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lunes, 12 de septiembre de 2016

Esa gente tan necesaria

Hay gente famosa cuya labor, valores o actitud admiro. Me alegra ver que, de vez en cuando,  obtienen reconocimiento social y reciben premios por su labor.

Pero, en mi vida, también hay mucha gente admirable que no es famosa ni suele queda incluida en las nominaciones a prestigiosos galardones. Son ellos quienes hoy me inspiran este texto. 

Yo les llamo mi “gente necesaria”. Tal denominación la tomé de este precioso poema de Hamlet Lima Quintana:


“Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente,que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.”

Hay personas en mi mundo que siempre son así. Y de una forma u otra procuro mostrarles mi gratitud para que sepan que les tengo en gran aprecio y son mi inspiración. A veces, cuando la vida parece ponerse difícil, invoco su recuerdo en mi corazón y, aunque sea a trancas y a barrancas, intento seguir su ejemplo, encendiendo alguna ilusión, colocando alguna guirnalda de esperanza o alimentando un sueño del alma. Pero sobre todo trato de poner en práctica algo que una de estas “personas necesarias” , me enseñó y hoy quiero compartir contigo.

“Las personas más necesaria son aquellas capaces de hacer que los demás se sientan necesarios”. Esta es la frase que me dijo ese maestro cuando le mostré mi agradecimiento por su positiva influencia en mi vida. Y, ante mi expresión interrogante, me contó este relato:

 “Dicen que una noche, hubo una curiosa asamblea en una carpintería. Las herramientas se habían reunido para arreglar diferencias que les impedían hacer equipo.
 El martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:
 – No puedes presidir, martillo – le dijo el portavoz de la asamblea – Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.
 El martillo aceptó su culpa pero propuso:
 – Si yo no presido, pido que también sea expulsado el tornillo puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.
 El tornillo dijo que aceptaba su expulsión pero puso una condición:
 – Si yo me voy, expulsad también a la lija puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones con los demás.
 La lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el metro. Afirmó:
 – El ,etro se pasa siempre el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.
 Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar una preciosa mesa. Al finalizarla se fue.
 Cuando la  carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:
 – Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.
 La asamblea valoró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.”

Tras escuchar este cuento entendí que el carpintero era de esas personas que son capaces de hacer que los demás se sientan necesarios.  Y comprendí además que era una habilidad que se podía practicar y desarrollar. Quizás no todos sepamos, como dice el poeta, encender hasta los rosales con una palabra o con solo dar la mano romper soledades. Pero si podemos aprender a poner la atención, no en las carencias y defectos de quienes nos rodean sino en los dones, cualidades, recursos y aspectos más valiosos que cada cual puede aportar.

Y a eso te invito. Es todo un recurso de autoayuda pues al practicarlo, quizá no te hagas famoso pero te sentirás útil  pues estarás colaborando a que, con la aportación de todos, hagamos del mundo una obra hermosa, como la mesa de la carpintería.

Para empezar a practicar te sugiero este ejercicio:

Escribe el nombre de alguien con quien, por circunstancias, estás obligado a relacionarte pero te resulta una incómoda compañía. Detalla todo aquello que te disgusta de esa persona.

Luego escribe sobre sus circunstancias, su día a día y las motivaciones que crees le pueden llevar a hacer lo que hace. ¿Cuáles son las dificultades que afronta? ¿Cómo es su entorno? ¿Qué tipo de limitaciones tiene que asumir? ¿Está soportando presiones familiares, problemas económicos o preocupaciones de salud? ¿Qué es lo que más anhela? ¿Qué miedos le frenan?

Pregúntate cual es el valor positivo que esa persona quizás está buscando al comportarse de esas maneras que tanto  te disgustan. Piensa que su intención puede ser positiva aunque la conducta elegida sea nociva. Los seres humanos a veces gritamos para captar la atención, mentimos creyendo que así logramos mantener la paz o traicionamos nuestros principios para atender una necesidad de seguridad o reconocimiento, por ejemplo.

A continuación escribe sobre situaciones en las que tú hayas tenido reacciones similares y descubre qué es lo que pretendías actuando así. Recuerda en todo momento que, al hacer este ejercicio, no se trata de juzgar ni tan siquiera de evaluar sino de generar más comprensión.

