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lunes, 16 de enero de 2017

Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

La motivación es el lazo que logra unir compromiso y esfuerzo manteniendo activa y focalizada la fuerza de voluntad. Cuando motivación y voluntad van de la mano no hay obstáculo que pueda frenar su avance.

Cómo el combustible para un motor, la motivación nos pone en movimiento. Sin motivación para realizar algo la resistencia a hacerlo es máxima. En la medida que logras motivarte esa resistencia va disminuyendo y puedes pasar de querer postergarlo a quererlo hacer por encima de todo.

Contaba Anthony De Mello que “un anciano peregrino llegó a una posada tras realizar un difícil recorrido por las montañas, en lo más crudo del invierno y bajo una lluvia constante. Al verle entrar el posadero le preguntó: ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre? Y el anciano respondió alegremente: Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle."

Desde mi punto de vista, motivarte es como abrir una puerta, cuya llave guarda el corazón, para que lo que buscas y lo que te busca, puedan encontrarse. Al comenzar el año quizá has renovado propósitos y emprendido nuevos recorridos. Todos, a nuestro paso, participamos en la maratón de la vida donde se alcanzan metas y se superan retos a la vez que se enfrentan  miedos, frustraciones y desalientos. En algún tramo puede acompañarnos la pereza o sorprender un tropiezo. Pero si te mantienes motivado podrás sostenerte aún en el cansancio y el desequilibrio.

Por todo esto hoy quiero compartir contigo ocho estrategias que te ayudarán a mantenerte conectado con la fuerza de la motivación en tu corazón y seguir adelante hacia ese horizonte soñado que, al haberlo convocado, también viene a tu encuentro:

1.- Elabora un plan de acción con metas alcanzables y lleva un diario de seguimiento.   

Hay retos que parecen inalcanzables hasta que estableces un plan de acción que, a modo de escalera, te permite ascender, peldaño a peldaño, hasta alcanzarlos. Procura dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. Pequeños pasos en asuntos sencillos y que sean de tu agrado pueden ayudarte a entrar en acción y a encontrar la motivación que necesitas para continuar avanzando  

Establece de antemano puntos de control y recompensas a tus logros. Cada mañana repasa los pasos a dar y cada noche comprueba que te hayan acercado a tus metas. Te será útil escribir un diario de seguimiento donde expreses cómo te has sentido, qué dificultades han aparecido, qué es lo que no está funcionando, lo que necesitas mejorar, lo que has aprendido o lo que sea que te parezca importante anotar sobre el tramo recorrido.

2.- Invoca tus valores para conectar con las motivaciones que te aportan sentido: 

Una forma sencilla de lograrlo es preguntarte: ¿Para qué voy a hacer esto? Cuando organices tu agenda o realices una lista de temas pendientes, en lugar de enumerar únicamente las acciones a realizar anota también los resultados que esperas conseguir con ellas y el valor que eso aportará a tu vida. Te sientes diferente al pensar en: “hacer diez llamadas” que al pensar en “aumentar mis ingresos haciendo diez llamadas y traer a mi vida más seguridad económica.”. O “Levantarme dos horas antes” a “colaborar al bien común haciendo mi tarea de voluntariado”. Así consigues considerar las tareas pendientes no como cargas sino como posibilidades de acercarte a tus ideales. Si esa lista la lees en voz alta estarás motivándote al recordar tu escala de valores y comprobar que puedes actuar en coherencia con ella. 

En el siguiente relato puedes ver tres perspectivas desde las que una misma labor encuentra diferentes sentidos: “Se cuenta que tres albañiles estaban trabajando en la construcción de un gran edificio. Cada uno de ellos hacía la misma tarea pero cuando fueron preguntados sobre lo que estaban hacienco sus respuestas fueron diferentes. El primero respondió: Pongo ladrillos. El segundo contestó: Levanto una pared. Soy bueno en esto y me gusta que confíen en mi. Y así fue la respuesta del tercero: Junto con todo el equipo estamos construyendo un gran hospital.

