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lunes, 16 de enero de 2017

Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

La motivación es el lazo que logra unir compromiso y esfuerzo manteniendo activa y focalizada la fuerza de voluntad. Cuando motivación y voluntad van de la mano no hay obstáculo que pueda frenar su avance.

Cómo el combustible para un motor, la motivación nos pone en movimiento. Sin motivación para realizar algo la resistencia a hacerlo es máxima. En la medida que logras motivarte esa resistencia va disminuyendo y puedes pasar de querer postergarlo a quererlo hacer por encima de todo.

Contaba Anthony De Mello que “un anciano peregrino llegó a una posada tras realizar un difícil recorrido por las montañas, en lo más crudo del invierno y bajo una lluvia constante. Al verle entrar el posadero le preguntó: ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre? Y el anciano respondió alegremente: Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle."

Desde mi punto de vista, motivarte es como abrir una puerta, cuya llave guarda el corazón, para que lo que buscas y lo que te busca, puedan encontrarse. Al comenzar el año quizá has renovado propósitos y emprendido nuevos recorridos. Todos, a nuestro paso, participamos en la maratón de la vida donde se alcanzan metas y se superan retos a la vez que se enfrentan  miedos, frustraciones y desalientos. En algún tramo puede acompañarnos la pereza o sorprender un tropiezo. Pero si te mantienes motivado podrás sostenerte aún en el cansancio y el desequilibrio.

Por todo esto hoy quiero compartir contigo ocho estrategias que te ayudarán a mantenerte conectado con la fuerza de la motivación en tu corazón y seguir adelante hacia ese horizonte soñado que, al haberlo convocado, también viene a tu encuentro:

1.- Elabora un plan de acción con metas alcanzables y lleva un diario de seguimiento.   

Hay retos que parecen inalcanzables hasta que estableces un plan de acción que, a modo de escalera, te permite ascender, peldaño a peldaño, hasta alcanzarlos. Procura dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. Pequeños pasos en asuntos sencillos y que sean de tu agrado pueden ayudarte a entrar en acción y a encontrar la motivación que necesitas para continuar avanzando  

Establece de antemano puntos de control y recompensas a tus logros. Cada mañana repasa los pasos a dar y cada noche comprueba que te hayan acercado a tus metas. Te será útil escribir un diario de seguimiento donde expreses cómo te has sentido, qué dificultades han aparecido, qué es lo que no está funcionando, lo que necesitas mejorar, lo que has aprendido o lo que sea que te parezca importante anotar sobre el tramo recorrido.

2.- Invoca tus valores para conectar con las motivaciones que te aportan sentido: 

Una forma sencilla de lograrlo es preguntarte: ¿Para qué voy a hacer esto? Cuando organices tu agenda o realices una lista de temas pendientes, en lugar de enumerar únicamente las acciones a realizar anota también los resultados que esperas conseguir con ellas y el valor que eso aportará a tu vida. Te sientes diferente al pensar en: “hacer diez llamadas” que al pensar en “aumentar mis ingresos haciendo diez llamadas y traer a mi vida más seguridad económica.”. O “Levantarme dos horas antes” a “colaborar al bien común haciendo mi tarea de voluntariado”. Así consigues considerar las tareas pendientes no como cargas sino como posibilidades de acercarte a tus ideales. Si esa lista la lees en voz alta estarás motivándote al recordar tu escala de valores y comprobar que puedes actuar en coherencia con ella. 

En el siguiente relato puedes ver tres perspectivas desde las que una misma labor encuentra diferentes sentidos: “Se cuenta que tres albañiles estaban trabajando en la construcción de un gran edificio. Cada uno de ellos hacía la misma tarea pero cuando fueron preguntados sobre lo que estaban hacienco sus respuestas fueron diferentes. El primero respondió: Pongo ladrillos. El segundo contestó: Levanto una pared. Soy bueno en esto y me gusta que confíen en mi. Y así fue la respuesta del tercero: Junto con todo el equipo estamos construyendo un gran hospital.

