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lunes, 16 de enero de 2017

Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

La motivación es el lazo que logra unir compromiso y esfuerzo manteniendo activa y focalizada la fuerza de voluntad. Cuando motivación y voluntad van de la mano no hay obstáculo que pueda frenar su avance.

Cómo el combustible para un motor, la motivación nos pone en movimiento. Sin motivación para realizar algo la resistencia a hacerlo es máxima. En la medida que logras motivarte esa resistencia va disminuyendo y puedes pasar de querer postergarlo a quererlo hacer por encima de todo.

Contaba Anthony De Mello que “un anciano peregrino llegó a una posada tras realizar un difícil recorrido por las montañas, en lo más crudo del invierno y bajo una lluvia constante. Al verle entrar el posadero le preguntó: ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre? Y el anciano respondió alegremente: Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle."

Desde mi punto de vista, motivarte es como abrir una puerta, cuya llave guarda el corazón, para que lo que buscas y lo que te busca, puedan encontrarse. Al comenzar el año quizá has renovado propósitos y emprendido nuevos recorridos. Todos, a nuestro paso, participamos en la maratón de la vida donde se alcanzan metas y se superan retos a la vez que se enfrentan  miedos, frustraciones y desalientos. En algún tramo puede acompañarnos la pereza o sorprender un tropiezo. Pero si te mantienes motivado podrás sostenerte aún en el cansancio y el desequilibrio.

Por todo esto hoy quiero compartir contigo ocho estrategias que te ayudarán a mantenerte conectado con la fuerza de la motivación en tu corazón y seguir adelante hacia ese horizonte soñado que, al haberlo convocado, también viene a tu encuentro:

1.- Elabora un plan de acción con metas alcanzables y lleva un diario de seguimiento.   

Hay retos que parecen inalcanzables hasta que estableces un plan de acción que, a modo de escalera, te permite ascender, peldaño a peldaño, hasta alcanzarlos. Procura dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. Pequeños pasos en asuntos sencillos y que sean de tu agrado pueden ayudarte a entrar en acción y a encontrar la motivación que necesitas para continuar avanzando  

Establece de antemano puntos de control y recompensas a tus logros. Cada mañana repasa los pasos a dar y cada noche comprueba que te hayan acercado a tus metas. Te será útil escribir un diario de seguimiento donde expreses cómo te has sentido, qué dificultades han aparecido, qué es lo que no está funcionando, lo que necesitas mejorar, lo que has aprendido o lo que sea que te parezca importante anotar sobre el tramo recorrido.

2.- Invoca tus valores para conectar con las motivaciones que te aportan sentido: 

Una forma sencilla de lograrlo es preguntarte: ¿Para qué voy a hacer esto? Cuando organices tu agenda o realices una lista de temas pendientes, en lugar de enumerar únicamente las acciones a realizar anota también los resultados que esperas conseguir con ellas y el valor que eso aportará a tu vida. Te sientes diferente al pensar en: “hacer diez llamadas” que al pensar en “aumentar mis ingresos haciendo diez llamadas y traer a mi vida más seguridad económica.”. O “Levantarme dos horas antes” a “colaborar al bien común haciendo mi tarea de voluntariado”. Así consigues considerar las tareas pendientes no como cargas sino como posibilidades de acercarte a tus ideales. Si esa lista la lees en voz alta estarás motivándote al recordar tu escala de valores y comprobar que puedes actuar en coherencia con ella. 

En el siguiente relato puedes ver tres perspectivas desde las que una misma labor encuentra diferentes sentidos: “Se cuenta que tres albañiles estaban trabajando en la construcción de un gran edificio. Cada uno de ellos hacía la misma tarea pero cuando fueron preguntados sobre lo que estaban hacienco sus respuestas fueron diferentes. El primero respondió: Pongo ladrillos. El segundo contestó: Levanto una pared. Soy bueno en esto y me gusta que confíen en mi. Y así fue la respuesta del tercero: Junto con todo el equipo estamos construyendo un gran hospital.

