Mostrando entradas con la etiqueta escucharse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escucharse. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cuando callar puede ser tu mejor aportación


Decía Robert Frost que la mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede mientras que la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla,” Esta cita del poeta estadounidense me lleva a pensar lo importante que resulta,  para promover bienestar y buena convivencia, tanto poder hablar con libertad como apreciar el silencio cuando callar puede ser la mejor aportación.

A la vez, esta reflexión me despierta la impresión de que, aún siendo necesarias tanto las palabras como los silencios, hablar tiene mejor prensa que callar. Con tanta tecnología a nuestra disposición para poder opinar,  es fácil acostumbrarse a una  lluvia incesante de comentarios. Y si alguien se mantiene callado se le pregunta, con inquieta buena intención, si está bien, si le pasa algo o como es que no dice nada.

Personalmente, quizá porque demasiadas veces he metido la pata por hablar de más, porque he visto como bromas fuera de lugar arruinaban momentos íntimos o porque he comprobado cómo la tensión, tras descalificaciones innecesarias, quebraba la cordialidad de algunos encuentros, admiro a las personas discretas. Esas que, ante la tónica general de hablar por hablar, optan  por elegir un prudente y respetuoso silencio. Personas que saben llevar a la práctica la útil propuesta que aportó el novelista y ensayista francés, André Maurois (1885-1967):  “No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.” Porque el silencio, cuando es elegido, no socava la libertad de expresión sino que forma parte de ella.

El silencio a veces no solo habla, sino que grita y logra expresar lo que no tiene palabras que lo traduzcan fielmente.El silencio puede ser la antesala repleta de emoción, a las palabras más significativas y da fuerza a algunos gestos como una mirada o una caricia. Y el silencio puede ayudar a escuchar el propio latido, el eco de cada emoción y el rumor de una intuición. 

Pr todo esto, a diferencia de otras ocasiones en las que he escrito sobre el valor de hablar claro y dejarse oír, hoy, quiero destacar el valor del silencio. Subrayando algunos momentos en los que callar puede fortalecer la confianza, reconfortar o promover el entendimiento y la concordia tanto en la relación con uno mismo como con los demás:

Ante rumores o suposiciones:

Me agrada comprobar que en este diálogo atribuído a Sócrates,, el filósofo griego proponía, ya en el siglo V a.C,  tres filtros que invitan a hacer una  pausa para pensar antes de opinar:

“Se cuenta que un discípulo suyo se acercó al gran filósofo y le  dijo:
¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme cualquier cosa querría que pasaras un pequeño examen. Es llamado el examen del triple filtro.
¿Triple filtro?
Correcto, continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir.
El primer filtro es la verdad: ¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
No, dijo el hombre, realmente sólo escuché sobre eso y no sé si es cierto o no.
Ahora, continuó explicando Sócrates,  permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad: ¿es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
No, por el contrario…
Por último, le propuso el filósofo, te invito a aplicar el filtro de la utilidad: ¿será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo?
No, realmente no.
Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, ¿por qué hablar de ello?”

Bordeando tu intimidad:

Una cosa es, expresarte o buscar apoyo en personas de máxima confianza y otra, hablar con ligereza de asuntos íntimos. Considero que es prudente un poco de reflexivo silencio para decidir si realmente te conviene ofrecer esa información. Podrías primero, en silencio,  preguntarte: ¿Qué pasaría si esas confidencias se terminan sabiendo? ¿Podrían perjudicarte? ¿Podrían perjudicar a otras personas involucradas? ¿Cómo te sentaría descubrir que, sin tú saberlo,  tu pareja, tus padres o tus amigos hablan de tu vida sexual, tus apuros económicos o tus problemas de salud, por ejemplo?

Tras un error propio o ajeno:

Es saludable reconocer una equivocación, pedir o aceptar disculpas o defender un punto de vista ante quien sea necesario hacerlo. Pero puede ser arriesgado hablar de tu error o del de los demás ante quien puede usar negativamente, en el presente o en el futuro, tal información. Hay asuntos que pueden ser mal interpretados si no se explican en profundidad y solo suscitarán juicios e incomprensión que se pueden evitar callando.

Para poder escuchar:

Por ejemplo, cuando una persona te expresa sus problemas, no des por supuesto que espera tu consejo o tu opinión. Quizá únicamente quiere tu compañía, sin juicio ni evaluación. O cuando se habla de un tema que conoces bien. Recuerda que saber mucho no es saberlo todo. Escuchar en atento silencio es compatible con compartir después tu información.

Porque quieres escucharte:

Silencio para entrar en el espacio íntimo de tu hogar interior. De vez cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración durante un rato. Luego pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo, cómo lo siento, en qué parte del cuerpo noto esta emoción? Observa si notas algún tipo de tensión y lleva allí tu atención mientras respiras pausadamente. Permanece así, en silencio, aceptando las sensaciones, pensamientos y emociones que se vayan presentando. Acepta sentir sin evaluar, simplemente estando presente en la experiencia. Existe un sanador silencio que no necesita ausencia de ruidos sino de juicios.

