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domingo, 28 de febrero de 2016

Cómo reconocer, ampliar o transformar tus mapas de la realidad

Recuerdo que, en mi infancia, me encantaba realizar una tarea escolar que llamábamos “hacer mapas”.  Consistía en colorear y llenar de contenido el contorno, dibujado en papel, de alguna zona geográfica. Ya entonces aprendí que podía haber distintos mapas de un mismo territorio según qué características se quisieran destacar. A veces, entre otras opciones, dibujábamos ríos y montañas, detallábamos el tipo de industria o dejábamos señalada la densidad de población. Y aún mantengo en la memoria la curiosa sensación que experimentaba al comprobar que, en el mapa de mi región, nunca quedaba representado casi nada de lo que, con diez años, yo consideraba importante.

Estaba acercándome, sin saberlo,  a un concepto metafórico que, años más tarde, estudiando PNL (Programación Neurolinguistica), comprendí en profundidad. Desde ese enfoque, autores como R. Bandler y J. Grinder consideran que “el territorio es la realidad escueta y completa y el mapa es el modo personal de captarla”.

Cada ser humano procesa la información que le llega del entorno a través de sus cinco sentidos. Esta abrumadora cantidad de datos es imposible de asimilar en su totalidad por lo que la sometemos a filtros mentales que seleccionan parte de ese contenido. Así, desde el comienzo, cada uno va elaborando, más o menos conscientemente, su representación de la realidad, su mapa del territorio. Percepción particular limitada por un tamiz de variables neurológicas, socioculturales y derivadas de la historia personal. Mapa que perfila una perspectiva y un propósito de búsqueda, orientando nuestras acciones

La metáfora del mapa siempre me ha resultado muy útil para comprender mejor algunas situaciones de mi vida. Como varios tropiezos que vinieron por haber olvidado que “el mapa no es el territorio” , famosa frase acuñada por el lingüista polaco Alfred Korzybski, en la primera guerra mundial,  tras caer, junto a su batallón, en una zanja que no estaba señalizada en sus mapas.

También, gran parte de mi labor como coach personal, consiste en ayudar a mis clientes a tomar conciencia tanto de las limitaciones de los propios mapas como de las posibilidades de ampliarlos. Un espacio de trabajo que tiene mucho que ver con cambiar el concepto de verdad absoluta por el de mapa de posibilidades.

Por si te sientes atascado o desorientado y acaso a ti también te puede resultar inspirador, hoy quiero compartir contigo unas cuantas alrededor de este enfoque. Pues tangas la edad que tengas, estás en la escuela de la vida y puedes seguir aprendiendo mientras disfrutas “haciendo mapas”.

Para empezar te invito a escuchar la historia de Perico Periscopio, uno de los personajes de mi libro, quien, siguiendo su curiosidad, se atreve a ir más allá de la estrechez de miras de su entorno y descubre nuevos horizontes de capacidades y posibilidades para si mismo y para los demás. Tras escuchar este audio pregúntate: ¿En qué aspectos me limitan mis miedos? ¿Qué hay más allá de mi techo de seguridad? ¿Cómo puedo ampliar mis puntos de vista?


Como todo ser humano, tienes la libertad de acción que te permite tu inconsciencia. Por lo que entiendo que lograr que tu mapa de posibilidades sea cada vez más amplio pasa por expandir la consciencia de la vida que eres, a los dos lados de tu piel. Las sugerencias que te propongo a continuación te ayudarán, de una u otra manera, a lograrlo:

Descubre tu mapa del autoconcepto y despliégalo periódicamente para ampliar datos:

Responde honestamente a las preguntas que te propongo a continuación. Cada una de esas respuestas irá perfilando el contorno del concepto que tienes de ti mismo (límites, fronteras, debilidades, fortalezas, etc…). Te sugiero que lo consideres como algo orientador, en algunos aspectos, pero siempre ampliable en cuanto a tus posibilidades de evolución.

¿Qué quieres ser pero crees que nunca serás? Tu límite
¿Qué no quieres ser y crees que nunca serás? Tu frontera
¿Qué queres ser y crees que podrías llegar a ser? Tu potencial
¿Qué no quieres ser pero crees que podrías llegar a ser? Tu debilidade
¿Qué quieres ser y crees que siempre serás? Tu esencia
¿Qué no quieres ser pero crees que siempre serás? Tu sombra

Para trabajar sobre las diferentes áreas de este mapa te recomiendo la lectura y puesta en práctica de los ejercicios explicados en: Cuatro propuestas para descubrir tus talentos”, “Claves para mejorar tu autoestima”, “Descubre el mandala de tus volores”, “Superación personal”,  “Cómo abrazar tu sombra emocional” y “Lo que tienes aunque creas que ya nada te queda. Toma conciencia, con inocencia, asombro y confianza, de la vida que eres, incluyendo materia y forma, capacidad y sentido, sueños y esperanzas. El camino del autoconocimiento es como armar un rompecabezas sin saber la imagen que surgirá al completarlo porque ¡eres un precioso misterio!

