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lunes, 16 de enero de 2017

Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

La motivación es el lazo que logra unir compromiso y esfuerzo manteniendo activa y focalizada la fuerza de voluntad. Cuando motivación y voluntad van de la mano no hay obstáculo que pueda frenar su avance.

Cómo el combustible para un motor, la motivación nos pone en movimiento. Sin motivación para realizar algo la resistencia a hacerlo es máxima. En la medida que logras motivarte esa resistencia va disminuyendo y puedes pasar de querer postergarlo a quererlo hacer por encima de todo.

Contaba Anthony De Mello que “un anciano peregrino llegó a una posada tras realizar un difícil recorrido por las montañas, en lo más crudo del invierno y bajo una lluvia constante. Al verle entrar el posadero le preguntó: ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre? Y el anciano respondió alegremente: Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle."

Desde mi punto de vista, motivarte es como abrir una puerta, cuya llave guarda el corazón, para que lo que buscas y lo que te busca, puedan encontrarse. Al comenzar el año quizá has renovado propósitos y emprendido nuevos recorridos. Todos, a nuestro paso, participamos en la maratón de la vida donde se alcanzan metas y se superan retos a la vez que se enfrentan  miedos, frustraciones y desalientos. En algún tramo puede acompañarnos la pereza o sorprender un tropiezo. Pero si te mantienes motivado podrás sostenerte aún en el cansancio y el desequilibrio.

Por todo esto hoy quiero compartir contigo ocho estrategias que te ayudarán a mantenerte conectado con la fuerza de la motivación en tu corazón y seguir adelante hacia ese horizonte soñado que, al haberlo convocado, también viene a tu encuentro:

1.- Elabora un plan de acción con metas alcanzables y lleva un diario de seguimiento.   

Hay retos que parecen inalcanzables hasta que estableces un plan de acción que, a modo de escalera, te permite ascender, peldaño a peldaño, hasta alcanzarlos. Procura dar lo mejor de ti a cada paso pero empieza poniendo el listón de tu exigencia a una altura que te resulte alcanzable en el momento y las circunstancias que afrontas. Conforme vayas logrando resultados podrás ir subiendo ese listón. Pequeños pasos en asuntos sencillos y que sean de tu agrado pueden ayudarte a entrar en acción y a encontrar la motivación que necesitas para continuar avanzando  

Establece de antemano puntos de control y recompensas a tus logros. Cada mañana repasa los pasos a dar y cada noche comprueba que te hayan acercado a tus metas. Te será útil escribir un diario de seguimiento donde expreses cómo te has sentido, qué dificultades han aparecido, qué es lo que no está funcionando, lo que necesitas mejorar, lo que has aprendido o lo que sea que te parezca importante anotar sobre el tramo recorrido.

2.- Invoca tus valores para conectar con las motivaciones que te aportan sentido: 

Una forma sencilla de lograrlo es preguntarte: ¿Para qué voy a hacer esto? Cuando organices tu agenda o realices una lista de temas pendientes, en lugar de enumerar únicamente las acciones a realizar anota también los resultados que esperas conseguir con ellas y el valor que eso aportará a tu vida. Te sientes diferente al pensar en: “hacer diez llamadas” que al pensar en “aumentar mis ingresos haciendo diez llamadas y traer a mi vida más seguridad económica.”. O “Levantarme dos horas antes” a “colaborar al bien común haciendo mi tarea de voluntariado”. Así consigues considerar las tareas pendientes no como cargas sino como posibilidades de acercarte a tus ideales. Si esa lista la lees en voz alta estarás motivándote al recordar tu escala de valores y comprobar que puedes actuar en coherencia con ella. 

En el siguiente relato puedes ver tres perspectivas desde las que una misma labor encuentra diferentes sentidos: “Se cuenta que tres albañiles estaban trabajando en la construcción de un gran edificio. Cada uno de ellos hacía la misma tarea pero cuando fueron preguntados sobre lo que estaban hacienco sus respuestas fueron diferentes. El primero respondió: Pongo ladrillos. El segundo contestó: Levanto una pared. Soy bueno en esto y me gusta que confíen en mi. Y así fue la respuesta del tercero: Junto con todo el equipo estamos construyendo un gran hospital.

