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domingo, 11 de diciembre de 2016

Luces parpadeantes para el árbol de tu vida

A estas alturas de Diciembre, en muchos hogares tiene lugar un ritual que, a niños y mayores, encandila. Y digo encandilar porque se encienden sonrisas, aumenta el brillo en los ojos y aunque no sea nada nuevo lo que se contempla, los corazones laten un poco más aprisa, cómo esperando que saltan chispas de sorpresa.

De algún rincón de la casa se recupera una caja que en su interior guarda figuras, bolas, lazos y estrellas de todos los colores, guirnaldas de materiales brillantes, largas sartas de pequeñas bombillas y las esperanzas invisibles de buenos sentimientos, obsequios y los mejores deseos compartidos. Un invierno más se van a adornar árboles con lo más hermoso guardado en esas cajas y con todo lo nuevo que se elabore o encuentre en los mercadillos navideños.

Hoy, ese ritual, me ha parecido que hablaba de la vida del ser humano en su afán de mantener viva la esperanza. Cada invierno revisando lo acontecido a lo largo del año, tratando de rescatan lo más preciado y añadiendo lo descubierto y aprendido para lograr que siga brillando nuestra existencia.

 Y es que creo que más allá de las diferencias, todos tenemos una preciosa caja en la que vamos guardando aquello que más nos humaniza y, en algunas noches del alma, desplegamos su contenido para recordar lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Cada cual tiene sus tácticas para encender su existencia y me resulta inspirador ver las infinitas formas de hacer brillar el árbol de la vida.

Hoy, quiero mostrarte el contenido de mi propia caja. Frases que representan todo aquello que me ayuda a seguir creciendo y a disfrutar en el intento.  Percepciones que que mantienen mi ánimo sereno, mi esperanza intacta y,  aunque sea parpadeante, por aquello de que no hay día sin noche, mi alegría de ser, encendida.

Cuando adorno el árbol navideño suelo hacerlo por partes, intentando que brille de forma armoniosa y esté bien equilibrada la distribución de adornos y colores. De la misma manera, estas guirnaldas de ideas y sugerencias también están ordenadas en referencia a las diez relaciones que configuran mi forma de afrontar el mistrio de existir:

1.- Relación con la vida:
Para comprender la vida primero hay que amarla. Creo que nadie lo sabe todo de ella. Por eso, en ese misterio, puede encontrar acomodola más brillante esperanza. En el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por nacer.A veces, más allá de lo que somos capaces de entender, es posible intuir una belleza  una armonía y unos órdenes del amor que hablan de plenitud, paz y alegría. Puede parecer que tu vida se rompe cuando solo es que la vida está haciendo una ventana en el muro levantado por tus miedos. Para quien mantiene viva su curiosidad, la vida es una contínua aventura de descubrimiento. Ante la incertidumbre sobre lo que la vida te traerá mañana, céntrate en la certeza de lo que tú vas a entregar hoy a la vida. Por muy escarpada que sea la costa de tu vida si no pierdes de vista el faro del amor, llegarás a buen puerto.

 2. Relación con uno mismo:
Quererte bien supone encontrar un buen equilibrio entre aceptarte y superarte. No abandones tu creatividad. La música de la vida quiere sonar a tu través. ¡Dejate oír! La oportunidad siempre está donde estás tú porque eres tú quien puede hacer de todo una oportunidad. Potencia lo que de ti te enorgullezca pero sobre todo comprende lo que te avergüenza. Y sea como sea tu ventana a la vida ¡asómate a ella! Si quieres conocerte prepárate para sorprenderte. Si quieres comprenderte empieza por amarte.

3.- Relación con los propios valores:
¿Qué es lo que más te importa en la vida? Ese es tu nortepersonal. Asegúrate de estar poniendo ahí tu mejor esfuerzo. Es inquietante pensar que la vida no tiene sentido pero es tranquilizador comprobar que que la vida tiene el sentido que cada uno quiera darle. Para hacer tu camino necesitas tener buenas razones y no que todo el mundo te de la razón. Si no le encuentras sentido a tu vida pon amor a todo lo que haces le darás sentido a cada instante.

