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domingo, 21 de enero de 2018

Cómo despedirte bien de tu pasado y poner paz en tu memoria

El viaje de la vida, puede percibirse como un complejo recorrido hecho de encuentros y despedidas. Tarde o temprano hay que decir adiós a trozos de la existencia y dar la bienvenida a lo nuevo. Todo es pasajero pero a veces cuesta aceptar esta evidencia,

Y sea porque nos perturba su recuerdo o porque añoramos los momentos vividos, a veces el pasado actúa como un imán que atrae nuestra atención y atrapa la energía que queremos dedicar a disfrutar del presente, a desarrollar nuevos proyectos o simplemente a mantener plena consciencia del ahora.

En un relato de la tradición budista se cuenta que “un hombre iba caminando con dificultad por la orilla de un río y observó que la orilla opuesta era mucho más transitable. Pronto comprendió que no podía alcanzarla nadando porque la corriente era muy fuerte, así que paró, reunió los materiales necesarios y construyó una balsa. Subido en ella cruzó el río sin problemas.

Ya en la otra orilla, sintió tristeza al pensar en abandonar su embarcación. Consideraba todo un logro personal haberla construido y le gustaba contemplarla. De modo que decidió cargar con ella. Pero conforme iba pasando el tiempo sus pasos se hacían cada vez más torpes y lentos. A pesar de que el camino era más fácil, se iba quedando sin fuerzas, y empezó a preguntarse si realmente estaba preparado para realizar ese viaje. 

Cuando enfiló el camino que llevaba a la cumbre de la montaña y le resultó imposible escalarla se dio cuenta del desgaste que le estaba suponiendo llevar la balsa con él. Entonces decidió abandonar su carga. Volvió sobre sus pasos, dejó la balsa junto a la orilla para que otros viajeros pudieran utilizarla y siguió su camino más ligero y con paso más equilibrado.”

A menudo nos cuesta despedirnos de aspectos de nuestro pasado que significaron mucho para nosotros, sea porque sufrimos o disfrutamos con ellos. Y además de la dificultad para desprendernos de objetos o poner distancia en algunas relaciones también culpas, resentimientos, añoranzas o decepciones pueden llegar a pesar tanto que, por más dulce que aparezca el presente, nos amargan la experiencia. 

El pasado tiene un lugar y una función siempre que podamos acceder a él o soltarlo libre y conscientemente pero es un compañero tóxico cuando secuestra nuestra atención y nos bloquea la capacidad de acción.

Al comenzar un nuevo año es habitual afrontar nuevos retos aunque quizás no es tan común tomar consciencia de todo aquello que hemos de dejar atrás para que no nos reste energías  Sin embargo, desde mi punto de vista, la mejor manera de empezar un nuevo ciclo es cerrando bien el anterior. Considero que despedirse bien del pasado es el preámbulo necesario para poder dar la bienvenida al presente.

¿Cómo hacer para honrar el pasado y, a la vez, vivir un sano desapego? ¿Cómo equilibrar, ser sensibles a la dimensión afectiva de los vínculos con permitirnos fluir dentro la dinámica de cambio

No conozco recetas mágicas, pero en mi experiencia personal y profesional he comprobado que tener en cuenta los siguientes aspectos puede resultar muy útil y terapéutico:

1.- Darte cuenta: Observa hacia dónde va tu atención.

Llevar undiario sobre tus experiencias, preocupaciones, sentimientos y sueños puede mostrarte si el pasado está dominando tu enfoque. ¿Qué aspecto del pasado te tiene atrapado? ¿En qué escena no puedes dejar de pensar? ¿De qué recuerdo amargo no logras desprenderte? ¿Estás estancado en algún rencor? ¿Qué memoria nubla tu paz interior? ¿Qué etapa te resulta difícil cerrar?

También puede ayudarte repasar tus objetivos y descubrir lo que puede estar obstaculizando el avance en cada uno de ellos. Descubre lo que te ha sido útil en el pasado pero ahora es necesario transformar o soltar para que no te frene en tu camino.  ¿Te ayudaría probar con otra forma de organizar tu hogar, tu mesa de trabajo, tu economía o tu agenda? ¿Sería útil poner mejores límites en algunas relaciones? ¿Qué hábitos nocivos y ya caducos necesitas cambiar? ¿Acumulas ropa u objetos que te restan espacio y energía? ¿Asumes más responsabilidades de las que puedes atender? ¿Te aferras a creencias limitadoras? 