3.- Procura pasarlo bien y disfrutar de la experiencia: 

Si quieres estar motivado, lo que vas a hacer además de tener valor para ti es importante que puedas disfrutarlo. Sea cual sea la tarea procura hacerla de la manera más sencilla, agradable y, en la medida de lo posible, divertida. Sueña con el resultado que deseas pero mientras haces lo necesario para lograrlo, no te centres en ese final sino en encontrar tu mejor forma de hacerlo, valorando por adelantado y por encima de todo, tu actitud y compromiso. Aunque la meta quede lejos si aprendes a disfrutar de cada paso, la serenidad viajará contigo. En este video queda expresada esta idea en una experiencia real que quizá te hará sonreír:



4.- Observa tu diálogo interior y cambia las palabras que te frenan por frases que te impulsan: 

¿Qué te dices frente a la dificultad? Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu memoria que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Recuerda  momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Pensar positivamente no es creer que todo está bien sino encontrar el enfoque  que te permita motivarte y progresar. Elabora un diálogo interior respetuoso en el que no tengan cabida las descalificaciones y te abra posibilidades. Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía.

5.- Visualízate lográndolo: 

Cuando el entusiasmo une disciplina y visión cuentas con pies y alas para alcanzar tus metas.  Párate diariamente a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿Qué ves, oyes, notas, hueles y saboréas en esas escenas? ¿Con quíen estás y cómo es el lugar en el que te ves habiendo alcanzado tu meta? Añade los máximos detalles posibles a esa visualización.  

¿Qué postura corporal se corresonde con la actitud que quieres desarrollar? Descúbrela, adóptala y estarás más cerca de sentirte así. Cuando salgas a caminar imagina que algunos de tus sueños ya se han cumplido. Visualiza esas felices escenas y permite que surjan formas de moverte coherentes con esas visiones. Toma conciencia de esas posturas y, en adelante, juega a incorporar esos gestos y movimientos para evocar un ánimo similar y motivarte.

6.- Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje: 

Cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Investiga las posibilidades de formación y de elevar tu nivel de preparación. Observa como han alcanzado otros ese nivel. No obstante, lo que te rodea puede inspirarte pero recordar momentos de tu propia superación convocará aún más tu autoconfianza. Te sentirás más motivado si te sientes capaz. Elabora una lista de ejemplos de aprendizajes de tu propio recorrido. Recuerda que para aprender hay que aceptar primero la ignorancia sobre algo. Ese es el primer peldaño para acceder al conocimiento. Y puedes vivirlo no como una debilidad sino como una posibilidad de crecer y evolucionar. 

7.-  Procúrate inspiración y prepárate especialmente para cuando aparezcan los deseos de abandonar: 

Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener tu ánimo en un positivo enfoque y una optimista expectativa.  Y no olvides que al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar es necesario integrar momentos de inestabilidad. Por eso, prepara recursos especiales para los momentos de desaliento. Planéalo de antemano. 

Te propongo cinco sugerencias:

a) Busca fotos, dibujos y palabras que representen tus objetivos. Con este material, realiza un collage que incluya tu foto sonriente y colócalo en un lugar bien visible. Al verlo cada día recordarás el rumbo que marca tu corazón.

b) Recopila ejemplos de resilencia: Historias, biografías, películas o vídeos que hablen de otros seres humanos afrontando situaciones difíciles y saliendo airosos del reto. Selecciona frases que te alienten y ponlas a la vista para que inspiren.

c) Cuenta con personas de confianza con quien puedas compartir tus desafíos y te vayan a brindar apoyo cuando lo necesites.  

d) Elige las frases que más te entusiasmen e invoquen tu mejor actitud y apréndelas de memoria o colócalas en lugares visibles para que puedas acudir a ellas cuando necesites su fuerza.

e) Haz un lista de logros. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista en los momentos de bajón e imagina lo bien que te sentirás, disfrutando de la recompensa del reto logrado y pudiendo anotar una victoria más.

f) Practica este ejercicio meditativo que también puedes escuchar en audio:

“Busca un lugar tranquilo y túmbate boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de olas que vienen y se van. Después de un rato haciéndolo así, imagina que el sonido de esas olas convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía.