Por respeto:
Especialmente en momentos de duelo o en situaciones en los que las personas se reúnen buscando recogimiento e instrospección. La silenciosa presencia plena en momentos de dolor compartido o comunión espiritual es un tesoro. Y es que es hermoso escucharse  pero aún es más entrañable compartir silencios.

En una discusión que te afecte, una conversación delicada o una negociación importante:

Momentos delicados en los que conviene ser prudente antes de precipitarse a hablar. Aunque estés con personas de mucha confianza, si las emociones te están invadiendo, puedes decir palabras hirientes o hacer comentarios de los que luego te arrepientas. Espera a estar más calmado para expresasr tus opiniones. Una postura verdaderamente asertiva da espacio al silencio reflexivo. Decide tras escucha en silencio las razones que la razón y el corazón tienen para hablar o callar.


Buscando inspiración:

Cultivar el silencio supone estar abierto a la experiencia de la realidad aún desconocida. Confiando que el rumbo y el sentido te lo va a susurrar el corazón. "Empieza tomando conciencia de tu respiración y observa cómo vienen y van tus pensamientos. Cuando tu atención se quede apegada a alguno de ellos, vuélvela a enfocar en cada inspiración y expiración. Sigue un rato haciéndolo así y luego imagina que, tras esas hileras de pensamientos que llegan y se van, hay un campo infinito de energía, de donde surge todo lo que es, y en donde se va a engendrar el patrón de vida necesario para manifestar lo que tu corazón quiere contemplar. Ahora, con cada respiración te afirmas en la intención de volverte más y más receptivo a esa fuente de inspiración brotando en el centro de tu ser. " ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Para dejar hablar a los hechos:

Cómo tan magistralmente lo expresa Pablo Neruda en su poema “Silencio”:

“Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.”

Gracoas por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal
p.arcay@la-llamada.com



Contenidos relacionados:

Pausaspara la autoayuda: Quince ejercicios prácticos para tu crecimiento personal.

Pausa,silencio y vacío: Tres puntales del bienestar en la raíz de la serenidad
.
Enel silencio de tu corazón: Cómo abrazar tu sombra emocional.

Afavor de la ternura: Sugerencias para cultivarla en todas las áreas de tu vida.


Tucapacidad de atención: Cómo invertir bien tan valioso capital.


Y también ...

"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

viernes, 26 de agosto de 2016

Las palabras amigas: Doce herramientas de autoayuda

A veces, si estoy preocupada, hablo con alguien de confianza. En mi vida han sido muchas las personas que me han ayudado a clarificar ideas, tomar decisiones, aceptar emociones o renovar entusiasmos. A todas ellas estoy agradecida. Pero además, una y otra vez, han sido las palabras escritas quienes me han sacado de mis infiernos, me han mostrado nuevos horizontes y me han ayudado a recordarme y a reinventarme. Las palabras amigas. Esas que siempre me llevan de la mano desde mi mundo interior hasta una hoja en blanco.

Me recuerdo desde niña escribiendo diarios que guardaba en secreto. Escribir en ellos era como dar respiro a todo lo que no encontraba lugar fuera de esas páginas.  Durante toda mi vida he acudido a la escritura como herramienta de autoayuda. Y como coach personal animo siempre a mis clientes a ir a su propio encuentro rastreando por escrito los caminos de su laberinto personal.

Cómo dejo subrayado Mario  Benedetti en este precioso poema, la palabra (yo añado que también, la palabra escrita) es capaz de transpasar toda dimensión:


“La palabra pregunta y se contesta
tiene alas o se mete en los túneles
se desprende de la boca que habla
y se desliza en la oreja hasta el tímpano

la palabra es tan libre que da pánico
divulga los secretos sin aviso
e inventa la oración de los ateos
es el poder y no es el poder del alma
y el hueso de los himnos que hacen patria

la palabra es un callejón de suertes
y el registro de ausencias no queridas
puede sobrevivir al horizonte
y al que la armó cuando era pensamiento
puede ser como un perro o como un niño
y embadurnar de rojo la memoria
puede salir de caza en silencio
y regresar con el moral vacío

la palabra es correo del amor
pero también es arrabal del odio
golpea en las ventanas si diluvia
y el corazón le abre los postigos

y ya que la palabra besa y muerde
mejor la devolvemos al futuro”

Se cuenta que el novelista ruso León Tolstoi tenía tres diarios: uno que dejaba a la vista para que lo leyera su esposa; otro que escribía para que fuese publicado tras su muerte y el tercero que llevaba siempre con él, sin dejar que nadie lo leyese.  Todo eso además de su copiosa obra literaria. Este ejemplo muestra que, obviamente, escribir es una habilidad humana que puede tener diferentes objetivos. Del que hoy quiero hablarte es de su uso como recurso de autocoaching. Es decir, como útil herramienta en el camino del autoconocimiento y la realización personal.

