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domingo, 19 de noviembre de 2017

10 claves para que volver a empezar suponga avance y no repetición

Suele suceder cuando sientes que el duelo que te mantenía ensimismado está finalizando. Tras haber constatado una realidad diferente a la que habías planeado, haberte permitido liberar las emociones de ese quiebre y, con aceptación pero sin resignación, haberte reconciliado con la vida y contigo mismo, logrando transmutar la adversidad en provechoso aprendizaje.

Entonces, cuando ya estás en disposición de reconocer que cuentas con la energía necesaria para emprender una nueva etapa, también eres capaz de escuchar algo más que tu propia copla lastimera. 

Y es por eso que ya puedes oír la sutil, entusiasmada y perseverante llamada de la vida. Me encanta como expresó este momento, el gran poeta Mario Benedetti, en su poema “Piedritas en la ventana”:


“De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.”

 La vida, esa que tú también eres pero que temporalmente habías querido dejar fuera del envoltorio de tu estado de ánimo, te está echando piedrecitas en tu ventana. Vestida de alegría parece querer convocar tus ganas de vivir. Te está pidiendo que te asomes y compruebes que aún hay un camino que te espera.Un sendero marcado por un señalizador que reza: Volver a empezar.

Ante la esperanza de percibir que, en alguna dirección, es posible ir más lejos, resulta difícil resistirse a abrir esas ventanas. Las de tu mente, tu corazón y tu experiencia vital al completo. Sabes que quizás no podrás divisar claramente el final de esa nueva ruta pero intuyes que está a tu alcance.  Estás deseando enfrentar ya ese momento en el que respondas a la vida sonriéndole con complicidad de compañeras de viaje.

Pero también este es el momento en el que pueden surgir dudas e incertidumbres. Quieres volver a empezar pero no deseas volver a confundirte. ¿Cómo lograr que esos nuevos pasos se consoliden en un verdadero avance y no resulten un vano movimiento que te deje en el mismo lugar aún con más frustración? Confías en que hay otra manera pero una vez te asomes a esa ventana, ¿por dónde comenzar para dar pasos coherentes con esa posibilidad?

En mi experiencia personal y acompañando como coach a otras personas en sus procesos de expansión, he constatado que aún con las particularidades requeridas para cada circunstancia individual, esos primeros movimientos suponen una suerte de ampliación de la perspectiva a todos los niveles. El conjunto de propuestas que te señalo a continuación van esa dirección y pueden ayudarte a que cada nueva etapa en tu viaje de realización se convierta en una gratificante espiral de crecimiento:  

1.- Ser más consciente de las creencias que enmarcan tu manera de pensar y aprender a cuestionar las que te limitan. En este sentido te será muy útil poner en práctica las sugerencias que te propongo en “Deshaciendo el apego ciego a un pensamiento”. Y también puede ayudarte esta visualización creativa titulada “Abrir las ventanas, abrir la mente y el corazón” que tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas más creativas y constructivas:



2.- Detectar patrones de comportamiento automáticos que te bloquean o sabotean tu avance. Para trabajar este aspecto encontrarás muchas ideas en los artículos “Es humano tropezar pero también dejar de hacerlo” y “Cómo lograr que el sosiego sustituya a la precipitación”

3.- Reconocer y atender tus estados de ánimo sin permitir que te arrastren o nublen tu razón. Para lograrlo te propongo practicar estos “Cinco pasos para relacionarte bien con tus emociones”. Mejorar la gestión de tus emociones también te será útil para “mantener alta tu motivación” y “transformar positivamente tus actitudes”

4.- Manténer claros tus más profundo valores y dejar que sean ellos los que definan tus objetivos y sostengan la coherencia de tu trayectoria. Una forma divertida de ternerlos presentes es elaborar “el mandala de tus valores” y colocarlo en un lugar bien visible para que te resulte una fuente de inspiración.

5.- Ampliar tu capacidad de enfoque y concentración para aplicar tu energía allí dónde están tus objetivos y tus más profundas motivaciones. Tu atención es un valioso capital. Y puedes aprender “como desarrollarla, manejarla e invertirla eficazmente”.

