde mi mundo interior hasta una hoja en blanco.

Me recuerdo desde niña escribiendo diarios que guardaba en secreto. Escribir en ellos era como dar respiro a todo lo que no encontraba lugar fuera de esas páginas.  Durante toda mi vida he acudido a la escritura como herramienta de autoayuda. Y como coach personal animo siempre a mis clientes a ir a su propio encuentro rastreando por escrito los caminos de su laberinto personal.

Cómo dejo subrayado Mario  Benedetti en este precioso poema, la palabra (yo añado que también, la palabra escrita) es capaz de transpasar toda dimensión:


“La palabra pregunta y se contesta
tiene alas o se mete en los túneles
se desprende de la boca que habla
y se desliza en la oreja hasta el tímpano

la palabra es tan libre que da pánico
divulga los secretos sin aviso
e inventa la oración de los ateos
es el poder y no es el poder del alma
y el hueso de los himnos que hacen patria

la palabra es un callejón de suertes
y el registro de ausencias no queridas
puede sobrevivir al horizonte
y al que la armó cuando era pensamiento
puede ser como un perro o como un niño
y embadurnar de rojo la memoria
puede salir de caza en silencio
y regresar con el moral vacío

la palabra es correo del amor
pero también es arrabal del odio
golpea en las ventanas si diluvia
y el corazón le abre los postigos

y ya que la palabra besa y muerde
mejor la devolvemos al futuro”

Se cuenta que el novelista ruso León Tolstoi tenía tres diarios: uno que dejaba a la vista para que lo leyera su esposa; otro que escribía para que fuese publicado tras su muerte y el tercero que llevaba siempre con él, sin dejar que nadie lo leyese.  Todo eso además de su copiosa obra literaria. Este ejemplo muestra que, obviamente, escribir es una habilidad humana que puede tener diferentes objetivos. Del que hoy quiero hablarte es de su uso como recurso de autocoaching. Es decir, como útil herramienta en el camino del autoconocimiento y la realización personal.

Las denomino “palabras amigas” porque, si les das el espacio adecuado y la atención necesaria, como los buenos compañeros de viaje, pueden apoyarte en tu andadura. Claro que, igual que sucede con la amistad,  para que acudan a ti cuando las necesitas, debes promover un contacto frecuente  con ellas.  Escribir un diario donde vuelques, de forma espontánea, todo lo que viene a tu mente puede ser una forma de lograrlo. Pero hoy quiero compartir contigo doce ejercicios, basados en la escritura intencionada, es decir, aquella en la que conduces tu atención hacia algún asunto que te interesa.

 Sea de forma libre o dirigida, escribir puede ayudarte, entre otras muchas cosas,  a ordenar ideas, a reenmarcar tus experiencias, a promover tu creatividad y a recordar, es decir, a volver a pasar por el corazón para permitirte sentir. lo que quizás necesita ser liberado. En el camino del autoconocimiento, poner por escrito tus experiencias te ayudará a tomar más conciencia y a adquirir un mayor compromiso respecto a tu proceso personal. Además, tardas más en escribir que en pensar por lo que la escritura, al obligarte a ralentizar tus pensamientos, colaborará a calmar tu mente. Espero que estas sugerencias te animen a experimentar con este útil recurso de autoayuda, siempre a tu alcance:

1.- Tiempo de autoescucha:
Búscate un lugar tranquilo, pon una música suave que te resulte entrañable pero no te distraiga y responde por escrito a las preguntas que te indico a continuación. No fuerces las respuestas sino más bien deja que vayan apareciendo. Sé paciente contigo mismo, como lo serías con un buen amigo: ¿Qué te está sucediendo? ¿Qué daño o qué pérdida estás sufriendo? ¿Con qué área de tu vida está relacionado? ¿Te asustan algunas circunstancias que tienes que afrontar? ¿Qué te preocupa? ¿Qué significado le das a ese asunto? ¿Qué consecuencias negativas crees que tendrá para ti? ¿Cómo podrías disminuir esos perjuicios? ¿Ves alguna solución? Reconoce lo que no está en tu mano cambiar y responsabilízate de lo que está dentro de tu campo de influencia. ¿Qué quiero que pase? ¿Y qué lograré si obtengo eso? ¿Qué deseo verdaderamente ¿ ¿Qué puedo hacer o pedir para conseguir lo que quiero? ¿Qué necesito hacer para sentirme en paz conmigo mismo, aunque no consiga lo que quiero?