Las denomino “palabras amigas” porque, si les das el espacio adecuado y la atención necesaria, como los buenos compañeros de viaje, pueden apoyarte en tu andadura. Claro que, igual que sucede con la amistad,  para que acudan a ti cuando las necesitas, debes promover un contacto frecuente  con ellas.  Escribir un diario donde vuelques, de forma espontánea, todo lo que viene a tu mente puede ser una forma de lograrlo. Pero hoy quiero compartir contigo doce ejercicios, basados en la escritura intencionada, es decir, aquella en la que conduces tu atención hacia algún asunto que te interesa.

 Sea de forma libre o dirigida, escribir puede ayudarte, entre otras muchas cosas,  a ordenar ideas, a reenmarcar tus experiencias, a promover tu creatividad y a recordar, es decir, a volver a pasar por el corazón para permitirte sentir. lo que quizás necesita ser liberado. En el camino del autoconocimiento, poner por escrito tus experiencias te ayudará a tomar más conciencia y a adquirir un mayor compromiso respecto a tu proceso personal. Además, tardas más en escribir que en pensar por lo que la escritura, al obligarte a ralentizar tus pensamientos, colaborará a calmar tu mente. Espero que estas sugerencias te animen a experimentar con este útil recurso de autoayuda, siempre a tu alcance:

1.- Tiempo de autoescucha:
Búscate un lugar tranquilo, pon una música suave que te resulte entrañable pero no te distraiga y responde por escrito a las preguntas que te indico a continuación. No fuerces las respuestas sino más bien deja que vayan apareciendo. Sé paciente contigo mismo, como lo serías con un buen amigo: ¿Qué te está sucediendo? ¿Qué daño o qué pérdida estás sufriendo? ¿Con qué área de tu vida está relacionado? ¿Te asustan algunas circunstancias que tienes que afrontar? ¿Qué te preocupa? ¿Qué significado le das a ese asunto? ¿Qué consecuencias negativas crees que tendrá para ti? ¿Cómo podrías disminuir esos perjuicios? ¿Ves alguna solución? Reconoce lo que no está en tu mano cambiar y responsabilízate de lo que está dentro de tu campo de influencia. ¿Qué quiero que pase? ¿Y qué lograré si obtengo eso? ¿Qué deseo verdaderamente ¿ ¿Qué puedo hacer o pedir para conseguir lo que quiero? ¿Qué necesito hacer para sentirme en paz conmigo mismo, aunque no consiga lo que quiero?

2.- Preparar una conversación delicada:
Es muy útil refleionar previamente por escrito cuando algún tema relacionado con otra persona empiece a inquietarte y quieras promover una conversación sobre esa cuestión. ¿De qué va el asunto? ¿Cuáles son los hechos y cuáles mis interpretaciones? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué quiero pedir, qué necesito? Una vez respondidas estas preguntas puedes completar la siguiente frase: “Ha pasado esto (el hecho que hayas detectado cómo detonante) y lo he interpretado de esta manera (tus interpretaciones de los hechos). No sé si esas suposiciones son adecuadas, por eso quiero hablarlo. El caso es que, en función de esas interpretaciones, ahora me siento así (cómo te sientes ahora) y quiero esto (explica tu deseo)” Estos apuntes serán una buena base para comunicarte mejor.

3.- Listas de agradecimiento:
Selecciona un cuaderno o abre un archivo en tu ordenador para dedicarlo exclusivamente a escribir listas de agradecimiento. “Busca un rato cada día para tomar nota de, al menos, media docena de recursos, personas, situaciones, cualidades o aspectos de tu experiencia que en alguna forma te ayudan a avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Agradece cada uno de esos elementos y hónralos, en tu corazón, con un sentimiento de apreciación. Muestra gratitud hacia el camino que te lleva, el alma que te anima y el sueño que te eleva.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

4.- Cartas pendientes:
Sea que finalmente las envíes a su destinatario o no, escribir cartas puede servirte para dar cauce a sentimientos no expresados.  Aquí van algunos ejemplos: Carta a un familiar fallecido del que no pudiste despedirte, a un amigo a quien quieres agradecer especialmente su apoyo, a esa persona que aún no conoces pero estás buscando para compartir la vida, a ti mismo o a al niño que hay en ti para darte ánimo y aliento ante un reto difícil o al universo para pedirle su colaboración en un asunto concreto. "Ha llegado el momento de jugar a sentarte en un lugar tranquilo y, en tu cuaderno de apuntes, escribir una carta de aliento a tu alma niña. Hazle saber que camináis juntos y que juntos vais a poder ver hecho realidad lo que vuestro común corazón quiere contemplar. Recuérdale todos los desafíos que habéis afrontado en vuestra vida y cómo los habéis transformado en oportunidades de aprender y crecer. Agradécele la energía que te aporta, transmítele entusiasmo y confianza. Dile que en este viaje interior vaís a poder integrar todos los aspectos de vuestro ser cuya energía aún no ha encontrado forma de expresión. Y asegúrale que, con frecuencia, pararás tu paso y te quedarás en silencio hasta inuir su presencia y sintonizar con su inocencia." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

