Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cuando callar puede ser tu mejor aportación


Decía Robert Frost que la mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede mientras que la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla,” Esta cita del poeta estadounidense me lleva a pensar lo importante que resulta,  para promover bienestar y buena convivencia, tanto poder hablar con libertad como apreciar el silencio cuando callar puede ser la mejor aportación.

A la vez, esta reflexión me despierta la impresión de que, aún siendo necesarias tanto las palabras como los silencios, hablar tiene mejor prensa que callar. Con tanta tecnología a nuestra disposición para poder opinar,  es fácil acostumbrarse a una  lluvia incesante de comentarios. Y si alguien se mantiene callado se le pregunta, con inquieta buena intención, si está bien, si le pasa algo o como es que no dice nada.

Personalmente, quizá porque demasiadas veces he metido la pata por hablar de más, porque he visto como bromas fuera de lugar arruinaban momentos íntimos o porque he comprobado cómo la tensión, tras descalificaciones innecesarias, quebraba la cordialidad de algunos encuentros, admiro a las personas discretas. Esas que, ante la tónica general de hablar por hablar, optan  por elegir un prudente y respetuoso silencio. Personas que saben llevar a la práctica la útil propuesta que aportó el novelista y ensayista francés, André Maurois (1885-1967):  “No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.” Porque el silencio, cuando es elegido, no socava la libertad de expresión sino que forma parte de ella.

El silencio a veces no solo habla, sino que grita y logra expresar lo que no tiene palabras que lo traduzcan fielmente.El silencio puede ser la antesala repleta de emoción, a las palabras más significativas y da fuerza a algunos gestos como una mirada o una caricia. Y el silencio puede ayudar a escuchar el propio latido, el eco de cada emoción y el rumor de una intuición. 

Pr todo esto, a diferencia de otras ocasiones en las que he escrito sobre el valor de hablar claro y dejarse oír, hoy, quiero destacar el valor del silencio. Subrayando algunos momentos en los que callar puede fortalecer la confianza, reconfortar o promover el entendimiento y la concordia tanto en la relación con uno mismo como con los demás:

Ante rumores o suposiciones:

Me agrada comprobar que en este diálogo atribuído a Sócrates,, el filósofo griego proponía, ya en el siglo V a.C,  tres filtros que invitan a hacer una  pausa para pensar antes de opinar:

“Se cuenta que un discípulo suyo se acercó al gran filósofo y le  dijo:
¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme cualquier cosa querría que pasaras un pequeño examen. Es llamado el examen del triple filtro.
¿Triple filtro?
Correcto, continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir.
El primer filtro es la verdad: ¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
No, dijo el hombre, realmente sólo escuché sobre eso y no sé si es cierto o no.
Ahora, continuó explicando Sócrates,  permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad: ¿es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
No, por el contrario…
Por último, le propuso el filósofo, te invito a aplicar el filtro de la utilidad: ¿será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo?
No, realmente no.
Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, ¿por qué hablar de ello?”

Bordeando tu intimidad:

Una cosa es, expresarte o buscar apoyo en personas de máxima confianza y otra, hablar con ligereza de asuntos íntimos. Considero que es prudente un poco de reflexivo silencio para decidir si realmente te conviene ofrecer esa información. Podrías primero, en silencio,  preguntarte: ¿Qué pasaría si esas confidencias se terminan sabiendo? ¿Podrían perjudicarte? ¿Podrían perjudicar a otras personas involucradas? ¿Cómo te sentaría descubrir que, sin tú saberlo,  tu pareja, tus padres o tus amigos hablan de tu vida sexual, tus apuros económicos o tus problemas de salud, por ejemplo?

Tras un error propio o ajeno:

Es saludable reconocer una equivocación, pedir o aceptar disculpas o defender un punto de vista ante quien sea necesario hacerlo. Pero puede ser arriesgado hablar de tu error o del de los demás ante quien puede usar negativamente, en el presente o en el futuro, tal información. Hay asuntos que pueden ser mal interpretados si no se explican en profundidad y solo suscitarán juicios e incomprensión que se pueden evitar callando.