O puedes empezar haciendo un inventario de asuntos pendientes que te reclaman, desde tu pasado, para ser completados. ¿Prometiste algo que aún no has cumplido? ¿Tienes que responder alguna llamada incómoda que vas postergando? ¿Te hace falta pedir alguna disculpa? ¿Te gustaría expresar algún agradecimiento pendiente? ¿Qué reparaciones hay que hacer en tu casa? ¿En tus relaciones? ¿En tu salud? ¿Qué es lo que necesita ser ordenado? ¿En tus armarios? ¿Te prestaron dinero o cosas que aún no has devuelto?¿Olvidaste hacer algún regalo? ¿Qué palabras están pendientes de decir y qué penas y enfados esperan cauces de expresión? ¿Estás evitando alguna conversación necesaria? ¿Qué asuntos mantienes parados a la espera de tomar una decisión?

2.Aceptar cómo te está afectando, en el presente, la memoria de tus experiencias pasadas.

Si has hecho un honesto análisis en el paso anterior habrás descubierto qué te está afectado y cómo, es decir, qué reacciones, bloqueos e insatisfacciones del presente tienen su raíz en acontecimientos del pasado. 

Fingir que eres insensible a esos recuerdos solo aumentará tu malestar. Es más saludable aceptar, es decir, darte permiso para sentir esas emociones y, regulándolas, poder liberarlas.

Aceptar, por ejemplo, la tristeza ante una pérdida o lo que hayas vivido como  tal. Aceptar la rabia ante la imposibilidad de cambiar los hechos del pasado. O aceptar el vacío que produce decir adiós a eso que durante tanto tiempo a formado parte de tu experiencia vital.

Observa lo que sientes actualmente al recordar esa experiencia. Ubica esos sentimientos en tu cuerpo sin intentar alterarlos. ¿Dónde la siento? ¿En qué parte del cuerpo se está manifestando? ¿Siento esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? Inspira y al expirar céntrate en la zona donde sientes presente la emoción y lleva allí tus manos. Permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios sin juzgar. Ofrece atención, reconocimiento y aceptación a esos sentimientos.

Ten en cuenta que procesar las emociones no significa ni reprimirlas ni aferrarte a ellas sino dejar que se hagan presentes, contemplarlas desde la mirada de tu compasivo corazón y soltarlas o encontrar cauces constructivos para aplicar su energía.

“Desprenderse de una fuente de apego duele porque el organismo está habituado y ha creado un condicionamiento, pero es un dolor curativo.” (Walter Riso) Entiende, también, que para experimentar estos pasos necesitarás tiempo y paciencia, encontrar tu propio ritmo de asimilación y respetar tus necesidades especiales mientras curan tus heridas. Considera, además, que si tus memorias son muy traumáticas o te sientes superado por su influencia te convendrá buscar ayuda profesional para elaborar el duelo.

3.- Rituales de despedida: Resulta muy terapéutico desarrollar rituales de despedida en soledad o acompañado por personas que puedan darte apoyo y consuelo. 

Es importante aceptar la ayuda, la compañía o el apoyo social pero también la inestabilidad emocional, la disminución energética o la necesidad de intimidad y aislamiento temporal. 

Aquí te sugiero cuatro propuestas que pueden dar fuerza a tu intención de soltar aspectos de tu pasado:

A) Cartas pendientes: Sea que finalmente las envíes a su destinatario o no, escribir cartas puede servirte para ordenar ideas, dar cauce a sentimientos no expresados y facilitar las despedidas.  Carta a un familiar fallecido al que aún no has dicho adiós, a un amigo a quien en su momento no agradeciste su apoyo, a un amor del pasado cuya ausencia aún no has superado, a ti mismo o al niño que hay en ti para darte ánimo y aliento ante un sueño que no ha podido ser. O escribe al miedo, al enfado, al rencor o a la tristeza que te abruman. 