3.- Procura pasarlo bien y disfrutar de la experiencia: 

Si quieres estar motivado, lo que vas a hacer además de tener valor para ti es importante que puedas disfrutarlo. Sea cual sea la tarea procura hacerla de la manera más sencilla, agradable y, en la medida de lo posible, divertida. Sueña con el resultado que deseas pero mientras haces lo necesario para lograrlo, no te centres en ese final sino en encontrar tu mejor forma de hacerlo, valorando por adelantado y por encima de todo, tu actitud y compromiso. Aunque la meta quede lejos si aprendes a disfrutar de cada paso, la serenidad viajará contigo. En este video queda expresada esta idea en una experiencia real que quizá te hará sonreír:



4.- Observa tu diálogo interior y cambia las palabras que te frenan por frases que te impulsan: 

¿Qué te dices frente a la dificultad? Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu memoria que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Recuerda  momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Pensar positivamente no es creer que todo está bien sino encontrar el enfoque  que te permita motivarte y progresar. Elabora un diálogo interior respetuoso en el que no tengan cabida las descalificaciones y te abra posibilidades. Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía.

5.- Visualízate lográndolo: 

Cuando el entusiasmo une disciplina y visión cuentas con pies y alas para alcanzar tus metas.  Párate diariamente a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿Qué ves, oyes, notas, hueles y saboréas en esas escenas? ¿Con quíen estás y cómo es el lugar en el que te ves habiendo alcanzado tu meta? Añade los máximos detalles posibles a esa visualización.  

¿Qué postura corporal se corresonde con la actitud que quieres desarrollar? Descúbrela, adóptala y estarás más cerca de sentirte así. Cuando salgas a caminar imagina que algunos de tus sueños ya se han cumplido. Visualiza esas felices escenas y permite que surjan formas de moverte coherentes con esas visiones. Toma conciencia de esas posturas y, en adelante, juega a incorporar esos gestos y movimientos para evocar un ánimo similar y motivarte.

6.- Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje: 

Cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Investiga las posibilidades de formación y de elevar tu nivel de preparación. Observa como han alcanzado otros ese nivel. No obstante, lo que te rodea puede inspirarte pero recordar momentos de tu propia superación convocará aún más tu autoconfianza. Te sentirás más motivado si te sientes capaz. Elabora una lista de ejemplos de aprendizajes de tu propio recorrido. Recuerda que para aprender hay que aceptar primero la ignorancia sobre algo. Ese es el primer peldaño para acceder al conocimiento. Y puedes vivirlo no como una debilidad sino como una posibilidad de crecer y evolucionar. 

7.-  Procúrate inspiración y prepárate especialmente para cuando aparezcan los deseos de abandonar: 

Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener tu ánimo en un positivo enfoque y una optimista expectativa.  Y no olvides que al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar es necesario integrar momentos de inestabilidad. Por eso, prepara recursos especiales para los momentos de desaliento. Planéalo de antemano. 

Te propongo cinco sugerencias:

a) Busca fotos, dibujos y palabras que representen tus objetivos. Con este material, realiza un collage que incluya tu foto sonriente y colócalo en un lugar bien visible. Al verlo cada día recordarás el rumbo que marca tu corazón.

b) Recopila ejemplos de resilencia: Historias, biografías, películas o vídeos que hablen de otros seres humanos afrontando situaciones difíciles y saliendo airosos del reto. Selecciona frases que te alienten y ponlas a la vista para que inspiren.

c) Cuenta con personas de confianza con quien puedas compartir tus desafíos y te vayan a brindar apoyo cuando lo necesites.  

d) Elige las frases que más te entusiasmen e invoquen tu mejor actitud y apréndelas de memoria o colócalas en lugares visibles para que puedas acudir a ellas cuando necesites su fuerza.

e) Haz un lista de logros. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista en los momentos de bajón e imagina lo bien que te sentirás, disfrutando de la recompensa del reto logrado y pudiendo anotar una victoria más.

f) Practica este ejercicio meditativo que también puedes escuchar en audio:

“Busca un lugar tranquilo y túmbate boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de olas que vienen y se van. Después de un rato haciéndolo así, imagina que el sonido de esas olas convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía.