2.- Preparar una conversación delicada:
Es muy útil refleionar previamente por escrito cuando algún tema relacionado con otra persona empiece a inquietarte y quieras promover una conversación sobre esa cuestión. ¿De qué va el asunto? ¿Cuáles son los hechos y cuáles mis interpretaciones? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué quiero pedir, qué necesito? Una vez respondidas estas preguntas puedes completar la siguiente frase: “Ha pasado esto (el hecho que hayas detectado cómo detonante) y lo he interpretado de esta manera (tus interpretaciones de los hechos). No sé si esas suposiciones son adecuadas, por eso quiero hablarlo. El caso es que, en función de esas interpretaciones, ahora me siento así (cómo te sientes ahora) y quiero esto (explica tu deseo)” Estos apuntes serán una buena base para comunicarte mejor.

3.- Listas de agradecimiento:
Selecciona un cuaderno o abre un archivo en tu ordenador para dedicarlo exclusivamente a escribir listas de agradecimiento. “Busca un rato cada día para tomar nota de, al menos, media docena de recursos, personas, situaciones, cualidades o aspectos de tu experiencia que en alguna forma te ayudan a avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Agradece cada uno de esos elementos y hónralos, en tu corazón, con un sentimiento de apreciación. Muestra gratitud hacia el camino que te lleva, el alma que te anima y el sueño que te eleva.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

4.- Cartas pendientes:
Sea que finalmente las envíes a su destinatario o no, escribir cartas puede servirte para dar cauce a sentimientos no expresados.  Aquí van algunos ejemplos: Carta a un familiar fallecido del que no pudiste despedirte, a un amigo a quien quieres agradecer especialmente su apoyo, a esa persona que aún no conoces pero estás buscando para compartir la vida, a ti mismo o a al niño que hay en ti para darte ánimo y aliento ante un reto difícil o al universo para pedirle su colaboración en un asunto concreto. "Ha llegado el momento de jugar a sentarte en un lugar tranquilo y, en tu cuaderno de apuntes, escribir una carta de aliento a tu alma niña. Hazle saber que camináis juntos y que juntos vais a poder ver hecho realidad lo que vuestro común corazón quiere contemplar. Recuérdale todos los desafíos que habéis afrontado en vuestra vida y cómo los habéis transformado en oportunidades de aprender y crecer. Agradécele la energía que te aporta, transmítele entusiasmo y confianza. Dile que en este viaje interior vaís a poder integrar todos los aspectos de vuestro ser cuya energía aún no ha encontrado forma de expresión. Y asegúrale que, con frecuencia, pararás tu paso y te quedarás en silencio hasta inuir su presencia y sintonizar con su inocencia." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

5.- Pasar de la preocupación a la ocupación:
Cuando veas que, aún sin grandes problemas, tu cabeza está llena de asuntos que te atrapan, escribe una lista con todos esos temas que bullen en tu interior. Esa será tu lista de preocupaciones. Luego, aplica las siguientes preguntas a cada una de esas inquietudes: ¿A qué desafío me enfrento? ¿Qué está en peligro? ¿Qué quiero conseguir para dar por solucionada la situación? ¿Qué posibilidades de respuesta tengo a mi alcance? ¿Qué valores y principios quiero que rijan  estas acciones? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? ¿Qué riesgos acepto asumir? ¿Con qué recursos cuento? ¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación o para encontrarme mejor ante ella? Después, anota cada acción que decidas llevar a cabo para atender esas preocupaciones y esa será tu lista de ocupaciones, a la cual podrás enfocar tu energía y así pasar del problema a la solución.

 6.- Ampliar mapas mentales:
Para ampliar tu perspectiva, párate a responder a preguntas que expandan tu visión de lo que sientes y lo que deseas ante las situaciones que afrontas: ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito? ¿Qué es lo que creo que debo hacer? ¿Qué me dice mi intuición? ¿Cuál es la decisión más fácil? ¿Cuál la que más me entusiasma? ¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Cuál es la decisión que siento más mía? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre?