No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.

Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad. Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser.
Hazlo así cada vez que quieras promover más fluidez allí dónde encuentras rigidez, hasta comprobar que te sientes más proclive a la acción, a la colaboración y a la diversión.”




8.- Colabora con tu entusiasmo a sostener la motivación de los de tu alrededor. 

Esa actitud también sostendrá tu propio ánimo. Crea un grupo con el que puedas compartir recursos, ideas, motivación y celebrar juntos las metas alcanzadas así como apoyaros en los tropiezos. Que en tu compañía todos perciban la grandeza de la vida que son. Refuerza tu autoestima y la de los demás,  recordando que todos somos una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto. 

"Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

Como ves, la mayoría de las sugerencias que hoy comparto contigo tienen relación con el respeto, la confianza, la esperanza y la espontánea alegría de vivir. Es decir, asuntos que implican un enfoque afectivo. Por eso como resumen me gusta decirte: Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

Gracias por tu atención. Me encantará que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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lunes, 23 de noviembre de 2015

Cómo lograr que tu comunicación afectiva sea también, efectiva

Los seres humanos contamos con un variado abanico de posibilidades para intentar comunicar nuestros afectos. Y digo intentar  porque una cosa es expresar los sentimientos y otra muy distinta, hacerlo de tal manera que los puedan entender, aquellos a quienes van dirigidos. Begoña Abad en este fragmento de su poema “La medida de mi madre” (Edit.l Olifante) lo expresa con gran belleza y ternura:

“No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.”

Creo que no hay frontera ni diferencia capaz de impedir que dos seres humanos compartan un mismo sentimiento. El amor lo sabe. Es la victoria de la vida. Pero
desde mi punto de vista, ese “buscar la madida exacta donde poder querernos” es un compromiso necesario entre las personas que se aman. De la misma manera que te interesas por el idioma, las aficiones o las costumbres de quienes te importan, con el fin de comprenderlos y favorecer la cercanía, también es importante poner atención a sus formas preferidas de expresar afecto. Por supuesto, habiendo empezado por observar y descubres tus propias preferencias al respecto.

Las expresiones de afecto, en los diferentes vínculos que establecemos las personas, se pueden dividir en tres categorías que, a su vez, incluyen muchas modalidades. En primer lugar estarían las  expresiones verbales. Aquí se incluyen las frases que expresan apoyo, elogios, consuelo, gratitud, confianza, deseo, etc… ( “te quiero”, “puedes contar siempre conmigo”, “confío en tu capacidad”, “Te añoro”….) En segundo lugar, las expresiones no verbales como miradas, sonrisas,  contacto físico y gestos afectuosos como unir las manos, abrazar, besar, caricias de todo tipo, desde las que implican únicamente ternura hasta las que conllevan connotaciones sexuales, tonos de voz cariñosos, etc…. Y en tercer lugar estaría la categoría de las conductas como dar apoyo, cuidados, escuchar, colaborar, hacer regalos, acompañar, compartir tiempo de calidad, etc…

En general, suele resultar más satisfactorio recibir cariño en el mismo estilo que te gusta darlo. Por ejemplo, si te sale espontáneo dar un abrazo o decir una frase amable cuando sientes ternura, te gustará recibir caricias o palabras afectuosas de tus seres queridos y quizás no te sientes tan amado si te hacen un regalo o te ofrecen colaboración en alguna tarea. A otras personas les puede suceder justo al revés o darse otras combinaciones. No obstante, cuando dos seres humanos quieren acortar distancias, lo deseable es que, como en el poema de Begoña Abad, procuren “estirarse y agacharse” lo necesario para encontrarse. Es decir,  que se interesen por las preferencias del otro e intenten ampliar su lenguaje afectivo para comunicerse mejor.