4.- Relación con tus emociones:
Aquello que temes es algo que todavía no has aprendido a amar. La vida, buena maestra, quiere enseñarte. Lo que te enfada de ti mismo también está en la ira que proyectas hacia los otros. La sanadora reconciliación ha de abarcar ambas emociones. Reír a carcajadas es un acto liberador sobre todo cuando te estás riendo de ti mismo. Todas las emociones guardan información útil. Hay que sentirlas para entenderlas y después, dejarlas fluir y encauzar su energía.

 5.- Relación con tus pensamientos:
No te creas todo lo que te dicen. Cultiva tu propio criterio. No te creas todo lo que te dices. Cuestiona tus pensamientos. Cuando un “por qué” no te ayude a aprender cambialo por un “para qué”  Las excusas se volverán oportunidades y las trustraciones, resultados. No etiquetes como necesario lo que solo es preferible o sentirás una innecesaria angustia cuanto te falte lo que no es imprescindible. Si piensas desde el amor enfocas tu mente en la dirección adecuada para encontrar más amor.

 6.- Relación con tus sueños:
Permitirte soñar es ayudar al niño que hay en ti a descubrir un nuevo horizonte. Su entusiasmo te dará la energía necesaria para llegar juntos a ese soñado confín. Sea cual sea tu sueño para verlo cumplido tienes que pisar firme en el terreno de tu realidad. Prepárate calzando tu paso con  disciplina, entusiasmo, amor y plena atención. Si tu mente tiene claro el objetivo, a tu corazón le apasiona y aplicas tu mejor voluntas, activarás tu poder creador. ¿Te gusta la persona en la que te estás convirtiendo al intentar alcanzar  tus metas? Eso importa más que las propias metas. ¡No te peirdas por el camino!

7.- Relación con tus actitudes:
La mejor perspectiva para descubrir maravillas la consigues asomándote a la ventana de la gratitud. Siempre hay razones para la gratitud. Sea por lo que recibes o por lo que puedes entregar. Todo viene, florece y se va. Tú además puedes tomar consciencia de esa experiencia. Honra esa capacidad. Te sientes libre cuando ves que puedes ser feliz de muchas maneras sin necesitar ninguna de ellas para ser feliz. Si buscas motivos para admirar, agradecer y compartir, verás crecer tu alegría de vivir. Veas el vaso medio vacío o medio lleno lo importante es que vayas buscando una fuente.

8.- Relación con tus acciones:
Ama lo que haces y mantén abierta la ventana de la esperanza a todo aquello que confías llegar a hacer. Por poco que sepas, si lo aplicas,avanzas. Por mucho que sepas, te estancas si no lo aplicas. Tarde o temprano encontrarás piedras en el camino. Lo que importa es lo que decidas hacer con ellas. Todo te ayuda a alcanzar la cima. También el camino empinado que ahora subes aunque parezca frenarte. Que lo que no puedes hacer no te distraiga de loque sí está en tu mano lograr.. Si no tienes tiempo para todo procura que todo lo que consideres importante tenga su tiempo.

9.- Relación con los demás:
Para ir de corazón a corazón sigue el camino de la empatía. Los prejuicios son malos atajos. Para desarrollar empatía primero hay que dejar de criticar. Ponerte en el lugar del otro para comprender sin juzgar. Lo que recibes de los demás depende de ellos. Pero solo tú decides lo que les ofreces. Esa es tu libertad y tu responsabilidad. Atrévete a contemplar todo lo que sientes y atrévete también a poner límites a lo que consientes. Por miedos y prejucios cerramos la puerta del corazón  No dejamos entrar y nos impedimos salir. ¡Hay tanto amor que aún no ha podido ser!