Después de estas reflexiones, quizá ya con un punto de vista más amplio y compasivo sobre esta persona, trata de buscar algo en su aportación que te parezca positivo. O algo que, dadas sus cualidades podría desempeñar bien. Imagínalo haciendo tareas constructivas para su entorno y trata de visualizar en qué aspectos podríais llegar a colaborar. Anota todo lo que se te ocurra y recuérdalo cada vez que estés en su compañía. Posiblemente te sentirás más cómodo a su lado pues cuando ayudas a otros a descubrir el valor de su colaboración tú también estás haciendo una valiosa aportación

Con esa actitud te habrás situado en el grupo de “la gente más necesaria”. Esa que "procura ofrecer una mirada que se enfoca  en la dignidad humana más allá de las apariencias. Que contempla con consideración lo que a su alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza. Logrando que en su compañía todos perciban la grandeza de la vida que son: una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Gracias por tu atención. Estaré encantada de que participes con tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal




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martes, 10 de noviembre de 2015

Siete formas de honrar la vida

Aún contando respetuosamente con las personas que, por unas razones u otras, se suicidan, entiendo que una gran mayoría de seres humanos no queremos perder la vida. No obstante, como  dice el estribillo de un precioso tango de Eladia Blázquez: “Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir, honrar la vida”. Y es que, a veces, no basta haber nacido para sentirte vivo, igual que no basta estar con alguien al lado para sentirte acompañado. 

Por si acaso tu existencia está teniendo demasiado de “durar y transcurrir” y quieres intensificar tus ganas de vivir,  hoy te invito a encontrar tus propias respuestas a la pregunta: ¿Cómo puedo honrar la vida? Y añado siete sugerencias que, desde mi punto de vista, ayudan a lograrlo:

1.- Parece obvio que para honrar la vida hay que comenzar por reconocerla. Es decir, darte cuenta de que estás vivo y que por ello formas parte de ese misterio, en continua transformación, llamado vida. Dedicarle atención plena manteniéndote en disposición de experimentar la plenitud que guarda cada instante. A quien contempla la vida con mente curiosa y humilde corazón, la vida le regala infinitos motivos de admiración. Honrar la vida es vivir con la actitud de los viajeros que captan los matices de los fugaces instantes. Abiertos al asombro. Intuyendo lo maravilloso. Observar, escuchas, tocar, oler y saborear como si fuera la primera vez, cada vez. No he encontrado mejor ejemplo de esta actitud que la mostrada por la niña de este vídeo:


2.- Honrar la vida es aceptarla en su diversidad. Te sientes vivo cuando aceptas la vida con todos sus matices. Todo cuenta. Tanto silencio y sombra como canción y luz. Apreciar en las diferencias la riqueza de la vida que somos. Algo que tiene mucho que ver con desarrollar tu capacidad de empatía. La sinfonía de la vida requiere variados instrumentos y compases. Con paciencia, compasión y tolerancia lo comprendes y disfrutas del concierto. “Más allá de los juicios basados en las apariencias, todos tenemos un sitio, un valor y una función; y desde alguna perspectiva, todo puede ser admirado, si a tu mirada le pones inocencia y corazón” (Lo que el corazón quiere contemplar)

3.- Honrar la vida es experimentarla sin resistencia: Puedes aceptar de antemano que la vida es continua mudanza y transformación y prepararte para fluir sin resistencia en esemovimiento de continuo cambio. Aceptar que en la vida todo es temporal es también asumir que siempre hay algo que descubrir y, por eso, vivir, es una aventura. Honrar la vida es aceptarla con sus luces y sus sombras, su vacío y su plenitud. Igual que un pintor logra los tonos más bellos mezclando colores, en la vida surgen nuevos órdenes y armonías del creativo caos. Honrar la vida es, más allá de miedos, obstáculos y dificultades, seguir dándole un sí a la experiencia de vivir, pues cuanto más temes la vida menos vida te quedará para amar. Aceptar las estaciones del año, disfrutar con lo que cada una ofrece y hacer lo mismo con cada una de las etapas de la vida. Has aprendido a vivir si, con la misma serenidad que el atardecer, aceptas envejecer y morir. Honrar la vida es honrar también la muerte como parte de ella y que cuando llegue estemos conscientemente vivos y con la misma curiosidad, ante esa parte del misterio, que al nacer. Tal como queda bellamente expresado en el poema de Jorge Blajot “No os olvidéis la vida”:

“Cuando vengáis, no os olvidéis la vida,
mantenida caliente entre los brazos.
No seáis espectadores. A retazos
no la desparraméis por la avenida.