En este sentido y entendiendo que la comunicación afectiva conviene que también sea efectiva, hoy quiero compartir contigo siete sugerencias que pueden serte útiles en este empeño:

 1.- Amplía tu mapa de lenguajes afectivos interesándote por los de los demás: Descubre con qué muestras de afecto te sientes más cómodo y cuáles son tus estilos de transmitir cariño más habituales. Después observa qué es lo que hace que tus seres queridos o las personas con las que quieres establecer vínculos afectivos, se sientan más amadas. Recuerda que no existe una receta universalmente eficaz y puede que no coincida con tus preferencias. Prueba de diferentes maneras y observa cuál es la que genera una respuesta más positiva. Se trata de encontrar el mejor camino para que esas personas sientan tu cariño.

2.- Combina diferentes expresiones de afecto para intensificar su efecto: Si tu pareja se siente querida cuando pasas tiempo a su lado, escuchándole, promueve actividades compartidas que permitan conversación e intimidad. El siguiente relato también da otra idea de cómo sumar muestras de afecto:
“En una escuela africana una alumna le dio a su maestra un regalo de cumpleaños.
Se trataba de un hermoso caracol.
- "¿Dónde lo encontraste?", le preguntó la maestra.
La niña le dijo que esos caracoles se encontraban solamente en cierta playa lejana.
La maestra se conmovió profundamente porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para buscar el caracol.
- "No debiste haber ido tan lejos sólo para buscarme un regalo"
La niña sonrió y le contestó:
- "Maestra, la larga caminata es también parte del regalo"

3.- Se creativo en las formas y constante en su manifestación: Cuando estás aprendiendo un idioma sabes que puedes ir ampliando más y más el vocabulario, mejorando el acento, etc… pero sepas lo que sepas practicas con regularidad.  Pasa lo mismo con las formas de comunicación afectiva. Si sabes que tu hijo se siente querido cuando compartes tiempo con él, no te conformes con el rato diario de leer cuentos, descubre otras actividades con las que podáis disfrutar juntos pero, en cualquier caso, asegúrate de seguir ofreciéndole ese tiempo compartido. No esperes a expresar ternura en momentos señalados. Más bien recuerda que la ternura puede hacer especial cualquier momento.

4.- Aunque te amoldes al lenguaje afectivo de los demás y a sus particulares “giros idiomáticos”, no renuncies a tus propias maneras de amar y ser amado: Habla de lo que tú más aprecias en la gama de muestras de afecto. De esa manera los demás sabrán tus preferencias y podrán ampliar sus propios mapas expresivos. Si a tu pareja le gusta recibir cariño en forma de contacto físico y tú sobre todo expresas amor cuidando y dejando que te cuiden, combina ambos lenguajes. Puedes proponerle aprender un nuevo tipo de masaje relajante y compartir la experiencia. 

5.- No finjas sentir lo que no sientes y encuentra formas de expresión que estén equilibradas con la intensidad de tu sentimiento:
Cuando tengas dudas de si tu afecto es sincero lee esta frase y comprueba si es lo que honestamente estás sintiendo: “Ocupas un lugar especial en mi corazón. Me importas tal como eres y deseo comprenderte, respeto tu huella y tu camino, agradezco que estés en mi vida y me siento feliz si puedo contribuir a tu bienestar.” Luego, calibra la intensidad de lo que sientes y elige en coherencia una forma de comunicarlo. No todos los vínculos piden las mismas expresiones de afecto. Llegarás mucho más al corazón del otro, si le expresas simplemente un sincero interés que no forzándote a darle un abrazo que va más allá de la cortesía que quieres mantener.

6.- Cultiva la amabilidad y desea lo mejor.  El respeto y la delicadeza en el trato demuestra que los demás te importan como seres humanos y eso ya es un primer paso de acercamiento y una forma elemental de contribuir al bienestar común. Una cálida mirada de reconocimiento reconforta a un corazón dañado por la fría indiferencia. Mira a tu alrededor con consideración. Y aún cuando no quepa en la situación ninguna muestra de afecto, siempre puedes conectar con tus mejores deseos: “Cada vez que intercambias saludos, bienvenidas o abrazos en el silencio de tu corazón, exclama: ¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!. Que ese deseo, desde la disposición a la mutua colaboración, esté bien claro en el dintel de tu mirada, en la puerta de entrada de toda relación y en la ventana de cada tarea en cooperación. Que sea el lema que todos intuyan en tu saludar, que sea la firma de tu sonrisa y el sello de tu amabilidad.” (Lo que el corazón quierecontemplar)