3.- Procura pasarlo bien y disfrutar de la experiencia: 

Si quieres estar motivado, lo que vas a hacer además de tener valor para ti es importante que puedas disfrutarlo. Sea cual sea la tarea procura hacerla de la manera más sencilla, agradable y, en la medida de lo posible, divertida. Sueña con el resultado que deseas pero mientras haces lo necesario para lograrlo, no te centres en ese final sino en encontrar tu mejor forma de hacerlo, valorando por adelantado y por encima de todo, tu actitud y compromiso. Aunque la meta quede lejos si aprendes a disfrutar de cada paso, la serenidad viajará contigo. En este video queda expresada esta idea en una experiencia real que quizá te hará sonreír:



4.- Observa tu diálogo interior y cambia las palabras que te frenan por frases que te impulsan: 

¿Qué te dices frente a la dificultad? Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu memoria que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Recuerda  momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Pensar positivamente no es creer que todo está bien sino encontrar el enfoque  que te permita motivarte y progresar. Elabora un diálogo interior respetuoso en el que no tengan cabida las descalificaciones y te abra posibilidades. Reconoce sin falsas humildades tus dones, talentos y cualidades e irá emergiendo más valor, coraje y osadía.

5.- Visualízate lográndolo: 

Cuando el entusiasmo une disciplina y visión cuentas con pies y alas para alcanzar tus metas.  Párate diariamente a imaginarte protagonizando tu soñada realidad. ¿Qué sucede y qué sientes habiendo alcanzado tus objetivos? ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿Con qué disfrutas? ¿Qué ves, oyes, notas, hueles y saboréas en esas escenas? ¿Con quíen estás y cómo es el lugar en el que te ves habiendo alcanzado tu meta? Añade los máximos detalles posibles a esa visualización.  

¿Qué postura corporal se corresonde con la actitud que quieres desarrollar? Descúbrela, adóptala y estarás más cerca de sentirte así. Cuando salgas a caminar imagina que algunos de tus sueños ya se han cumplido. Visualiza esas felices escenas y permite que surjan formas de moverte coherentes con esas visiones. Toma conciencia de esas posturas y, en adelante, juega a incorporar esos gestos y movimientos para evocar un ánimo similar y motivarte.

6.- Recuérdate que cuentas con tu capacidad de aprendizaje: 

Cuanto más haces y aprendes más puedes hacer y aprender. Ser realista implica ver los problemas sin magnificarlos y reconocer tus capacidades sin idealizarlas. Investiga las posibilidades de formación y de elevar tu nivel de preparación. Observa como han alcanzado otros ese nivel. No obstante, lo que te rodea puede inspirarte pero recordar momentos de tu propia superación convocará aún más tu autoconfianza. Te sentirás más motivado si te sientes capaz. Elabora una lista de ejemplos de aprendizajes de tu propio recorrido. Recuerda que para aprender hay que aceptar primero la ignorancia sobre algo. Ese es el primer peldaño para acceder al conocimiento. Y puedes vivirlo no como una debilidad sino como una posibilidad de crecer y evolucionar. 

7.-  Procúrate inspiración y prepárate especialmente para cuando aparezcan los deseos de abandonar: 

Alimenta tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener tu ánimo en un positivo enfoque y una optimista expectativa.  Y no olvides que al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar es necesario integrar momentos de inestabilidad. Por eso, prepara recursos especiales para los momentos de desaliento. Planéalo de antemano. 

Te propongo cinco sugerencias:

a) Busca fotos, dibujos y palabras que representen tus objetivos. Con este material, realiza un collage que incluya tu foto sonriente y colócalo en un lugar bien visible. Al verlo cada día recordarás el rumbo que marca tu corazón.

b) Recopila ejemplos de resilencia: Historias, biografías, películas o vídeos que hablen de otros seres humanos afrontando situaciones difíciles y saliendo airosos del reto. Selecciona frases que te alienten y ponlas a la vista para que inspiren.

c) Cuenta con personas de confianza con quien puedas compartir tus desafíos y te vayan a brindar apoyo cuando lo necesites.  

d) Elige las frases que más te entusiasmen e invoquen tu mejor actitud y apréndelas de memoria o colócalas en lugares visibles para que puedas acudir a ellas cuando necesites su fuerza.

e) Haz un lista de logros. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista en los momentos de bajón e imagina lo bien que te sentirás, disfrutando de la recompensa del reto logrado y pudiendo anotar una victoria más.

f) Practica este ejercicio meditativo que también puedes escuchar en audio:

“Busca un lugar tranquilo y túmbate boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de olas que vienen y se van. Después de un rato haciéndolo así, imagina que el sonido de esas olas convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía.