10.- Relación con el pasado, presente y futuro:
No importa que todo pase cuando sabes que un momento también te puede saber a eternidad. Necesitas pausa y silencio para aprender del pasado, contemplar con grtitud el presente y soñar un mejor futuro. Regálate momentos de sosiego. No puedes cambiar lo que hiciste en el pasado pero puedes cambiar tú, ahora, para que el futuro sea diferente. Qué valorar lo que fue no te impida abrazar el presente para disfrutar de lo que es.

No hay dos árboles de Navidad iguales, como no hay dos vidas idénticas. Pasear por la ciudad en estas fechas y observar los abetos iluminados en las plazas, los escaparates o tras las ventanas es como observar los variopintos intentos humanos de encender la vida aún en medio de la oscuridad de guerras, odios, miserias y desesperos. Hay algo, en esta perseverante inocencia que me conmueve.  Me encanta como expresó Mario Benedetti este sentimiento en su poema “¿Por qué cantamos?”:

“Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos

si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por que cantamos

cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.”


Gracias por tu atención. Te deseo lo mejor ahora y siempre y te invito a escribir tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal

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Esa gente tan necesaria...: Que nos recuerda que todo tiene un sitio, un valor y una función.


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Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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jueves, 24 de marzo de 2016

Quince pausas para la autoayuda

Cuando era niña muchos de mis juguetes funcionaban dándoles cuerda. No era un asunto fácil para mis manos infantiles pero ahora recuerdo esos momentos como si estuvieran envueltos en un halo de magia. Te dabas cuenta que el juguete se había parado, lo cogías en tus manos, hacías la presión adecuada en la llave, la girabas no más de las vueltas necesarias para no forzar el tope y al volver a poner el juguete en el suelo volvía a moverse con renovada energía. Paradójicamente eran paradas necesarias para poder continuar.

Si repasas las pequeñas acciones del día quizás observes que haces paréntesis para peinarte, para lavarte las manos, para beber agua, para estirar las piernas o para muchas otras rutinas encaminadas a tu bienestar. Si practicas alguna fe religiosa probablemente haces pausas para la oración. Si mantienes una relación sentimental es fácil que te tomes unos minutos para enviar mensajes cariñosos. Y si eres aficionado al baloncesto estarás familiarizado con los tiempos que piden los entrenadores para hacer cambios o reorganizarse en una nueva estrategia de juego. En todos los casos se trata de abrir un espacio para poner atención en aquello que es importante y cuidarlo como se merece. Cómo decía Benedetti en su poema Tiempo sin tiempo: “preciso tiempo para darme cuenta y para darme cuerda”.

Siguiendo esta metáfora y basándome en lo que en mi libro (“Lo que elcorazón quiere contemplar”) denomino “el plan multicolor”, hoy comparto contigo quince sugerencias  que pueden serte útiles para darte ánimo, apoyo, reconocimiento, promover tu entusiasmo, centrarte y algunas otros asuntos que dejo integrados en el concepto “pausas para la autoayuda”. Momentos que promoverán en tu ánimo, equilibrio, motivación, paz y alegría de vivir. Mi propuesta es que comiences eligiendo las que más te gusten y las pongas en práctica para comprobar su resultado.  En algunas de estas pausas te recomiendo usar frases concretas pero considera que, manteniendo la misma intención,  puedes poner las palabras que vayan más acorde con tu forma de expresarte y el ejercicio será igual o aún más efectivo:

1.- Pausa para el reconocimiento:
Al comenzar el día y cada vez que te mires en un espero, contempla el brillo de tus ojos y, mientras lo haces, repite en silencio, con respetuoso reconocimiento, la siguiente declaración: “Honro tu presencia, pues perteneces a la vida y, con tu singular aportación, colaboras en su infinita expansión.”