No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.

Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad. Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser.
Hazlo así cada vez que quieras promover más fluidez allí dónde encuentras rigidez, hasta comprobar que te sientes más proclive a la acción, a la colaboración y a la diversión.”




8.- Colabora con tu entusiasmo a sostener la motivación de los de tu alrededor. 

Esa actitud también sostendrá tu propio ánimo. Crea un grupo con el que puedas compartir recursos, ideas, motivación y celebrar juntos las metas alcanzadas así como apoyaros en los tropiezos. Que en tu compañía todos perciban la grandeza de la vida que son. Refuerza tu autoestima y la de los demás,  recordando que todos somos una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto. 

"Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

Como ves, la mayoría de las sugerencias que hoy comparto contigo tienen relación con el respeto, la confianza, la esperanza y la espontánea alegría de vivir. Es decir, asuntos que implican un enfoque afectivo. Por eso como resumen me gusta decirte: Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

Gracias por tu atención. Me encantará que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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miércoles, 14 de octubre de 2015

Ocho claves para cultivar un ánimo esperanzado

Según el diccionario, la esperanza es un estado de ánimo en el que ves como posible algo que anhelas. Lo expresa muy bien Diego Torres cuando canta: “Saber que se puede, querer que se pueda …” Quizá “podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza” como afirmaba Martin Luther King, pues un ánimo esperanzado es proclive a la acción. 

Pero también es cierto que la esperanza parece algo escurridiza. A veces aparece y te sientes más vivo, a veces se oculta y cuesta más seguir viviendo. Dicen que forma parte de nuestra naturaleza humana pero cuando arrecian algunas tormentas emocionales su presencia puede resultar incierta.

 Eduardo Galeano ha descrito magistralmente esa sensación: … para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo. Y me digo: “¿Dónde quedó la esperanza?”. Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos. La tengo, la vuelvo a perder. A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.”

Sea cual sea su exacta definición, su materia y sus hechuras, el caso es que nadie quiere perder la esperanza . Quizás es porque suele venir vestida de confianza y perfumada de entusiasmo. O quizá es simplemente porque no siempre te lleva a donde quieres ir pero sin ella no irías a ninguna parte.  En cualquier caso, la buena noticia es que, como sucede con todo estado de ánimo, podemos favorecerlo. Por eso hoy quiero compartir contigo ocho sugerencias que te ayudarán a cultivar y mantener un ánimo esperanzado:

1.- Acepta que la vida es cambio:
Asumirque en la vida todo es temporal implica aceptar que siempre hay algo por descubrir. Alguien cuyo nombre desconozco escribió: “Cuando nada es seguro todo es posible”. De manera que, con flexibilidad, puedes adaptarte a los cambios inevitables sin perder de vista tus valores. Con esperanza. La clave puede consistir en esperar lo mejor, hacer lo necesario para lograrlo y aceptar lo inesperado como compañero de viaje. Para orientarte por esa senda manten un mapa mental que incluya coordenadas de inocencia, curiosidad y asombro.

2.- Mira cada instante como una nueva oportunidad:
La esperanza ganará a la incertidumbre si recuerdas que cada ocasión puedes convertirla en oportunidad. Cuando estés mojado por la lluvia de un fracaso ponte a buscar el arco iris de una oportunidad.  Porque aveces aparecen las sgundas oportunidades pero hay que tomar la perspectiva adecuada para descubrirlas y tener la confianza necesaria para esperarlas. Recuerda que, si estás vivo, tu eres la posibilidad y el ahora, tu oportunidad.