Escribe lo que sientes, lo que piensas y lo que deseas. Agradece, antes de despedirte, lo que esa persona, situación o emoción te ha aportado y finalmente diles adiós. Lee la carta en voz alta las veces que sean necesarias permitiendo que surjan las emociones hasta que sientas que ya no tienes nada más que decir. Para terminar quema lo escrito y respira conscientemente mientras observas como el fuego va consumiendo la carta y la paz te va envolviendo.

B) Encuentra el aprendizaje y suelta lo que ya nada te aporta. A veces para poder soltar o dar por bien cerrado un asunto que no ha salido como querías, un paso esencial es extraer la enseñanza que te aporta. 

¿Qué es lo que he aprendido de esta experiencia? ¿Para qué me puede ser útil de aquí en adelante? 

Acepta que quizás nunca puedas comprender totalmente las razones de lo que sucedió, de los comportamientos  de otras personas o de tus propias reacciones en aquel momento. Pero puedes determinar para qué te vaa servir esta experiencia, qué es lo que puedes aprender de ella y cómo este aprendizaje puede mejorar tu vida. 

Después imagina que metes en un globo de helio todo aquello que ya no solo no te aporta nada sino que te pesa y retrasa, como rencores o vanas añoranzas. Y visualiza que lo sueltas observando cómo se lo lleva el viento hasta que desaparece de tu horizonte. Mientras lo ves alejarse recuerdasque, en la mochila de tu experiencia, ha quedado lo que sí valió la pena vivir y guardar. Respira hondo y sonríe dando la bienvenida a una nueva sensación de más paz y equilibrio.

C) La caja de los recuerdos: En ocasiones no es necesario dejar ni soltar pero resulta útil guardar algunos recuerdos cuya presencia, al menos de momento, te perturba. 

Elije un lugar o una caja donde, por un tiempo, coloques todo aquello que te remita a una experiencia que aún te duele. Quizás regalos, cartas o fotos de una relación rota, de un familiar fallecido, de un hogar que dejaste atrás o un trabajo que has perdido, por ejemplo. 

Una vez hayas superado el duelo puedes volver a ver el contenido allí guardado y decidir, más serenamente, que hacer con él. A veces necesitamos tiempo, sin que nada roce nuestra herida, para asimilar el cambio y soltar amarres con las vivencias del pasado.

D) Nada se pierde, todo se transforma. Considerarnos formando parte de un todo, en infinita y creativa evolución, nos ayuda a ver los cambios como transformaciones y no como rupturas o pérdidas. 

"Estamos hechos de polvo de estrellas. No es sólo una frase poética; es una realidad. En un universo joven, compuesto principalmente de hidrógeno y helio, las estrellas que se inmolaron para convertirse en superenovas dieron origen a casi todos los demás elementos químicos y los dispersaron por el espacio. Con el transcurso del tiempo, se condensaron para crear nuevas estrellas, sistemas solares y, finalmente, la vida misma. Así, en cierto sentido, el impulso de entender las estrellas es parte de la trama de la existencia humana." (Karen Wright)

4.- Enfócate en el presente: El pasado no lo puedes cambiar pero puedes cambiar tu realidad actual poniendo tu atención en los aspectos mejorables y encontrando actitudes positivas para frontar aquello que es inevitable y no se puede modificar.

¿Estás idealizando el pasado? Quizás lo añoras tanto porque solo recuerdas lo positivo. Podrías utilizar la misma mirada para contemplar el presente y apreciar su riqueza y las oportunidades de disfrutar, amar y aprender que te ofrece. 

Aprecia la belleza de lo que es y te será fácil mantener ahí tu atención. Te propongo practicar a menudo el ejercicio del agradecimiento. que consiste en poner tu atención, durante varios minutos, en todo aquello que valoras y ya está presente en tu vida. Comienza a elaborar una lista con todo lo que vaya surgiendo y cada vez que realices el ejercicio, añade nuevos motivos de gratitud.

Deja, además,  que tu atención vaya de la mano de tu curiosidad, como cuando eras niño y el presente ocupará tu tiempo. Cultiva la actitud de los viajeros que captan los matices de los fugaces instantes. Abiertos al asombro, intuyendo lo maravilloso. Si en cada situación buscas motivos para admirar, agradecer y compartir, tu ánimo mejorará y crecerán tus ganas de vivir. 