Para poder escuchar:

Por ejemplo, cuando una persona te expresa sus problemas, no des por supuesto que espera tu consejo o tu opinión. Quizá únicamente quiere tu compañía, sin juicio ni evaluación. O cuando se habla de un tema que conoces bien. Recuerda que saber mucho no es saberlo todo. Escuchar en atento silencio es compatible con compartir después tu información.

Porque quieres escucharte:

Silencio para entrar en el espacio íntimo de tu hogar interior. De vez cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración durante un rato. Luego pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo, cómo lo siento, en qué parte del cuerpo noto esta emoción? Observa si notas algún tipo de tensión y lleva allí tu atención mientras respiras pausadamente. Permanece así, en silencio, aceptando las sensaciones, pensamientos y emociones que se vayan presentando. Acepta sentir sin evaluar, simplemente estando presente en la experiencia. Existe un sanador silencio que no necesita ausencia de ruidos sino de juicios.

Por respeto:
Especialmente en momentos de duelo o en situaciones en los que las personas se reúnen buscando recogimiento e instrospección. La silenciosa presencia plena en momentos de dolor compartido o comunión espiritual es un tesoro. Y es que es hermoso escucharse  pero aún es más entrañable compartir silencios.

En una discusión que te afecte, una conversación delicada o una negociación importante:

Momentos delicados en los que conviene ser prudente antes de precipitarse a hablar. Aunque estés con personas de mucha confianza, si las emociones te están invadiendo, puedes decir palabras hirientes o hacer comentarios de los que luego te arrepientas. Espera a estar más calmado para expresasr tus opiniones. Una postura verdaderamente asertiva da espacio al silencio reflexivo. Decide tras escucha en silencio las razones que la razón y el corazón tienen para hablar o callar.


Buscando inspiración:

Cultivar el silencio supone estar abierto a la experiencia de la realidad aún desconocida. Confiando que el rumbo y el sentido te lo va a susurrar el corazón. "Empieza tomando conciencia de tu respiración y observa cómo vienen y van tus pensamientos. Cuando tu atención se quede apegada a alguno de ellos, vuélvela a enfocar en cada inspiración y expiración. Sigue un rato haciéndolo así y luego imagina que, tras esas hileras de pensamientos que llegan y se van, hay un campo infinito de energía, de donde surge todo lo que es, y en donde se va a engendrar el patrón de vida necesario para manifestar lo que tu corazón quiere contemplar. Ahora, con cada respiración te afirmas en la intención de volverte más y más receptivo a esa fuente de inspiración brotando en el centro de tu ser. " ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Para dejar hablar a los hechos:

Cómo tan magistralmente lo expresa Pablo Neruda en su poema “Silencio”:

“Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.”

Gracoas por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal
p.arcay@la-llamada.com



Contenidos relacionados:

Pausaspara la autoayuda: Quince ejercicios prácticos para tu crecimiento personal.

Pausa,silencio y vacío: Tres puntales del bienestar en la raíz de la serenidad
.
Enel silencio de tu corazón: Cómo abrazar tu sombra emocional.

Afavor de la ternura: Sugerencias para cultivarla en todas las áreas de tu vida.


Tucapacidad de atención: Cómo invertir bien tan valioso capital.


Y también ...

"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

lunes, 11 de julio de 2016

Puedes pedir con claridad o esperar que adivinen tus deseos

Nos demos cuenta o no, lo hagamos abierta o veladamente, el caso es que, desde que nacemos, nos pasamos la vida pidiendo. Pedimos afecto y colaboración, pedimos al rezar o al solicitar la complicidad del universo para hacer realidad nuestros sueños y nos pedimos esfuerzo y superación a nosotros mismos. Hasta las quejas y lamentos suelen ser meros envoltorios de algún tipo de petición.

 Una de las ventajas del desarrollo del lenguaje es que nos da la posibilidad de expresar claramente lo que queremos y, por lo tanto, de empreder un camino más directo hacia el resultado que deseamos. Los niños, a poco que empiezan a balbucear palabras, piden lo que desean. Se sienten con derecho a pedirlo y dignos de ser escuchados. Además, suelen ser muy persistentes. 