7.- Tome la forma que tome aprecia el amor que recibes y das: Valora lo que te ofrecen y lo que aportas aunque te parezca poco. Puede ser el comienzo de algo más grande que solo llegará si aprecias esta primera ofrenda. Por miedos y prejuicios cerramos la puerta del corazón. No dejamos entrar y nos impedimos salir. Creemos que lo que deseamos es que nos amen pero quizás ocurre que, cuando nos aman, nos permitimos amar. Y amando nos sentimos felices. ¡Hay tanto amor que aún no ha podido ser! Encontrémosle cauces de expresión.

 Para acabar esta reflexión te invito a ver una escena de la preciosa película “Ahora o nunca” y a responder a las dos preguntas que proponen uno de sus protagonistas:


Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal


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lunes, 20 de octubre de 2014

¡Vamos a llevarnos bien! Actitudes saludables para quienes comparten camino

¡Vamos a llevarnos bien! Me gusta esta exclamación como intención de partida para los que deciden caminar juntos. Al oírla me imagino a dos personas en una misma senda, acompasando sus pasos y llevándose, impulsándose,  mutuamente hacia adelante. Hasta me puedo imaginar a toda la humanidad llevándose bien y el planeta respirando tranquilo. :0) Contemplo la vida como una trama de relaciones en la que queda enmarcado todo lo que hacemos, así que entiendo que  llevarse bien es algo importante, teniendo en cuenta que el mundo dista mucho de ser un paraíso bien avenido.  

Por eso hoy he decicido compartir contigo una colección de relatos, links, sugerencias y frases, alrededor de cinco actitudes que, desde mi punto de vista, promueven la cordialidad en las relaciones humanas. Subrayo que la palabra cordialidad, etimológicamente viene del latín cor, cordis, y significa corazón.

1.- Conócete a ti mismo y hazte cargo de tu parte a la vez que te interesas por los demás y desarrollas la empatía:
“Un acróbata nómada y su aprendiz, un joven muchacho, viajaban de pueblo en pueblo exhibiendo un número circense que consistía en que el hombre colocaba una larga pértiga sobre sus hombros y el niño trepaba al extremo opuesto de la misma. Un día el hombre le dijo al muchachito:
-Para que no tengamos ningún accidente, cuando hagamos la demostración, tú debes de estar muy atento a mí y yo muy atento a ti.
Pero el muchacho protestó porque aquello no le parecía una medida adecuada de protección mutua:
-No, maestro, eso no funcionaría. Cuando hagamos el número, yo debo estar muy atento a mí y tú muy atento a ti. Así, nos ayudaremos más.
El acróbata, sorprendido por la lucidez del aprendiz le respondió:
-Tienes razón, si uno logra hacer correctamente lo que le corresponde, de esa acción impecable siempre se beneficiarán los demás y también él mismo.” (Cuento de la tradición  oral hindú. Anónimo) 

Para ampliar este punto te sugiero revisar los artículos “EmocionArtecon ejercicios para aprender a gestionar tus emociones y Todos, alguien, nadie y cualquierasobre el valor de la propia iniciativa en un contexto de colaboración.


Algunas frases para tu reflexión:
Conocerte es reconocer que a los dos lados de tu piel siempre queda algo por descubrir.
Si quieres conocerte prepárate para sorprenderte. Si quieres comprenderte empieza por amarte.
Te relacionas para comprender la vida que eres. Comprendiendo al otro aumentas la comprensión de ti mismo.
Si muchas veces te sorprendes a ti mismo no caigas en el error de creer saber todo del otro. Ambos sois un bello enigma.
Cuidado con los prejuicios. Cada persona es un misterio en continua transformación y no hay rótulo capaz de definirla.
Para desarrollar empatía hay que dejar de criticar. Ponerte en el lugar del otro para comprender sin juzgar.
Hoy puede ser un buen día para calzar el ánimo en otra mentalidad y experimentar como se siente la vida en ese caminar.