 Amplía tu mapa del momento presente practicando la plena atención:

Cuanto más consciente seas más intensa la experiencia de vivir. Cuando vayas a comer, a ducharte, a fregar los platos o a realizar cualquier otra acción que quizás, por ser cotidiana, la haces de forma automática, tómatelo con calma y concentración. Utiliza tus cincos sentidos y disfruta de los matices de olor, sabor, sonido, textura o color. Aunque todo parezca igual, a cada instante, todo es diferente y, así visto, el presente resulta apasionante.

Desarrolla tu capacidad de ser observador de tus pensamientos, sentimientos y sensaciones. Y también ampliar los modos de interactuar con ellos para entender mejor lo que te pasa, lo que haces con lo que te pasa y lo que quieres que te pase.

Encuentra tiempo para estirar tus músculos, caminar, practicar algún deporte o bailar y mientras lo haces, escucha a tu cuerpo. ¿Qué dicen tus movimientos sobre tus sentimientos y actitud?

Procúrate pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad. El silencio ayuda a percibir el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición. Siéntate cómodamente y durante diez minutos pon tu atención en tu respiración. Observa cómo entra y sale el aire por tu nariz. Cuando tu atención quede captada por un pensamiento, sensación o emoción, nómbralo en silencio y sin juzgarlo. Luego vuelve a enfocarte en la respiración. Escucha con atención lo que canta tu corazón cuando no hay condición que frene su canción.

Más información sobre este punto en Haz de tu diálogo interior, tu alidado” y “EmocionArte

Asómate fuera del mapa:

Para hacerlo puedes utilizar preguntas, usar tu imaginación, atender tsu intuiciones, desarrollar la creatividad, escuchar a otras personas, ampliar tu capacidad de resonancia empática o atreverte a cambiar tu repertorio de acciones, por ejemplo.

Cada vez que te atreves a formularte una nueva pregunta, te permites expandir tus límites. No todas las preguntas necesitan respuestas. Algunas interrogantes tienen como objetivo apuntar hacia un nuevo horizonte más allá de las acomodadas certezas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. 

Imaginar una nueva realidad es el primer paso para crearla. Describe lo que ves cuando miras por encima de algunas circunstancias, actitudes y creencias: ¿Qué pensarías, sentirías y harías si no te pareciera imposible? ¿Qué acciones emprenderías si te sintieses libre? ¿Qué decisiones tomarías si supieras que vas a tener éxito? Si te apasiona imaginarlo ya estás transitando por un camino que pronto aparecerá. Tu  imaginación puede llevarte allí donde no se atreve tu lógica pero ya está tu corazón. ¡Déjale que te muestre el camino! Te sugiero el audio que aquí te presento, titulado Abrir las ventanas, la mente y el corazón,  una visualización creativa para dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a ideas más constructivas.


Toma consciencia de las variadas facetas de toda situación y aún cuando mucho no comprendas, dale espacio en tu corazón. Observa el invierno y aprendo a mirar más allá de las apariencias. Bajo la silenciosa nieve la vida sigue latiendo. Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Atendiendo tu intuición, anímate a mirar más allá de lo evidente

Cultiva tu curiosidad y reune enseñanzas de todas partes. Integra las que te ayuden a crecer en paz. Y se fiel a lo que te enseña tu corazón. Agradece la senda que otros han marcado y date permiso para ir más allá. Recuerda que de poco te sirve toda la información del mundo si no te ayuda a acortar las distancias que van de corazón a corazón.

A veces, es necesario hacer hueco entre las piedras de los propios prejuicios oara acceder al camino de la empatía. Elige una persona con la que te resulte difícil llevarte bien o cuyo comportamiento no logres comprender. Piensa en sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan? Prueba sus comidas favoritas, baila con sus ritmos preferidos, habla en su idioma, vístete a su modo y observa sus tradiciones.