3.- Date permiso para soñar:
Permitirte soñar es ayudar al niño que hay en ti a descubrir un nuevo horizonte. Su entusiasmo te dará la energía necesaria para alcanzar, juntos, el soñado confín. Interésate también por los sueños de quienes te rodean. Los logros de cada persona encienden una luz de esperanza para todo el género humano. Apoya a ese niño que todos somos y que aún sueña como si quisiera colaborar e la esperanzadora tarea de dar forma a todos los sueños. Pero no confundas la esperanza con el apego a determinadas expectativas. Te sientes libre cuando ves que puedes ser feliz de muchas maneras sin necesitar ninguna de ellas para ser feliz. Tener esperanza te convoca a desplegar tu potencial mientras avanzas, disfrutando de cada paso, hacia tu horizonte soñado. Las expectativas de futuro son saludables si te ayudan a vivir mejor el presente. En esta línea, la siguiente visualización titulada “Abrazando a tu niño interior” también puede ayudarte a mantener un ánimo esperanzado:



4.- Establece metas alcanzables y cuenta con opciones alternativas:
Comprométete con dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. La experiencia de conseguir logros y comprobar que, en medio de la adversidad, algo está bajo tu control, disminuye la sensación de impotencia y aumenta la esperanza. Además recuerda que hay muchos caminos para alcanzar una misma meta. Hazte preguntas que nunca te has hecho para divisar diferentes perspectivas y descubrir posibles rutas alternativas.

5.- Cultiva un autodiálogo alentador:
Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje, que cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender  y que desafiándote a superarte puedes encontrarte con nuevos talentos y desarrollar más recursos personales. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Quien solo ve las nubes es como quien solo ve los problemas. Uno se olvida del sol por encima de ellas y el otro de su capacidad de superación. Atiende el dolor, la pérdida y la frustración pero escucha también tus deseos de amar, disfrutar y aprender. Ante los retos más desafiantes y los más grandes obstáculos eleva tu ánimo recordando tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar. Mantentet fiel a su visión y a la esperanza en tu corazón.

6.- Cultiva la humildad y la paciencia:
Cuando contemples el polvo bailando en un rayo de luz recuerda que la vida es mucho más de lo que a veces percibes.  Con humildad puedes aceptar que no ves toda la trama de la vida pues desde tu individualidad tienes una visión parcial. Con paciencia puedes reconocer que quizás aún no puedes ver lo que está creciendo, como sucede con las preciosas flores que brotan tras los deshielos. “Más allá de lo que somos capaces de entender es posible intuir una belleza, una armonía y unos órdenes del amor que hablan de plenitud, paz y alegría. Cuando te desorientes busca esos vislumbres. Confía en que los encontrarás. Te voy a contar algunos que a mí me han maravillado y rescatado siempre: Escucha cantar a un coro; date cuenta de cómo son capaces de hacerse uno con sus voces. Abraza a otro ser humano, si puede ser a un niño; observa cómo eres capaz de entenderle aunque su idioma y su cultura te sean extraños. Párate en un verso; el baile de sus palabras te trasportará a una comprensión más allá de los signos. Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

7.- Rodéate de gente esperanzada:
Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener un positivo enfoque y una esperanzada perspectiva. Interésate por las historias de superación de otras gentes. Estas historias alimentarán tu esperanza en la fortaleza del espíritu humano. “Quisiera, además, que siempre recordases que por pertenecer a la vida podrás contar, en todo momento, con la fuerza de tu espíritu. Es una cualidad que si confiamos en ella todos podemos manifestar. Y consiste en saber encontrar algo que dar cuando parece que ya nada nos queda; y, dándolo, encontrar una puerta de salida al drama y a la adversidad. Suele ser hermosa la manera en que toma forma y presencia este poder, pues todo empieza con una pequeña decisión, un primer paso, algo sencillo pero que finalmente resulta ser la entrada a la alegría de vivir, porque la propia vida ha encontrado su rumbo verdadero. En esos momentos también podemos aprender que, para comprender la vida, primero hay que amarla. Y que hay que creer para ver, pues con fe los ojos nos mostrarán lo que nuestro corazón quiere contemplar.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