5.- Pasar de la preocupación a la ocupación:
Cuando veas que, aún sin grandes problemas, tu cabeza está llena de asuntos que te atrapan, escribe una lista con todos esos temas que bullen en tu interior. Esa será tu lista de preocupaciones. Luego, aplica las siguientes preguntas a cada una de esas inquietudes: ¿A qué desafío me enfrento? ¿Qué está en peligro? ¿Qué quiero conseguir para dar por solucionada la situación? ¿Qué posibilidades de respuesta tengo a mi alcance? ¿Qué valores y principios quiero que rijan  estas acciones? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? ¿Qué riesgos acepto asumir? ¿Con qué recursos cuento? ¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación o para encontrarme mejor ante ella? Después, anota cada acción que decidas llevar a cabo para atender esas preocupaciones y esa será tu lista de ocupaciones, a la cual podrás enfocar tu energía y así pasar del problema a la solución.

 6.- Ampliar mapas mentales:
Para ampliar tu perspectiva, párate a responder a preguntas que expandan tu visión de lo que sientes y lo que deseas ante las situaciones que afrontas: ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito? ¿Qué es lo que creo que debo hacer? ¿Qué me dice mi intuición? ¿Cuál es la decisión más fácil? ¿Cuál la que más me entusiasma? ¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Cuál es la decisión que siento más mía? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre?

7.- Cuestionar pensamientos limitadores:
A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina. Escribe los pensamientos negativos que vayas detectando y cuestiónalos, uno a uno, para descubrir en qué se basan y poder desmontar su solidez: ¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad? ¿En qué experiencias me apoyo para pensar esto? ¿Qué consecuencias tiene en mi vida pensar así? ¿Podría encontrar razones para pensar de alguna otra manera? Hay creencias que, como calles estrechas, te limitan la visión. Reconócelas, sal de ellas y verás un nuevo horizonte de posibilidades.

8.- Favorecer la comprensión:
Escribe el nombre de alguien con quien, por circunstancias, estás obligado a relacionarte pero no te llevas bien. Detalla todo aquello que te disgusta de esa persona. Luego escribe sobre sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan? Pregúntate cual es el valor positivo que esa persona quizás está buscando al comportarse de esas maneras que tanto  te disgustan. La intención puede ser positiva aunque la conducta elegida sea nociva. Los seres humanos a veces gritamos para captar la atención, mentimos creyendo que así logramos mantener la paz o traicionamos nuestros principios para atender una necesidad de seguridad o reconocimiento, por ejemplo. Después escribe sobre situaciones en las que tú hayas tenido reacciones similares y descubre qué es lo que pretendías actuando así. Recuerda en todo momento al hacer este ejercicio que no se trata de juzgar ni tan siquiera de evaluar sino de entender mejor los deseos, miedos y posibles razones detrás de la forma de ser de esa persona para así generar más empatía.

9.- Aprender de tus propias dinámicas:
Se trata de hacer un registro escrito de los momentos en los que no has reaccionado de forma satisfactoria, según tu criterio, en alguna dinámica que estás tratando de cambiar. Las siguientes preguntas te pueden servir de guía en tu autoanálisis: ¿Qué sentías? ¿Cuál era el tema que afrontabas? ¿En qué contexto? ¿Qué personas estaban implicadas? ¿Cuál crees que fue el estímulo que provocó tu reacción? ¿Recuerdas otras situaciones similares? ¿Puedes imaginar otra posibilidad de respuesta? ¿Qué necesitarías cambiar para poder responder así?

10.- Recordar los retos superados:
Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Escribe sobre los momentos de superación más importantes de tu vida. Experiencias que hablen de tu capacidad de afrontar adversidades y transformarlas en oportunidades para crecer y aprender. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo, reconócelo, celébralo y añádelo también a ese registro y repasa esas notas cuando quieras reforzar tu autoconfianza.

11.- Escenas de tus sueños hechos realidad:
Párate con frecuencia a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. Describir por escrito esas escenas te puede ayudar a visualizarlas mejor: ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿En qué aspectos se despliega tu potencial? ¿Qué talentos desarrollas? ¿Qué cualidades manifiestas? ¿Qué puedes hacer hoy para acercarte más a ese horizonte?

12.- Revisión del día:
Cada anochecer procúrate un tiempo de tranquilidad para repasar las experiencias del día. Disponte a reconocer y apreciar todo lo recibido, y también a valorar honestamente tu contribución. “¿Qué has aprendido? ¿Qué has compartido? ¿Se han encaminado tus acciones en la dirección de tus sueños? ¿Has apoyado los sueños de los demás? ¿Te has permitido ser con más libertad? ¿Te has sentido útil? ¿Qué aspectos de tu experiencia has honrado hoy? ¿Has expresado agradecimiento? ¿A quien has cuidado? ¿Te has reído? ¿En qué formas has expresado afecto? ¿Has compartido respeto y reconocimiento? Afírmate en tu voluntad y capacidad de aprender y colaborar.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



Contenidos relacionados:

Hablarte antes de hablarle: Pasos para preparar una conversación importante.