Si te topas con los mismos obstáculos, una y otra vez, quizás es que, como una foto fija, mantienes una visión caduca de las posibles soluciones.  Date permiso para experimentar. “Jugar así implica, por ejemplo, salir a dar un paseo y moverte diferente. Cambiar algún ingrediente al elaborar tu preferido pastel. Poner más atención al tono de la voz en vez de al contenido de una conversación. Sorprenderte haciendo algo al revés o saboreando el vacio que aparece al no hacer algo que estés habituado a hacer. Por un día, imaginar que acabas de nacer. Experimentar con alguna nueva afición. Ponerte en contacto con quien jamás hubieras pensado conversar. Atreverte a darte eso que nunca te das. Calzar tu ánimo en otra mentalidad e investigar cómo se siente la vida en ese caminar. Probar a expresarte con los gestos y sin hablar. Hablar de tu experiencia imaginando que eres únicamente el dedo gordo de tu pie. Cantar cuando toca comer y retozar cuando esperabas descansar. Cambiar el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, probar nuevas experiencias más allá de lo habitual.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)


Para finalizar esta reflexión no se me ocurre mejor sugerencia que la de Albert Einstein: “Una vez hayas aceptado tus límites, ve más allá de ellos”  Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal

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martes, 1 de septiembre de 2015

¡Gracias, gratitud!

Decía el filósofo y escritor indio Rabindranath Tagore: “Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.” Y al leerlo pienso en tantas y tantas cosas por las que se puede sentir agradecimiento.

Gratitud es el sentimiento que experimenta un ser humano al estimar lo que se le ofrece. Agradecimiento es la acción de agradecer. Y ser agradecido sería la actitud sincera, de corazón, de quien sabe apreciar lo recibido y expresar su gratitud.

Para mi, ser capaz de sentir agradecimiento y poder expresarlo, ya es algo enormemente estimable. Por eso hoy digo: ¡Gracias, gratitud! Gracias por formar parte de mi vida y llenarla de experiencias positivas.

Gracias, gratitud, porque me ayudas a tomar consciencia de todo lo positivo que existe en mi vida y eso impide que mi atención quede atrapada en las preocupaciones y carencias. Mirando mi vida desde tu perspectiva me siento con más fuerza para afrontar lo mejorable pues me contagias la alegría de contemplar las maravillas.

Gracias, gratitud, porque cuando creo que ya no tengo nada que ofrecer, me recuerdas que te tengo a ti y tú eres siempre un buen regalo para ofrecer a los demás. Eres bien recibida por todos. No hay círculo social ni lazo afectivo que se te resista. Todos te aprecian y aprecian a quien va contigo.

Gracias, gratitud, porque después de un día difícil y caótico, aún estresada y de mal humor, si me aferro a ti y repasamos juntas cada momento de la jornada, parece que todo se equilibra, se ordena, me voy encontrando más en paz y hasta creo que duermo más tranquila.

Gracias, gratitud, porque contigo, ir de excursión al pasado, ya no me da miedo. De tu mano, en cada oscuro rincón de lo que fue, en cada amarga encrucijada, soy capaz de vislumbrar algún sosegador aprendizaje y algún trocito de ternura que ilumina el paisaje. Antes de darte espacio en mi vida, cada vez que volvía de algún recuerdo notaba amargura en el presente. Ahora, cuanto más dejo que te inmiscuyas en mi pasado más feliz me siento en el ahora.

Gracias, gratitud, porque en medio de mis tormentas emocionales tú eres el pararrayos. Poniéndote ante la envidia, el enfado o la frustración, atraes su energía desbordante y la contienes hasta que adquiere el tono adecuado para seguir fluyendo sin destruir.

Gracias, gratitud, porque tú me animas a tomarme el tiempo necesario para apreciar conscientemente la complejidad de la vida, me invitas a aguzar los sentidos y a percibir más conscientemente. Desde que jugamos juntas, cada anochecer, a reunir motivos de agradecimiento, cada jornada la vivo con la actitud de los viajeros que captan los matices de los fugaces instantes. Abiertos al asombro e intoyendo lo maravilloso.

Gracias, gratitud, porque desde que dejé que te instalaras en mi corazón, no solo soy capaz de ver lo mejor de cada situación sino, además, he descubierto que, dejando que estés presente en mis relaciones, haces que aflore lo mejor de cada persona. Y pones una cierta nobleza en cada vínculo, como una música de fondo, armoniosa y tranquilizadora.

Gracias, gratitud, porque me has enseñado a ver la vida como un regalo que tengo que descubrir, desenvolver y disfrutar. Contigo de maestra aprendo a intuir órdenes de amor bajo ásperas apariencias y a reconocer una red de colaboración en las situaciones más cotidianas que antes contemplaba con indiferencia.

Gracias, gratitud, porque juntas podemos soñar un futuro esperanzador ya que siempre habrá, como ahora, motivos de agradecimiento y habrá un propósito de consecuencias positivas garantizadas: expresar gratitud y disfrutar de tan conmovedor sentimiento.