Los adultos, sin embargo, con frecuencia esperanos que los demás adivinen nuestras preferencias, renunciando a comunicarlas abiertamente. “Es que si hay que decirlo ya no tiene valor” “Me da vergüenza pedirlo” “No estoy preparado para una negativa” “Si me quiere sabrá lo que me gusta”, etc… son afirmaciones que intentan justificar la resistencia a solicitar, sin rodeos, lo que necesitamos.

Entre las razones que engrosan esas resistencias están, a menudo, una escasa consciencia corporal y desconexión emocional que dificulta el reconocimiento de nuestras querencias. También, mantener creencias limitadoras como pensar que “pedir es signo de debilidad” o sentir miedo de quedar a merced de otros. Nos puede perder el orgullo al considerar que todo lo podemos hacer por nuestra cuenta o nos puede frena excesivamente la baja autoestima al suponer que sin la aprobación de los demás no somos nada.

En medio de esta marea de creencias limitadoras, dudas y temores, gran parte de las veces, si nos atrevemos a pedir, lo hacemos sin concretar, sin determinar condiciones y esperando de los otros, no ya una escucha atenta, sino la clarividencia que les permita hacerse cargo de lo que nos atrevemos a solicitar.
Este chiste sirve como ejemplo gracioso de los problemas que se pueden generar si no somos específicos al momento de expresar nuestros deseos: 

“Un hombre encontró una botella mientras paseaba por la playa. La levantó de la arena, le quitó el tapón y, ante su sorpresa, vió salir de su interior un genio que le dijo:
 - Gracias por librarme de la botella que me tuvo preso tanto tiempo. Ahora, en recompensa te cumpliré tres deseos.
- ¡Fantástico! Siempre he soñado con algo así y sé exactamente lo que quiero.
El genio le pidió que expresara sus deseos y el paseante hizo un primer pedido de dinero que fue atendido al instante, después pidió el último modelo de su marca de coche preferida, que inmediatamente apareció a su lado y, en tercer lugar pidió  “ser irresistible para las mujeres”. Al escucharle, el genio le tocó con su mano y lo convirtió en una caja de bombones.”

 Sea que hagas una petición a otro ser humano, al universo o a ti mismo, conviene ser efectivo, pues de lo contrario, echarás a perder la gran posibilidad que supone poder solicitar apoyo.  Entendiendo que la buena comunicación no depende tanto de hablar mucho sino de hablar claro, hoy he elegido compartir contigo algunas pautas que pueden serte muy útiles si quieres mejorar en el arte de comunicar lo que quieres:

¿Quién pide?
Tú eres el que pide, se trata de tus necesidades, así que empieza por escucharte con tranquilidad hasta que tengas claro lo que quieres. Cuando respondas “me da igual” piénsalo bien. Date tiempo y permiso para reconocer lo que deseas. Expresar tus preferencias es respetarte. Es importante que descubras el fondo de tus deseos. Por ejemplo, en un primer momento, puedes creer que lo que quieres es salir a cenar a un restaurante con tu pareja, pero al preguntarte “¿qué es lo que obtendré al realizar ese deseo?” quizás descubras que lo que verdaderamente deseas es la atención de tu cónyuge y un tiempo para hablar tranquilamente.  ¿Qué es lo que realmente quiero de esta persona? ¿Qué expectativa ha quedado incumplida? ¿Qué supone eso en mi vida? Hazte estas preguntas hasta descubrir qué es lo que verdaderamente te importa.

¿A quién se lo pides?
Los demás son seres humanos, como tú, con sus altibajos, sus grandezas y sus limitaciones. A veces no estarán a la altura de tus expectativas y a veces las superarán. En cualquier caso, asegúrate que tu petición esté enmarcada en el respeto hacua su libertad de respuesta. Es decir, acostúmbrate a solicitar en vez de exigir. Ten en cuenta, además, que cada uno tiene sus tiempos. A veces, su respuesta será positiva pero después de un espacio de reflexión. Ten paciencia. También recuerda que hay muchas formas de lograr un mismo objetivo. Los demás pueden estar de acuerdo en atender tu pedido pero, quizás, prefieren una forma de hacerlo distinta a la que tú hubieras elegido.