6.- Contemplar, con más curiosidad que temorlos territorios aún sin explorar. Aceptar la incertidumbre que supondrá ir, tras tus sueños, más allá de lo conocido. Te ayudará aprender “cómo mantenerte en la frecuencia de tus más felices sueños”

7.- Descubrir  y activar alternativos y motivadores cauces de acción para no quedarte anclado en rutinas nocivas. Prueba a “moldear tu entorno para que te moldee positivamente” y a "cultivar las semillas de la creatividad".

8.- Reconocer y recordar al relacionarte contigo mismo y con los demás, que por formar parte de la vida, todos somos únicos, valiosos e igualmente dignos de amor, aún cuando la limitada percepción individual no alcance a comprenderlo. Puedes empezar por “ampliar tu campo de resonancia empática” y “cultivar positivas actitudes para mejorar tu autoestima”.

9.- Cultivar pausas y silencios que te ayuden a “retornar a la paz de tu hogar interior” y recuperar tu centro. Momentos que promoverán en tu ánimo, equilibrio, motivación, serenidad y alegría de vivir. A tal fin te propongo “Quince pausas para la autoayuda”.

10.- Profundizar tu percepción del momento presente experimentándolo sin resistencia y disponer tu ánimo para “honrar la vida”, aceptándola en su diversidad, apreciandola y cuidándola.  Contemplar tu ahora con amabilidad y buscar siempre, aún en medio del dolor y la oscuridad,  la belleza floreciendo a tu alrededor. En la profunda y recomendable película “Belleza oculta” de la que he seleccionado aquí una escena, queda muy bien expresado este concepto:




Tras reconocerte en tu potencial y en tu tono y además, volver a sentirte parte de esa sinfonía universal que es la vida empiezas a recuperar también la confianza y el valor para seguir adelante intuyendo la partitura que nos une en clave de amor. Aunque aún, cada uno y todos a la vez, estemos ensayándola, teniendo que volver a empezar, una y otra vez. Me gusta como lo decía Virgilio, el poeta romano que en La Divina Comedia aparece como guía en los infiernos: “Levántate otra vez, olvídate de tus temores. Un día, ¿Quién sabe? Incluso estos días difíciles serán grandes momentos para recordar.”

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos." (“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

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miércoles, 14 de octubre de 2015

Ocho claves para cultivar un ánimo esperanzado

Según el diccionario, la esperanza es un estado de ánimo en el que ves como posible algo que anhelas. Lo expresa muy bien Diego Torres cuando canta: “Saber que se puede, querer que se pueda …” Quizá “podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza” como afirmaba Martin Luther King, pues un ánimo esperanzado es proclive a la acción. 

Pero también es cierto que la esperanza parece algo escurridiza. A veces aparece y te sientes más vivo, a veces se oculta y cuesta más seguir viviendo. Dicen que forma parte de nuestra naturaleza humana pero cuando arrecian algunas tormentas emocionales su presencia puede resultar incierta.

 Eduardo Galeano ha descrito magistralmente esa sensación: “… para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo. Y me digo: “¿Dónde quedó la esperanza?”. Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos. La tengo, la vuelvo a perder. A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.”

Sea cual sea su exacta definición, su materia y sus hechuras, el caso es que nadie quiere perder la esperanza . Quizás es porque suele venir vestida de confianza y perfumada de entusiasmo. O quizá es simplemente porque no siempre te lleva a donde quieres ir pero sin ella no irías a ninguna parte.  En cualquier caso, la buena noticia es que, como sucede con todo estado de ánimo, podemos favorecerlo. Por eso hoy quiero compartir contigo ocho sugerencias que te ayudarán a cultivar y mantener un ánimo esperanzado:

1.- Acepta que la vida es cambio:
Asumirque en la vida todo es temporal implica aceptar que siempre hay algo por descubrir. Alguien cuyo nombre desconozco escribió: “Cuando nada es seguro todo es posible”. De manera que, con flexibilidad, puedes adaptarte a los cambios inevitables sin perder de vista tus valores. Con esperanza. La clave puede consistir en esperar lo mejor, hacer lo necesario para lograrlo y aceptar lo inesperado como compañero de viaje. Para orientarte por esa senda manten un mapa mental que incluya coordenadas de inocencia, curiosidad y asombro.