Gracias, gratitud, porque desde que te elegí como estilo de vida, sigo encontrándome con dolor y pérdida pero lo afronto con la fortaleza de quien tiene donde apoyarse, pues tú me has enseñado que, sea como sea, también la abundancia me rodea.

Gracias, gratitud, porque contigo he comprobado que si aprecias lo que alguien te ofrece, le animas a seguir dándote más y eso también funciona con uno mismo y con la vida, pues para la gratitud no hay fronteras ni nivel de conciencia que no pueda alcanzar.

Finalmente, gracias, gratitud, porque contigo estoy aprendiendo a amar. Es más, creo que tú eres esa llave maestra, que siempre se encarga de abrir mi corazón para que el amor pueda salir y abrazar la vida. Ahora entiendo por qué el místico poeta William Blake decía que “la gratitud es el mismo cielo”.

Algo parecido, aunque con un lenguaje científico, opinan los creadores de este precioso vídeo:


Gracias por leerme, por tus comentarios y por difundir mis contenidos. Abrazos y hasta pronto.



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domingo, 22 de marzo de 2015

Compartir tus mejores semillas: 10 claves para ser una persona inspiradora

Avanzamos con la vida pues somos parte de ella. Y aunque cada cual tiene que andar sus pasos todos somos responsables del avance del conjunto. Conforme la tecnología nos facilita una visión más global del mundo vemos con más claridad la interdependencia de todo lo que existe. La vida es una trama de colaboración, y en ese tejido de relaciones nos influenciamos mutuamente

James Bander lo expresa muy bien al relatar la anécdota de un agricultor que cultivaba maíz y que año tras año ganaba el concurso de su región al mejor producto. Ese premio levantó gran curiosidad y fueron muchos los que quisieron saber el secreto detrás de esas excelentes cosechas.
Un día, en una entrevista con un famoso periodista, el agricultor confesó que su éxito se debía a que compartía con los vecinos sus mejores semillas y también sus continuos aprendizajes sobre el cultivo del maíz.
Pero esa respuesta dejó lleno de perplejidad al periodista quién preguntó:
- ¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz y sus conocimientos con sus vecinos, si ellos también compiten en el mismo concurso año tras año?
- Verá usted, dijo el agricultor: El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, necesito ayudar a que mi vecino también lo haga. Por eso, comparto mis mejores semillas, intento atender mi sembrado lo mejor que sé y trato de aprender cada día, de mis experiencias y de las de otros agricultores

Me gusta esta idea de “compartir las mejores semillas” y trae a mi memoria a personas que con su influencia positiva promovieron cambios en mi vida. Quizás tú también encontraste gente así en tu camino. Personas que te mostraron nuevas formas de comprender el mundo, que al confiar en ti, despertaron tu propia confianza y que se ganaron tu admiración por su coherencia, su integridad o su valor. Personas así son líderes que quizás no salgan en televisión pero inspiran las mejores versiones del mundo y de uno mismo. Son ese tipo de gente de la que suele decirse: “me gusta que esté en mi vida porque saca lo mejor de mi”. Como decía John Quincy Adams, 6º Presidente de E.E.U.U.: “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a crecer más, tú eres un líder inspirador.

 La mejor noticia es que todos podemos inspirar y desarrollar conscientemente esta sutil forma de liderar “compartiendo las mejores semillas”.

Aquí van algunas propuestas para lograrlo:

1.- Empieza cultivando el autoliderazgo, es decir, avanza en el camino del autoconocimiento para aprender a gestionar tu mundo interior, sabiéndote siempre aprendiz. No te compares, mejor elige la superación personal y busca la coherencia entre lo que piensas, sientes y haces, consciente de que lo que realmente influencia tu entorno son tus hechos. Siendo lo que eres y estando en tu sitio en el puzle de la vida colaboras a que también los demás puedan ser quienes son y encuentren su lugar.

2.- Mantén la visión de conjunto como pilar del espíritu de servicio. No estás solo sino que formas parte de un todo mayor que es la vida y, en consecuencia, todo lo que existe es interdependiente. Sirve desde la alegría de saber que “compartir las mejores semillas” también es un beneficio para ti. Nadie triunfa solo. “Todo cuenta y encuentra su profundo valor en la combinación con todo lo demás.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

3.- Manifiéstate de dentro a fuera. Empieza teniendo claro tu “por qué”, luego busca el “cómo” y ese camino te llevará al “qué”. Esto implica escucharte y reconocer tus valores más profundos. Y significa también que, esos valores, son los que dirigirán tus actos y cristalizarán en tus hechos.