Traedla tal cual es, vida vivida:
doblegada de viento y de zarpazos
arañada; tiesa también con lazos
de paz, de amor, de júbilo prendida.

Venid sin maquillar. Portad la duda,
el desencanto, el grito de protesta.
Vestíos de todo aquello que hoy se lleva.

Pero llegue vuestra alma bien desnuda,
con hambre de banquete, ansia de fiesta,
de par en par abierta a vida nueva.”


 4.- Honrar la vida es apreciarla. “Estés dónde estés y hagas lo que hagas, durante tu jornada, honra tu existencia y agradece el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña; y juega a transmitir confianza, compromiso y esperanza,” (Lo que el corazónquiere contemplar) Deja que te inspire la belleza a tu alrededor. Solo tienes que buscarla y cultivar tu capacidad de atención para que puedas descubrir no solo lo que puede mejorarse sino lo que ya es una maravilla. No permitas que el muro de la negatividad te lo impida ver. Permítete pausas y silencios para apreciar y agradecer.  Con agradecimiento puedes ver la vida como un regalo a descubrir, desenvolver y disfrutar. “Empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de estimación y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego disponte a vivir esa situación con alegría de ser; afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y quédate en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

5.- Honrar la vida es cuidarla. E intentar mejorarla a nuestro paso. Es tratar con respeto todos los aspectos de la vida incluidos nosotros mismos. La vida es una trama de colaboración donde todo cuenta y con todo hay que contar. Al cuidar nos cuidamos, al ayudar nos ayudamos. Honrar la vida es apoyarnos mutuamente para entre todos, sostenernos y sostenerla. Como queda reflejado metafóricamente en este cuento de la tradición hindú:

“Se cuenta que un rey, quiso poner a prueba la actitud de sus súbditos y tras colocar una inmensa roca en medio de uno de los caminos más transitados de su reino, se escondió a observar las reacciones de quienes pasaban por allí.

El primero en llegar fue un mercader con un carro tirado por caballos y repleto de mercancías.  Al ver el obstáculo se dio media vuelta maldiciendo por el mal estado del camino y pensando en volver al día siguientes cuando posiblemente ya hubieran quitado la roca.

Al poco rato llegaron un concurrido grupo de peregrinos muy silenciosos y concentrados en sus oraciones. Al ver el camino cortado hicieron una hilera y, uno a uno, aún con dificultades por la estrechez del paso, lograron sortear la piedra y siguieron adelante.

El tercero en aparecer por el camino fue un hombre a caballo y pronto se dio cuenta que sería imposible pasar con su montura. Ató una cuerda a la roca e intentó desplazarla tirando de ella con su caballo pero no logró moverla. Entonces llegaron otros dos viajeros en un carromato tirado por dos mulas y tras explicarles lo sucedido decidieron unir sus fuerzas para intentar despejar el camino. Tardaron un buen rato pero finalmente consiguieron mover la roca y lanzarla al mar por el acantilado que bordeaba el sendero.

Felices por su éxito decidieron tapar el agujero que había quedado tras quitar la piedra y al hacerlo vieron que había un cofre y una nota que decía así: Las monedas de oro que contiene este arcón son para quienes hayan sido capaces de sacar la roca del camino. Es un premio por haber sido capaces de colaborar para superar una dificultad y sobre todo por haber logrado, tras su paso, dejar mejor el camino para si mismos y para quienes vengan después.”

 6.- Honrar la vida es expandirla: Todo, incluido tú, está en camino, orientado a manifestar su máximo potencial. Cada cual anda sus pasos y entre todos hacemos avanzar la vida. Honrarla es salir del balcón de la indiferencia y la pasividad y cultivarla en la forma que mejor sepamos para engrandecerla. Cultivar nuestras semillas de plenitud para contribuir con nuestros talentos. Crecer es apoyar el despliegue de la vida que, en ti, quiere expandirse para ser admirada, honrada y celebrada. Haz como hace la vida: sea lo que sea que suceda, sigue adelante. Al encuentro de los caminos que le permiten seguir siendo. Con audacia y creatividad. Honrar la vida también es soñarla en nuevas facetas y con otros horizontes. Y es apoyar esos sueños hasta lograr hacerlos realidad. “Trocitos de sueños lograrán alcanzar su más elevada expresión y en tu conciencia de ser nueva vida podrá ser honrada, admirada y celebrada. La intención de ese movimiento siempre es amor por la vida, amor por su expansión, amor por el proceso de creación, amor por la canción que canta cada corazón y por el canto común, canto en unión, al comprobar que todo puede ser permitiendo y colaborando a que todo lo demás también lo sea.” (Lo que el corazónquiere contemplar) Para potenciar el expansivo poder creador de la vida que eres te sugiero esta meditación titulada “En la Onda Encantada de la Vida”:



7.- Honrar la vida es celebrarla. “Procura mantener encendida una vela de olor en tu hogar, un rato cada día, para recordar que la vida es algo a celebrar. Para ayudarte con esta intención, cada mañana, pregúntate: ¿En el día de hoy qué es lo que voy a hacer motivo de celebración? Elige algo distinto cada vez, entre todo aquello que valores y esté presente en tu experiencia. Y al llegar el anochecer comprueba que has vivido algún momento de admiración, agradecimiento y alegría al encontrarte con aquel aspecto de la vida que has decidido honrar y celebrar.” (Lo que el corazón quiere contemplar). La vida, con sus luces y sus sombras, es motivo de celebración si tienes ojos para admirar, corazón para agradecer y abrazos para compartir.

En el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por nacer. Abraza la vida con aceptación y ámala con osadía, entrega y creatividad. De ese encuentro puede nacer la felicidad.

Gracias por tu atención y también por tu participación si es que decides dejar tus comentarios que serán muy apreciados. Hoy me despido invitándote a escuchar, en la versión de Sandra Mihanovich, la canción de Eladia Blazquez, “Honrar la vida”, en la que me he inspirado para redactar este artículo. Abrazos y hasta pronto.





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lunes, 6 de julio de 2015

A favor de la ternura

A veces, frente a la adversidad, en medio de un infortunio y aún después de ajustarnos la férrea armadura de la indiferencia, sucede que, inesperadamente nos cala la ternura. Suele llegar envuelta en una muestra de afecto. Vestida de mirada, de caricia, de gesto cómplice, de voto de confianza o de mano amiga entre otras muchas apariencias. La ternura, ese rotundo y delicado sentimiento que paradójicamente ablanda y fortalece, nos llega desde afuera y con ella, nos llega quien la expresa.

También puede ocurrir que la ternura se despierte dentro de uno mismo, ofreciéndose como vehículo para transportar dulzuras, cariños y simpatías. Se abre paso aún en medio de desencuentros y diferencias. Con ternura llegamos a los demás y a ese viaje emocional suele apuntarse también la solidaridad, la empatía y la compasión. La ternura se lleva bien con todas las formas de estima. La ternura consigue con todas ellas, una buena rima.

Y además, la ternura, gusta de asomarse entre la hojarasca de la vida, para ser contemplada. En esos casos es fácil verla unida a la inocencia, a la fragilidad o a la pureza. Siempre bella y alegre, esperanzada abanderada de la vida, aún cuando brote en territorios de duelo y despedida.

Como puedes comprobar, estoy a favor de la ternura. Porque creo que consigue una cercanía emocional que enlaza a las personas de una forma entrañable, facilita la comunicación, disuelve la indiferencia y combate la monotonía. La ternura es un vehículo para el afecto y tiene tal magia que es capaz de encerrar en pequeños detalles, toda la grandeza del amor. Por todo esto y porque la ternura, si no se la tiene en cuenta, a vces llega y a veces se retira, hoy quiero proponerte algunas sugerencias para hacerla más presente en tu vida, sea porque la ofrezcas, porque te permitas recibirla o porque, contemplándola, la celebres.

Ternura en el contacto físico:
- Un beso sutil como un acento.
- Un acurrucarse juntos como si se quisiera contemplar la vida desde una misma perspectiva.
- La calidez de un brazo sobre el hombro sea en medio del gozo o del desánimo.
- Un abrazo entregado.
- Un darse la mano en el paseo como forma de encontrar más equilibrio en el apoyo mutuo.
- Esa caricia que despeja el cabello del rostro como si quisiera apartar toda preocupación.
- Un masaje sin otro fin que acariciar.
- Las cosquillas que hacen brotar la risa en niños de todas las edades.
- Una mano en la espalda con vocación de presencia reconfortante.
- El regalo de la respetuosa distancia en el momento de soledad elegida.