Aprende a reconocer tu zona de influencia: Porque un asunto del que no puedes ocuparte no merece preocuparte.

A preguntas motivadoras, respuestas inspiradoras: Cómo conversar mejor contigo mismo.

Cómo ser tu mejor compañía: Claves para darte aliento cuando más lo necesitas.


¿Tienes claro tu objetivo?: Cuestionario para descubrir lo que realmente quieres.


Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.



Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

sábado, 21 de mayo de 2016

Cómo lograr que el sosiego sustituya a la precipitación

Si eres de los que, con frecuencia, te dices eso de “si antes de…  me hubiera parado a …”, la información que incluyo en esta post te puede resultar muy útil. Pues tal como queda anunciado en el título, hoy quiero compartir contigo algunas claves para lograr que, aquellas acciones que merezcan reflexión, surjan más del sosiego que da la precipitación.

 Para matizar más lo que entiendo por precipitación he elegido este divertido relato de la tradición sufí: 

“Nasrudín llegó a una aldea gritando fusiosamente: “He perdido mi alforja. ¡Daos prisa en encontrarla o haré con vuestra aldea lo mismo que con la otra! Los aldeanos asustados corrieron por todas partes para buscar la alforja hasta que uno la encontró.  “¿Qué habrías hecho”, preguntaron los aldeanos, “si no hubiéramos encontrado tu alforza?” “Bueno”, respondió Nasrudín sonriendo, “habría dejado vuestra aldea y me habría dirigido a otra para buscarla.”

Cómo ejemplo de sosegada reflexión he seleccionado este diálogo del filósofo griego, Sócrates: 

“Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:
– ¡Maestro! Quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
Sócrates lo interrumpió diciendo:
- ¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los tres filtros lo que me vas a decir?
- ¿Los tres filtros…?
- Sí – replicó Sócrates. -“El primer filtro es la verdad. ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?
- No… lo oí decir a unos vecinos…
- Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?
- No, en realidad no… al contrario…
- ¡Ah!” – interrumpió Sócrates.- “Entonces vamos al último filtro. ¿Es necesario que me cuentes eso?
– Para ser sincero, no…. Necesario no es.
– Entonces -sonrió el sabio- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… sepultémoslo en el olvido.”

Y cómo muestra de las consecuencias de actuar sin pararte a pensar te invito a sonreír con este vídeo:



En general, la precipitación suele ir acompañada de aturdimiento y atolondrada aceleración mientras que el sosiego se envuelve de serenidad y tranquila moderación. Lo que marca la diferencia entre estos dos tipos de respuestas es el grado de consciencia y responsabilidad con el que se actúa. Las siguientes propuestas inciden en esa área de trabajo personal y te pueden ayudar a ser más dueño de tus reacciones:

1.- Tu diálogo interior:
Una cosa es tu vida y otra, a veces muy distinta, lo que te cuentas sobre ella. Si en tu autodiálogo no cuestionas tus suposiciones, generalizaciones o prejuicios, si te enfocas siempre en lo negativa o tiendes a contemplar las situaciones en forma de todo o nada, sin aceptar puntos intermedios, cultivas un estado de ánimo propicio a saltar cuando menos te lo esperas. Prudencia y valentía son esenciales y complementarias en la buena comunicación… Valentía para expresarte y prudencia para no precipitarte.

Te puede ayudar:
Acostumbrarte a reflexionar por escrito cuando algún asunto empiece a preocuparte. ¿De qué va el asunto? ¿Cuáles son los hechos y cuáles mis interpretaciones? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué quiero pedir, qué necesito? Una vez respondidas estas preguntas puedes completar la siguiente frase: “Ha pasado esto (el hecho que hayas detectado cómo detonante) y lo he interpretado de esta manera (tus interpretaciones de los hechos). No sé si esas interpretaciones son adecuadas, por eso quiero hablarlo. El caso es que, en función de esas interpretaciones, ahora me siento así (cómo te sientes ahora) y quiero esto (explica tu deseo)” Estos apuntes serán una buena base para comunicarte mejor.

2.- Tus emociones:
Si dices o haces algo cuando ya no puedes más, es decir, cuando estás sobrepasando tu límite de tolerancia, es probable que la impulsividad dirija tu respuesta. Pero no tienes por qué llegar a ese extremo. Puedes aprender a ser consciente de tu límite de bienestar en vez esperar a sentirte desbordado. Tomate tiempo para entender lo que sientes antes de entrar en acción.

Te puede ayudar:
De vez en cuando, a lo largo del día, vete a un lugar tranquilo, siéntate, cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración durante un rato. Luego pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo, cómo lo siento, en qué parte del cuerpo noto esta emoción? Observa si notas algún tipo de tensión y lleva allí tu atención mientras respiras pausadamente. Permanece así, aceptando las sensaciones, pensamientos y emociones que se vayan presentando. Acepta sentir sin evaluar, simplemente estando presente en la experiencia. Para finalizar, pregúntate si hay algo que puedas hacer para sentirte mejor y, en la medida que esté en tu mano, hazlo.
En los artículos Cómo llevarte bien con tusemociones”, “Cinco pasos para cambiar positivamente tu ánimo” y “Cómo abrazartu sombra emocional, encontrarás más explicaciones para mejorar tu inteligencia emocional.