8.- Observa la estela de tu movimiento vital:
¿Cómo se ha ido tejiendo la trama de tu vida? ¿Qué sentido ha ido adquiriendo tu trayectoria al contemplar unidos, en una mirada retrospectiva, los significativos giros de tu recorrido personal? “Parte de una mirada compasiva capaz de encontrar a cada situación su sitio, su valor y su función en el camino de tu evolución. A continuación te propongo algunas preguntas cuyas respuestas te ayudarán a visualizar el sentido del camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima: ¿Qué has aprendido? ¿En qué aspectos te has expandido? ¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución? ¿Te has reconciliado con algun capítulo antes rechazado de tu vida? ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos? ¿Qué retos has afrontado? ¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños? ¿Han surgido nuevos deseos? ¿Qué maravillas has presenciado? ¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho? ¿Qué ha quedado liberado? ¿En qué has colaborado? ¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?” (“Lo que el corazón quiere contemplar”) Aunque ahora estés viviendo situaciones que te parecen carentes de sentido, tras hacer este ejercicio crecerá la esperanza de que quizás desde otra perspectiva futura podrás contemplarlo positivamente comprobando los aprendizajes y la evolución alcanzada.

“En el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por  nacer además de todo el amor que aún no ha podido ser” escribí en “Lo que el corazón quiere contemplar”. Y ese sigue siendoel pensamiento que, cada mañana, convoca a mi más motivadora esperanza. Cuando ya la tengo de la mano, para animarle a quedarse conmigo, le guiño el ojo y con mi mejor sonrisa, echo mano de Machado susurrándole: “Hoy es siempre todavía”. Y si el día amenaza con grandes nubarrones de impotencia me aferro al poema "Confianza" de Pedro Salinas que aquí comparto contigo. Así mantengo viva la esperanza y la esperanza mantiene viva, aquí y ahora, a cada paso,  mi alegría de vivir.

“Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.

Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.

Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.

Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.

Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.

Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.

Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.

Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.”


Gracias por tu atención. Me alegrará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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lunes, 30 de marzo de 2015

Treinta razones para aplaudir

Siempre me ha parecido conmovedor ver a un niño aplaudiéndose y animando a los adultos a hacer lo mismo,  por haber superado algún reto. Sin complejos, sin vergüenzas, simplemente un acto inocente y espontáneo de automotivación Pero dejada atrás la infancia, las oportunidades de recibir aplausos quedan muy restringidas a no ser que te ganes la vida subido a un escenario o formes parte de alguna élite deportiva.

Sin embargo, todos estamos, día a día, participando en la maratón de la vida, esforzándonos, aprendiendo y buscando nuestra mejor versión. Y es cierto que hay tropiezos, caídas, equivocaciones, abandonos, decepciones y desesperos, pero también, cada amanecer vuelven las ganas, las nuevas ideas, los esfuerzos renovados y la esperanza. Seguimos intentándolo. Y sólo por seguir, ya merecemos una felicitación. La vida sigue creciendo con nosotros y eso ya es una victoria.

Estamos en una carrera de fondo. Y reconocer los logros genera energía para afrontar nuevos retos. Por eso, cada día, me gusta proponer un y lo dejo escrito en las redes sociales para que quien se sienta aludido, se de por aplaudido. 

Hoy he recopilado para ti, algunos de eos aplausos por si te hacen falta ideas para ovacionarte. Al menos, cuando estés más cansado, desanimado o necesites un poco de aliento, leelos, busca alguno en el que te sientas identificado y hazlo tuyo. Aplaúdete, siéntete aplaudido por la vida y aplaude tu también a quien suda la camiseta a tu lado. Como cuando, en una maratón, ves pasar por tu calle a los esforzados corredores. Creo que transitaríamos con mejor ánimo el día si nos vitoreásemos más unos a otros. Como hacen los niños. Porque está bien reconocer el esfuerzo. Por celebrarnos.

Un aplauso entusiasmado para quien, …

... aceptando su posible torpeza, decide confíar en su buena intención y actuar con su mejor voluntad.
 ... aún con inseguridades, decide avanzar porque él es la posibilidad y el día de hoy la oportunidad.
 ... se concentre  en lo que quiere de si mismo en vez de enfocarse en lo que espera de los demás.
 ... sin encontrar palabras, confíe en la sabiduría de su corazón y lo deje hablar con gestos de amor.

