Un antiguo cuento zen relata
como “después de ganar varios concursos
de arquería, un joven retó a un anciano maestro zen, también reconocido por su
destreza como arquero.
El joven demostró una notable técnica dándole al
centro de la diana en el primer tiro y partiendo la flecha con el segundo.
- "Ahí está", le dijo al monje, "¡a ver
si puedes igualar eso!".
Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, sino que
invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Caminaron hasta que
llegaron a un acantilado atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con
calma en el medio del inestable puente, el maestro eligió como blanco un lejano
árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y certero.
- "Ahora es tu turno", dijo mientras se posaba
en tierra firme.
Contemplando con terror el abismo, el joven no se
sintió capaz ni siquiera de subirse al tronco. No lograba quitar su atención
del precipicio y el miedo a despeñarse le dejó paralizado.
- "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo
el maestro, "pero aún tienes mucho que aprender respecto al manejo de otra
herramienta indispensable: tu atención."
Para saber lo que significa
estar atento basta con observar a un bebé descubriendo un juguete. Participa
con sus cinco sentidos en la experiencia y escudriña sin prisa. Tú también
puedes prestar una atención plena a tus experiencias. De hecho lo haces, casi
sin darte cuenta, cuando estás profundamente comprometido y entusiasmado con una
tarea o cuando reaccionas a una situación crítica. Son momentos en los que te
concentras plenamente en el presente. Además, como toda capacidad mental, la
atención puede entrenarse conscientemente y mejorarse.
Te propongo que consideres tu
capacidad de atención como un precioso capital que puedes invertir bien y
obtener muchos beneficios o despilfarrar. Por una parte la atención es fundamental para
ser consciente de lo que estás viviendo de manera que ganarás intensidad en tus
experiencias si eres capaz de concentrarte. Por
otro lado, eligiendo donde pones tu atención decides qué es lo que haces
importante en tu vida, así que es una excelente ayuda para crear la vida que
deseas.
A continuación te propongo
siete claves para mejorar e invertir con eficacia tu valiosa capacidad de
atención:
1.- La
atención es energía. Allá donde la pongas promoverá crecimiento. Decide qué es
lo que quieres hacer importante en tu vida y ponle atención. Te será útil
revisar los artículos “¿Tienes claro tu objetivo?” y “Cómo estar a la altura de tus sueños” para aprender a concentrarte en tu visión y tu
misión. La intención, la atención y la acción son tres poderosos aliados.
Enfocados en un propósito vital, concentran y transmiten poder creador.
También, te sugiero dos ejercicios básicos para empezar a entrenar
la atención. Es algo así como ejercitar los músculos de los brazos. Cuando
estén fuertes te servirán para levantar y sostener mejor cualquier
cosa:
“Elige un objeto que puedas coger entre tus manos y
observalo durante un minuto. Atiende cada pequeño detalle tratando de mantener la información en tu memoria. Pasado el
minuto, retiralo de tu vista y escribe en una libreta todo lo que
puedas recordar de ese objeto que acabas de contemplar.”
“Sentado cómodamente, cierra los ojos y escucha.
Presta atención a cada sonido que vayas percibiendo. Identifica de dónde
provienen, su tono e intensidad, etc.. y conforme vayas descubriendo nuevos
sonidos, cuéntalos. Al ir practicando este ejercicio comprobarás que cada vez
percibes más matices.”
2.- Mientras
caminas hacia tus objetivos recuerda que, a cada paso puedes encontrar
insospechada belleza que espera ser descubierta. No te ciegues poniendo únicamente
tu atención en el horizonte soñado.
Te propongo practicar a
menudo el ejercicio del agradecimiento. "Consiste en poner tu atención, durante
varios minutos, en todo aquello que valoras y ya está presente en tu vida. Comienza
a elaborar una lista con todo lo que vaya surgiendo y cada vez que realices el
ejercicio, añade nuevos motivos de agradecimiento."
También, la siguiente práctica te ayudará a entrenar la plena atención en el momento presente: "Cuando vayas a comer, tómatelo con calma, utiliza tus cincos sentidos y
concéntrate en cada uno de los alimentos y en la experiencia de saborear,
masticar y tragar. Disfruta de todos los matices de olor, sabor, textura y
color."
3.- Inviertes bien
tu atención cuando la enfocas en tus objetivos en lugar de en todo lo que te
separa de ellos. Cuando veas que estás dejándote llevar por las excusas,
concéntrate en las razones por las que emprendiste el camino. Atiende lo que
consideras importante sin dejarte distraer por las urgencias imtrascemdemtes.
Encontrarás más sugerencias en el artículo “Cómodar más vida a tu tiempo y ganar más tiempo para tu vida”.
Practicar el ejercicio de “volver a la respiración” también te
será útil: "Siéntate cómodamente y durante
diez minutos pon tu atención en tu respiración. Observa cómo entra y sale el
aire por tu nariz. Cuando tu atención quede captada por un pensamiento,
sensación o emoción, nómbralo en silencio y vuelve a enfocarte en la
respiración."