Ternura en la comunicación:
- Un silencio paciente que aspira a entender la emoción.
- Una palabra amable para equilibrar respeto y confianza.
- Una pregunta que demuestra interés.
- Una frase de espontánea admiración que apuntala la autoestima.
- Una expresión divertida encaminada hacia la picardía.
- Un sensual suspiro que llama a la cercanía.
- La invitación a recordar momentos de feliz complicidad.
- Frases de reconocimiento que rescatan de la invisibilidad.
- Las muestras de gratitud que acortan distancias.
- Mensajes de apoyo y confianza capaces de motivar.

Ternura en el trato:
- Ese espacio de complice conversación dónde dejamos entrar, con respeto, todo tipo de sentimientos y anhelos.
- El ritual cotidiano que solo dos conocen.
- La visita necesaria para pedir disculpas y limar asperezas.
- El regalo inesperado.
- Una música a tiempo cuyo oculto significado solo dos entiendan.
- Ese buscarse despacito aún sin tener claro lo que se busca.
- El sencillo favor que facilita el día.
- La llamada que, aún desde la lejanía y mediante cualquier tecnología, ampara y abriga.
- Ese detalle, cualquier detalle, hecho con mimo.
- Ese sencillo acompañamiento en las penurias que fortalece las raíces del vínculo.
- El tiempo de espera compasivo hasta que la emoción del otro se calma y se serena.
- Aquello que decides hacer de corazón para facilitar el perdón, el adiós o el reencuentro.
- El tratar con cuidado y el cuidar.
- La sonrisa cordial, nota de alegría en el serio trajín cotidiano.
- Todo lo que pueda hacerle saber a otro que, sencillamente, puede contar contigo.
- La mirada que sostiene cuando estas a punto de desfallecer.
- El guiño cómplice que rompe el hielo de la pura cortesía.
- La bienvenida que hace sentir a otro que su presencia es la mejor compañía.
- El encuentro intencionado con la mirada de quien es tu cómplice en la aventura de la vida.

Contemplando la ternura:
- Una flor brotando en el asfalto.
- Un anciano de paseo, arreglado como si fuera a estrenar la vida y con la mirada confundida como si aún no supiera como afrontar tal osadía.
- Un pájaro rehaciendo, una vez más, el nido que ha destrozado el viento.
- Un niño buscando la mirada materna en el momento de afrontar la arriesgada aventura de deslizarse por el tobogán.
- Un perrito diminuto que corre audaz por el paseo y que, de pronto, mira hacia atrás como cuidando que no se pierda quien lo cuida.
- Dos seres humanos ordenando con esmero sus escasas pertenencias antes de recostarse juntos en el recinto de un cajero automático.
- Lo que se ve en este vídeo y tantas escenas de la vida cotidiana que quizás están viniendo ahora a tu memoria y que te invito a compartir:


Coincido con el poeta y cantautor Jacques Brel, cuando decía que: “Somos como barcos partiendo todos juntos en la pesca de la ternura” Y añado con convicción que no hay por qué esperar a las grandes ocasiones para darle espacio sino contar con ella siempre pues, la ternura, hace grande cualquier ocasión.


Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.


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lunes, 30 de marzo de 2015

Treinta razones para aplaudir

Siempre me ha parecido conmovedor ver a un niño aplaudiéndose y animando a los adultos a hacer lo mismo,  por haber superado algún reto. Sin complejos, sin vergüenzas, simplemente un acto inocente y espontáneo de automotivación Pero dejada atrás la infancia, las oportunidades de recibir aplausos quedan muy restringidas a no ser que te ganes la vida subido a un escenario o formes parte de alguna élite deportiva.

Sin embargo, todos estamos, día a día, participando en la maratón de la vida, esforzándonos, aprendiendo y buscando nuestra mejor versión. Y es cierto que hay tropiezos, caídas, equivocaciones, abandonos, decepciones y desesperos, pero también, cada amanecer vuelven las ganas, las nuevas ideas, los esfuerzos renovados y la esperanza. Seguimos intentándolo. Y sólo por seguir, ya merecemos una felicitación. La vida sigue creciendo con nosotros y eso ya es una victoria.

Estamos en una carrera de fondo. Y reconocer los logros genera energía para afrontar nuevos retos. Por eso, cada día, me gusta proponer un y lo dejo escrito en las redes sociales para que quien se sienta aludido, se de por aplaudido. 