3.- Procura pasarlo bien y disfrutar de la experiencia: 

Si quieres estar motivado, lo que vas a hacer además de tener valor para ti es importante que puedas disfrutarlo. Sea cual sea la tarea procura hacerla de la manera más sencilla, agradable y, en la medida de lo posible, divertida. Sueña con el resultado que deseas pero mientras haces lo necesario para lograrlo, no te centres en ese final sino en encontrar tu mejor forma de hacerlo, valorando por adelantado y por encima de todo, tu actitud y compromiso. Aunque la meta quede lejos si aprendes a disfrutar de cada paso, la serenidad viajará contigo. En este video queda expresada esta idea en una experiencia real que quizá te hará sonreír:



4.- Observa tu diálogo interior y cambia las palabras que te frenan por frases que te impulsan: 

¿Qué te dices frente a la dificultad? Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu memoria que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Recuerda  momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Pensar positivamente no es creer que todo está bien sino encontrar el enfoque  que te permita motivarte y progresar. Elabora un diálogo interior respetuoso en el que no tengan cabida las descalificaciones y te abra posibilidades. Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía.

5.- Visualízate lográndolo: 

Cuando el entusiasmo une disciplina y visión cuentas con pies y alas para alcanzar tus metas.  Párate diariamente a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿Qué ves, oyes, notas, hueles y saboréas en esas escenas? ¿Con quíen estás y cómo es el lugar en el que te ves habiendo alcanzado tu meta? Añade los máximos detalles posibles a esa visualización.  

¿Qué postura corporal se corresonde con la actitud que quieres desarrollar? Descúbrela, adóptala y estarás más cerca de sentirte así. Cuando salgas a caminar imagina que algunos de tus sueños ya se han cumplido. Visualiza esas felices escenas y permite que surjan formas de moverte coherentes con esas visiones. Toma conciencia de esas posturas y, en adelante, juega a incorporar esos gestos y movimientos para evocar un ánimo similar y motivarte.

6.- Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje: 

Cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Investiga las posibilidades de formación y de elevar tu nivel de preparación. Observa como han alcanzado otros ese nivel. No obstante, lo que te rodea puede inspirarte pero recordar momentos de tu propia superación convocará aún más tu autoconfianza. Te sentirás más motivado si te sientes capaz. Elabora una lista de ejemplos de aprendizajes de tu propio recorrido. Recuerda que para aprender hay que aceptar primero la ignorancia sobre algo. Ese es el primer peldaño para acceder al conocimiento. Y puedes vivirlo no como una debilidad sino como una posibilidad de crecer y evolucionar. 

7.-  Procúrate inspiración y prepárate especialmente para cuando aparezcan los deseos de abandonar: 

Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener tu ánimo en un positivo enfoque y una optimista expectativa.  Y no olvides que al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar es necesario integrar momentos de inestabilidad. Por eso, prepara recursos especiales para los momentos de desaliento. Planéalo de antemano. 

Te propongo cinco sugerencias:

a) Busca fotos, dibujos y palabras que representen tus objetivos. Con este material, realiza un collage que incluya tu foto sonriente y colócalo en un lugar bien visible. Al verlo cada día recordarás el rumbo que marca tu corazón.

b) Recopila ejemplos de resilencia: Historias, biografías, películas o vídeos que hablen de otros seres humanos afrontando situaciones difíciles y saliendo airosos del reto. Selecciona frases que te alienten y ponlas a la vista para que inspiren.

c) Cuenta con personas de confianza con quien puedas compartir tus desafíos y te vayan a brindar apoyo cuando lo necesites.  

d) Elige las frases que más te entusiasmen e invoquen tu mejor actitud y apréndelas de memoria o colócalas en lugares visibles para que puedas acudir a ellas cuando necesites su fuerza.

e) Haz un lista de logros. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista en los momentos de bajón e imagina lo bien que te sentirás, disfrutando de la recompensa del reto logrado y pudiendo anotar una victoria más.

f) Practica este ejercicio meditativo que también puedes escuchar en audio:

“Busca un lugar tranquilo y túmbate boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de olas que vienen y se van. Después de un rato haciéndolo así, imagina que el sonido de esas olas convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía.

No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.

Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad. Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser.
Hazlo así cada vez que quieras promover más fluidez allí dónde encuentras rigidez, hasta comprobar que te sientes más proclive a la acción, a la colaboración y a la diversión.”