¿Qué pides?
Asegúrate de no hacer pedidos imposibles. Los otros pueden colaborar contigo pero no podrán hacerse cargo de lo que sólo está bajo tu control y forma parte de tu responsabilidad. Ovserva la diferencia entre decir a un amigo: “Ojalá hoy propongas algo interesante pues yo no estoy muy inspirado y necesito distraerme” o afirmar: “Hoy me tienes que animar”. Igualmente es esencial que, desde el primer momento, tengas claro si lo que pides es una preferencia o una necesidad pues de esta diferenciación se derivarán las emociones que sentirás al pensar en realizar la petición.

¿Sientes alguna resistencia a pedirlo claramente?
Si notas que algo te frena a expresarte, pregúntate: ¿Qué es lo peor que me puede pasar si solicito lo que quiero? ¿Cómo cambiará mi vida si rechazan mi petición? Imaginar “tu escena más temida” puede ayudarte a comprender su verdadera importancia y así, impedir generar emociones que no se correspondan con dicha importancia. Si en el paso anterior ya has podido diferencias entre preferencia y necesidad, tendrás ganado un buen trecho en este punto. Recuerda, además, que al obtener una respuesta, sea la que sea, siempre estarás ganando información. Y ante algunas negativas puede quedar la posibilidad de negociación para llegar a algún acuerdo. En cualquier caso, el miedo al rechazo y la frustración son dos emociones que es necesario aprender a gestionar pues aparecen, tarde o temprano, en el camino de cualquier vida.

¿Cómo vas a formular tu petición?
Una comunicación efectiva y afectiva implica atender lo que sientes y, a la vez, responsabilizarte de encontrar cauces constructivos de expresión. En este sentido es útil:


A) Eligir el momento:
Calcula el tiempo que vas a necesitar para expresarte y cuenta con la opinión de los demás pues necesitas una buena disposición a escuchar por su parte. Quizás convenga realizar preguntas del tipo: “Necesito media hora (o lo que hayas calculado) para conversar contigo, ¿podría ser ahora o prefieres en otro momento?”

B) Procurar ser claro, sencillo y específico:
Una buena fórmula puede ser “Yo te pido a ti (qué, cómo y cuándo)” Si dices “habría que pensar en las vacaciones”, ni siquiera llegas a hacer una petición concreta sino que te quedas en la expresión de un deseo muy general. Pero si, siguiendo la fórmula afirmas: “Me gustaría que, si te fuera posible, antes de acabar el mes, te encargases de buscar información sobre posibles viajes para nuestras vacaciones, pues yo no tendré tiempo y sería una pena perder las ofertas de la temporada” Esa petirción es más concreta y clara.

C) Buscar las palabras más efectivas:
Palabras que no inciten a tu interlocutor a ponerse a la defensiva. Hablar claro no tiene porque suponer desconsideración. En la medida de lo posible que tu petición no suene a mandato y que sugiera respeto por su libertad de respuesta. En vez de “Debes” o “tienes que…” di “Es necesario o es importante… ". En lugar de “Quiero que tú…” di “me gustaría que tú…” , “Te propongo …” o “te agradecería que…”

D) Ponerle emoción:
No expreses únicamente la lógica de tu petición, habla también de cómo te sientes, qué significado tiene para ti lo que reclamas o qué valor darás a la colaboración que pides. Expresa entusiasmo si quieres entusiasmar y exprésate con determinación si deseas ser tomado en serio.

E) Insistir, si es necesario.
Ante una primera negativa comprueba si te han comprendido bien, si puedes encontrar nuevos argumentos o pregunta directamente si puedes hacer algo para tener una respuesta positiva.

F) Contar con la propia creatividad:  
A veces, lo más importante para obtener lo que deseas es conseguir obtener la atención suficiente como para interesar al otro en tu asunto. En un trabajo de equipo, por ejemplo, si consideras que lo que quieres para ti puede ser de beneficio para otros, empieza exponiendo esas ventajas para captar su apoyo y así tener más fuerza al hacer la petición. Además, utiliza tu imaginación para visualizar la escena tal como quieres que resulte. Es una forma de familiarizar a tu mente con la situación y disolver algunas resistencias.