2.- Pausa para confiar:
Cuando observes que estás sintiendo alguna dificultad para fluir con alegría de ser y determinación, ponte la mano en el pecho y posa tu atención en la zona del corazón. Siente el interior de esa área de tu cuerpo mientras realizas unas cuantas respiraciones profundas y tranquilas. ¿Qué sensaciones tienes? ¿Qué color, forma, sabor, tienen los sentimientos que experimentas? ¿Sientes esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios. Puedes acabar el ejercicio recitando la siguiente afirmación: “Confío en la inteligencia de mi corazón donde encuentro conocimiento y efectiva disposición para, aquí y ahora, vibrar en sintonía con todo lo que es y encontrar creativos cauces de acción desde la paz y la libertad de ser.”  

3.- Pausa para agradecer: 
Busca un rato cada día para tomar nota de, al menos, media docena de recursos, personas, situaciones, cualidades o aspectos de tu experiencia que en alguna forma te ayudan a avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Agradece cada uno de esos elementos y hónralos, en tu corazón, con un sentimiento de apreciación.

4.- Pausa para abrazar el presente:
Procúrate una pausa para honra tu existencia y apreciar el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Para mejorar necesitas empezar por aceptar lo que es, aquí y ahora. Cierra los ojos e imagina que abrazas a tu niño interior, guardián de todos los sueños que alberga tu corazón. Dile a ese niño que es posible, que sois capaces y que merecéis que vuestros sueños se hagan realidad. Imagínate que lo abrazas confiando en que la vida que sois, os guiará. Y dile también que cuentas con su inocencia y su alegría para disfrutar de cada paso en este viaje.

5.- Pausa para sentir:
De vez en cuando, a lo largo del día, vete a un lugar tranquilo, siéntate, cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración durante un rato. Luego pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo, cómo lo siento, en qué parte del cuerpo noto esta emoción? Observa si notas algún tipo de tensión y lleva allí tu atención mientras respiras pausadamente. Permanece así, aceptando las sensaciones, pensamientos y emociones que se vayan presentando. Acepta sentir sin evaluar, simplemente estando presente en la experiencia. Para finalizar, abre los ojos y, si te es posible, completa la frase: “Siento … cuando …. y me gustaría…”

6.- Pausa para meditar:
En este video se explica con sencillez y claridad, como meditar en un minuto. Los beneficios de esta práctica te durarán mucho más.



7.- Pausa para el humor:
Se trata de quitar hierro a una situación que reconocer no tener importancia pero, sin embargo, la estás viviendo con tensión. En esta pausa, con ternura, vas a reírte de ti mismo por estar haciendo una tragedia, de un pequeño contratiempo.  A veces, tener como “llave maestra”, una palabra dicha en un tono especialmente gracioso o un gesto cómico, puede ser una herramienta estupenda para disolver tensiones y poner flexibilidad ante actitudes rígidas. Quizás te puede servir un “ya te vale” unido a una respiración profunda. Después, haz lo que tengas que hacer, pero empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de celebración y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego, disponte a vivir esa situación con alegría de ser, afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y siéntete en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad.

8.- Pausa para compartir:
Como reconstituyente para el ánimo, cuando te encuentres vacío o creas que ya nada te queda, recuerda preguntarte: ¿qué es lo que yo puedo dar? Y organízate para entregar aquello que aparezca como respuesta. Puedes compartir lo que ya eres, lo que sabes, lo que sientes y lo que tienes. Puedes empezar por sonreir.

9.- Pausa para soñar despierto:
Tómate unos minutos para reafirmar tu apoyo a los sueños del alma latiendo en tu corazón. De tu lista de deseos, proyectos y esperanza, elige uno e imagínatelo felizmente realizado. Cuando tengas bien clara esa visión, afirma con convicción: “Esto es lo que quiere contemplar mi corazón”. Visualízate protagonizando ese sueño mientras cruzas tus manos sobre tu corazón. Haz ese gesto con la profunda intención de anclar en tu conciencia ese sentimiento de realización y repítelo cada vez que quieras promover tal frecuencia de vibración.