8.- Colabora con tu entusiasmo a sostener la motivación de los de tu alrededor. 

Esa actitud también sostendrá tu propio ánimo. Crea un grupo con el que puedas compartir recursos, ideas, motivación y celebrar juntos las metas alcanzadas así como apoyaros en los tropiezos. Que en tu compañía todos perciban la grandeza de la vida que son. Refuerza tu autoestima y la de los demás,  recordando que todos somos una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto. 

"Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

Como ves, la mayoría de las sugerencias que hoy comparto contigo tienen relación con el respeto, la confianza, la esperanza y la espontánea alegría de vivir. Es decir, asuntos que implican un enfoque afectivo. Por eso como resumen me gusta decirte: Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

Gracias por tu atención. Me encantará que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Esa gente tan necesaria

Hay gente famosa cuya labor, valores o actitud admiro. Me alegra ver que, de vez en cuando,  obtienen reconocimiento social y reciben premios por su labor.

Pero, en mi vida, también hay mucha gente admirable que no es famosa ni suele queda incluida en las nominaciones a prestigiosos galardones. Son ellos quienes hoy me inspiran este texto. 

Yo les llamo mi “gente necesaria”. Tal denominación la tomé de este precioso poema de Hamlet Lima Quintana:


“Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente,que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.”

Hay personas en mi mundo que siempre son así. Y de una forma u otra procuro mostrarles mi gratitud para que sepan que les tengo en gran aprecio y son mi inspiración. A veces, cuando la vida parece ponerse difícil, invoco su recuerdo en mi corazón y, aunque sea a trancas y a barrancas, intento seguir su ejemplo, encendiendo alguna ilusión, colocando alguna guirnalda de esperanza o alimentando un sueño del alma. Pero sobre todo trato de poner en práctica algo que una de estas “personas necesarias” , me enseñó y hoy quiero compartir contigo.

“Las personas más necesaria son aquellas capaces de hacer que los demás se sientan necesarios”. Esta es la frase que me dijo ese maestro cuando le mostré mi agradecimiento por su positiva influencia en mi vida. Y, ante mi expresión interrogante, me contó este relato:

 “Dicen que una noche, hubo una curiosa asamblea en una carpintería. Las herramientas se habían reunido para arreglar diferencias que les impedían hacer equipo.
 El martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:
 – No puedes presidir, martillo – le dijo el portavoz de la asamblea – Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.
 El martillo aceptó su culpa pero propuso:
 – Si yo no presido, pido que también sea expulsado el tornillo puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.
 El tornillo dijo que aceptaba su expulsión pero puso una condición:
 – Si yo me voy, expulsad también a la lija puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones con los demás.
 La lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el metro. Afirmó:
 – El ,etro se pasa siempre el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.
 Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar una preciosa mesa. Al finalizarla se fue.
 Cuando la  carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:
 – Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.
 La asamblea valoró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.”

Tras escuchar este cuento entendí que el carpintero era de esas personas que son capaces de hacer que los demás se sientan necesarios.  Y comprendí además que era una habilidad que se podía practicar y desarrollar. Quizás no todos sepamos, como dice el poeta, encender hasta los rosales con una palabra o con solo dar la mano romper soledades. Pero si podemos aprender a poner la atención, no en las carencias y defectos de quienes nos rodean sino en los dones, cualidades, recursos y aspectos más valiosos que cada cual puede aportar.

Y a eso te invito. Es todo un recurso de autoayuda pues al practicarlo, quizá no te hagas famoso pero te sentirás útil  pues estarás colaborando a que, con la aportación de todos, hagamos del mundo una obra hermosa, como la mesa de la carpintería.

Para empezar a practicar te sugiero este ejercicio:

Escribe el nombre de alguien con quien, por circunstancias, estás obligado a relacionarte pero te resulta una incómoda compañía. Detalla todo aquello que te disgusta de esa persona.

Luego escribe sobre sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que crees le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan?

Pregúntate cual es el valor positivo que esa persona quizás está buscando al comportarse de esas maneras que tanto  te disgustan. Piensa que su intención puede ser positiva aunque la conducta elegida sea nociva. Los seres humanos a veces gritamos para captar la atención, mentimos creyendo que así logramos mantener la paz o traicionamos nuestros principios para atender una necesidad de seguridad o reconocimiento, por ejemplo.