Desarrolla tu capacidad de asombro. Aunque todo parezca igual, a cada instante todo es diferente y así visto, el presente resulta apasionante. Estés donde estés disfruta eligiendo la belleza como centro de atención

¿Te asusta algo del presente, te disgusta, te resulta insoportable y te refugias en los recuerdos del pasado para olvidarlo? ¿De qué estás escapando? Haz un buen uso de los recuerdos: ¿Piensas que no vas a poder? Busca experiencias en tu historia que te demuestren que otras veces pudiste. ¿Piensas que es demasiado para ti? Busca en tu memoria momentos en que te sentiste superado y sin embargo encontraste el camino de salida. 

Escribe sobre los momentos desuperación más importantes de tu vida. Experiencias que hablen de tu capacidad de afrontar adversidades y transformarlas en oportunidades para crecer y aprender. Cada vez que consigas realizar un cambio positivo, reconócelo, celébralo y añádelo también a ese registro y repasa esas notas cuando quieras reforzar tu autoconfianza.

Soltarte del pasado te permite entrar en el espacio de poder donde es posible preguntarte: ¿Qué puedo hacer ahora? Y avanzar. Abrirte al cambio supone dar permiso para que lo desconocido ocurra aquí y ahora formando parte de tu experiencia. En este audio, te propongo una visualización cuyo objetivo es entrar en contacto con aspectos de tu pasado que aún no han podido ser y facilitar su expresión. Quizás un talento que quedó oculto, una pasión reprimida, un proyecto a desarrollar o un sueño por cumplir. 




Hacer las paces con el pasado supone que podemos evocar su memoria para recoger aprendizaje, alegría y fortaleza aplicables al presente. A su vez, dentro de esa espiral de evolución que, a veces,  parece dibujar la vida, el presente es el único territorio donde podemos fundar buenos recuerdos que nos sostengan y animen en el futuro. Tal como lo expresó Benedetti:

“…un recuerdo amorosamente fundado
nos limpia los pulmones nos aviva la sangre
nos sacude el otoño nos renueva la piel
y a veces convoca lo mejor que tenemos
el trocito de hazaña que nos toca cumplir.”

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach peronal
p.arcay@la-llamada.com



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Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

domingo, 19 de noviembre de 2017

10 claves para que volver a empezar suponga avance y no repetición

Suele suceder cuando sientes que el duelo que te mantenía ensimismado está finalizando. Tras haber constatado una realidad diferente a la que habías planeado, haberte permitido liberar las emociones de ese quiebre y, con aceptación pero sin resignación, haberte reconciliado con la vida y contigo mismo, logrando transmutar la adversidad en provechoso aprendizaje.

Entonces, cuando ya estás en disposición de reconocer que cuentas con la energía necesaria para emprender una nueva etapa, también eres capaz de escuchar algo más que tu propia copla lastimera. 

Y es por eso que ya puedes oír la sutil, entusiasmada y perseverante llamada de la vida. Me encanta como expresó este momento, el gran poeta Mario Benedetti, en su poema “Piedritas en la ventana”:


De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.”

 La vida, esa que tú también eres pero que temporalmente habías querido dejar fuera del envoltorio de tu estado de ánimo, te está echando piedrecitas en tu ventana. Vestida de alegría parece querer convocar tus ganas de vivir. Te está pidiendo que te asomes y compruebes que aún hay un camino que te espera.Un sendero marcado por un señalizador que reza: Volver a empezar.

Ante la esperanza de percibir que, en alguna dirección, es posible ir más lejos, resulta difícil resistirse a abrir esas ventanas. Las de tu mente, tu corazón y tu experiencia vital al completo. Sabes que quizás no podrás divisar claramente el final de esa nueva ruta pero intuyes que está a tu alcance.  Estás deseando enfrentar ya ese momento en el que respondas a la vida sonriéndole con complicidad de compañeras de viaje.

Pero también este es el momento en el que pueden surgir dudas e incertidumbres. Quieres volver a empezar pero no deseas volver a confundirte. ¿Cómo lograr que esos nuevos pasos se consoliden en un verdadero avance y no resulten un vano movimiento que te deje en el mismo lugar aún con más frustración? Confías en que hay otra manera pero una vez te asomes a esa ventana, ¿por dónde comenzar para dar pasos coherentes con esa posibilidad?