Es entrañable que el otro sea empático pero también es saludable facilitar el camino para que te comprendan. Una comunicación efectiva y afectiva implica no censurar lo que sientes y a la vez responsabilizarte de encontrar cauces constructivos de expresión. Recuerda que si no eres claro al pedir lo que quieres te arriesgas a recibir lo que no deseas.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




Contenidos relacionados:


Hablarte antes de hablarle: Si no tienes claro lo que quieres no podrás explicar lo que necesitas.

Mejor preguntar que suponer: No dejes que las suposiciones arruinen el buen entendimiento.

Cómo ser más asertivo: Entre la pasividad y la agresividad puedes elegir la asertividad.

Para una mejor comunicación: Claves para lograr entender, entenderte y que te entiendan mejor.

¿A qué esperas para decir “basta”? Cómo establecer límites saludables en tus relaciones.



Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.



Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

sábado, 2 de enero de 2016

¡Cuidado con las expectativas! Son un arma de doble filo

Decía el inventor estadounidense Thomas Edison que “los que dicen que es imposible no deberían molestar ni interrumpir a los que están intentándolo”. es que nos vamos influenciando mutuamente a través de las expectativas que proyectamos los unos sobre los otros. Empezando en la niñez y continuando, en cierta medida, a lo largo de toda la vida, las opiniones de padres, maestros, amigos y otras personas de referencia, hacen de freno o estímulo en nuestro desarrollo. 

Se cuenta la historia de dos niños que patinaban sobre una laguna helada. De pronto, el hielo se quebró y uno de ellos cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa y rescatarlo. Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo había hecho, pues el hielo era muy grueso.
– “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban.
A lo que un anciano que les escuchaba, respondío:
– “Yo sé lo que ocurrió: No había nadie a su alrededor para decirle que no podía.”

De forma más o menos consciente todos influenciamos y nos dejamos influenciar por prejuicios, creencias y estereotipos que intercambiamos al relacionarnos. Si aceptamos que las palabras pueden herir o acariciar, su importancia queda subrayada cuando nos atrevemos a expresar expectativas.  En esta preciosa escena de la película “En busca de la felicidad” queda muy bien reflejada esta idea:


La buena noticia es que poniendo más consciencia y respeto se puede lograr que las expectativas jueguen a nuestro favor. Las sugerencias que hoy quiero compartir contigo te pueden ayudar en ese empeño:

1.- De tanto en tanto, haz una pausa y pregúntate si tu vida refleja quien eres o lo que los demás esperan de ti. ¿Quiénes son esas personas a las que quieres complacer? ¿En qué aspectos sus expectativas chocan con tu verdad interior? ¿Cómo puedes poner límite a esa influencia? Querer gustar a todos te deja, cual veleta, a merced del cambiante viento de las expectativas ajenas. Para recuperar el equilibrio busca la paz que surge de la propia aceptación.

2.- Respecto a lo que tú esperas de ti mismo, acepta y ama lo que eres ahora a la vez que confías en todo lo que aún puedes llegar a ser. Anímate a expresar tu mejor versión pero asegúrate de seguirte amando aún en la peor. La excesiva autoexigencia puede  terminar bloqueándote. Quererte bien es encontrar un buen equilibrio entre aceptarte y superarte.

3.- En cuanto a tus expectativas sobre tu vida, date permiso para soñar pero no hagas depender tu felicidad de su cumplimiento. El equilibrio emocional pasa por ver los deseos como preferencias y no como necesidades. Es cuestión de entusiasmarte sin depender. Las expectativas de futuro son positivas si te ayudan a vivir mejor el presente pues, el futuro, siempre es incierto.

4.- Ante algo que te apasiona pero te parece o les parece a los demás, imposible de lograr, recuerda, antes de desistir,  que aún no alcanzando esa meta, el hecho de intentarlo puede permitirte desarrollar nuevos talentos. A veces, seguir por una dirección, aún resultando finalmente incorrecta, permite descubrimientos necesarios y beneficiosos. El candado más fuerte es el que cierra tu mente con las cadenas de creencias limitadoras. Para liberarte necesitas la llave de la confianza.