4.- No te
quedes hipnotizado con los problemas. A su lado están las soluciones. Quien
solo ve las nubes es como quien solo ve los conflictos. Uno se olvida del sol
por encima de ellas y el otro de su capacidad de superación. Puedes pasar mucho
tiempo sumando tus problemas sin ver todas las capacidades que ellos te empujan
a multiplicar.
Te ayudará practicar el
ejercicio denominado “historia de tus
momentos de superación personal” "Elabora una lista de ejemplos de superación
personal de tu propia vida. Repásala en días de desánimo. ¿Piensas que no vas a
poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces
pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que
te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida Reconoce sin
falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor,
coraje y osadía."
5.- Procura
que tu atención no se quede demasiado tiempo enfocada en la queja. Una vez
tenida en cuenta la insatisfacción, concéntrate en la solución, el aprendizaje
y la superación. Pon atención a lo que va bien para optimizarlo, y a lo que no
funciona para verlo como una oportunidad de mejora.
Te será muy útil repasar el
artículo “¡Manos a la obra!” y
aprender el ejercicio de “la zona de
influencia”: "Cuando notes que tu
atención está absorbida por continuas preocupaciones, quejas o
insatisfacciones, coge unos folios y, tómate un tiempo para reflexionar. En una
de las hojas escribe la lista de tus preocupaciones y malestares. Una vez hecha
la lista repasa cada una de las anotaciones pregúntándote: ¿Qué está en mi mano
hacer para mejorar esta situación? ¿Dónde está mi zona de influencia para la
resolución de este problema? Escribe las respuestas en otro folio y cuando
hayas terminado pasa a tu agenda todas las acciones que puedas llevar a cabo a
partir de ese momento. Con este ejercicio habrás cambiado el enfoque de tu
atención desde la zona de preocupación a la zona de ocupación."
6.- En tu
mano está hacer eterno o fugaz un mal recuerdo. Depende de la atención que le
prestes. Aprende de esa experiencia y luego, suéltala. Tu capacidad de atención
queda mermada si tu conversación interior está enfocada en asuntos sin
completar. ¡Acaba lo pendiente o dalo por cerrado! Te resultarán útiles las
propuestas de los artículos “Cómocultivar el hábito de completar” y “EmocionArte”
El sencillo “ejercicio del sentir” te dispone a
entrenar tu atención para estar presente en las experiencias
emocionales: "Cuando te sientas movido por
una emoción pregúntate: ¿Dónde la siento? ¿En qué parte del cuerpo se está
manifestando? ¿Siento esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida,
o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Lleva tus
manos allí dónde sientas la emociones, permanece un rato con las sensaciones
que te van viniendo y observa sus cambios mientras respiras pausadamente."
7.- Vive con
la actitud de los viajeros que captan los matices de los fugaces instantes.
Abiertos al asombro, intuyendo lo maravilloso. Si en cada situación buscas
motivos para admirar, agradecer y compartir, tu ánimo mejorará y crecerán tus
ganas de vivir. Cultiva tu capacidad de asombro. Aunque todo parezca igual, a
cada instante todo es diferente y así visto, el presente resulta apasionante. Estés
donde estés disfruta eligiendo la belleza como centro de atención.
Practica “el ejercicio de reconocer”: "En
cualquier momento, pon atención al momento presente haciéndote consciente de tu
respiración y pasea la mirada detenidamente a tu alrededor con el objetivo de
descubrir cosas o matices que hasta ahora te habían pasado inadvertidos. Párate
en lo que llame más tu atención, observa los detalles, luego lleva tu atención
a otro zona u otro objeto. Cuando veas que tu atención queda enganchada en tu
diálogo interior vuelve a comenzar hasta que vayas descubriendo aspectos en los
que antes nunca te habías fijado."
Hoy, más que nunca valoro y
agradezco tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y
hasta pronto.
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Hola Pepa. Una narración de la metáfora del joven arquero y el monje digna de atención. Realmente valoramos cuando encontramos enseñanzas como las que nos adentras para mejorar la vida en practica.
ResponderEliminarSigue publicando en tu Blog, son miles que requieren de mensajes dignos de aprendizaje y de llegar a entender los puntos de partida de cada persona.
Felicidades y muchos éxitos.
Atte. Tony García.
Gracias Pepa por toda la abundancia de recursos, motivación y ejercicios prácticos que aportas a través de tu blog. Este artículo me va de maravilla para practicar en este momento mi atención consciente.
ResponderEliminarUn gran abrazo
Isabel
Gracias por tus mensajes, me ayudan mucho en una empresa que no es fácil, pero poco a poco se obtienen pequeños logros, sobre todo en los momentos difíciles.
ResponderEliminarfantástico aprendisaje
ResponderEliminaragradezco de corazón esta enseñanza
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