 ... sabiendo que no es mejor que nadie, decie sonreír,  porque sabe que es mejor que ayer
 ... aún temiendo encontrar alguna basura, decide airear el desván de su memoria y barrer rencores y resentimientos.
 ... aunque el día parezca aburrido, decide buscarle las cosquillas y llenarlo de sonrisas.
 ... aceptando la continua mudanza de la vida, logre planificar con sensatez e improvisar con intuición.
... nada orgulloso de algo de si mismo, decida afrontarlo y con amor, empezar a transformarlo. 
... aún consciente de sus ignorancias, decide compartir lo que sabe y, sonriendo, ofrecer lo que es. 
... para no quedar atrapado en la frustración, suelte a tiempo la queja y busque la solución
... aún a riesgo de ir más lento, decida avanzar manteniendo unidos cabeza, instinto y corazón. 
... aceptando la incertidumbre, decida además de planificar, prepararse para, improvisando, disfrutar.
 ... aún viendo el vaso medio vacío, decida llenarlo de entusiasmo y compartirlo.
... aún sabiéndose del montón, decide marcar la diferencia haciendo su labor con alegría y amor. 
... creyendo que un mundo mejor es posible, decide poner su granito de arena para construirlo
... aún no sabiendo que cosas van a pasar, decide afrontar el día haciendo que las cosas pasen.
... no pudiendo vencer algún obstáculo decide no darse por vencido
... sabiendo que muchas semillas se las llevará el viento, decida seguir sembrando afectos.
... aún a riesgo de hacer algún borrón, decide caligrafiar el día con la tinta del buen humor 

... aún con alguna arruga en el alma y alguna cana en el corazón, intenta seguir disfrutando como niño.
... viendo que tarda en florecer su sueño, decide seguir regándolo con confianza y amor.
... aún a riesgo de no llegar primeros, decide cooperar, para intentar llegar con todos y a tiempo 
... habiendo perdido el tren de alguna oportunidad, sigue adelante por la ruta del "volver a empezar"
... aún sabiendo que es poco lo que puede hacer, hace todo lo que puede y lo hace bien.
... aún tropezando, una vez más, con la misma piedra, decide recogerla y hacer algo constructivo con ella.
... en medio de críticas y palabras desalentadoras, consiga mantener un diálogo interior motivador. 
... esté en el lugar que esté, apueste por lograr, desde su mejor intención, su mejor versión.
... más allá de sus circunstancias, busque las oportunidades mientras crea las posibilidades. 
... peregrino de la vida, disfrute del camino y, con su aportación, logre dejarlo mejor que lo encontró

Y si hoy las fuerzas no dan para correr, camina o párate pero celebra que respiras.

¡Aplausos para quien así lo viva!

Para finalizar te propongo escuchar el poema “Por qué cantamos” recitado por su autor, Mario Benedetti. En estos versos, el poeta nos recuerda algunas importantes razones para seguir dejándonos oír. (“Cantamos porque creemos en la gente … y somos militantes de la vida”). Y de alguna manera, en el aplauso, también cantan emocionadas nuestras manos y en ese palmoteo habla el corazón.



Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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sábado, 22 de noviembre de 2014

La risa: una medicina gratis y un placer contagioso

Decía el filósofo William James: “No reímos porque somos felices, somos felices porque reímos.” Y después llegó la neurología explicando que cuando reímos nuestro cerebro segrega una hormona llamada endorfina, responsable de que nos sintamos muy bien. De manera que si estás intentando aumentar tu bienestar una buena pregunta puede ser: ¿Qué espacio dejas, en tu vida, para la risa?