5.- Haz una lista de las personas que consideras te proyectan una imagen positiva de ti mismo anotando las consignas te expresan con palabras o actos. Igualmente haz otra lista pero de las proyecciones negativas. ¿Cómo te están influyendo unos y otros en tu vida, en este momento? Cuestiona las frases limitadoras que hayas interiorizado y sácalas de tu autodiálogo. Por el contrario, subraya con hechos que hayas podido constatar, las frases más motivadoras y repítelas a menudo. No creas que solo cuentas con los recursos desarrollados hasta ahora. Nadie conoce el límite del potencial humano.

6.-  Procura concéntrate en lo que quieres de ti  mismo en vez de enfocarte en lo que esperas de los demás. No impongas a los otros el disfraz de tu idealización. Mejor aprende a contemplar con serenidad su alma desnuda. Creces cuando aceptas que los demás no se ajusten a tus expectativas sino a su verdad interior. Y te animas a hacer lo mismo. En este poema, el psicoterapeuta Fritz Perls lo expresa de una clara y bella manera:

“Yo soy yo y tu eres tu
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,
Tu no estas en este mundo para cumplir las mías.
Tu eres tu y yo soy yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
y coincidimos, es hermoso.
Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.
Tu eres tu y yo soy yo.
Falta de amor a mi mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falta de amor a ti,
cuando intento que seas como yo quiero.
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tu eres tu y yo soy yo.”

7.- Si vas a proyectar expectativas negativas sobre los sueños de otros o sobre su  capacidad para hacerlos realidad, antes de hablar ten en cuenta la fuerza de su motivación. Quizás a ti te parece muy difícil porque no estás vibrando con su misma pasión o no compartes sus valores, de donde puede surgir la fortaleza para levantarse tras los tropiezos, la creatividad para renovarse una y otra vez, el coraje para enfrentar las circunstancias dolorosas y la alegría necesaria para disfrutar perseverando dónde tú te angustiarías.

8.- Si tienes una imagen negativa de alguien de tu entorno, con quien necesariamente tienes que convivir o colaborar, ese concepto actuará como radar para detectar más y más fallos y puede que esa relación termine basándose más en prejuicios que en hechos reales y no fluirá con naturalidad. Cambia el enfoque poniendo en tu mirada más compasión y recordando que todo camina hacia su plenitud. Haz una lista de lo que crees que esa persona ha hecho bien desde que la conoces. Reconoce sus cualidades, sus talentos, sus esfuerzos y sus buenas intenciones.  Aprecia sus logros por pequeños que sean. Y termina agradeciendo aquello que pueda estar aportando de positivo en tu vida. No señales a quien contigo va por el potencial que aún no ha sabido desplegar sino  porque, aún en la oscuridad, admiras su alma jugando a manifestar su luz.

9.- Aprovecha constructivamente la energía de la sana rebelión ante profecías limitadoras, vengan de donde vengan. Queda alterado continuamente el concepto de lo posible con cada osadía humana. Es el momento de revisar todos los episodios de tu vida en los que has sido capaz de superarte y de buscar ejemplos de otros seres humanos que han alcanzado logros que nadie creía posibles. Únete a otros que compartan ese mismo sueño y confía más que nunca en la fortaleza del espíritu humano.

10.- En toda ocasión se consciente de lo que dices y enhebra tus palabras con respeto y delicadeza por la vida que todos somos y la peculiar manera en que cada uno la manifiesta. Cómo se explica en este vídeo “tenemos una responsabilidad ineludible sobre lo que hablamos pues nuestras palabras tienen un poder más grande de lo que imaginamos”:


Gracias por tu atención. Estaré encantada de leerte si decides participar con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




Conotenidos relacionados:

Compartiendo tusmejores semillas: Tú también puedes ser una persona inspiradora. Cómo lograrlo.

Pensamientos,sentimientos y actitudes luminosas: Un poco de luz en tu vida aporta claridad a tu alrededor.

Como desarrollar tucapacidad empática: Claves para poder comprender mejor a los demás.

¿Cómo llevas lascríticas? Decálogo de buenas prácticas para dar y recibir críticas constructivas.


¿Víctima oprotagonista? Sugerencias para mantener un consciente liderazgo de tu vida.

Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cómo lograr que tu comunicación afectiva sea también, efectiva

Los seres humanos contamos con un variado abanico de posibilidades para intentar comunicar nuestros afectos. Y digo intentar  porque una cosa es expresar los sentimientos y otra muy distinta, hacerlo de tal manera que los puedan entender, aquellos a quienes van dirigidos. Begoña Abad en este fragmento de su poema “La medida de mi madre” (Edit.l Olifante) lo expresa con gran belleza y ternura:

“No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.”

Creo que no hay frontera ni diferencia capaz de impedir que dos seres humanos compartan un mismo sentimiento. El amor lo sabe. Es la victoria de la vida. Pero
desde mi punto de vista, ese “buscar la madida exacta donde poder querernos” es un compromiso necesario entre las personas que se aman. De la misma manera que te interesas por el idioma, las aficiones o las costumbres de quienes te importan, con el fin de comprenderlos y favorecer la cercanía, también es importante poner atención a sus formas preferidas de expresar afecto. Por supuesto, habiendo empezado por observar y descubres tus propias preferencias al respecto.

Las expresiones de afecto, en los diferentes vínculos que establecemos las personas, se pueden dividir en tres categorías que, a su vez, incluyen muchas modalidades. En primer lugar estarían las  expresiones verbales. Aquí se incluyen las frases que expresan apoyo, elogios, consuelo, gratitud, confianza, deseo, etc… ( “te quiero”, “puedes contar siempre conmigo”, “confío en tu capacidad”, “Te añoro”….) En segundo lugar, las expresiones no verbales como miradas, sonrisas,  contacto físico y gestos afectuosos como unir las manos, abrazar, besar, caricias de todo tipo, desde las que implican únicamente ternura hasta las que conllevan connotaciones sexuales, tonos de voz cariñosos, etc…. Y en tercer lugar estaría la categoría de las conductas como dar apoyo, cuidados, escuchar, colaborar, hacer regalos, acompañar, compartir tiempo de calidad, etc…

En general, suele resultar más satisfactorio recibir cariño en el mismo estilo que te gusta darlo. Por ejemplo, si te sale espontáneo dar un abrazo o decir una frase amable cuando sientes ternura, te gustará recibir caricias o palabras afectuosas de tus seres queridos y quizás no te sientes tan amado si te hacen un regalo o te ofrecen colaboración en alguna tarea. A otras personas les puede suceder justo al revés o darse otras combinaciones. No obstante, cuando dos seres humanos quieren acortar distancias, lo deseable es que, como en el poema de Begoña Abad, procuren “estirarse y agacharse” lo necesario para encontrarse. Es decir,  que se interesen por las preferencias del otro e intenten ampliar su lenguaje afectivo para comunicerse mejor.

En este sentido y entendiendo que la comunicación afectiva conviene que también sea efectiva, hoy quiero compartir contigo siete sugerencias que pueden serte útiles en este empeño:

 1.- Amplía tu mapa de lenguajes afectivos interesándote por los de los demás: Descubre con qué muestras de afecto te sientes más cómodo y cuáles son tus estilos de transmitir cariño más habituales. Después observa qué es lo que hace que tus seres queridos o las personas con las que quieres establecer vínculos afectivos, se sientan más amadas. Recuerda que no existe una receta universalmente eficaz y puede que no coincida con tus preferencias. Prueba de diferentes maneras y observa cuál es la que genera una respuesta más positiva. Se trata de encontrar el mejor camino para que esas personas sientan tu cariño.

2.- Combina diferentes expresiones de afecto para intensificar su efecto: Si tu pareja se siente querida cuando pasas tiempo a su lado, escuchándole, promueve actividades compartidas que permitan conversación e intimidad. El siguiente relato también da otra idea de cómo sumar muestras de afecto:
“En una escuela africana una alumna le dio a su maestra un regalo de cumpleaños.
Se trataba de un hermoso caracol.
- "¿Dónde lo encontraste?", le preguntó la maestra.
La niña le dijo que esos caracoles se encontraban solamente en cierta playa lejana.
La maestra se conmovió profundamente porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para buscar el caracol.
- "No debiste haber ido tan lejos sólo para buscarme un regalo"
La niña sonrió y le contestó:
- "Maestra, la larga caminata es también parte del regalo"