7.- Cuestionar pensamientos limitadores:
A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina. Escribe los pensamientos negativos que vayas detectando y cuestiónalos, uno a uno, para descubrir en qué se basan y poder desmontar su solidez: ¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad? ¿En qué experiencias me apoyo para pensar esto? ¿Qué consecuencias tiene en mi vida pensar así? ¿Podría encontrar razones para pensar de alguna otra manera? Hay creencias que, como calles estrechas, te limitan la visión. Reconócelas, sal de ellas y verás un nuevo horizonte de posibilidades.

8.- Favorecer la comprensión:
Escribe el nombre de alguien con quien, por circunstancias, estás obligado a relacionarte pero no te llevas bien. Detalla todo aquello que te disgusta de esa persona. Luego escribe sobre sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan? Pregúntate cual es el valor positivo que esa persona quizás está buscando al comportarse de esas maneras que tanto  te disgustan. La intención puede ser positiva aunque la conducta elegida sea nociva. Los seres humanos a veces gritamos para captar la atención, mentimos creyendo que así logramos mantener la paz o traicionamos nuestros principios para atender una necesidad de seguridad o reconocimiento, por ejemplo. Después escribe sobre situaciones en las que tú hayas tenido reacciones similares y descubre qué es lo que pretendías actuando así. Recuerda en todo momento al hacer este ejercicio que no se trata de juzgar ni tan siquiera de evaluar sino de entender mejor los deseos, miedos y posibles razones detrás de la forma de ser de esa persona para así generar más empatía.

9.- Aprender de tus propias dinámicas:
Se trata de hacer un registro escrito de los momentos en los que no has reaccionado de forma satisfactoria, según tu criterio, en alguna dinámica que estás tratando de cambiar. Las siguientes preguntas te pueden servir de guía en tu autoanálisis: ¿Qué sentías? ¿Cuál era el tema que afrontabas? ¿En qué contexto? ¿Qué personas estaban implicadas? ¿Cuál crees que fue el estímulo que provocó tu reacción? ¿Recuerdas otras situaciones similares? ¿Puedes imaginar otra posibilidad de respuesta? ¿Qué necesitarías cambiar para poder responder así?

10.- Recordar los retos superados:
Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Escribe sobre los momentos de superación más importantes de tu vida. Experiencias que hablen de tu capacidad de afrontar adversidades y transformarlas en oportunidades para crecer y aprender. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo, reconócelo, celébralo y añádelo también a ese registro y repasa esas notas cuando quieras reforzar tu autoconfianza.

11.- Escenas de tus sueños hechos realidad:
Párate con frecuencia a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. Describir por escrito esas escenas te puede ayudar a visualizarlas mejor: ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿En qué aspectos se despliega tu potencial? ¿Qué talentos desarrollas? ¿Qué cualidades manifiestas? ¿Qué puedes hacer hoy para acercarte más a ese horizonte?

12.- Revisión del día:
Cada anochecer procúrate un tiempo de tranquilidad para repasar las experiencias del día. Disponte a reconocer y apreciar todo lo recibido, y también a valorar honestamente tu contribución. “¿Qué has aprendido? ¿Qué has compartido? ¿Se han encaminado tus acciones en la dirección de tus sueños? ¿Has apoyado los sueños de los demás? ¿Te has permitido ser con más libertad? ¿Te has sentido útil? ¿Qué aspectos de tu experiencia has honrado hoy? ¿Has expresado agradecimiento? ¿A quien has cuidado? ¿Te has reído? ¿En qué formas has expresado afecto? ¿Has compartido respeto y reconocimiento? Afírmate en tu voluntad y capacidad de aprender y colaborar.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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miércoles, 27 de enero de 2016

Cómo cultivar las semillas de la creatividad

Hay quien considera que únicamente los artistas, genios o inventores, son gente creativa pero desde mi punto de vista, la vida cotidiana de cada ser humano muestra que somos creativos por naturaleza pues utilizamos, constantemente, las posibilidades que nos ofrece el entorno para dar forma a cosas nuevas, útiles o significativas. Desde niños nos unimos a la realidad que nos rodea y “re-creamos” la vida, apoyándonos en nuestra capacidad de dar respuestas distintas a cada situación.