3.- Tu insatisfacción:
Frenar una respuesta impulsiva no significa reprimir tu derecho de expresión o desatender tus necesidades. Si por temor al conflicto o por complacer a los demás, escondes tu insatisfacción, te estás faltando al respeto y tarde o temprano, la rabia y la frustración acumulada explotarán en formas que no beneficiarán a nadie.

Te puede ayudar:
No dejar que se acumule la insatisfacción. Cuando te veas respondiendo “me da igual”, piénsalo bien. ¿Realmente es así? Abre una  "hoja de quejas" y revísala periódicamente. No dejes que se queden quejas estancadas. Descubre qué es lo que está sucediendo para que no hayan sido resueltas y cuál es tu responsabilidad en ello.

4.- Los detonantes:
Además de rastrear lo que piensas, lo que sientes y lo que necesitas, procura descubrir los detonantes que desatan tu precipitación. Situaciones que aún no sabes afrontar con serenidad y, por lo tanto, al menos de momento, son circunstancias de riesgo para tu impulsividad.

Te puede ayudar:
Hacer un registro diario, durante una semana, de los momentos en los que no has reaccionado de forma satisfactoria, según tu criterio. ¿Qué sentías? ¿Cuál era el tema que afrontabas? ¿En qué contexto? ¿Qué personas estaban implicadas? ¿Cuál crees que fue el estímulo que provocó tu reacción? ¿Recuerdas otras situaciones similares? ¿Puedes imaginar otra posibilidad de respuesta? ¿Qué necesitarías cambiar para poder responder así? Ten en cuenta que en ocasiones lo único que estará en tu mano hacer es alejarte de esos detonantes.
Además te animo a revisar las propuestas explicadas en Cinco pasos para establecer límites saludables”.

5.- Las consecuencias de tus actos:
Puedes empliar tu campo de reflexión para determinar los pros y los contras de tus decisiones y las posibles consecuencias de tus acciones. Entendiendo que tan nocivo puede ser no querer ver los riesgos como exagerar su importancia.

Te puede ayudar:
Para aprender a tomar una perspectiva más equilibrada, antes de tomar una decisión, responde por escrito a estas preguntas: ¿Estoy ante una decisión de vida o muerte? ¿Qué importancia tiene? ¿Se producirán cambios importantes en mi vida en función de la decisión que tome? ¿Qué es lo que realmente está en juego? ¿Qué es lo que más temo que suceda? ¿por qué? ¿Cómo puedo prepararme para afrontar esa posibilidad?
En el artículo Seis pasos para tomar decisionesserenamente encontrarás más ideas al respecto.

6.- Tus alternativas:
Después de unos días de observarte y registrar tus reacciones, los detonantes y las consecuencias de tus acciones, probablemente se te habrán ocurrido formas diferentes y más constructivas de afrontar esas circunstancias. Para empezar a modificar tus conductas conviene que previamente familiarices a tu mente con los nuevos comportamientos.

Te puede ayudar:
Visualízate respondiendo sosegadamente. Varias veces al día, cierra los ojos y dedica unos minutos a imaginarte situaciones en las que logras ganar tiempo para la reflexión antes de actuar. Imagina disfrutando de las consecuencias positivas que traerá esa nueva conducta. Saboréa tus sensaciones, pensamientos y sentimientos al visualizarte lográndolo. Y en el momento en el que estés imaginándolo más intensamente añade un gesto que te pueda resultar fácil de realizar en cualquier momento, como por ejemplo poner en contacto los dedos índice y pulgar de una de tus manos. Ese gesto crea un anclaje con la sensaciones que estabas experimentando en el momento de la visualización. Cuando hayas repetido suficientes veces este anclaje simplemente con repetir el gesto podrás evocar ese bienestar cuando lo necesites.

7.- Tu autocontrol:
Todas las prácticas anteriores están encaminadas a introducir más consciencia y reflexión en tu forma de afrontar la vida y, si las ejercitas, ganarás terreno a la impulsividad pero para frenarla, en los momentos concretos en los que estabas acostumbrado a dejarte llevar por ella, necesitarás desarrollar más tu capacidad de autocontrol.