10.- Pausa para sentir la abundancia:
A lo largo de la jornada, cada vez que cambies de actividad, cierra los ojos y recita con convicción: “Soy parte de la vida y, aquí y ahora, tomo conciencia de su abundancia y su poder creador.” Luego mira a tu alrededor y toma conciencia de, al menos, un recurso que forme parte de tu vida y haya venido naturalmente y en abundancia. Puedes empezar reconociendo el valor del aire que respiras o del sol que te ilumina.

11.- Pausa para inspirarte:
Un rato para elevar tu ánimo recordando tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar. Igualmente puede ser un buen momento para realizar una frase, un poema, escuchar una canción o contemplar una imagen que alimente tu espíritu. Como ejemplo, el poema de Mario Benedetti que me ha inspirado este post:

“Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.”
12.- Pausa para saludar:
Cierra los ojos y busca en tu memoria una persona querida a la que quieras desearle lo mejor. Imagina que la abrazas mientras que en el silencio de tu corazón, le dices: “¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!”. Luego sonríe confiando en que, compartiendo o no caminos, vuestro afecto os mantendrá unidos.

13.- Pausa para poner más atención.
En cualquier momento, haciéndote consciente de tu respiración, pasea la mirada detenidamente a tu alrededor con el objetivo de descubrir detalles que hasta ahora te habían pasado inadvertidos. Párate en lo que llame más tu atención y observalo con detenimiento. Luego mira a otro zona u otro objeto. Cuando veas que tu atención queda enganchada en tu diálogo interior vuelve a comenzar hasta que vayas descubriendo matices en los que antes nunca te habías fijado.

14.- Pausa para revisar:
Cada anochecer procúrate un tiempo de tranquilidad para repasar las experiencias del día. Disponte a reconocer y apreciar todo lo recibido, y también a valorar honestamente tu contribución. Las siguientes preguntas te pueden resultar útiles en esa recopilación: “¿Qué has aprendido? ¿Qué has compartido? ¿Se han encaminado tus acciones en la dirección de tus sueños? ¿Has apoyado los sueños de los demás? ¿Te has permitido ser con más libertad? ¿Te has sentido útil? ¿Qué aspectos de tu experiencia has honrado hoy? ¿Has expresado agradecimiento? ¿A quien has cuidado? ¿Te has reído? ¿En qué formas has expresado afecto? ¿Has compartido respeto y reconocimiento?

15.- Pausa para soñar dormido:
Procura que, antes de quedarte dormido, tu mente se concentre en alguna visión que te inspire paz y esperanza. Quizás te gusta este pensamiento: “Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transformaban en manantial de amor y más red de luminosa vida crean.” Déjate llevar por el sueño confiando en que, en los matices de tu particular luz, la infinita y creativa inteligencia de la vida que eres está sincronizando todos los acontecimientos que han de suceder en ese proceso, para que tu estrella brille en todo su potencial.

Gracias por tu atención. Estaré encanta de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Además...

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Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

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miércoles, 14 de octubre de 2015

Ocho claves para cultivar un ánimo esperanzado

Según el diccionario, la esperanza es un estado de ánimo en el que ves como posible algo que anhelas. Lo expresa muy bien Diego Torres cuando canta: “Saber que se puede, querer que se pueda …” Quizá “podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza” como afirmaba Martin Luther King, pues un ánimo esperanzado es proclive a la acción. 

Pero también es cierto que la esperanza parece algo escurridiza. A veces aparece y te sientes más vivo, a veces se oculta y cuesta más seguir viviendo. Dicen que forma parte de nuestra naturaleza humana pero cuando arrecian algunas tormentas emocionales su presencia puede resultar incierta.

 Eduardo Galeano ha descrito magistralmente esa sensación: … para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo. Y me digo: “¿Dónde quedó la esperanza?”. Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos. La tengo, la vuelvo a perder. A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.”