4.-  Procura ser puente que acerque posiciones en vez de muro separador. Cultiva un sincero interés por los “por qués”, los “cómos” y los “qués” de los demás para comprenderlos en profundidad. Cultiva la empatía. Valora no solo aptitudes sino también actitudes y esfuerzos. Ofrece palabras de agradecimiento, reconocimiento y aliento. Si aprecias lo que alguien te ofrece le animas a seguir dándote más. El reconocimiento y la gratitud motivan a dar lo mejor de uno mismo.

5.- Escucha y procura comunicarte de forma pacífica y constructiva, buscando siempre el aprendizaje. Dialoga, negocia, cede, admite errores y cambia de opinión si es necesario sin dejar que el orgullo cierre tu mente. Esfuérzate por comprender la intención positiva de cada uno y, a la vez, a encontrar los objetivos comunes. Ten en cuenta el “nosotros” además del “” y el “yo”. Valora las pausas, los silencios ylos vacios necesarios para que surja la intuición y la creatividad.

6.- Aprende a contemplar la esencia mientras observas la apariencia, como contemplas el mar mientras admiras las olas.
Y que en esa visión del corazón los demás puedan ver reflejada la confianza en lo que pueden ser y el amor por lo que ya son.  “No señales a quien contigo va por el potencial que aún no ha sabido desplegar, sino porque, aún en la oscuridad, adivinas su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

7.- Atrévete a imaginar y comparte tus visiones. Abre nuevos caminos y también valora, aplaude y sigue las vías propuestas por otros. Tanto si estás en primera, segunda o última fila recuerda que camina junto a otros, sumando esfuerzos y multiplicando logros. “Comparte tu visión más expandida para que otros sientan curiosidad y quieran ver lo que pueden contemplar elevándose hasta su más alto propósito vital.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

8.- Crea espacios de confianza, libres de juicios y etiquetas donde, asumiendo posibles equivocaciones, se valore la inciativa y la creatividad. “Juega a conseguir que en tu compañía todos se sientan grandes, al recordarles la grandeza de la vida que canta en su corazón.” (Lo que elcorazón quiere contemplar)

9.- Promueve cambios constructivos y no te dejes arrastrar por las rutinas limitadoras. Paséate y anima a pasear fuera de las zonas de confort. Pero no atropelles ni manipules. Ten siempre en cuenta los sentimientos y los valores de las personas y respeta sus tiempos y sus diferencias pues constituyen la riqueza del conjunto.

10.- Ofrece compromiso, trata de cumplir tu palabra y valora el esfuerzo y la buena voluntad, cultivando la honestidad, la paciencia y la compasión hacia ti mismo y hacia los demás, sobre todo cuando no se pueda estar a la altura de las expectativas. No ayudes desde la soberbia de creer que sabes más o eres mejor que nadie. Entiende las distintas responsabilidades de cada posición dentro del conjunto pero valora todas por igual. Que tus hechos demuestren que se puede contar contigo, respetándote y respetando.

Te sientes contento cuando reconoces tus talentos pero, al saberte útil, compartiéndolos, te sientes feliz. Si somos un equipo llamado “vida”, alcanzar la meta significa llegar todos y, entre todos, llevar la vida hasta ese lugar en el que sea digna. Un arrollador movimiento en cadena como lo expresa una frase, cuyo autor desconozco,  que dice así: “Un líder crea a otro como una llama de una vela enciende otra y otra hasta que la oscuridad se transforme en claridad.

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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domingo, 22 de febrero de 2015

Hay muchas formas de lograr un mismo resultado.

Cuenta el médico y escritor iraní Nossrat Peseschkian la historia de un hombre que deseaba llevarle nueces a su esposa, pues iba a cocinarle una comida que incluía esos frutos. Anticipando el festín, fue a la despensa, hundió la mano en la vasija que contenía nueces y tomó tantas como pudo. Pero al pretender sacar el brazo de la vasija, le fué imposible hacerlo por más que lo intentó. De nada sirvieron sus lamentos e injurias ni que su esposa tomara el recipiente y tirara de él con todas sus fuerzas. La mano seguía trabada en el cogote de la vasija. 

Llamaron a los vecinos y uno de ellos le dijo: "Lleva tu mano hacia el fondo de la vasija, abre el puño y deja caer las nueces". Con disgusto, pues las quería para su comida favorita, el hombre obedeció las indicaciones y el vecino siguió diciendo: "Ahora junta los dedos y saca la mano lentamente". Así lo hizo y pudo retirar el brazo con facilidad pero no se quedó totalmente satisfecho por lo que replicó: "He logrado liberar mi mano, pero ¿y las nueces?". Entonces el vecino tomó la vasija, la inclinó e hizo rodar fuera un buen puñado. Con cara de sorpresa, el hombre cuya mano había estado atrapada, preguntó: "¿Eres mago?".