A continuación escribe sobre situaciones en las que tú hayas tenido reacciones similares y descubre qué es lo que pretendías actuando así. Recuerda en todo momento que, al hacer este ejercicio, no se trata de juzgar ni tan siquiera de evaluar sino de generar más comprensión.

Después de estas reflexiones, quizá ya con un punto de vista más amplio y compasivo sobre esta persona, trata de buscar algo en su aportación que te parezca positivo. O algo que, dadas sus cualidades podría desempeñar bien. Imagínalo haciendo tareas constructivas para su entorno y trata de visualizar en qué aspectos podríais llegar a colaborar. Anota todo lo que se te ocurra y recuérdalo cada vez que estés en su compañía. Posiblemente te sentirás más cómodo a su lado pues cuando ayudas a otros a descubrir el valor de su colaboración tú también estás haciendo una valiosa aportación

Con esa actitud te habrás situado en el grupo de “la gente más necesaria”. Esa que "procura ofrecer una mirada que se enfoca  en la dignidad humana más allá de las apariencias. Que contempla con consideración lo que a su alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Logrando que en su compañía todos perciban la grandeza de la vida que son: una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Gracias por tu atención. Estaré encantada de que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




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domingo, 22 de marzo de 2015

Compartir tus mejores semillas: 10 claves para ser una persona inspiradora

Avanzamos con la vida pues somos parte de ella. Y aunque cada cual tiene que andar sus pasos todos somos responsables del avance del conjunto. Conforme la tecnología nos facilita una visión más global del mundo vemos con más claridad la interdependencia de todo lo que existe. La vida es una trama de colaboración, y en ese tejido de relaciones nos influenciamos mutuamente

James Bander lo expresa muy bien al relatar la anécdota de un agricultor que cultivaba maíz y que año tras año ganaba el concurso de su región al mejor producto. Ese premio levantó gran curiosidad y fueron muchos los que quisieron saber el secreto detrás de esas excelentes cosechas.
Un día, en una entrevista con un famoso periodista, el agricultor confesó que su éxito se debía a que compartía con los vecinos sus mejores semillas y también sus continuos aprendizajes sobre el cultivo del maíz.
Pero esa respuesta dejó lleno de perplejidad al periodista quién preguntó:
- ¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz y sus conocimientos con sus vecinos, si ellos también compiten en el mismo concurso año tras año?
- Verá usted, dijo el agricultor: El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, necesito ayudar a que mi vecino también lo haga. Por eso, comparto mis mejores semillas, intento atender mi sembrado lo mejor que sé y trato de aprender cada día, de mis experiencias y de las de otros agricultores

Me gusta esta idea de “compartir las mejores semillas” y trae a mi memoria a personas que con su influencia positiva promovieron cambios en mi vida. Quizás tú también encontraste gente así en tu camino. Personas que te mostraron nuevas formas de comprender el mundo, que al confiar en ti, despertaron tu propia confianza y que se ganaron tu admiración por su coherencia, su integridad o su valor. Personas así son líderes que quizás no salgan en televisión pero inspiran las mejores versiones del mundo y de uno mismo. Son ese tipo de gente de la que suele decirse: “me gusta que esté en mi vida porque saca lo mejor de mi”. Como decía John Quincy Adams, 6º Presidente de E.E.U.U.: “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a crecer más, tú eres un líder inspirador.

 La mejor noticia es que todos podemos inspirar y desarrollar conscientemente esta sutil forma de liderar “compartiendo las mejores semillas”.

Aquí van algunas propuestas para lograrlo:

1.- Empieza cultivando el autoliderazgo, es decir, avanza en el camino del autoconocimiento para aprender a gestionar tu mundo interior, sabiéndote siempre aprendiz. No te compares, mejor elige la superación personal y busca la coherencia entre lo que piensas, sientes y haces, consciente de que lo que realmente influencia tu entorno son tus hechos. Siendo lo que eres y estando en tu sitio en el puzle de la vida colaboras a que también los demás puedan ser quienes son y encuentren su lugar.