2.- Mira cada instante como una nueva oportunidad:
La esperanza ganará a la incertidumbre si recuerdas que cada ocasión puedes convertirla en oportunidad. Cuando estés mojado por la lluvia de un fracaso ponte a buscar el arco iris de una oportunidad.  Porque aveces aparecen las sgundas oportunidades pero hay que tomar la perspectiva adecuada para descubrirlas y tener la confianza necesaria para esperarlas. Recuerda que, si estás vivo, tu eres la posibilidad y el ahora, tu oportunidad.

3.- Date permiso para soñar:
Permitirte soñar es ayudar al niño que hay en ti a descubrir un nuevo horizonte. Su entusiasmo te dará la energía necesaria para alcanzar, juntos, el soñado confín. Interésate también por los sueños de quienes te rodean. Los logros de cada persona encienden una luz de esperanza para todo el género humano. Apoya a ese niño que todos somos y que aún sueña como si quisiera colaborar e la esperanzadora tarea de dar forma a todos los sueños. Pero no confundas la esperanza con el apego a determinadas expectativas. Te sientes libre cuando ves que puedes ser feliz de muchas maneras sin necesitar ninguna de ellas para ser feliz. Tener esperanza te convoca a desplegar tu potencial mientras avanzas, disfrutando de cada paso, hacia tu horizonte soñado. Las expectativas de futuro son saludables si te ayudan a vivir mejor el presente. En esta línea, la siguiente visualización titulada “Abrazando a tu niño interior” también puede ayudarte a mantener un ánimo esperanzado:



4.- Establece metas alcanzables y cuenta con opciones alternativas:
Comprométete con dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. La experiencia de conseguir logros y comprobar que, en medio de la adversidad, algo está bajo tu control, disminuye la sensación de impotencia y aumenta la esperanza. Además recuerda que hay muchos caminos para alcanzar una misma meta. Hazte preguntas que nunca te has hecho para divisar diferentes perspectivas y descubrir posibles rutas alternativas.

5.- Cultiva un autodiálogo alentador:
Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje, que cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender  y que desafiándote a superarte puedes encontrarte con nuevos talentos y desarrollar más recursos personales. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Quien solo ve las nubes es como quien solo ve los problemas. Uno se olvida del sol por encima de ellas y el otro de su capacidad de superación. Atiende el dolor, la pérdida y la frustración pero escucha también tus deseos de amar, disfrutar y aprender. Ante los retos más desafiantes y los más grandes obstáculos eleva tu ánimo recordando tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar. Mantentet fiel a su visión y a la esperanza en tu corazón.

6.- Cultiva la humildad y la paciencia:
Cuando contemples el polvo bailando en un rayo de luz recuerda que la vida es mucho más de lo que a veces percibes.  Con humildad puedes aceptar que no ves toda la trama de la vida pues desde tu individualidad tienes una visión parcial. Con paciencia puedes reconocer que quizás aún no puedes ver lo que está creciendo, como sucede con las preciosas flores que brotan tras los deshielos. “Más allá de lo que somos capaces de entender es posible intuir una belleza, una armonía y unos órdenes del amor que hablan de plenitud, paz y alegría. Cuando te desorientes busca esos vislumbres. Confía en que los encontrarás. Te voy a contar algunos que a mí me han maravillado y rescatado siempre: Escucha cantar a un coro; date cuenta de cómo son capaces de hacerse uno con sus voces. Abraza a otro ser humano, si puede ser a un niño; observa cómo eres capaz de entenderle aunque su idioma y su cultura te sean extraños. Párate en un verso; el baile de sus palabras te trasportará a una comprensión más allá de los signos. Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