Cuando leí por primera vez esta historia, además de sonreír, pensé en cómo los seres humanos, a veces, quedamos atrapados en la creencia de que no hay más que una manera de lograr lo que queremos. Es un doble apego. Por una parte nos aferramos a lo que consideramos valioso aunque esa postura nos esté trayendo sufrimiento. Y además, nos apegamos a la forma en la que estamos consiguiendo lo que deseamos, olvidando que puede haber otras opciones.

Hace un tiempo yo creía que sólo se podía hacer una multiplicación tal como me habían enseñado en la escuela, es decir, memorizando las tablas de multiplicar. Un día, navegando por Internet, descubrí que gentes de diferentes culturas, han venido multiplicado de mil modos distintos.  “Hay muchas formas de lograr un mismo resultadoes la frase que suelo repetirme desde entonces para no caer en la rigidez mental. Lo importante es no autolimitarte aferrándote a una sola idea de cómo alcanzar tus metas

Por ejemplo, si lo que quieres es adelgazar unos kilos, recuerda que existen muchos tipos de dieta. La pregunta importante es: ¿cuál de ellas es más adecuada para mi? Si no te planteas esta reflexión antes de empezar puede que además de los kilos pierdas también tu salud. Sea cual sea tu objetivo, analiza previamente cuantos caminos tienes para alcanzarlo. Y luego, teniendo en cuenta todas las áreas de tu vida y manteniendo la intención de que ninguna de ellas se malogre por la consecución de tu nuevo sueño, pregúntate ¿cuál es el que más me conviene?

Claro que también puede suceder que, por mucho que lo hayas previsto, el camino elegido no resulte como esperabas. Imagina que has logrado una plaza para una formación muy solicitada que crees te permitirá ascender en tu empresa, ganar más dinero, tener un mejor horario y como consecuencia, lograr un mayor bienestar para ti y tu familia. Sin embargo, una vez comenzado el curso, ves que requiere un esfuerzo económico mayor del que pensabas, te obliga a unos horarios que te impiden estar con tus hijos y tampoco puedes realizar tu actual trabajo con la dedicación que precisa. 

En  una situación así es importante empezar por recordar tu metaobjetivo. El objetivo es obtener la plaza. Tu metaobjetivo, es decir, el objetivo más profundo e importante que quieres lograr a través de esos estudios, es un un mayor bienestar para ti y tu familia.. Una vez recordada tu motivación esencial vuelve a preguntarte: ¿Hay otras alternativas para lograr este metaobjetivo? ¿Cuál es la más adecuada para mí en este momento? Quizás tengas que dejar el curso, como el protagonista del relato tuvo que soltar las nueces, pero puedes buscar otros centros de estudio donde realizar una formación similar que te permita hacerlo más lentamente y con menos costes a todos los niveles.

En este punto ya ves que para experimentar con una nueva manera tienes que soltar primero la que no te está resultando beneficiosa. Quizás te parezca triste pensar en el esfuerzo invertido, quizás te pese reconocer que te has equivocado o se te haga muy cuesta arriba volver a empezar. Acepta esas emociones, siéntelas y déjalas ir. Luego elabora un diálogo interior positivo que te permita generar entusiasmo para, sin tener que renunciar a tu sueño, intentarlo de otra forma. A continuación te sugiero algunas frases que pueden ayudarte en ese empeño:

“Cuando eras niño y aprendías a andar, te ponías de pie, te caías, te levantabas y lo volvías a intentar. Ahora también puedes hacerlo. Ante un reto, conecta con tus ganas de aprender, disfrutar y experimentar.”
“Si te topas con los mismos obstáculos, una y otra vez, quizás es que, como una foto fija, mantienes una visión caduca de tu rumbo. Abre los ojos al momento presente y amplía tu perspectiva.”
“Aceptar una situación porque siempre se ha hecho así es ondear la bandera de la inercia. Recuerda que el cambio es parte de la vida”

“No te sientas prisionero de tus puntos de vista. Puedes cambiarlos y elegir los que te ayuden a ver nuevas posibilidades.”
“No importa si una creencia es cierta o falsa sino si te potencia o te limita. Recuerda que siempre puedes cambiarla.”
“A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina.”
“Para encontrar realidades diferentes tienes que saltar las vallas de las rutinas y avanzar hacia el horizonte de tus sueños. ¡Atrévete!”
“Tras un tropiezo, una vez estudiada la experiencia y aprendida la lección, mira hacia adelante. Ahora estás más preparado.”
“Intentarlo muchas veces y de muchas maneras forma parte del camino al éxito. Acepta la frustración y armándote de paciencia, persevera.”
“Más allá de tus logros actuales, en tu naturaleza están toda la sabiduría y todos los recursos necesarios para hacer tu camino y desarrollar tu potencial. Confía y persevera.”