2.- Practica el respeto y la amplitud de miras. Aprecia la diversidad.
 “Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.” (“Un mar de fueguitos” Eduardo Galeano)

Para profundizar en este tema te puede ser útil escuchar el audio Ampliartus mapas mentalesque contiene preguntas y ejercicios para expandir tus puntos de vista.

Algunas frases para tu reflexión:
Cuando dices correcto o incorrecto no estás hablando de cómo son las cosas sino de cuales son tus valores y creencias. Tenlo en cuenta.
Poder argumentar tus puntos de vista significa que tienes tus razones, no la razón. Si te pones en el lugar del otro no pierdes la razón sino que ganas un punto de vista.
Considera la variada gama de matices que configura la realidad. Si tú solo admites blanco o negro cuestiona tu limitada percepción.
La sinfonía de la vida requiere variados instrumentos y compases. Con paciencia, compasión y tolerancia, lo comprendes y disfrutas del concierto.
Una relación puede llegar a ser agradable si compartirnos afinidades pero puede ser apasionante si logramos amar las diferencias.

3.- Comparte, confía, alienta y apoya partiendo del aprecio por lo que es, aquí y ahora.
 Relacionarse implica compartir y colaborar. Cuando en la noche ofreces la llama de tu candela para encender una vela, la claridad aumenta para todos.
Empieza por compartir lo que ya eres, lo que sabes, lo que sientes y lo que tienes. Cuando te encuentres vacío o creas que ya nada te queda, recuerda preguntarte: ¿qué es lo que yo puedo dar? Y organízate para entregar aquello que aparezca como respuesta. Confía en que haciéndolo pasarás de sentirte victima a saberte protagonista movido por la fuerza de tu espíritu, leal militante de la vida. Con esta actitud también estarás cultivando esa disposición de ánimo desde la que se puede contemplar los intereses de otros como tus propios intereses, y sentir el sosiego y la paz interior que proviene de la mutua colaboración. Estés dónde estés y hagas lo que hagas, durante tu jornada, honra tu existencia y agradece el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña; y juega a transmitir confianza, compromiso y esperanza. Que en tu compañía, todos se sientan grandes al recordarles la grandeza de la vida que canta en su corazón.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Para completar esta idea te animo a leer el artículo “Entrelazadosen la trama de la vida” en el que encontrarás un secillo ejercicio de autoayuda para reconocer y apreciar tus redes de apoyo..


Algunas frases para tu reflexión:
Confía en lo que puedes llegar a ser pero primero acepta y aprecia lo que ya estás siendo. Lo mismo en relación a los demás. Sentirás paz
Con el tiempo he descubierto que se puede mirar con el corazón y entonces se tiene una visión doble pero paradójicamente más exacta. Se ve con respeto, aceptación, compasión y ternura lo que cada uno está siendo aquí y ahora; pero se ve también con confianza, esperanza y entusiasmo lo que esa persona es capaz de ser.
Tener paciencia. Acepta que tanto tú como el otro llegaréis hasta dónde os permita vuestra ignorancia.
Madurar: dejar de esperar que los demás actúen según tus expectativas y dejar de actuar según las expectativas de los demás.
No impongas a los demás el disfraz de tu idealización. Mejor aprende a contemplar con serenidad su alma desnuda.
No señales a quien contigo va por el potencial que aún no ha sabido desplegar, sino porque, aún en la oscuridad, adivinas su alma jugando a manifestar su luz.

4.- Cultiva una buena comunicación:
El lenguaje es un puente que puede llevarte al territorio del conflicto o al terreno de la comprensión. Elige dónde quieres ir y luego escoge las palabras que te lleven allí. Es necesario dedicar tiempo, poner interés y estar dispuesto a estar presente, entregado al momento, para conversar cómodamente y sin distracciones. Hablar sobre temas sencillos o complejos, emociones, malentendidos, proyectos, experiencias y asuntos de interés común. Una buena comunicación también supone conversar para reconocer errores, pedir disculpas, elogiar sinceramente, agradecer, poner límites y llegar a buenos acuerdos