Hoy he recopilado para ti, algunos de eos aplausos por si te hacen falta ideas para ovacionarte. Al menos, cuando estés más cansado, desanimado o necesites un poco de aliento, leelos, busca alguno en el que te sientas identificado y hazlo tuyo. Aplaúdete, siéntete aplaudido por la vida y aplaude tu también a quien suda la camiseta a tu lado. Como cuando, en una maratón, ves pasar por tu calle a los esforzados corredores. Creo que transitaríamos con mejor ánimo el día si nos vitoreásemos más unos a otros. Como hacen los niños. Porque está bien reconocer el esfuerzo. Por celebrarnos.

Un aplauso entusiasmado para quien, …

... aceptando su posible torpeza, decide confíar en su buena intención y actuar con su mejor voluntad.
 ... aún con inseguridades, decide avanzar porque él es la posibilidad y el día de hoy la oportunidad.
 ... se concentre  en lo que quiere de si mismo en vez de enfocarse en lo que espera de los demás.
 ... sin encontrar palabras, confíe en la sabiduría de su corazón y lo deje hablar con gestos de amor.

 ... sabiendo que no es mejor que nadie, decie sonreír,  porque sabe que es mejor que ayer
 ... aún temiendo encontrar alguna basura, decide airear el desván de su memoria y barrer rencores y resentimientos.
 ... aunque el día parezca aburrido, decide buscarle las cosquillas y llenarlo de sonrisas.
 ... aceptando la continua mudanza de la vida, logre planificar con sensatez e improvisar con intuición.
... nada orgulloso de algo de si mismo, decida afrontarlo y con amor, empezar a transformarlo. 
... aún consciente de sus ignorancias, decide compartir lo que sabe y, sonriendo, ofrecer lo que es. 
... para no quedar atrapado en la frustración, suelte a tiempo la queja y busque la solución
... aún a riesgo de ir más lento, decida avanzar manteniendo unidos cabeza, instinto y corazón. 
... aceptando la incertidumbre, decida además de planificar, prepararse para, improvisando, disfrutar.
 ... aún viendo el vaso medio vacío, decida llenarlo de entusiasmo y compartirlo.
... aún sabiéndose del montón, decide marcar la diferencia haciendo su labor con alegría y amor. 
... creyendo que un mundo mejor es posible, decide poner su granito de arena para construirlo
... aún no sabiendo que cosas van a pasar, decide afrontar el día haciendo que las cosas pasen.
... no pudiendo vencer algún obstáculo decide no darse por vencido
... sabiendo que muchas semillas se las llevará el viento, decida seguir sembrando afectos.
... aún a riesgo de hacer algún borrón, decide caligrafiar el día con la tinta del buen humor 

... aún con alguna arruga en el alma y alguna cana en el corazón, intenta seguir disfrutando como niño.
... viendo que tarda en florecer su sueño, decide seguir regándolo con confianza y amor.
... aún a riesgo de no llegar primeros, decide cooperar, para intentar llegar con todos y a tiempo 
... habiendo perdido el tren de alguna oportunidad, sigue adelante por la ruta del "volver a empezar"
... aún sabiendo que es poco lo que puede hacer, hace todo lo que puede y lo hace bien.
... aún tropezando, una vez más, con la misma piedra, decide recogerla y hacer algo constructivo con ella.
... en medio de críticas y palabras desalentadoras, consiga mantener un diálogo interior motivador. 
... esté en el lugar que esté, apueste por lograr, desde su mejor intención, su mejor versión.
... más allá de sus circunstancias, busque las oportunidades mientras crea las posibilidades. 
... peregrino de la vida, disfrute del camino y, con su aportación, logre dejarlo mejor que lo encontró

Y si hoy las fuerzas no dan para correr, camina o párate pero celebra que respiras.

¡Aplausos para quien así lo viva!

Para finalizar te propongo escuchar el poema “Por qué cantamos” recitado por su autor, Mario Benedetti. En estos versos, el poeta nos recuerda algunas importantes razones para seguir dejándonos oír. (“Cantamos porque creemos en la gente … y somos militantes de la vida”). Y de alguna manera, en el aplauso, también cantan emocionadas nuestras manos y en ese palmoteo habla el corazón.



Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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sábado, 17 de mayo de 2014

Valora el presente. Aquí y ahora es lo mejor que tienes

Imagina que llegas a tu casa, es de noche y tienes hambre. Durante la semana no has tenido tiempo de hacer compras y tu despensa está en mínimos. Sin embargo, cuentas con algunos alimentos y condimentos, aunque nunca los has cocinado combinándolos entre sí. Es demasiado tarde para presentarte de invitado en casa de amigos o familiares. Y en este mes tus gastos han sido excesivos así que ni te planteas bajar a la cafetería de la esquina o llamar a la pizzería. Pero tus ganas de comer van en aumento.


Te sientas en el sofá y comienzas a reñirte por no ser más organizado, maldices a tu jefe por no pagarte un sueldo más alto, te recriminas por seguir viviendo sólo, te desprecias por no saber cocinar mejor y lloriqueas por todo lo que debería estar en tu nevera y brilla por su ausencia. Quieres comer pero no haces nada por atender ese deseo pues te has quedado estancado en la queja, observando con frustración aquello que, al menos en ese momento, no puedes cambiar. Sin darte cuenta, al rechazar los aspectos del presente que no te gustan, has perdido de vista todo lo valioso que también está formando parte de tu experiencia.

¿Y si ante la misma situación eliges otra respuesta? Supón que atendiendo tus sensaciones corporales, es decir, tus tripas rugiendo de apetito, determinas tu objetivo prioritario: alimentarte de la mejor forma posible dentro de tus posibilidades. Además, piensas que, dado que vas a tener que cocinar, mejor afrontarlo como una oportunidad de disfrutar siendo creativo. Mientras vas reuniendo los escasos alimentos, sientes agradecimiento hacia ellos, hacia las personas que los cultivaron y los elaboraron y empiezas a sentirte más en paz con la situación. Pones los cinco sentidos en la preparación de tu cena y disfrutas del olor de los ajos, del color de la zanahoria, de la textura de los tomates y hasta te sorprendes vertiendo los fideos al ritmo de la música que está sonando en la radio. Al final, con el estómago lleno, te das cuenta que has pasado un buen rato aunque consideras que estaría bien mejorar tu organización, tu sueldo, tus artes gastronómicas y hasta quizás replantearte lo de vivir en compañía. Te planteas qué es lo que está en tu mano hacer para lograrlo

Ahora te propongo que te traslades en tu imaginación a la cocina de tu vida. Te despiertas una mañana y compruebas que en tu existencia siguen faltando muchas cosas importantes. Tienes poco margen de maniobra y te sientes cansado. Aún así tienes ganas de vivir y algunos sueños latiendo en tu corazón. ¿Qué actitud vas a elegir para afrontar el día?
Puedes quedarte parado en el sofá, rumiando todas tus desgracias, repasando tus carencias, enfadándote contigo mismo y con todo lo que te rodea. Puedes centrarte en todo lo que va mal y olvidar tus objetivos, tus motivaciones y hasta tus ganas de ser feliz. Nada va a mejorar. Y te quedarás demasiado desanimado como para plantearte ningún cambio.

O mejor, puedes reunir todos los ingredientes aprovechables de tu presente, por pocos o insignificantes que sean, y cocinarlos de la forma más creativa que se te ocurra, sin perder de vista tus objetivos y poniéndole mucho amor. Luego, con mejor ánimo,  puedes ir pensando qué hacer para acercarte más al horizonte de tus sueños.

Por supuesto, es necesario tomar consciencia de los puntos de malestar, incomodidad e insatisfacción. Reconocerlos es el primer paso para evolucionar. Pero no es eficaz quedarte estancado en el territorio de la queja sin crear cauces de acción. Sin embargo, si recoges la energía del enfado, lo mezclas con una adecuada valoración de los recursos del presente, le añades entusiasmo y la diriges hacia un objetivo constructivo, se convertirá en coraje. Palabra que viene del latín cor y que en una de sus acepciones significa echar para adelante con corazón.

Y para finalizar mi gastronómica propuesta de hoy, te transcribo una breve y sencilla “receta” incluida en “Loque el corazón quiere contemplar” que te ayudará a centrarte y a sentirte en paz, más allá de las dificultades del momento: “Empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de celebración y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego disponte a vivir esa situación con alegría de ser; afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y siéntete en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad.”

Si estás vivo, como decía Antonio Machado, hoy es siempre todavía. ¡Aprovecha bien esta oportunidad!

Gracias por leerme. Hasta pronto.


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"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos." (“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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