Si nuestros antepasados se hubiesen conformado con hacer las cosas "como siempre", no habrían convertido las piedras en herramientas útiles, ni encontrado el modo de cultivar las plantas silvestres, ni pintado las paredes de las cuevas, ni representado con símbolos, las ideas. Alteramos el concepto de lo posible con cada pequeña osadía humana. Soñamos, creamos y evolucionamos.

Además, cada persona añade otro nivel de creatividad a su propia vida, al encontrarle un sentido propio a su existencia y a su aportación. En la siguiente anécdota queda expresada esta posibilidad humana: Se cuenta que en la Edad Media  alguien se acercó a las obras de una catedral y preguntó sucesivamente a tres canteros sobre el trabajo que estaban realizando. El primero contestó adustamente: “Estoy desollándome las manos para pulir esta piedra”. El segundo indicó, serenamente: “Estoy ganando un salario para sacar adelante a mi familia”. El tercero, con voz entusiasta, respondió: “Estoy colaborando a edificar una catedral para gloria de Dios y bien de la Humanidad”

No obstante, aunque  la creatividad esté en nuestra naturaleza también somos capaces de resistirnos a ella. Ser creativos significa ir más allá de lo conocido y eso supone adentrase en el territorio de la incertidumbre en contrapartida con la seguridad que aporta lo rutinario. En este vídeo se explica, en forma clara y divertida, los principales enemigos de la creatividad:


Entendiendo que las semillas de la creatividad están en cada ser humano, hoy quiero compartir contigo algunas sugerencias que te ayudaran a cultivarlas y a impedir que las malas hierbas sofoquen su florecimiento:

Valora y aprovecha el presente como recurso creativo: Sea lo que sea acepta lo que es tu presente como punto de partida para el ejercicio de creatividad que es vivir. A partir de ahí, haz camino. Como demuestran los niños al jugar con una sencilla caja de cartón y mucha imaginación, las posibilidades son infinitas. Pregúntate a menudo: ¿Cómo se podría hacer esto mismo de forma más divertida y eficiente? Juega a dar respuestas disparatadas o alejadas de lo esperado. En el armario de la rutina guardas todo aquello a lo que te has acostumbrado. Conviene revisarlo para ver lo que hay que reciclar.

Procúrate ratos de soledad para pensar sobre cosas que no estén relacionadas con tus preocupaciones cotidianas. Tiempo para la ensoñación, para emprender incursiones en lo irracional, para imaginar, para dejar que la mente vague hacia cualquier rumbo o para observar la realidad con una mirada que no sea la habitual en ti. Tu imaginación puede llevarte allí donde no se atreve tu lógica pero ya está tu corazón. ¡Déjale que te muestre el camino!

Busca distintas perspectivas:  Acostúmbrate a hacerte preguntas que amplíen tu visión de lo que sientes y lo que deseas ante las situaciones que afrontas: ¿Qué diferencia hay entre lo que creo que debo hacer, lo que siento que debo hacer y lo que deseo hacer? ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito? Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Anímate a mirar más allá de lo evidente. Alejate de etiquetas, prejuicios y estereotipos que te encasillan en un único punto de vista. Experimenta con diferentes opciones. Juega con analogías y metáforas. El caso es impedir que lo obvio obstruya la visión de una mejor opción.

Pasa del dicho al hecho: Asume la responsabilidad de convertir en acción las nuevas ideas para obtener nuevos resultados. Para no demorarnos en este paso suele ser útil ponerse a trabajar en algún detalle del proyecto. Comenzar con un párrafo, un compás, una conexión o una actividad que ya puedas realizar hasta que quede a tu gusto. Esa primera acción facilitará las siguientes. Como dice el estribillo de la canción del grupo argentino Las pastillas del abuelo”, la “creatividad crea actividad”:

“Ágil mente, corazón
sólo lo impensado es imposible.
No desconfiar de todo, sino estar dispuesto a todo opuesto.

Paciencia, ciencia de la paz,
debe ser herramienta eficaz,
cuando nos falta creatividad.
Qué cuanto menos lo pensés
menos límites te ponés
y es más fácil volver a nacer.

De las cenizas de pasado
sentado en las rodillas de un eterno atardecer,
te pasará por el costado un arco iris salado
y vos en la orilla sin mojarte los pies.