3.- Se creativo en las formas y constante en su manifestación: Cuando estás aprendiendo un idioma sabes que puedes ir ampliando más y más el vocabulario, mejorando el acento, etc… pero sepas lo que sepas practicas con regularidad.  Pasa lo mismo con las formas de comunicación afectiva. Si sabes que tu hijo se siente querido cuando compartes tiempo con él, no te conformes con el rato diario de leer cuentos, descubre otras actividades con las que podáis disfrutar juntos pero, en cualquier caso, asegúrate de seguir ofreciéndole ese tiempo compartido. No esperes a expresar ternura en momentos señalados. Más bien recuerda que la ternura puede hacer especial cualquier momento.

4.- Aunque te amoldes al lenguaje afectivo de los demás y a sus particulares “giros idiomáticos”, no renuncies a tus propias maneras de amar y ser amado: Habla de lo que tú más aprecias en la gama de muestras de afecto. De esa manera los demás sabrán tus preferencias y podrán ampliar sus propios mapas expresivos. Si a tu pareja le gusta recibir cariño en forma de contacto físico y tú sobre todo expresas amor cuidando y dejando que te cuiden, combina ambos lenguajes. Puedes proponerle aprender un nuevo tipo de masaje relajante y compartir la experiencia. 

5.- No finjas sentir lo que no sientes y encuentra formas de expresión que estén equilibradas con la intensidad de tu sentimiento:
Cuando tengas dudas de si tu afecto es sincero lee esta frase y comprueba si es lo que honestamente estás sintiendo: “Ocupas un lugar especial en mi corazón. Me importas tal como eres y deseo comprenderte, respeto tu huella y tu camino, agradezco que estés en mi vida y me siento feliz si puedo contribuir a tu bienestar.” Luego, calibra la intensidad de lo que sientes y elige en coherencia una forma de comunicarlo. No todos los vínculos piden las mismas expresiones de afecto. Llegarás mucho más al corazón del otro, si le expresas simplemente un sincero interés que no forzándote a darle un abrazo que va más allá de la cortesía que quieres mantener.

6.- Cultiva la amabilidad y desea lo mejor.  El respeto y la delicadeza en el trato demuestra que los demás te importan como seres humanos y eso ya es un primer paso de acercamiento y una forma elemental de contribuir al bienestar común. Una cálida mirada de reconocimiento reconforta a un corazón dañado por la fría indiferencia. Mira a tu alrededor con consideración. Y aún cuando no quepa en la situación ninguna muestra de afecto, siempre puedes conectar con tus mejores deseos: “Cada vez que intercambias saludos, bienvenidas o abrazos en el silencio de tu corazón, exclama: ¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!. Que ese deseo, desde la disposición a la mutua colaboración, esté bien claro en el dintel de tu mirada, en la puerta de entrada de toda relación y en la ventana de cada tarea en cooperación. Que sea el lema que todos intuyan en tu saludar, que sea la firma de tu sonrisa y el sello de tu amabilidad.” (Lo que el corazón quierecontemplar)

7.- Tome la forma que tome aprecia el amor que recibes y das: Valora lo que te ofrecen y lo que aportas aunque te parezca poco. Puede ser el comienzo de algo más grande que solo llegará si aprecias esta primera ofrenda. Por miedos y prejuicios cerramos la puerta del corazón. No dejamos entrar y nos impedimos salir. Creemos que lo que deseamos es que nos amen pero quizás ocurre que, cuando nos aman, nos permitimos amar. Y amando nos sentimos felices. ¡Hay tanto amor que aún no ha podido ser! Encontrémosle cauces de expresión.

 Para acabar esta reflexión te invito a ver una escena de la preciosa película “Ahora o nunca” y a responder a las dos preguntas que proponen uno de sus protagonistas:


Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal


Contenidos relacionados:


A favor de la ternura: Cómo descubrirla a tu alrededor y fomentarla en tus actos cotidianos.

Seis regalos que llegan al corazón: Seis maneras de llegar a los demás que no cuestan dinero.

¿Amar para sentir amor?: Veinte formas de ponerlo en práctica y encontrar tu respuesta.

¡Vamos a llevarnos bien!: Claves para mejorar tus relaciones personales.


Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.