En mi experiencia personal y acompañando como coach a otras personas en sus procesos de expansión, he constatado que aún con las particularidades requeridas para cada circunstancia individual, esos primeros movimientos suponen una suerte de ampliación de la perspectiva a todos los niveles. El conjunto de propuestas que te señalo a continuación van esa dirección y pueden ayudarte a que cada nueva etapa en tu viaje de realización se convierta en una gratificante espiral de crecimiento:  

1.- Ser más consciente de las creencias que enmarcan tu manera de pensar y aprender a cuestionar las que te limitan. En este sentido te será muy útil poner en práctica las sugerencias que te propongo en “Deshaciendo el apego ciego a un pensamiento”. Y también puede ayudarte esta visualización creativa titulada “Abrir las ventanas, abrir la mente y el corazón” que tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas más creativas y constructivas:



2.- Detectar patrones de comportamiento automáticos que te bloquean o sabotean tu avance. Para trabajar este aspecto encontrarás muchas ideas en los artículos “Es humano tropezar pero también dejar de hacerlo” y “Cómo lograr que el sosiego sustituya a la precipitación”

3.- Reconocer y atender tus estados de ánimo sin permitir que te arrastren o nublen tu razón. Para lograrlo te propongo practicar estos “Cinco pasos para relacionarte bien con tus emociones”. Mejorar la gestión de tus emociones también te será útil para “mantener alta tu motivación” y “transformar positivamente tus actitudes”

4.- Manténer claros tus más profundo valores y dejar que sean ellos los que definan tus objetivos y sostengan la coherencia de tu trayectoria. Una forma divertida de ternerlos presentes es elaborar “el mandala de tus valores” y colocarlo en un lugar bien visible para que te resulte una fuente de inspiración.

5.- Ampliar tu capacidad de enfoque y concentración para aplicar tu energía allí dónde están tus objetivos y tus más profundas motivaciones. Tu atención es un valioso capital. Y puedes aprender “como desarrollarla, manejarla e invertirla eficazmente”.

6.- Contemplar, con más curiosidad que temorlos territorios aún sin explorar. Aceptar la incertidumbre que supondrá ir, tras tus sueños, más allá de lo conocido. Te ayudará aprender “cómo mantenerte en la frecuencia de tus más felices sueños”

7.- Descubrir  y activar alternativos y motivadores cauces de acción para no quedarte anclado en rutinas nocivas. Prueba a “moldear tu entorno para que te moldee positivamentey a "cultivar las semillas de la creatividad".

8.- Reconocer y recordar al relacionarte contigo mismo y con los demás, que por formar parte de la vida, todos somos únicos, valiosos e igualmente dignos de amor, aún cuando la limitada percepción individual no alcance a comprenderlo. Puedes empezar por ampliar tu campo de resonancia empática” y “cultivar positivas actitudes para mejorar tu autoestima”.

9.- Cultivar pausas y silencios que te ayuden a “retornar a la paz de tu hogar interior” y recuperar tu centro. Momentos que promoverán en tu ánimo, equilibrio, motivación, serenidad y alegría de vivir. A tal fin te propongo “Quince pausas para la autoayuda”.

10.- Profundizar tu percepción del momento presente experimentándolo sin resistencia y disponer tu ánimo para “honrar la vida”, aceptándola en su diversidad, apreciandola y cuidándola.  Contemplar tu ahora con amabilidad y buscar siempre, aún en medio del dolor y la oscuridad,  la belleza floreciendo a tu alrededor. En la profunda y recomendable película “Belleza oculta” de la que he seleccionado aquí una escena, queda muy bien expresado este concepto:




Tras reconocerte en tu potencial y en tu tono y además, volver a sentirte parte de esa sinfonía universal que es la vida empiezas a recuperar también la confianza y el valor para seguir adelante intuyendo la partitura que nos une en clave de amor. Aunque aún, cada uno y todos a la vez, estemos ensayándola, teniendo que volver a empezar, una y otra vez. Me gusta como lo decía Virgilio, el poeta romano que en La Divina Comedia aparece como guía en los infiernos: “Levántate otra vez, olvídate de tus temores. Un día, ¿Quién sabe? Incluso estos días difíciles serán grandes momentos para recordar.”