Cambiar patrones de conducta,
no asustarse si hay uno que eructa,
habiendo tantas cosas que asustan.
Dormir con la almohada en los pies
no gritar sin contar hasta diez
Y pasearse descalzo de una vez al mes.

Tomar caminos que no conduzcan a Roma.
Tomarme algunos dramas con más naturalidad.
Confiar en que el destino se desviste por tu aroma
y aprender a encontrarnos en la diversidad,
en el punto exactos donde se unen los extremo.
En un punto nuevo donde nada es tuyo,
donde nada es mío, donde todo es nuestro.
Confiar en mi ágil mente y en mi fiel corazón. 

Donde haya menos competir, más compartir.
Y donde decir mucho sea en verdad mucho decir.
Que lluevan mil ideas.
Que las tenga que escribir.
Jugar a ser creativo.

La creatividad, crea actividad. Creatividad.
La creatividad, crea actividad. Creatividad.
La creatividad, crea actividad. Creatividad.”

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Date permiso para experimentar. Haz algo nuevo o haz lo mismo de forma diferente. Cambia el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, prueba nuevas experiencias más allá de lo habitual. ¿Qué cosas te gustaría hacer y no te lo permites? ¿A quién sirven estas reglas? Si cierras la puerta a nuevas ideas y experiencias quedas cercado junto al aburrimiento y la mediocridad. ¡No aprisiones tu creatividad!

Cultiva la curiosidad y desarrolla la capacidad de atención: Si te aburres comprueba en qué parte del camino has perdido la curiosidad y vuelve a recuperarla. Observa con más atención el mundo que te rodea. En tu vida cotidiana disfruta de todos los matices con los cinco sentidos. Pregunta para aprender y para comprender. La creatividad se alimenta de la diversidad y se divierte jugando a integrar opuestos. De vez en cuando procúrate lecturas, músicas o películas que sean de estilos distintos a tua favoritos. Visita lugares de tu ciudad que no conoces. Frecuenta ambientes distintos al tuyo. Escucha a los abuelos y pregunta a los niños. Recuerda que todo puede inspirarte. Para quien mantiene viva la curiosidad, cada día supone un viaje de descubrimiento.

Mantén una actitud positiva frente a los errores: Algunas de las alfombras mas finas que se fabrican en el mundo provienen de pequeñas poblaciones de Oriente Medio. Se cuenta que “cada una de ellas esta hecha a mano por grupos de personas bajo la dirección de un maestro tejedor. Como los artesanos de alfombras normalmente trabajan viendo el reverso de la pieza, no es raro que alguno cometa un error y entreteja un color que no corresponda al diseño. Cuando ocurre esto, el maestro no ordena desbaratar la trama, sino que busca la manera de armonizar el error con el resto de la pieza.” Esta anécdota apórta una lección: Con una actitud creativa, cualquier error puede terminar enriqueciendo tu vida.

Quita lo que sobra: De alguna manera, en el oficio de vivir, todos somos creativos artesanos. Y todo movimiento creativo supone transformación que, a su vez,  implica desprenderse de algo viejo y asumir algo nuevo. Como hace un escultor, para transformar tu vida en una obra de arte, tienes que ir quitando todo lo que sobra. Tallarla hasta ver lo que tu corazón quiere contemplar. La experiencia que se muestra en este vídeo es una preciosa metáfora de esta idea:



Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios si decides participar. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Cambiar el paso a la rutina:
Y por el simple deseo de jugar hacer cosas diferentes más allá de lo habitual.

Cuentas con muchas inteligencias y todas ellas te pueden dar información útil

Para crear algo primero tienes que permitirte imaginarlo.

Siempre hay más de un camino para alcanzar un mismo resultado



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domingo, 25 de octubre de 2015

¡Me lo voy a pensar mejor!