Sea cual sea su exacta definición, su materia y sus hechuras, el caso es que nadie quiere perder la esperanza . Quizás es porque suele venir vestida de confianza y perfumada de entusiasmo. O quizá es simplemente porque no siempre te lleva a donde quieres ir pero sin ella no irías a ninguna parte.  En cualquier caso, la buena noticia es que, como sucede con todo estado de ánimo, podemos favorecerlo. Por eso hoy quiero compartir contigo ocho sugerencias que te ayudarán a cultivar y mantener un ánimo esperanzado:

1.- Acepta que la vida es cambio:
Asumirque en la vida todo es temporal implica aceptar que siempre hay algo por descubrir. Alguien cuyo nombre desconozco escribió: “Cuando nada es seguro todo es posible”. De manera que, con flexibilidad, puedes adaptarte a los cambios inevitables sin perder de vista tus valores. Con esperanza. La clave puede consistir en esperar lo mejor, hacer lo necesario para lograrlo y aceptar lo inesperado como compañero de viaje. Para orientarte por esa senda manten un mapa mental que incluya coordenadas de inocencia, curiosidad y asombro.

2.- Mira cada instante como una nueva oportunidad:
La esperanza ganará a la incertidumbre si recuerdas que cada ocasión puedes convertirla en oportunidad. Cuando estés mojado por la lluvia de un fracaso ponte a buscar el arco iris de una oportunidad.  Porque aveces aparecen las sgundas oportunidades pero hay que tomar la perspectiva adecuada para descubrirlas y tener la confianza necesaria para esperarlas. Recuerda que, si estás vivo, tu eres la posibilidad y el ahora, tu oportunidad.

3.- Date permiso para soñar:
Permitirte soñar es ayudar al niño que hay en ti a descubrir un nuevo horizonte. Su entusiasmo te dará la energía necesaria para alcanzar, juntos, el soñado confín. Interésate también por los sueños de quienes te rodean. Los logros de cada persona encienden una luz de esperanza para todo el género humano. Apoya a ese niño que todos somos y que aún sueña como si quisiera colaborar e la esperanzadora tarea de dar forma a todos los sueños. Pero no confundas la esperanza con el apego a determinadas expectativas. Te sientes libre cuando ves que puedes ser feliz de muchas maneras sin necesitar ninguna de ellas para ser feliz. Tener esperanza te convoca a desplegar tu potencial mientras avanzas, disfrutando de cada paso, hacia tu horizonte soñado. Las expectativas de futuro son saludables si te ayudan a vivir mejor el presente. En esta línea, la siguiente visualización titulada “Abrazando a tu niño interior” también puede ayudarte a mantener un ánimo esperanzado:



4.- Establece metas alcanzables y cuenta con opciones alternativas:
Comprométete con dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. La experiencia de conseguir logros y comprobar que, en medio de la adversidad, algo está bajo tu control, disminuye la sensación de impotencia y aumenta la esperanza. Además recuerda que hay muchos caminos para alcanzar una misma meta. Hazte preguntas que nunca te has hecho para divisar diferentes perspectivas y descubrir posibles rutas alternativas.

5.- Cultiva un autodiálogo alentador:
Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje, que cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender  y que desafiándote a superarte puedes encontrarte con nuevos talentos y desarrollar más recursos personales. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Quien solo ve las nubes es como quien solo ve los problemas. Uno se olvida del sol por encima de ellas y el otro de su capacidad de superación. Atiende el dolor, la pérdida y la frustración pero escucha también tus deseos de amar, disfrutar y aprender. Ante los retos más desafiantes y los más grandes obstáculos eleva tu ánimo recordando tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar. Mantentet fiel a su visión y a la esperanza en tu corazón.