No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través.

Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad. Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser.
Hazlo así cada vez que quieras promover más fluidez allí dónde encuentras rigidez, hasta comprobar que te sientes más proclive a la acción, a la colaboración y a la diversión.”




8.- Colabora con tu entusiasmo a sostener la motivación de los de tu alrededor. 

Esa actitud también sostendrá tu propio ánimo. Crea un grupo con el que puedas compartir recursos, ideas, motivación y celebrar juntos las metas alcanzadas así como apoyaros en los tropiezos. Que en tu compañía todos perciban la grandeza de la vida que son. Refuerza tu autoestima y la de los demás,  recordando que todos somos una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto. 

"Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

Como ves, la mayoría de las sugerencias que hoy comparto contigo tienen relación con el respeto, la confianza, la esperanza y la espontánea alegría de vivir. Es decir, asuntos que implican un enfoque afectivo. Por eso como resumen me gusta decirte: Si te flaquea la motivación, respira hondo y ¡ponle corazón!

Gracias por tu atención. Me encantará que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Esa gente tan necesaria

Hay gente famosa cuya labor, valores o actitud admiro. Me alegra ver que, de vez en cuando,  obtienen reconocimiento social y reciben premios por su labor.

Pero, en mi vida, también hay mucha gente admirable que no es famosa ni suele queda incluida en las nominaciones a prestigiosos galardones. Son ellos quienes hoy me inspiran este texto. 

Yo les llamo mi “gente necesaria”. Tal denominación la tomé de este precioso poema de Hamlet Lima Quintana:


“Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente,que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.”

Hay personas en mi mundo que siempre son así. Y de una forma u otra procuro mostrarles mi gratitud para que sepan que les tengo en gran aprecio y son mi inspiración. A veces, cuando la vida parece ponerse difícil, invoco su recuerdo en mi corazón y, aunque sea a trancas y a barrancas, intento seguir su ejemplo, encendiendo alguna ilusión, colocando alguna guirnalda de esperanza o alimentando un sueño del alma. Pero sobre todo trato de poner en práctica algo que una de estas “personas necesarias” , me enseñó y hoy quiero compartir contigo.

“Las personas más necesaria son aquellas capaces de hacer que los demás se sientan necesarios”. Esta es la frase que me dijo ese maestro cuando le mostré mi agradecimiento por su positiva influencia en mi vida. Y, ante mi expresión interrogante, me contó este relato:

 “Dicen que una noche, hubo una curiosa asamblea en una carpintería. Las herramientas se habían reunido para arreglar diferencias que les impedían hacer equipo.
 El martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:
 – No puedes presidir, martillo – le dijo el portavoz de la asamblea – Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.
 El martillo aceptó su culpa pero propuso:
 – Si yo no presido, pido que también sea expulsado el tornillo puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.
 El tornillo dijo que aceptaba su expulsión pero puso una condición:
 – Si yo me voy, expulsad también a la lija puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones con los demás.
 La lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el metro. Afirmó:
 – El ,etro se pasa siempre el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.
 Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar una preciosa mesa. Al finalizarla se fue.
 Cuando la  carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:
 – Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.
 La asamblea valoró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.”

Tras escuchar este cuento entendí que el carpintero era de esas personas que son capaces de hacer que los demás se sientan necesarios.  Y comprendí además que era una habilidad que se podía practicar y desarrollar. Quizás no todos sepamos, como dice el poeta, encender hasta los rosales con una palabra o con solo dar la mano romper soledades. Pero si podemos aprender a poner la atención, no en las carencias y defectos de quienes nos rodean sino en los dones, cualidades, recursos y aspectos más valiosos que cada cual puede aportar.