“Pienso luego existo” decía Descartes y posiblemente estarás de acuerdo conmigo en que la capacidad humana de reflexionar antes de actuar, en general, resulta ventajosa. Pero quizás también hayas podido constatar que, a veces, por mucho que te des tiempo para pensar, no logras salir de la confusión mental. Y es que pensar no es lo mismo que pensar bien. Con lo primero puedes contar por existir pero lo segundo puede requerir un cierto aprendizaje. El siguiente relato de la tradición judía ilustra bastante bien esta idea:


“Un joven que había estudiado lógica, acudió a un rabino y solicitó ser instruido en Talmud.
- "¿Lógica?", preguntó el rabino. "Dudo que eso sea suficiente para estudiar Talmud, pero te tomaré una prueba. Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?"
- "Eso es fácil, el de la cara sucia", respondió el estudiante.
- "Incorrecto", dijo el rabino. "El de la cara limpia. Veamos: el de la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara también está limpia. El de la cara limpia mira al de la sucia y piensa que su cara está sucia, así que él se lava la cara."
- "No pensé en eso", admitió el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Volvamos a empezar. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", planteó el rabino.
- "Acabamos de responderlo: aquel con la cara limpia", contestó el estudiante.
- "No. Ambos se lavan la cara", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara está limpia también. Pero el de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también lo está, entonces se lava. Cuando el de la cara sucia ve que el de la limpia lava su cara, él también se lava. Por lo tanto ambos lavan su cara."
- "No me di cuenta de esa alternativa", expresó el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Está bien. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", preguntó el rabino.
- "Ambos lavan su cara", respondió con énfasis el estudiante.
- "No. Ninguno de los dos", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que la suya también lo está. El de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también está sucia. Pero cuando él ve que el hombre de la cara sucia no se lava, él tampoco se lava. Por lo tanto ninguno se lava."
- "Una última oportunidad y le demostraré que puedo estudiar Talmud", pidió el joven.
- "Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", volvió a plantear el rabino.
- "Ninguno", exclamó triunfalmente el estudiante.
- "¿Ves ahora por que la lógica no es suficiente para estudiar Talmud?¿Cómo es posible que dos hombres que bajan por la misma chimenea, uno salga con la cara sucia y otra con la cara limpia? ¿No ves que la pregunta es tonta? Y si intentas contestar preguntas tontas, tu respuesta será tonta. Así que aprende algo más de lógica antes de que intentes estudiar el Talmud.", sugirió el rabino.”

Aunque no vayas a dedicarte a descifrar libros sagrados, cada vida ya es, por si misma, un libro abierto difícil de interpretar, así que hoy te propongo ocho estrategias que te pueden ayudar a pensar mejor. Se distinguen diferentes tipos de pensamientos según surjan de la actividad racional del intelecto o de las abastracciones de la imaginación. Así se habla de pensamiento deductivo, inductivo, crítico, analítico, lateral o divergente, por ejemplo. Las propuestas y ejercicios que te sugiero a continuación tienen en cuenta las características de la mayoría de ellos:

1.- Incluye en tu vida cotidiana, pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad: Parece muy obvio pero es frecuente que uno no reflexione porque no se da tiempo para pensar. Así que empiezo con esta consideración cuyo objetivo es que logres tomar distancia de tu conversación interna y te ubiques en una posición de observador del curso de tus pensamientos. El silencio ayuda a escuchar el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición

2.- Hazte preguntas que favorezcan la ampliación de tus puntos de vista: Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. Cuando te planteas preguntas que nunca te habías hecho obtienes respuestas que no habías imaginado y vislumbras nuevas posibilidades de acción. ¿Qué diferencia hay entre lo que creo que debo hacer, lo que siento que debo hacer y lo que deseo hacer? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito?  ¿Qué me dice mi intuición? ¿Cuál es la decisión más fácil? ¿Cuál la que más me entusiasma? ¿Cuál es la decisión que siento más mía? ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre?

3.- Detecta los pensamientos que te frenan y empieza por cuestionarlos:
A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina. Escribe los pensamientos negativos que vayas detectando y cuestiónalos, uno a uno, para descubrir en qué se basan y poder desmontar su solidez. Pregúntate: ¿A qué asunto se refiere este pensamiento? ¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad? ¿En qué experiencias me apoyo para pensar esto? ¿Qué consecuencias tiene en mi vida pensar así? ¿Podría encontrar razones para pensar de alguna otra manera? Hay creencias que, como calles estrechas, te limitan la visión. Reconócelas, sal de ellas y verás un nuevo horizonte de posibilidades.