Finalmente, por si aún recordando que puede haber otros caminos, no logras verlos, te animo a escuchar este audio, titulado Aprende a cambiartu enfoque donde encontrarás sencillos ejercicios que te ayudarán a descubrir nuevos campos de observación para encontrar nuevas vías de solución:


Gracias por tu atención. Me alegrará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.


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¿Tienes claro tu objetivo? Claves para descubrir lo que realmente quieres.

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sábado, 1 de noviembre de 2014

Tu capacidad de atención, un valioso capital. Cómo desarrollarla, manejarla e invertirla eficazmente.

Un antiguo cuento zen relata como “después de ganar varios concursos de arquería, un joven retó a un anciano maestro zen, también reconocido por su destreza como arquero.

El joven demostró una notable técnica dándole al centro de la diana en el primer tiro y partiendo la flecha con el segundo.

- "Ahí está", le dijo al monje, "¡a ver si puedes igualar eso!".

Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, sino que invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Caminaron hasta que llegaron a un acantilado atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del inestable puente, el maestro eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y certero.

- "Ahora es tu turno", dijo mientras se posaba en tierra firme.

Contemplando con terror el abismo, el joven no se sintió capaz ni siquiera de subirse al tronco. No lograba quitar su atención del precipicio y el miedo a despeñarse le dejó paralizado.

- "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero aún tienes mucho que aprender respecto al manejo de otra herramienta indispensable: tu atención."

Para saber lo que significa estar atento basta con observar a un bebé descubriendo un juguete. Participa con sus cinco sentidos en la experiencia y escudriña sin prisa. Tú también puedes prestar una atención plena a tus experiencias. De hecho lo haces, casi sin darte cuenta, cuando estás profundamente comprometido y entusiasmado con una tarea o cuando reaccionas a una situación crítica. Son momentos en los que te concentras plenamente en el presente. Además, como toda capacidad mental, la atención puede entrenarse conscientemente y mejorarse.

Te propongo que consideres tu capacidad de atención como un precioso capital que puedes invertir bien y obtener muchos beneficios o despilfarrar.  Por una parte la atención es fundamental para ser consciente de lo que estás viviendo de manera que ganarás intensidad en tus experiencias si eres capaz de concentrarte.   Por otro lado, eligiendo donde pones tu atención decides qué es lo que haces importante en tu vida, así que es una excelente ayuda para crear la vida que deseas.

A continuación te propongo siete claves para mejorar e invertir con eficacia tu valiosa capacidad de atención:

1.- La atención es energía. Allá donde la pongas promoverá crecimiento. Decide qué es lo que quieres hacer importante en tu vida y ponle atención. Te será útil revisar los artículos  ¿Tienes claro tu objetivo?” y “Cómo estar a la altura de tus sueños para aprender a concentrarte en tu visión y tu misión. La intención, la atención y la acción son tres poderosos aliados. Enfocados en un propósito vital, concentran y transmiten poder creador.

También, te sugiero dos ejercicios básicos para empezar a entrenar la atención. Es algo así como ejercitar los músculos de los brazos. Cuando estén fuertes te servirán para levantar y sostener mejor cualquier cosa:

“Elige un objeto que puedas coger entre tus manos y observalo durante un minuto. Atiende cada pequeño detalle tratando de mantener  la información en tu memoria. Pasado el minuto, retiralo de tu vista y escribe en una libreta todo lo que puedas recordar de ese objeto que acabas de contemplar.”

“Sentado cómodamente, cierra los ojos y escucha. Presta atención a cada sonido que vayas percibiendo. Identifica de dónde provienen, su tono e intensidad, etc.. y conforme vayas descubriendo nuevos sonidos, cuéntalos. Al ir practicando este ejercicio comprobarás que cada vez percibes más matices.”

2.- Mientras caminas hacia tus objetivos recuerda que, a cada paso puedes encontrar insospechada belleza que espera ser descubierta. No te ciegues poniendo únicamente tu atención en el horizonte soñado.

Te propongo practicar a menudo el ejercicio del agradecimiento. "Consiste en poner tu atención, durante varios minutos, en todo aquello que valoras y ya está presente en tu vida. Comienza a elaborar una lista con todo lo que vaya surgiendo y cada vez que realices el ejercicio, añade nuevos motivos de agradecimiento."