Y a eso te invito. Es todo un recurso de autoayuda pues al practicarlo, quizá no te hagas famoso pero te sentirás útil  pues estarás colaborando a que, con la aportación de todos, hagamos del mundo una obra hermosa, como la mesa de la carpintería.

Para empezar a practicar te sugiero este ejercicio:

Escribe el nombre de alguien con quien, por circunstancias, estás obligado a relacionarte pero te resulta una incómoda compañía. Detalla todo aquello que te disgusta de esa persona.

Luego escribe sobre sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que crees le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan?

Pregúntate cual es el valor positivo que esa persona quizás está buscando al comportarse de esas maneras que tanto  te disgustan. Piensa que su intención puede ser positiva aunque la conducta elegida sea nociva. Los seres humanos a veces gritamos para captar la atención, mentimos creyendo que así logramos mantener la paz o traicionamos nuestros principios para atender una necesidad de seguridad o reconocimiento, por ejemplo.

A continuación escribe sobre situaciones en las que tú hayas tenido reacciones similares y descubre qué es lo que pretendías actuando así. Recuerda en todo momento que, al hacer este ejercicio, no se trata de juzgar ni tan siquiera de evaluar sino de generar más comprensión.

Después de estas reflexiones, quizá ya con un punto de vista más amplio y compasivo sobre esta persona, trata de buscar algo en su aportación que te parezca positivo. O algo que, dadas sus cualidades podría desempeñar bien. Imagínalo haciendo tareas constructivas para su entorno y trata de visualizar en qué aspectos podríais llegar a colaborar. Anota todo lo que se te ocurra y recuérdalo cada vez que estés en su compañía. Posiblemente te sentirás más cómodo a su lado pues cuando ayudas a otros a descubrir el valor de su colaboración tú también estás haciendo una valiosa aportación

Con esa actitud te habrás situado en el grupo de “la gente más necesaria”. Esa que "procura ofrecer una mirada que se enfoca  en la dignidad humana más allá de las apariencias. Que contempla con consideración lo que a su alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Logrando que en su compañía todos perciban la grandeza de la vida que son: una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Gracias por tu atención. Estaré encantada de que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




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sábado, 30 de abril de 2016

Diez reflexiones y diez prácticas para mejorar tu autoconfianza

En un relato de la tradición hindú se cuenta que hubo una vez “un rey que convocó a los miembros de su corte para comprobar cuál de ellos era digno de ser su consejero. Muchos respondieron a su convocatoria y una vez estuvieron todos reunidos en palacio, el rey les habló así: ‘Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme, en una maceta, la planta que haya crecido. El que consiga los mejores resultados será el que ocupe el cargo’.

Pasado el tiempo establecido para la prueba sólo una tercera parte de los convocados fueron al castillo a mostrar al rey sus logros. Y hubo un joven que aún no habiendo conseguido hacer florecer su semilla, acudió a palacio con su maceta vacía, en medio de las burlas de los demás. Por el camino fue pensando todo lo que había aprendido sobre jardinería en estos seis meses  y también sobre virtudes humanas como la paciencia y la perseverancia. Volvía a palacio porque  quería aprender más de aquellos que hubieran alcanzado el objetivo. Y así se lo explicaría al monarca.

El alboroto se transformó en silencio expectante mientras el rey se paseaba entre los participantes admirando las plantas. Finalizada la inspección hizo llamar al joven de la maceta vacía y le invitó a explicar su experiencia ante la mirada atónita de los demás. Tras escucharle,  el rey informó: ‘Este joven será mi nuevo consejero. A todos se os dio una semilla infértil. Algunos no han vuelto y otros habéis tratado de engañarme presentándome resultados falsos. Este joven ha tenido la valentía de volver y mostrar con franqueza su fracaso en el intento. Pero además, tal como ha explicado,  ha sido capaz de aprender de la experiencia y mantiene la esperanza de poder aprender aún más. Su honestidad y confianza en si mismo me llevan a darle también mi confianza.".