2.- Mantén la visión de conjunto como pilar del espíritu de servicio. No estás solo sino que formas parte de un todo mayor que es la vida y, en consecuencia, todo lo que existe es interdependiente. Sirve desde la alegría de saber que “compartir las mejores semillas” también es un beneficio para ti. Nadie triunfa solo. “Todo cuenta y encuentra su profundo valor en la combinación con todo lo demás.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

3.- Manifiéstate de dentro a fuera. Empieza teniendo claro tu “por qué”, luego busca el “cómo” y ese camino te llevará al “qué”. Esto implica escucharte y reconocer tus valores más profundos. Y significa también que, esos valores, son los que dirigirán tus actos y cristalizarán en tus hechos.

4.-  Procura ser puente que acerque posiciones en vez de muro separador. Cultiva un sincero interés por los “por qués”, los “cómos” y los “qués” de los demás para comprenderlos en profundidad. Cultiva la empatía. Valora no solo aptitudes sino también actitudes y esfuerzos. Ofrece palabras de agradecimiento, reconocimiento y aliento. Si aprecias lo que alguien te ofrece le animas a seguir dándote más. El reconocimiento y la gratitud motivan a dar lo mejor de uno mismo.

5.- Escucha y procura comunicarte de forma pacífica y constructiva, buscando siempre el aprendizaje. Dialoga, negocia, cede, admite errores y cambia de opinión si es necesario sin dejar que el orgullo cierre tu mente. Esfuérzate por comprender la intención positiva de cada uno y, a la vez, a encontrar los objetivos comunes. Ten en cuenta el “nosotros” además del “” y el “yo”. Valora las pausas, los silencios ylos vacios necesarios para que surja la intuición y la creatividad.

6.- Aprende a contemplar la esencia mientras observas la apariencia, como contemplas el mar mientras admiras las olas.
Y que en esa visión del corazón los demás puedan ver reflejada la confianza en lo que pueden ser y el amor por lo que ya son.  “No señales a quien contigo va por el potencial que aún no ha sabido desplegar, sino porque, aún en la oscuridad, adivinas su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

7.- Atrévete a imaginar y comparte tus visiones. Abre nuevos caminos y también valora, aplaude y sigue las vías propuestas por otros. Tanto si estás en primera, segunda o última fila recuerda que camina junto a otros, sumando esfuerzos y multiplicando logros. “Comparte tu visión más expandida para que otros sientan curiosidad y quieran ver lo que pueden contemplar elevándose hasta su más alto propósito vital.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

8.- Crea espacios de confianza, libres de juicios y etiquetas donde, asumiendo posibles equivocaciones, se valore la inciativa y la creatividad. “Juega a conseguir que en tu compañía todos se sientan grandes, al recordarles la grandeza de la vida que canta en su corazón.” (Lo que elcorazón quiere contemplar)

9.- Promueve cambios constructivos y no te dejes arrastrar por las rutinas limitadoras. Paséate y anima a pasear fuera de las zonas de confort. Pero no atropelles ni manipules. Ten siempre en cuenta los sentimientos y los valores de las personas y respeta sus tiempos y sus diferencias pues constituyen la riqueza del conjunto.

10.- Ofrece compromiso, trata de cumplir tu palabra y valora el esfuerzo y la buena voluntad, cultivando la honestidad, la paciencia y la compasión hacia ti mismo y hacia los demás, sobre todo cuando no se pueda estar a la altura de las expectativas. No ayudes desde la soberbia de creer que sabes más o eres mejor que nadie. Entiende las distintas responsabilidades de cada posición dentro del conjunto pero valora todas por igual. Que tus hechos demuestren que se puede contar contigo, respetándote y respetando.

Te sientes contento cuando reconoces tus talentos pero, al saberte útil, compartiéndolos, te sientes feliz. Si somos un equipo llamado “vida”, alcanzar la meta significa llegar todos y, entre todos, llevar la vida hasta ese lugar en el que sea digna. Un arrollador movimiento en cadena como lo expresa una frase, cuyo autor desconozco,  que dice así: “Un líder crea a otro como una llama de una vela enciende otra y otra hasta que la oscuridad se transforme en claridad.

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.