Te puede ayudar:
Firma un compromiso contigo mismo por el que te obligas durante, al menos, un mes, a contar lentamen te hasta diez antes de decir o hacer algo relevante. Mientras cuentas así procura respirar consciente y sosegadamente y realiza el gesto que hayas elegido para el anclaje. También puedes utilizar este tiempo para repetir alguna frase que te conecte con el objetivo de demorar tu respuesta como por ejemplo: “Puedo tomarme mi tiempo para responder” “Esta situación merece una reflexión”, “Voy a pensármelo mejor”, “Esta vez voy a actuar con sosiego y sin precipitarme”

8.- Tu ritmo de vida:
Una vida activa para que también sea efectiva ha de incluir momentos de descanso dónde se puedan reponer fuerzas, revisar el camino recorrido y descansar. Si no incluyes momentos para distraerte y relajarte, el estrés te dominará y caerás más fácilmente en la precipitación. Organiza tu agenda de manera que puedas encauzar constructivamente tus energías, practica algún deporte, mantente en contacto con la naturaleza, acompásate con sus ritmos y ciclos, cultiva las aficiones que te ayuden a relajarte y disfrutar e incluye pausas y momentos para la sosegada introspección.
En los artículos Cómo dar más vida a tu tiempoy gnar más tiempo para tu vida” y “10 claves para vivir más serenamente encontrarás más información sobre este punto.

Te puede ayudar:
Tal como te relajas en la intimidad de tu casa, te sugiero disfrutar, a menudo, de la paz de tu naturaleza más esencial. Como sugerencia te propongo practicar con la visualización explicada en este audio, titulada "En tu hogar interior". Es una forma sencilla de aprender a entrar en tu silencio interior y sentirte en casa:




Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




Contenidos relacionados:

Quince pausas para la autoayuda: Como decía M. Benedetti, “preciso tiempo para darme cuenta y para darme cuerda”.

Cómo desarrollar mejor tucapacidad de atención: Pues crecerá todo aquello en lo que te concentres.

Siete encuentros contigo mismo: Aprende a ser tu mejor compañía. ¡No te des plantón!

¿Victima o protagonista? : Propuestas para un consciente liderazgo de tu vida.

Claves para desarrollar hábitos saludables: Porque es humano tropezar pero también dejar de hacerlo.



Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cómo lograr que tu comunicación afectiva sea también, efectiva

Los seres humanos contamos con un variado abanico de posibilidades para intentar comunicar nuestros afectos. Y digo intentar  porque una cosa es expresar los sentimientos y otra muy distinta, hacerlo de tal manera que los puedan entender, aquellos a quienes van dirigidos. Begoña Abad en este fragmento de su poema “La medida de mi madre” (Edit.l Olifante) lo expresa con gran belleza y ternura:

“No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.”

Creo que no hay frontera ni diferencia capaz de impedir que dos seres humanos compartan un mismo sentimiento. El amor lo sabe. Es la victoria de la vida. Pero
desde mi punto de vista, ese “buscar la madida exacta donde poder querernos” es un compromiso necesario entre las personas que se aman. De la misma manera que te interesas por el idioma, las aficiones o las costumbres de quienes te importan, con el fin de comprenderlos y favorecer la cercanía, también es importante poner atención a sus formas preferidas de expresar afecto. Por supuesto, habiendo empezado por observar y descubres tus propias preferencias al respecto.

Las expresiones de afecto, en los diferentes vínculos que establecemos las personas, se pueden dividir en tres categorías que, a su vez, incluyen muchas modalidades. En primer lugar estarían las  expresiones verbales. Aquí se incluyen las frases que expresan apoyo, elogios, consuelo, gratitud, confianza, deseo, etc… ( “te quiero”, “puedes contar siempre conmigo”, “confío en tu capacidad”, “Te añoro”….) En segundo lugar, las expresiones no verbales como miradas, sonrisas,  contacto físico y gestos afectuosos como unir las manos, abrazar, besar, caricias de todo tipo, desde las que implican únicamente ternura hasta las que conllevan connotaciones sexuales, tonos de voz cariñosos, etc…. Y en tercer lugar estaría la categoría de las conductas como dar apoyo, cuidados, escuchar, colaborar, hacer regalos, acompañar, compartir tiempo de calidad, etc…

En general, suele resultar más satisfactorio recibir cariño en el mismo estilo que te gusta darlo. Por ejemplo, si te sale espontáneo dar un abrazo o decir una frase amable cuando sientes ternura, te gustará recibir caricias o palabras afectuosas de tus seres queridos y quizás no te sientes tan amado si te hacen un regalo o te ofrecen colaboración en alguna tarea. A otras personas les puede suceder justo al revés o darse otras combinaciones. No obstante, cuando dos seres humanos quieren acortar distancias, lo deseable es que, como en el poema de Begoña Abad, procuren “estirarse y agacharse” lo necesario para encontrarse. Es decir,  que se interesen por las preferencias del otro e intenten ampliar su lenguaje afectivo para comunicerse mejor.

En este sentido y entendiendo que la comunicación afectiva conviene que también sea efectiva, hoy quiero compartir contigo siete sugerencias que pueden serte útiles en este empeño:

 1.- Amplía tu mapa de lenguajes afectivos interesándote por los de los demás: Descubre con qué muestras de afecto te sientes más cómodo y cuáles son tus estilos de transmitir cariño más habituales. Después observa qué es lo que hace que tus seres queridos o las personas con las que quieres establecer vínculos afectivos, se sientan más amadas. Recuerda que no existe una receta universalmente eficaz y puede que no coincida con tus preferencias. Prueba de diferentes maneras y observa cuál es la que genera una respuesta más positiva. Se trata de encontrar el mejor camino para que esas personas sientan tu cariño.