Es muy habitual que al hablar de autoconfianza se mencione a personas que han conseguido grandes objetivos. Y hay razones para hacerlo así pues la confianza es el motor capaz de llevarte aún más lejos de lo que nadie imaginó. Sin embargo he querido comenzar  esta reflexión con un relato, en el que el protagonista, aún habiendo fracasado, se mantiene seguro de si mismo, pues creo que pone de manifiesto las bases sólidas en las que ha de apoyarse la autoconfianza para no confundirse con la soberbia, la inconsciencia o el autoengaño, cimientos de barro que vuelven inconsistente cualquier confiada disposición de ánimo.

Desde este enfoque y teniendo en cuenta que la confianza en uno mismo se puede aprender y desarrollar,  hoy quiero compartir contigo diez reflexiones y diez  prácticas para mejorarla:

1.- Contempla los retos superados:

Reflexión:
Desde que naciste, cada día, has superado retos. Sacando de ti fuerza, sabiduría y talentos desconocidos. Hoy también puedes hacerlo. Si estás vivo aún hay recorrido. Allí donde estés tu eres la posibilidad y el ahora la oportunidad. Confía en tu capacidad para afrontar la realidad, darle sentido y aprender de ella. Si un camino no te lleva hasta donde quieres ir te traerá el aprendizaje que necesitas para evolucionar.

Práctica:
Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. Haz un lista de los momentos de superación más importantes de tu vida. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo en tu vida, reconócelo, celébralo y añádelo también a este registro.  Repasa esta lista cuando quieras reforzar tu confianza.

2.- Eres parte de la vida. Recuerda la fortaleza del espíritu humano.

Reflexion: 
Eres un precioso misterio. No te dejes encasillar por definiciones limitadoras. Tu no eres una éxito o un fracaso sino una persona que crece, imaginando, experimentando y aprendiendo.  Ser ya es mucho. Es colaborar a que la vida vaya siendo. Pero no creas que solo cuentas con los recursos desarrollados hasta ahora.Nadie conoce el límite del potencial humano. ¡Puedes superarte!

Práctica:
Cierra los ojos y comienza enfocando tu atención en tu casa, tu trabajo y tu grupo social. Agradece todo lo que desde el exterior esté suponiendo un apoyo positivo. Luego piensa en tu cuerpo físico, pensamientos, sentimientos, creencias, sistema de valores, o sentido de identidad. Agradece todo la ayuda recibida en estas áreas. Y comprueba como aún cuando, a veces, te hayan podido fallar los amigos, el trabajo, no te has encontrado cómodo en tu hogar, te has sentido enfermo, desanimado, se han quebrado tus creencias o has atravesado etapas de confusión y baja autoestima, has logrado encontrar impulso para continuar.
En esos momentos, aún faltándote los recursos más tangibles, has conectado con la fortaleza interior del espíritu humano, sea como sea que tú la percibas. Fuerza individual integrada en un campo de energía y conciencia colectiva susurrando ¡sigue adelante!.
Toma consciencia de tu respiración y al inspirar imagina que  esa energía universal va llenando todos los niveles de tu ser.  Respira así hasta experimentar una sensación de mayor confianza. Enraízate en ese fondo vital pues ahí es donde siempre encontrarás la sabiduría y los recursos necesarios para desplegar todo tu potencial humano.

3.- Tu autoconfianza queda determinada por los términos con los que te defines.

Reflexión:
¿Qué te cuentas sobre ti mismo? Es saludable reconocer en qué puedes mejorar pero para desarrollar confianza necesitas además reconocer tus fortalezas.  Revisa esas conversaciones porque en ellas puedes generar el impulso extra para avanzar o la justificación para tirar la toalla. Salpica de esperanza esos diálogos pero deja de lado idealizaciones sobre ti mismo que sólo te llevarán a la frustración y la culpa.

Práctica:
Te invito a escuchar el audio titulado “Viendo crecer tu árbol de la autoestima”, en el que te explico una sencilla herramienta que te permitirá tener una imagen de ti mismo, centrada en tus cualidades y logros. Un ejercicio muy útil para mejorar tu autoconfianza:


4.- Los demás pueden decir lo que quieran pero sólo está en tu mano hacer lo que quieres:

Reflexión:
Cuidado con las expectativas que los demás tienen sobre ti y tus capacidades pues pueden mellar tu confianza. Te pueden ser útiles como puntos de vista pero no los confundas con verdades absolutas. Es bonito contar con el aprecio ajeno. El problema comienza al confundir el valor personal con la opinión que los demás tienen de ti. Más allá del éxito obtenido e independientemente de las opiniones ajenas, ¿con qué te sientes pleno y contento? Aléjate de las personas que intentan cortar tus alas y pasa más tiempo con quienes te apoyan e inspiran. Compararte no es saludable pero puedes aprender observando como afrontan la vida las personas que admiras.