7.- Rodéate de gente esperanzada:
Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener un positivo enfoque y una esperanzada perspectiva. Interésate por las historias de superación de otras gentes. Estas historias alimentarán tu esperanza en la fortaleza del espíritu humano. “Quisiera, además, que siempre recordases que por pertenecer a la vida podrás contar, en todo momento, con la fuerza de tu espíritu. Es una cualidad que si confiamos en ella todos podemos manifestar. Y consiste en saber encontrar algo que dar cuando parece que ya nada nos queda; y, dándolo, encontrar una puerta de salida al drama y a la adversidad. Suele ser hermosa la manera en que toma forma y presencia este poder, pues todo empieza con una pequeña decisión, un primer paso, algo sencillo pero que finalmente resulta ser la entrada a la alegría de vivir, porque la propia vida ha encontrado su rumbo verdadero. En esos momentos también podemos aprender que, para comprender la vida, primero hay que amarla. Y que hay que creer para ver, pues con fe los ojos nos mostrarán lo que nuestro corazón quiere contemplar.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

8.- Observa la estela de tu movimiento vital:
¿Cómo se ha ido tejiendo la trama de tu vida? ¿Qué sentido ha ido adquiriendo tu trayectoria al contemplar unidos, en una mirada retrospectiva, los significativos giros de tu recorrido personal? “Parte de una mirada compasiva capaz de encontrar a cada situación su sitio, su valor y su función en el camino de tu evolución. A continuación te propongo algunas preguntas cuyas respuestas te ayudarán a visualizar el sentido del camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima: ¿Qué has aprendido? ¿En qué aspectos te has expandido? ¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución? ¿Te has reconciliado con algun capítulo antes rechazado de tu vida? ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos? ¿Qué retos has afrontado? ¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños? ¿Han surgido nuevos deseos? ¿Qué maravillas has presenciado? ¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho? ¿Qué ha quedado liberado? ¿En qué has colaborado? ¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?” (“Lo que el corazón quiere contemplar”) Aunque ahora estés viviendo situaciones que te parecen carentes de sentido, tras hacer este ejercicio crecerá la esperanza de que quizás desde otra perspectiva futura podrás contemplarlo positivamente comprobando los aprendizajes y la evolución alcanzada.

“En el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por  nacer además de todo el amor que aún no ha podido ser” escribí en “Lo que el corazón quiere contemplar”. Y ese sigue siendoel pensamiento que, cada mañana, convoca a mi más motivadora esperanza. Cuando ya la tengo de la mano, para animarle a quedarse conmigo, le guiño el ojo y con mi mejor sonrisa, echo mano de Machado susurrándole: “Hoy es siempre todavía”. Y si el día amenaza con grandes nubarrones de impotencia me aferro al poema "Confianza" de Pedro Salinas que aquí comparto contigo. Así mantengo viva la esperanza y la esperanza mantiene viva, aquí y ahora, a cada paso,  mi alegría de vivir.

“Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.

Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.

Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.

Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.

Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.

Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.

Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.

Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.”


Gracias por tu atención. Me alegrará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
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lunes, 19 de enero de 2015

Sugerencias para fluir sin resistencias en la espiral del cambio

Decía William Shakespeare: “Sabemos lo que somos pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.” Apoyándome en esta idea, percibo la vida como una experiencia de ampliación de consciencia, que discurre desde lo conocido hasta lo desconocido.  Pienso que todo está en camino jugando a manifestar su máximo potencial en una espiral que empieza en una zona de comodidad, pasa a otra de riesgo, toca el suelo del error y sube por la cuesta del aprendizaje hasta llegar a los parajes de la satisfacción para volver a empezar en un nuevo tramo del bucle.

Nada como observar a un niño queriendo escalar los barrotes de su cuna para reconocer la motivación que suscita el reto de ir más allá de los márgenes establecidos. Desde que naciste has afrontado y superado desafíos, sacando de ti, fuerza, sabiduría y talentos desconocidos. Descubrir, sorprenderte, experimentar y aprender, es decir, cambiar y transformarte forma parte de la apasionante aventura de vivir. Y, aunque quieras pararte al resguardo de tu zona de comodidad la vida vendrá a buscarte con un nuevo reto para recordarte que estás vivo y puedes seguir creciendo.