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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domingo, 21 de mayo de 2017

Moldea tu entorno para que te moldee positivamente

Si quieres hacer dieta convendrá que llenes tu nevera de alimentos adecuados. Si quieres  meditar te ayudará tener un espacio en tu casa donde puedas estar tranquilo y en silencio. Si tienes que superar un examen te será útil una mesa ordenada donde colocar solo lo necesario para estudiar sin distracciones. O si quieres hacer deporte tendrás que guardar tiempo en tu agenda para ese fín.

Estos son solo algunos ejemplos para mostrarte  que además de contar con tu entusiasmo y fuerza de voluntad, que a veces pueden flaquear, puedes  contar con tu entorno si sabes transformarlo en un factor colaborador.  

El entorno te influencia y tú puedes moldearlo para que, a su vez,  te moldee positivamente. Se trata de diseñarlo en forma tal que te apoye en tus propósitos, sosteniendo tu motivación y ayudándote a minimizar esfuerzos y optimizar rendimientos. Te propongo nueve pasos que te ayudarán en este empeño:

1.- Cada objetivo tiene su entorno ideal así que una vez que tengas claro lo que quieres lograr puedes empezar preguntándote: ¿cómo sería un entorno colaborador para este asunto? En general, un buen entorno es cualquier aspecto de tu vida que funcione como estructura de apoyo para tus propósitos. Puede tratarse de personas que te den soporte, tecnología que te facilite la vida, programas que te ayuden a sistematizar procesos y crear hábitos, espacios que te inspiren, formación que te ayude a evolucionar o grupos con intereses similares que refuercen tu motivación, por ejemplo.

 2.- Concreta los recursos que consideras más necesarios. Crear un entorno colaborador es como formar un equipo para que no tengas que depender solo de ti mismo. Por ejemplo, si te has propuesto pensar más positivamente y quieres repetir, cada cierto tiempo, palabras que te aportan un enfoque constructivo, sería muy estresante tener que recordar los momentos programados para hacerlo. Pero si activas alertas en tu móvil, podrás relajarte confiando en que te avisará puntualmente cuando llegue el momento de repetir tu frase inspiradora.

3.- Encuentra las diferencias: Una vez que hayas repasado todos los elementos que podrían transformar lo que te rodea en un entorno colaborador, pregúntate: ¿qué diferencias presenta esta visión con mi entorno actual? ¿qué cambios serían los más determinantes? ¿Cuáles son los que ya puedo llevar a cabo?

4.- Descubre los entornos nocivos: Quizá te des cuenta que que algunos de tus entornos actuales no solo no son colaboradores sino que contribuyen a frenar tu avance. Empieza por atender esas áreas. Y cuando tengas bien claros los cambios que quieres realizar, haz una lista, prioriza los más urgentes y pasa a la acción. Si quieres dedicar un tiempo a estudiar y en tu hogar no hay espacio para concentrarte sin interrupciones, estudia en la biblioteca más cercana. Si estás haciendo dieta y te resulta difícil seguirla comiendo con tus compañeros de trabajo, aprovecha para caminar hasta algún parque y come allí.

5.- Mucho de lo que te rodea puede convertirse en un entorno favorable para la consecución de un determinado objetivo. Si al mirar a tu alrededor piensas que nada puede apoyarte, repasa otra vez lo que necesitas,  coméntalo con tu familia, amigos o profesionales que puedan ampliar tu punto de vista   Observa otros entornos y los beneficios que les aportan a personas con necesidades similares a las tuyas.  

6.- En ocasiones resulta difícil superar las resistencias  ante el cambio. Te puede resultar tranquilizador empezar por detectar, valorar y agradecer  primero lo que ya funciona bien y establecer mejoras sobre ello. Quizá no necesitas un armario nuevo pero te puede resultar más efectivo otro sistema de ordenar tu ropa en su interior  o cambiar la ruta de paseo con tu mascota puede ser la oportunidad para hacer más ejercicio físico o usar Internet para revisar las ofertas antes de hacer la compra mensual en tu supermercado preferido  te ahorraría dinero, por ejemplo.  Empezar simplemente mejorando algunas áreas puede lograr una gran transformación del conjunto y un aporte de confianza para emprender cambios más drásticos.