2.- Combina diferentes expresiones de afecto para intensificar su efecto: Si tu pareja se siente querida cuando pasas tiempo a su lado, escuchándole, promueve actividades compartidas que permitan conversación e intimidad. El siguiente relato también da otra idea de cómo sumar muestras de afecto:
“En una escuela africana una alumna le dio a su maestra un regalo de cumpleaños.
Se trataba de un hermoso caracol.
- "¿Dónde lo encontraste?", le preguntó la maestra.
La niña le dijo que esos caracoles se encontraban solamente en cierta playa lejana.
La maestra se conmovió profundamente porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para buscar el caracol.
- "No debiste haber ido tan lejos sólo para buscarme un regalo"
La niña sonrió y le contestó:
- "Maestra, la larga caminata es también parte del regalo"

3.- Se creativo en las formas y constante en su manifestación: Cuando estás aprendiendo un idioma sabes que puedes ir ampliando más y más el vocabulario, mejorando el acento, etc… pero sepas lo que sepas practicas con regularidad.  Pasa lo mismo con las formas de comunicación afectiva. Si sabes que tu hijo se siente querido cuando compartes tiempo con él, no te conformes con el rato diario de leer cuentos, descubre otras actividades con las que podáis disfrutar juntos pero, en cualquier caso, asegúrate de seguir ofreciéndole ese tiempo compartido. No esperes a expresar ternura en momentos señalados. Más bien recuerda que la ternura puede hacer especial cualquier momento.

4.- Aunque te amoldes al lenguaje afectivo de los demás y a sus particulares “giros idiomáticos”, no renuncies a tus propias maneras de amar y ser amado: Habla de lo que tú más aprecias en la gama de muestras de afecto. De esa manera los demás sabrán tus preferencias y podrán ampliar sus propios mapas expresivos. Si a tu pareja le gusta recibir cariño en forma de contacto físico y tú sobre todo expresas amor cuidando y dejando que te cuiden, combina ambos lenguajes. Puedes proponerle aprender un nuevo tipo de masaje relajante y compartir la experiencia. 

5.- No finjas sentir lo que no sientes y encuentra formas de expresión que estén equilibradas con la intensidad de tu sentimiento:
Cuando tengas dudas de si tu afecto es sincero lee esta frase y comprueba si es lo que honestamente estás sintiendo: “Ocupas un lugar especial en mi corazón. Me importas tal como eres y deseo comprenderte, respeto tu huella y tu camino, agradezco que estés en mi vida y me siento feliz si puedo contribuir a tu bienestar.” Luego, calibra la intensidad de lo que sientes y elige en coherencia una forma de comunicarlo. No todos los vínculos piden las mismas expresiones de afecto. Llegarás mucho más al corazón del otro, si le expresas simplemente un sincero interés que no forzándote a darle un abrazo que va más allá de la cortesía que quieres mantener.

6.- Cultiva la amabilidad y desea lo mejor.  El respeto y la delicadeza en el trato demuestra que los demás te importan como seres humanos y eso ya es un primer paso de acercamiento y una forma elemental de contribuir al bienestar común. Una cálida mirada de reconocimiento reconforta a un corazón dañado por la fría indiferencia. Mira a tu alrededor con consideración. Y aún cuando no quepa en la situación ninguna muestra de afecto, siempre puedes conectar con tus mejores deseos: “Cada vez que intercambias saludos, bienvenidas o abrazos en el silencio de tu corazón, exclama: ¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!. Que ese deseo, desde la disposición a la mutua colaboración, esté bien claro en el dintel de tu mirada, en la puerta de entrada de toda relación y en la ventana de cada tarea en cooperación. Que sea el lema que todos intuyan en tu saludar, que sea la firma de tu sonrisa y el sello de tu amabilidad.” (Lo que el corazón quierecontemplar)

7.- Tome la forma que tome aprecia el amor que recibes y das: Valora lo que te ofrecen y lo que aportas aunque te parezca poco. Puede ser el comienzo de algo más grande que solo llegará si aprecias esta primera ofrenda. Por miedos y prejuicios cerramos la puerta del corazón. No dejamos entrar y nos impedimos salir. Creemos que lo que deseamos es que nos amen pero quizás ocurre que, cuando nos aman, nos permitimos amar. Y amando nos sentimos felices. ¡Hay tanto amor que aún no ha podido ser! Encontrémosle cauces de expresión.

 Para acabar esta reflexión te invito a ver una escena de la preciosa película “Ahora o nunca” y a responder a las dos preguntas que proponen uno de sus protagonistas:


Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal


Contenidos relacionados:


A favor de la ternura: Cómo descubrirla a tu alrededor y fomentarla en tus actos cotidianos.

Seis regalos que llegan al corazón: Seis maneras de llegar a los demás que no cuestan dinero.

¿Amar para sentir amor?: Veinte formas de ponerlo en práctica y encontrar tu respuesta.

¡Vamos a llevarnos bien!: Claves para mejorar tus relaciones personales.


Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.