6.- Cultiva la humildad y la paciencia:
Cuando contemples el polvo bailando en un rayo de luz recuerda que la vida es mucho más de lo que a veces percibes.  Con humildad puedes aceptar que no ves toda la trama de la vida pues desde tu individualidad tienes una visión parcial. Con paciencia puedes reconocer que quizás aún no puedes ver lo que está creciendo, como sucede con las preciosas flores que brotan tras los deshielos. “Más allá de lo que somos capaces de entender es posible intuir una belleza, una armonía y unos órdenes del amor que hablan de plenitud, paz y alegría. Cuando te desorientes busca esos vislumbres. Confía en que los encontrarás. Te voy a contar algunos que a mí me han maravillado y rescatado siempre: Escucha cantar a un coro; date cuenta de cómo son capaces de hacerse uno con sus voces. Abraza a otro ser humano, si puede ser a un niño; observa cómo eres capaz de entenderle aunque su idioma y su cultura te sean extraños. Párate en un verso; el baile de sus palabras te trasportará a una comprensión más allá de los signos. Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

7.- Rodéate de gente esperanzada:
Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener un positivo enfoque y una esperanzada perspectiva. Interésate por las historias de superación de otras gentes. Estas historias alimentarán tu esperanza en la fortaleza del espíritu humano. “Quisiera, además, que siempre recordases que por pertenecer a la vida podrás contar, en todo momento, con la fuerza de tu espíritu. Es una cualidad que si confiamos en ella todos podemos manifestar. Y consiste en saber encontrar algo que dar cuando parece que ya nada nos queda; y, dándolo, encontrar una puerta de salida al drama y a la adversidad. Suele ser hermosa la manera en que toma forma y presencia este poder, pues todo empieza con una pequeña decisión, un primer paso, algo sencillo pero que finalmente resulta ser la entrada a la alegría de vivir, porque la propia vida ha encontrado su rumbo verdadero. En esos momentos también podemos aprender que, para comprender la vida, primero hay que amarla. Y que hay que creer para ver, pues con fe los ojos nos mostrarán lo que nuestro corazón quiere contemplar.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

8.- Observa la estela de tu movimiento vital:
¿Cómo se ha ido tejiendo la trama de tu vida? ¿Qué sentido ha ido adquiriendo tu trayectoria al contemplar unidos, en una mirada retrospectiva, los significativos giros de tu recorrido personal? “Parte de una mirada compasiva capaz de encontrar a cada situación su sitio, su valor y su función en el camino de tu evolución. A continuación te propongo algunas preguntas cuyas respuestas te ayudarán a visualizar el sentido del camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima: ¿Qué has aprendido? ¿En qué aspectos te has expandido? ¿Has percibido situaciones aparentemente negativas que finalmente han facilitado tu evolución? ¿Te has reconciliado con algun capítulo antes rechazado de tu vida? ¿Qué te ha sorprendido? ¿Qué aspectos imprevistos han sido beneficiosos? ¿Qué retos has afrontado? ¿Se han transformado o desvanecido algunos sueños? ¿Han surgido nuevos deseos? ¿Qué maravillas has presenciado? ¿Quién te ha enseñado y en qué forma lo ha hecho? ¿Qué ha quedado liberado? ¿En qué has colaborado? ¿Qué tipo de huellas has dejado en tu camino?” (“Lo que el corazón quiere contemplar”) Aunque ahora estés viviendo situaciones que te parecen carentes de sentido, tras hacer este ejercicio crecerá la esperanza de que quizás desde otra perspectiva futura podrás contemplarlo positivamente comprobando los aprendizajes y la evolución alcanzada.

“En el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por  nacer además de todo el amor que aún no ha podido ser” escribí en “Lo que el corazón quiere contemplar”. Y ese sigue siendoel pensamiento que, cada mañana, convoca a mi más motivadora esperanza. Cuando ya la tengo de la mano, para animarle a quedarse conmigo, le guiño el ojo y con mi mejor sonrisa, echo mano de Machado susurrándole: “Hoy es siempre todavía”. Y si el día amenaza con grandes nubarrones de impotencia me aferro al poema "Confianza" de Pedro Salinas que aquí comparto contigo. Así mantengo viva la esperanza y la esperanza mantiene viva, aquí y ahora, a cada paso,  mi alegría de vivir.

“Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.

Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.

Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.

Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.

Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.

Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.

Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.

Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.”


Gracias por tu atención. Me alegrará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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