Me gusta cómo queda expresada esta idea en un antiguo relato oriental en el que se cuenta que “un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, una de las aves volaba perfectamente pero la otra no se había movido de la rama donde la dejaron el día de su llegada. Entonces el rey decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que la hiciera volar. Para su sorpresa a la mañana siguiente, vio al halcón planeando ágilmente sobre los jardines y pidió que llevaran a su presencia al autor del milagro que resultó ser un anciano campesino. Cuando el monarca le preguntó que magia había utilizado para hacer volar a su halcón, el aldeano, algo intimidado, le explicó que simplemente le había cortado la rama sobre la que estaba apoyado.”

Sí, a veces la vida te empuja a un precicpio y tienes que aprender a planear en la caída. Ese frío vértigo te ayuda a descubrir que puedes volar. Pero también puedes aceptar de antemano que la vida es continua mudanza y transformación y prepararte para fluir sin resistencia en ese movimiento. Admiro el elegante desapego de las hojas en otoño. Regalan al paisaje sus más bellos tonos mientras se preparan para soltar sus ramas y dejarse llevar por el viento.

Por si te puede ser útil, hoy quiero compartir contigo algunas sugerencias para disfrutar más y aprovechar mejor las posibilidades que te ofrece cada zona de la espiral del cambio:

Zona de comodidad: Espacio en el que te encuentras seguro y protegido. Aquí habitan las rutinas, las costumbres, los hábitos, las certezas, lo que sabes, lo que haces bien y las aptitudes conocidas.
Sugerencias:
Confía en lo que puedes llegar a ser pero primero aprecia y acepta lo que ya estás siendo.
Reconoce tus recursos, pon en juego tus habilidades y disfruta compartiendo. 
Revisa tus rutinas para descubrir cuales te apoyan y cuales te frenan.
Date permiso para avanzar de la mano de la intuición.
Encuentra tiempo para escucharte, descubre los sueños que te llaman desde tu corazón y prepárate para responder a esa llamada.
Mantén viva tu curiosidad. Si te estancas en un continuo “ya sé” anestesias esa curiosidad.  La posibilidad de aprender se inicia con la expresión “no sé”. Surgen más ganas de vivir cuando quedan muchas preguntas por responder que cuando crees tener todas las respuestas.
Cultiva tu capacidad de asombro. Aunque todo parezca igual, a cada instante todo es diferente y, así visto, el presente resulta apasionante.
Si quieres estar realmente preparado, planifica lo necesario  y además, dispón tu ánimo para improvisar. (Más información útil para esta fase: “Cambiar el paso a la rutina” y ¿Tienes claro tu objetivo?”)
         
En un momento u otro, llevado por la curiosidad, por tus sueños, por la insatisfacción o por la necesidad traspasarás los límites de lo conocido comprendiendo que tu franja de confort no es todo el universo y que más allá de esa zona de comodidad están tus oportunidades para crecer. Estarás a punto de entrar en zona de riesgo.

Zona de riesgo: Es un espacio en el que te pones en guardia, se agudiza tu atención y se alertan todos tus sentidos. Aparece la incertidumbre, la inseguridad y las cautelas o resistencias pues sabes que estás en un territorio desconocido y puedes tropezar.
Sugerencias:
Mántén un enfoque y un diálogo interior positivo y opta por percibir retos en vez de problemas.
Ten presentes tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar.
Recuerda otros momentos de tu vida en los que te atreviste a ir más allá de tus posibilidades y creciste con la experiencia.
Toma consciencia de tu contexto de apoyo.

Acepta la incertidumbre y dedica tiempo a aprender a gestionarla. Al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Solo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar, es necesario integrar momentos de inestabilidad. No hay camino que te lleve al control total pero si te atreves a recorrer el sendero de la incertidumbre descubrirás nuevas oportunidades.
No asocies riesgo únicamente con miedo sino también con valor para afrontar los desafíos. Analiza bien los posibles peligros pero procura pasar pronto de la preocupación a la ocupación.
Aférrate con disciplina a un buen plan de acción. No basta con creer que hay una salida y tampoco es suficiente verla. Lo importante es dar los pasos que te lleven hasta ella.
Más allá de tu apariencia y logros actuales confía en que en tu naturaleza están los recursos necesarios para desarrollar todo tu potencial. (Más información útil para esta fase: “Cinco pasos para una buena gestión emocional” y “Cómo hacer de tu autodiálogo,tu aliado”)

Pero por más que realices bien tu labor en algún momento tropezarás con la piedra de alguna ignorancia y caerás de bruces en la zona de error, antesala de la zona de aprendizaje.