4. Observa los diferentes contextos de cada cuestion: El escritor griego Nicolas Papadalos cuenta una anécdota muy ilustrativa a este respecto: “Los niños del pueblecito griego en donde me crié teníamos que ir a la escuela de un pueblo vecino, que se encontraba a una hora de camino a pie. Mi madre me llevó el primer día de clases; para llegar a tiempo salimos de casa al amanecer. Cuando habíamos recorrido apenas 300 metros, me olvidé del objeto de aquella excursión. Quedé abstraído ante mi propia sombra, que avanzaba a zancadas y hacía que me sintiera un gigante de 30 metros de altura. De pronto, mi madre se detuvo, me miró directamente a los ojos y me aconsejó: No conemples tu sombra al amanecer, hijo,.... mírala al mediodía” Cuando reflexiones sobre una situación observa el contexto en el que se está desarrollando y también la atmósfera emocional desde la que lo estás contemplando. Las siguientes preguntas te pueden ayudar: ¿En qué consiste el problema? ¿Siempre sucede así o es un asunto temporal?  ¿En qué áreas o en relación a qué personas se manifiesta? ¿Qué creo que lo causa? ¿Qué otro  tipo de elementos pueden estar influyendo? ¿Estoy demasiado cansado, enfadado, abatido o ocupado para razonar? Antes de sacar conclusiones comprueba cual es tu perspectiva y con qué emoción está empañada tu mirada.

5.- Contempla tanto los aspectos positivos como los negativos y las posibles consecuencias:
Se trata de sopesar tanto los costes como los beneficios. Ten en cuenta tus esperanzas, las razones por las que crees que irá bien lo que estás pensando, los recuerdos de experiencias similares que también funcionaron, las ayudas con las que contarás, etc… Visualízate viéndote como protagonista de esas felices escenas. Después analiza la situación desde una perspectiva crítica. Ten en cuenta las posibles consecuencias negativas  tanto en el presente como a largo plazo, considerando además  las formas de prevenirlas, si las hubiera. Cultiva una atención equilibrada, sin caer en sesgos positivos o negativos, para ser capaz de descubrir tanto lo que puede mejorarse como lo que ya es una maravilla. Cuando veas más clara una opción pregúntate qué te mueve a decidirte por ella. Qué valores o qué prioridades te llevan a esa decisión. Teniendo en cuenta tus sueños y el tipo de vida que estás queriendo construir, ¿de qué manera afectaría tu decisión a esa trayectoria? ¿Esta decisión te acerca más a tu visión? ¿Saca lo mejor de ti y te permite seguir creciendo? De esta forma tendrás la seguridad de que lo que elijas, más allá de las consecuencias imprevistas, o la dificultad del momento, te ayudará a sentirte en paz contigo mismo.

6.- Atrévete a salir de tus líneas de pensamiento habituales:
Busca posibilidades alternativas y enfoques creativos antes las situaciones de tu vida.  Genera ideas que salgan de tus líneas de pensamiento habituales. Anímate a mirar más allá de lo evidente. Alejate de etiquetas, prejuicios y estereotipos que te encasillan en una única perspectiva del problema. Experimenta con diferentes opciones. Juega con analogías. La creatividad se alimenta de la diversidad y se divierte jugando a integrar opuestos. El caso es impedir que lo obvio obstruya la visión de una mejor opción. El físico Edward De Bono acuñó el término “pensamiento lateral” también llamado divergente o creativo, para denominar esta forma de pensar opuesto al pensamiento vertical, el cual incluye un pensamiento lógico y secuencial. Todo tipo de juegos de ingenio, rompecabezas o acertijos como los que te propongo a continuación (extraídos del libro "Ejercicios de pensamiento lateral" del ingeniero británico Paul Sloane), pueden ayudarte a desarrollarlo:
Acertijo A) “Tienes todos tus calcetines, sueltos, en un mismo cajón. Son calcetines blancos y negros únicamente. Se ha cortado la luz, estás a oscuras y debes vestirte y partir de inmediato al trabajo. ¿Cómo te aseguras de obtener dos calcetines iguales?”
Acertijo B) “Tu vecino ha olvidado su carnet de conducir en casa. Sin embargo, sale de casa, recorre tres calles en dirección prohibida, no se detiene en el semáforo, y en ningún momento toca la bocina. Un policía, que lo ve todo, no le multa ni le reprende. ¿Por qué lo deja ir tan tranquilamente?”
Acertijo C) “Un hombre entra en un bar y le pide al camarero un vaso de agua. El barman se arrodilla buscando algo, saca un arma y le apunta al hombre que le acaba de hablar. El hombre dice «gracias» y se va.” (Puedes ver las soluciones al final de estel artículo)