Algunas personas limitan ese espacio pensando que “la risa es para cuando las cosas van bien”, “es de locos reírse sin ton ni son”, “tal como están las cosas no hay muchos motivos para sonreir”, “es de mala educación reir a carcajadas en público”, “el trabajo es algo serio, no es lugar  para risas”, etc … y luego se extrañan de sentirse tensos, estresados y … ¡de mal humor! En “Un minuto para el absurdo”, Anthony de Mello cuenta una anécdota a favor de la risa que me encanta recordar: “El maestro era cualquier cosa menos ampuloso. Siempre que hablaba provocaba enormes y alegres carcajadas, para consternación de quienes se tomaban demasiado en serio la espiritualidad y a si mismos. Al observarlo, un visitante comentó decepcionado: “¡Este hombre es un payaso!”. “Nada de eso” le replicó un discípulo: “Usted no ha comprendido nada. Un payaso hace que te rías de él. Un maestro hace que te rías de ti mismo.”

Desde mi punto de vista, el sentido del humor, -no la burla irrespetuosa o el sarcasmo hiriente-, es una fortaleza psicológica que ayuda a afrontar todo tipo de circunstancias y además, puede cultivarse. Hace un tiempo se hizo popular el lema: “Haz el amor y no la guerra”. Despues he visto modificada esta consigna diciendo: “Haz el humor y no la guerra”. Sin menospreciar la primera, hoy quiero compartir contigo algunas formas fáciles de poner en práctica la segunda. :0)

1.- Empieza por sonreir.
Sonríe porque estás vivo o por cualquier aspecto de tu vida por el que te sientas contento. Y además, sonríe sin motivo. Para experimentar. Inspira y al expirar, sonríe. Como si con tu sonrisa estuvieras preparándote para ser feliz.

2.- Busca motivos para reírte a carcajadas.
Ten siempre a mano y dedica tiempo a ver series de humor, comedias, monólogos o tiras cómicas. Queda con amigos con los que te rias mucho y compartan tu estilo de humor. Pregúntate: ¿qué puedo hacer hoy para reirme un poco más?

3.- Cuando más aburrido te encuentres ríete de ti mismo.
Recuerda momentos de frustración o situaciones en las que te hayas sentido molesto o avergonzado. Luego piensa que eso le ha sucedido a alguien que consideres muy serio, muy rígido o que no te cae bien. Exagera el asunto hasta llevarlo al absurdo como hacen los guionista en las películas cómicas. Encuéntrale su parte graciosa. Luego vuelve a recordar que eso te ha sucedido a ti. Posiblemente sentirás más empatía y ternura hacia ti mismo y hacia quien hayas escogido para protagonizar la escena. Humor empieza como humildad y acaba como amor.

4.- Date permiso para hacer “el tonto” y divertirte.
Atrévete a contar un chiste o trata de quitar hierro a una situación tensa con una respuesta  graciosa. Haz broma refiriéndote a alguna de tus manías o caricaturiza algo que sea propio de tu forma de ser. Diviérte haciendo “tonterías” con tus seres queridos, como lo hacías cuando eras niño, por el simple dese de reir y pasarlo bien. A veces, tener como “llave maestra”, una palabra dicha en un tono especialmente gracioso o un gesto cómico, puede ser una herramienta preciosa para disolver tensiones y abrir la puerta a la ternura.

5.- Cuando te sientas bloqueado ante un problema o falto de creatividad, encuentra algún comentario gracioso en relación a ese asunto. En ese momento habrás logrado distanciarte del conflicto lo suficiente para sentirte un poco mejor y verlo desde otra perspectiva. A veces, verlo con sentido del humor es la única forma de verle un sentido. En "Lo que el corazón quiere contemplar" propongo esta actitud:"Empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de celebración y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego disponte a vivir esa situación con alegría de ser; afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y siéntete en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad."

6.- Respeta los valores de los demás pero en lo concerniente a tus creencias pásalas por el filtro del sentido del humor. Si algo te parece demasiado “sagrado” para pasar esa prueba, quizás es que es un “tabú” y precisamente por eso conviene que lo puedas ver con más flexibilidad, inocencia y apertura de miras.

7.- Recuerda siempre que reir es un placer contagioso además de una medicina gratis. Como ejemplo este vídeo con el que espero sonrías y disfrutes.



Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Sonrisas y hasta pronto. 


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