Práctica:
Haz una lista de libros y películas que muestren ejemplos de superación personal para encontrar en ellos inspiración siempre que la necesites. Realiza además otra lista de la música que te motiva y las actividades o compañías que te ayudan a conectar con tu mejor versión y procura que estén presentes en tu vida.

5.- No hace falta hacerlo todo a la perfección para realizar una positiva aportación.

Reflexión:
Pregúntate en toda ocasión: ¿qué es lo que puedo ofrecer? Aunque creas que nada tienes siempre puedes dar algo más de ti mismo. Cada día agradece lo que has recibido y felicítate por lo que has aportado. La vida es una trama de colaboración y en ese tejido, cada hebra tiene su valor. Aprende de la rosa que aunque tiene espinas ofrece su perfume. Más allá de las asperezas de tu personalidad puedes compartir el aroma de tu mejor actitud.

Práctica:
Elige una tarea de voluntariado en el área que más te entusiasme o dónde creas que puedes ser más útil. Mientras que ayudas a otros puedes descubrir que eres bueno en tareas en las que no hubieras pensado. Descubres tus dones al compartirlos.

6.- Visualízate en tu mejor versión pero aprende a contemplarte con ternura aún en la peor:

Reflexión:
La imaginación te sirve para ampliar horizontes, la paciencia y el humor para aceptar dónde estás. Confía en lo que puedes llegar a ser pero primero acepta y aprecia lo que ya estás siendo pues son los cimientos sobre los que construyes tu mañana. Empieza como el personaje del relato, siendo honesto para reconocer tus limitaciones a la vez que totalmente confiado en tu capacidad de aprender. La honestidad con uno mismo a veces escuece pero termina siendo liberadora porque abre la puerta al aprendizaje y al cambio. Crecer implica ver tus capacidades para optimizarlas y descubrir tus limitaciones para superarlas. Conocer ambas facetas mantiene tu autoestima en realista equilibrio.  Procúrate la mejor formación en las áreas que te interesen, entrena cuerpo y mente poniendo tu mejor esfuerzo pero síquete dando amor incondicional independientemente de los resultados.

Práctica:
Date permiso para hacer “tonterías”,  arriésgate a hacer el ridículo en cosas sin importancia y que no pase un día sin reírte de ti mismo. Atrévete a contar un chiste o trata de quitar hierro a una situación tensa con una respuesta  graciosa. Haz broma refiriéndote a alguna de tus manías o caricaturiza algo que sea propio de tu forma de ser.

7.- Aprende a convivir con el miedo y la incertidumbre:

Reflexión:
Las personas que confían en sí mismas también sienten miedo ante la incertidumbre y notan inseguridad en momentos de inestabilidad. La diferencias es que aceptan estas emociones como parte de la experiencia de la vida y aprenden a gestionar constructivamente esa energía emocional. Al caminar das un paso en el vacío mientras con el otro te afirmas más. Sólo así puedes avanzar. También en la vida, para evolucionar, es necesario integrar momentos de inestabilidad.

Practica:
Regálate tiempos de autoescucha. Búscate un lugar tranquilo, pon una música suave que te resulte entrañable pero no te distraiga, toma papel y lápiz y ves respondiendo a las preguntas que te indico a continuación. No fuerces las respuestas, deja que vayan apareciendo. Sé paciente contigo mismo, como lo serías con un buen amigo: ¿Qué te está sucediendo? ¿Qué daño o qué pérdida estás sufriendo? ¿Con qué área de tu vida está relacionado? ¿Te asustan algunas circunstancias que tienes que afrontar? ¿Qué te preocupa? ¿Qué significado le das a ese asunto? ¿Qué consecuencias negativas crees que tendrá para ti? ¿Cómo podrías disminuir esos perjuicios? ¿Ves alguna solución? Reconoce lo que no está en tu mano cambiar y responsabilízate de lo que está dentro de tu campo de influencia. ¿Qué quiero que pase? ¿Y qué lograré si obtengo eso? ¿Qué deseo verdaderamente ¿ ¿Qué puedo hacer o pedir para conseguir lo que quiero? ¿Qué necesito hacer para sentirme en paz conmigo mismo, aunque no consiga lo que quiero?