7.- Ten cuidado con las suposiciones, las generalizaciones y las conclusiones precipitadas:
El problema de las suposiciones comienza cuando las tomas como verdades absolutas, en vez de como alternativas dentro de un abanico de opciones (“Supongo que se ha dado cuenta…” “Es de suponer que se haya sentido cómodo …” “Doy por supuesto que vas a apoyarme…”) e inviertes en ellas tiempo y energía que restas de acciones como preguntar o comprobar. Para una mayor claridad mental, ante una preocupación, pregúntate: ¿Hecho,o suposición? Por otra parte, frases como “siempre pasa lo mismo, nadie me entiendie, nunca voy a lograrlo, etc” , son generalizaciones que te impiden descubrir la disficultad concreta a la que te estás enfrentando y por lo tanto, te impide también ver las posibles soluciones. Especificar aporta claridad y favorece la concentración en lo que es necesario tener en cuenta. Al suponer o generalizar puedes olvidarte del tamaño de la muestra y de la cantidad de información desde la que estás sacando conclusiones. Cuando estés pensando “esto es obvio” o “es normal”, pregúntate: ¿Para quién lo es? Considera la variada gama de matices que configura la realidad. Si tú solo admites blanco o negro cuestiona tu limitada percepción. En cuanto a las conclusiones precipitadas, el escritor Hanock McCarty, describe una anécdota que las refleja claramente:

“Un anciano está haciendo cola para subir al autobús y un joven que está detrás de él, le pregunta:
- "Perdone, ¿tiene fuego?"
- "¡No!" –le contesta algo enfadado el anciano.
El joven piensa: «No me muerdas», y pide fuego a otra persona.
Unos minutos más tarde, el anciano que tiene delante ¡¡¡enciende un cigarrillo!!!... Así que el joven le dice:
- "Oiga, ¿por qué me ha dicho que no tenía fuego cuando está claro que sí?"
- "Verá usted" –responde el anciano-. "Si le hubiera dado fuego, es probable que usted y yo nos hubiéramos puesto a hablar. Y si nos hubiéramos puesto a hablar, es probable que hubiéramos acabado sentándonos juntos en el autobús, es probable que hubiéramos acabado conversando. Usted parece un tipo agradable y es probable que hubiera empezado a caerme bien. Y entonces, podría haberle invitado a bajarse en mi parada para venir a casa a cenar. Y si usted hubiera venido a cenar, es probable que hubiera conocido a mi hija. Y si hubiera conocido a mi hija, es probable que hubiera salido con ella. Y si hubiera salido con ella, quién sabe, una cosa lleva a la otra, y es posible que todo hubiera acabado en boda... ¡y yo no quiero que ella se case con alguien que ni siquiera puede comprarse un encendedor!"

Como complemento a estas sugerencias, te invito a poner en práctica la visualización guiada “Abrir las ventanas, la mente y el corazón” que aquí te presento en audio. Es una forma de utilizar tu imaginación para conectar con tu inteligencia más intuitiva y confiar en su sabiduría. Esta meditación tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas creativas y constructivas que te ayuden en los asuntos que te preocupan:




Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

(Soluciones a los acertijos)
A) Tomas tres calcetines del cajón. Por lógica, tomarás dos negros y uno blanco, o dos blancos y uno negro, o tres del mismo color. Así te aseguras de tomar, al menos, dos calcetines del mismo color.
B) Tu vecino iba a pie, por lo que no está infringiendo ninguna norma de tráfico.
C) El camarero se da cuenta de que su cliente le pide agua porque tiene hipo y decide cortárselo con un buen susto

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Como ampliar tu perspectiva: Cuando el problema es tu forma de contemplar el problema. ¡No te quedes aprisionado en tus puntos de vista!

El peligro de suponer: Claves para evitar que las suposiciones arruinen tu comunicación.

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