También, la siguiente práctica te ayudará a entrenar la plena atención en el momento presente: "Cuando vayas a comer, tómatelo con calma, utiliza tus cincos sentidos y concéntrate en cada uno de los alimentos y en la experiencia de saborear, masticar y tragar. Disfruta de todos los matices de olor, sabor, textura y color."

3.- Inviertes bien tu atención cuando la enfocas en tus objetivos en lugar de en todo lo que te separa de ellos. Cuando veas que estás dejándote llevar por las excusas, concéntrate en las razones por las que emprendiste el camino. Atiende lo que consideras importante sin dejarte distraer por las urgencias imtrascemdemtes. Encontrarás más sugerencias en el artículo Cómodar más vida a tu tiempo y ganar más tiempo para tu vida”.

Practicar el ejercicio de “volver a la respiración” también te será útil: "Siéntate cómodamente y durante diez minutos pon tu atención en tu respiración. Observa cómo entra y sale el aire por tu nariz. Cuando tu atención quede captada por un pensamiento, sensación o emoción, nómbralo en silencio y vuelve a enfocarte en la respiración."

4.- No te quedes hipnotizado con los problemas. A su lado están las soluciones. Quien solo ve las nubes es como quien solo ve los conflictos. Uno se olvida del sol por encima de ellas y el otro de su capacidad de superación. Puedes pasar mucho tiempo sumando tus problemas sin ver todas las capacidades que ellos te empujan a multiplicar.

Te ayudará practicar el ejercicio denominado “historia de tus momentos de superación personal”  "Elabora una lista de ejemplos de superación personal de tu propia vida. Repásala en días de desánimo. ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía."

5.- Procura que tu atención no se quede demasiado tiempo enfocada en la queja. Una vez tenida en cuenta la insatisfacción, concéntrate en la solución, el aprendizaje y la superación. Pon atención a lo que va bien para optimizarlo, y a lo que no funciona para verlo como una oportunidad de mejora.

Te será muy útil repasar el artículo¡Manos a la obra! y aprender el ejercicio de “la zona de influencia”: "Cuando notes que tu atención está absorbida por continuas preocupaciones, quejas o insatisfacciones, coge unos folios y, tómate un tiempo para reflexionar. En una de las hojas escribe la lista de tus preocupaciones y malestares. Una vez hecha la lista repasa cada una de las anotaciones pregúntándote: ¿Qué está en mi mano hacer para mejorar esta situación? ¿Dónde está mi zona de influencia para la resolución de este problema? Escribe las respuestas en otro folio y cuando hayas terminado pasa a tu agenda todas las acciones que puedas llevar a cabo a partir de ese momento. Con este ejercicio habrás cambiado el enfoque de tu atención desde la zona de preocupación a la zona de ocupación."

6.- En tu mano está hacer eterno o fugaz un mal recuerdo. Depende de la atención que le prestes. Aprende de esa experiencia y luego, suéltala. Tu capacidad de atención queda mermada si tu conversación interior está enfocada en asuntos sin completar. ¡Acaba lo pendiente o dalo por cerrado! Te resultarán útiles las propuestas de los artículos “Cómocultivar el hábito de completar” y EmocionArte

El sencillo “ejercicio del sentir” te dispone a entrenar tu atención para estar presente en las experiencias emocionales: "Cuando te sientas movido por una emoción pregúntate: ¿Dónde la siento? ¿En qué parte del cuerpo se está manifestando? ¿Siento esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Lleva tus manos allí dónde sientas la emociones, permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios mientras respiras pausadamente."

7.- Vive con la actitud de los viajeros que captan los matices de los fugaces instantes. Abiertos al asombro, intuyendo lo maravilloso. Si en cada situación buscas motivos para admirar, agradecer y compartir, tu ánimo mejorará y crecerán tus ganas de vivir. Cultiva tu capacidad de asombro. Aunque todo parezca igual, a cada instante todo es diferente y así visto, el presente resulta apasionante. Estés donde estés disfruta eligiendo la belleza como centro de atención.

Practica “el ejercicio de reconocer”: "En cualquier momento, pon atención al momento presente haciéndote consciente de tu respiración y pasea la mirada detenidamente a tu alrededor con el objetivo de descubrir cosas o matices que hasta ahora te habían pasado inadvertidos. Párate en lo que llame más tu atención, observa los detalles, luego lleva tu atención a otro zona u otro objeto. Cuando veas que tu atención queda enganchada en tu diálogo interior vuelve a comenzar hasta que vayas descubriendo aspectos en los que antes nunca te habías fijado."

Hoy, más que nunca valoro y agradezco tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.




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