Encontrarás ejercicios y pautas concretas  sobre cómo mejorar la comunicación en los artículos “Sietepasos para entender, entenderte y que te entiendan mejor y “Hablarte antes de hablarle

Algunas frases para tu reflexión:
Omite las palabras “te lo dije” de tu vocabulario. Nada te ayuda menos ni es más estresante.
 Si lo que se quiere es acompañar de corazón sobran las frases que incluyan términos como “debiste” o “pudiste” hacer.
Nadie triunfa solo. Recuerda que otros han tenido que hacer bien su labor para que puedas disfrutar de tus logros. Muestra agradecimiento. Nombra con estimación y agradece lo que está colaborando a que puedas avanzar por tu camino. Deja caer como fresco rocío, el reconocimiento.
Si aprecias lo que alguien te ofrece le animas a seguir dándote más. El reconocimiento y la gratitud motivan a dar lo mejor de uno mismo. Valora lo que te ofrecen y lo que aportas aunque te parezca poco. Puede ser el comienzo de algo más grande que solo llegará si aprecias esta primera ofrenda.
Una cálida mirada de reconocimiento reconforta a un corazón dañado por la fría indiferencia. Mira a tu alrededor con consideración.

5.-  Comprométete a cuidar la relación y cumple lo que prometes:
Se cuenta que existió un agricultor que cultivaba maíz y que año tras año ganaba el concurso de su región al mejor producto. Ese premio levantó gran curiosidad y fueron muchos los que quisieron saber el secreto detrás de esas excelentes cosechas.
Un día, en una entrevista con un famoso periodista, el agricultor confesó que su éxito se debía a que compartía con los vecinos sus mejores semillas y también sus continuos aprendizajes sobre el cultivo del maíz.
Pero esa respuesta dejó lleno de perplejidad al periodista quién preguntó:
- ¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz y sus conocimientos con sus vecinos, si ellos también compiten en el mismo concurso año tras año?
- Verá usted, dijo el agricultor: El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, necesito ayudar a que mi vecino también lo haga. Por eso, comparto mis mejores semillas, intento atender mi sembrado lo mejor que sé y trato de aprender cada día, de mis experiencias y de las de otros agricultores, nuevas y mejores formas de cultivar y cosechar.” (James Bender)


Para descubrir otras formas de cuidar tus vínculos revisa el artículo “Seisregalos que llegan al corazón

Algunas frases para tu reflexión:
Gentileza: Aceptación, respeto, compasión, acompañamiento y ternura hacia todo lo implicado en la experiencia que estás viviendo. Incluido tú mismo.
Que bien sienta tras la derrota una mano amiga, tras el error una palabra de aliento, tras la torpeza una mirada de aprecio. Y siempre, un abrazo.
Trata con amabilidad a quien contigo va. Aunque en tu cielo hoy luzca el sol, quizás está lloviendo en su corazón.
La vida es una trama de colaboración. No hay tarea pequeña. Lo compruebas cuando algo falta o falla.  Valora toda aportación incluída la tuya.
Pertenecemos a la vida que nos hermana igual que el diamante a sus facetas aunque cada una de ellas refleje la luz a su manera.
Todo cuenta. Encontrando su valor en la combinación con todo lo demás. ser y siendo permitir y colaborar a que todo lo demás también lo sea.
A veces se desmorona un vínculo afectivo por no haber reparado a tiempo una pequeña grieta. La convivencia requiere atención y cuidados.
Para mejorar la ecuación de una relación quita culpas y pon responsabilidades, quita quejas y pon soluciones. Todos ganan.

Para finalizar quiero recordar un estribillo que se va repitiendo en mi libro y que, para mi, significa la representación más feliz de los seres humanos llevándonos bien. Con tanta cordialidad que logramos vibrar con un mismo latido: “Por pequeño que sea todo sueña; y siguiendo el sueño que canta en su corazón todo encuentra su sitio, su valor y su función en un sueño aún mayor, donde vibrando en sintonía, todo despierta latiendo con un solo corazón.”

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.