8.- Superando retos descubres tu escondido potencial:

Reflexión:
Cuando eras niño, llevado por la curiosidad, disfrutabas frente a cada desafío y te entusiasmabas aprendiendo. Cuando aún no sabías andar o hablar, no vivías estas circunstancias como un problema sino que te divertías aventurándote más allá de tu zona de comodidad para experimentar en el terreno de lo desconocido. Apuntabas alto, intentando hacer todo aquello que hacían los mayores. Y atravesando emociones, intentándolo una y otra vez, descubrías con alegría que tú también podías sosterte de pie o pronunciar algunas palabras. Convoca al niño que aún hay en ti y haz aquello que crees que no puedes hacer. Con cada experiencia en la que te atrevas a mirar a tus miedos cara a cara y a aceptar que caminen a tu lado sin obstaculizarte el paso, generarás más y más fortaleza, coraje y confianza.

Práctica:
No te dejes arrastrar por las rutinas que nada te aportan. Paséate  fuera de las zonas de confort. “Jugar así implica, por ejemplo, salir a dar un paseo y moverte diferente. Cambiar algún ingrediente al elaborar tu preferido pastel. Poner más atención al tono de la voz en vez de al contenido de una conversación. Sorprenderte haciendo algo al revés o saboreando el vacio que aparece al no hacer algo que estés habituado a hacer. Por un día, imaginar que acabas de nacer. Experimentar con alguna nueva afición. Ponerte en contacto con quien jamás hubieras pensado conversar. Atreverte a darte eso que nunca te das. Probar a expresarte con los gestos y sin hablar. Hablar de tu experiencia imaginando que eres únicamente el dedo gordo de tu pie. Cantar cuando toca comer y retozar cuando esperabas descansar. Cambiar el paso a la rutina y, por el simple deseo de jugar, probar nuevas experiencias más allá de lo habitual.” (“Loque el corazón quiere contemplar”)

9.- ¡Que la fuerza de la perseverancia te acompañe!

Reflexión:
La palabra perseverancia proviene del término latino “perseverantia” que significa constancia, persistencia, firmeza, dedicación o tesón aplicado a actitudes, propósitos u acciones. Una capacidad que se despliega frente a disficultades, frustraciones, cansancios o desanimos. "Mi fuerza se apoya únicamente en mi tenacidad" decía Louis Pasteur.

Práctica:
Haz una lista de los hábitos que te alejan de tus objetivos y descubre cuál es el precio por sostener perseverantemente cada uno de ellos. Luego considera cuanto podrías confiar en ti mismo si esa misma constancia la aplicases a rutinas beneficiosas. Después elige un hábito que te pueda resultar favorable y elabora un plan de acción que incluya un compromiso contigo mismo para lograr incorporarlo a tu vida. Asegúrate que tu plan sea claro y específico, que incluya plazos razonables, fechas de evaluación y formas concretas de premiar tu esfuerzo y resultados.

10.- Cuídate por dentro y por fuera:

Reflexión:
Aprende a hacerte cargo de tu bienestar como forma de autoliderar tu vida. Escuha, respeta y cuida tu cuerpo. Apoya los sueños cantando en tu corazón. Procura que tus valores orienten tus actos buscando la coherencia entre lo que piensas, sientes y haces. Atiende tu apariencia para que tu interior y tu exterior estén en sintonía. Acicálate siempre que puedas con una sonrisa amable que represente el reconocimiento de la preciosa vida que en esencia todos somos.

Práctica:
Escucha y practica esta visualización guiada, titulada “De corazón a corazón” creada para moverte en contextos sociales nuevos con más confianza y establecer vínculos afectivos más armoniosos y satisfactorios:


Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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