Zona de error y aprendizaje: La zona de error es un espacio que se extiende en relación a tu capacidad de aprender de él. Es decir que empieza siendo el territorio del error hasta convertirse en el territorio del aprendizaje. En esta zona aparecen el cansancio y la frustración pero también la paciencia y la perseverancia.
Sugerencias:
Date tiempo, intentarlo muchas veces y de varias maneras forma parte del camino al éxito. Todos cometemos errores, pero solo algunos son capaces de hacer lo que hacíamos de niños: caer, levantarnos, ponernos en pie y vuelta a probar.
Ten en cuenta que el fracaso es una oportunidad para volver a empezar pero aprendiendo qué es lo que hay que hacer diferente para no volver a tropezar.
Ten paciencia. Quizás aun no puedes ver lo que está creciendo.  Recuerda las preciosas flores que brotan tras los deshielos.
No llames error a encontrarte con que las cosas no han salido como esperabas. Analiza las ventajas de la nueva situación y no te dejes aprisionar por los puntos de vista rígidos.
En el desierto de la adversidad, tal como harías con un ser querido, háblate con cariño, recordando que, más allá de logros o decepciones, eres digno de amor.
(Más información útil para esta fase: “Cómo afrontar con éxito los llamados fracasos” y “Cómo afrontar lascríticas serenamente”)

Recuerda que tú no eres un éxito o un fracaso sino una persona que crece imaginando, experimentando y aprendiendo. Tras encontrar un escollo en tu camino, una vez estudiada la experiencia y aprendida la lección, puedes mirar con más fuerza hacia adelante. Ahora estás más preparado. Y entras en la zona de satisfacción.

Zona de satisfacción: Cuando has superado el muro de un nuevo reto, entras en este espacio. Aquí aparecen el sano orgullo y las fuerzas renovadas, la confianza, la motivación y también la adormecedora autocomplacencia. Al llegar a la zona de satisfacción comprendes que estás otra vez en la zona de comodidad pero ahora más ampliada, al haber ensanchado los límites de tu consciencia de ser.
Sugerencias:
Reconocer los logros genera energía para afrontar nuevos retos. Date esa merecida palmada en la espalda. Con mimo y sentimiento.
Agradece todos los apoyos que has recibido por el camino.
Cada vez que logres realizar un logro positivo en tu vida, celébralo. Cada reto superado aumenta tu voluntad y fortaleza interior. Regístralo en tu memoria para poder recordarlo cuando estés desanimado.
Comparte los nuevos conocimientos colaborando en la realización de los sueños de los demás.
Persevera poniendo en práctica, hasta convertirlo en nuevos hábitos, todo lo que has aprendido.
Aprovechando este aumento de tu confianza manten tu mente abierta a nuevos puntos de vista. Cultiva la empatía para descubrir otras formas de sentir y entrena tu creatividad.
En la zona de comodidad inspiramos seguridad, en la zona de riesgo buscamos el progreso, en la zona de error generamos aprendizaje y en la zona de satisfacción obtenemos la recompensa necesaria para motivarnos y seguir avanzando en la espiral del cambio.
(Más información útil para esta fase: “¿Qué es lo que vas a celebrar hoy?” y “Entrelazados en la trama de lavida”)

Nunca acabas de aprender si lo que quieres es aprender a vivir.  Haz como hace la vida, sea lo que sea que suceda, sigue adelante. Al encuentro de los cauces que te permitan seguir siendo. Agradeciendo el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Y recordando siempre que para apreciar la belleza de la vida hay que vivir instantes de todos los colores. Vivir es un movimiento creativo. Con su punto de misterio, de cambio, de soñados horizontes y de límites a transcender. ¡Emocionante aventura! Me gusta como lo expresa Hermann Hesse en su poema "Escalores":

"Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...

¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás curado!"

Grcias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

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Estaré encantada de atenderte.



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