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domingo, 17 de agosto de 2014

Amar para sentir amor: 20 sugerencias para ponerlo en práctica

Pensamiento, emoción y gesto o acción, están relacionados. No sé qué fue primero pero la experiencia demuestra que un cambio en cualquiera de ellos modifica a los demás. Mi propuesta de hoy es empezar a tirar del hilo de la acción en un tema que forma parte de la trama de la vida: el amor.

Me gusta el enfoque que da Stephen Covey cuando dice que “amar es un verbo. El amor, el sentimiento, es fruto del verbo amar, la acción.”  Pienso que si no esperamos a sentir alegría para hacer algo divertido, ¿por qué esperar a sentir amor para hacer algo amoroso? En una situación dolorosa, tampoco nos paramos a pensar si sentimos amor o no, sino que actualizamos alguna forma de amor. Quizás, si escuchamos, apreciamos, apoyamos, agradecemos, admiramos o cuidamos a los demás, a nosotros mismos o a la vida y a todo lo que forma parte de ella, sentiremos amor.

Para que no te falten ideas en el caso de animarte a experimentar con esta propuesta, quiero compartir contigo algunas preciosas formas de amar.

Amar a un ser humano puede ser:

… hacerle saber con gestos de afecto que le valoras por ser quien es y que puede contar contigo para seguir siéndolo.

… brindarle un espacio en tu corazón, dónde pueda sentirse en casa y desnudar su alma sin miedo a ser juzgado.

… ofrecerle atención y confianza a la vez que respeto para que pueda sentirse atendido pero nunca invadido. Con delicadeza.

… compartir tu vitalidad cuando su ánimo flaquea, haciendo tuyos sus intereses sin contagiarte con sus penas. Y apoyarle.

… aceptar su experiencia sin intentar modificarla y animarle a expresar su verdad interior aunque no la compartas.

… embarcarte en la aventura de descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y defensas. Y hacerlo con ternura.

… respetar su camino aunque no lo comprendas y no se amolde a tus ideales. Y aunque no le sigas, dejar que se vaya.

… escuchar con respeto, interés y atención el canto de su corazón. Y sentirte contento aunque no cante tu canción.

… darle tu confianza y entusiasmo cuando se esté dando por vencido y dude de si mismo. Y que te sienta como alma amiga.

… ofrecerle un abrazo que abarque tanto sus facetas más luminosas como sus rincones más sombríos. Y apreciarle entero.

Amar a otro ser humano es también amarte a ti mismo y viceversa, pues es amar lo que es. La vida manifestándose en cada uno con distintas armonías.

Amarte a ti mismo puede ser

… fortalecer con disciplina el compromiso con tus sueños y aplaudir con ternura el esfuerzo en cada paso y en cada tropiezo.

… reconocer que, tras tu coraza, hay un corazón sediento de ternura. Y atender con delicadeza tus más profundos sentimientos.

… aún cuando te sientas vacío y carente de sentido, honrar la vida que eres. Y tratarte con aprecio por ser único e irrepetible.

… darte permiso para expresar lo que eres y aunque no obtengas aplausos, apreciar tus huellas y tu soñado horizonte..

… aceptarte compasivamente cuando generas tristezas. Y apoyarte incondicionalmente cuando intentas sembrar alegrías.

… aventurarte a ser lo que eres frente al otro. Y, sin calificaciones, aplaudir con entusiasmo tu diferencia.

… animarte cuando titubeas, alentarte cuando hasta tu sombra parece reticente.  Y suavizar con mimos tus penas.

… celebrar, más allá de éxitos o errores, el esfuerzo invertido y tu intención de partida. Y con amabilidad, invitarte a seguir adelante.

… permitirte ir encontrándote a ti mismo en facetas siempre nuevas y crear una vida a tu manera.

… mantenerte con compasión en medio del caos de tus pensamientos y emociones. Y esperarte

He aprendido en mi experiencia que al encontrar alguna forma de amar, sea la que sea, sucede como cuando al hacer un puzle pones la pieza que falta y da sentido al conjunto.  Por eso sostengo que para "comprender la vida primero hay que amarla".


Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Hasta pronto.



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