7.- Conviene, además, que diseñes entornos sostenibles que no necesiten, para mantenerlos,  más esfuerzo que el que te ahorran.  Si decides hacer cambios en tu terraza para convertirla en un espacio más acogedor pues quieres tener más momentos de tranquilidad al aire libre, procura que el cuidado que requieran las plantas y el mobiliario que escojas no reste demasiado tu tiempo de relax.
 
8.- No te olvides de evaluar: Para detectar estos errores de cálculo conviene que tras implementar un cambio evalúes su rendimiento en relación a lo que querías obtener al aplicarlo. La evaluación también te ayudará a que la inercia no te lleve de vuelta a las antiguas situaciones o costumbres.

9.- Diseñar paso a paso y rediseñar: Recuerda que la creación de nuevos hábitos requiere esfuerzo hasta que no están consolidados y empiezan a aportarte seguridad y beneficios.  Por lo tanto,  puede resultar conveniente ir paso a paso en vez de afrontar muchos cambios a la vez. E ir rediseñando conforme afrontas distintos retos que suponen diferentes necesidades.

Lo importante es que contemples la posibilidad de perfeccionar tu entorno para transformarlo en un sistema que te permita descargarte obligaciones, que te sirva de filto ante posibles distracciones,  que te refuerce en tu motivación y te apoye con efectividad en tu camino.  ¡Harás más con menos esfuerzo y la vida te resultará más fácil!

Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal

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Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.



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Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

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domingo, 13 de marzo de 2016

Todo está en camino: Apuntes a pie de ruta

En un sentido amplio, considero que viajar es la respuesta al deseo de extender el propio horizonte. Desde esta perspectiva, entiendo que la vida es una gran viajera y por eso, todo lo que ella abarca, incluido el ser humano, está siempre en camino.  Cada cual anda sus pasos y, entre todos, hacemos avanzar la vida.

Cuando miro a mi alrededor veo aventureros de todo tipo y condición. Los contemplo diciendo adiós, compartiendo mapas, tomando atajos, embarcándose y embarrancándose. Y mientras los observo yo misma avanzo, me paro, consulto el rumbo o, en algún recodo, me desoriento. 

Sonrío al recordar unos versos de Gloria Fuertes, describiendo estas prisas de viajeros….

“La tierra como león enjaulado
da vueltas alrededor del Sol
con su cadena de hombres.
Desde que hemos nacido viajamos
a ciento doce mil kilómetros por hora;
la Tierra no se para,
y sigue dando vueltas,
por eso hay tanto viento
por eso hay olas
por eso envejecemos tan deprisa,
por eso estamos locos,
porque toda la vida haciendo un viaje sin llegada
cansa mucho los nervios.”

Creo que todos somos exploradores pisando suelos de selvas vírgenes, junglas urbanas o cuevas del paisaje interior. Recorremos rutas físicas, mentales, emocionales y espirituales y, como somos humanos, lo hacemos poniéndole tripas, alma y corazón, además de algo de lógica razón. Así vamos de un sentimiento a otro, de una debilidad a una fortaleza, de un sueño a un logro, de una frustración a una esperanza, dejándonos por el camino la piel a cambio de experiencia.

En mi libro “Lo que el corazón quiere contemplar” describo, utilizando un lenguaje metafórico, mi propio viaje interior.  “Ver lo que el corazón quiere contemplar tiene relación con permitirte ser y con ampliar la conciencia de esa vida en expansión.”  Un movimiento que tiene continuación en mi labor como coach personal, acompañando a otras personas en algunos tramos críticos de sus propias andaduras. Apoyándome en estas experiencias, por si te pueden ser útiles en tu propio periplo vital,  hoy comparto contigo algunos apuntes "a pie de ruta":

Entre puertos y horizontes:
En el viaje de la vida siempre vas a contar con horizontes que te llaman y puertos que te esperan. El deseo de ir más allá, a cualquier nivel, aparece aún cuando te sientas muy cómodo y asentado. Aunque quieras pararte al resguarde de tu zona de comodidad la vida vendrá a buscarte con un desafío para recordarte que estás vivo y puedes seguir creciendo. Si por apego a lo de siempre reprimes tu deseo de ir más allá, corres el riesgo de estar cerrando el paso a tus mejores oportunidade. Pues sin la posibilidad de superarte  frente a nuevos retos no llegarás a descubrir tu escondido potencial. Se trata de in encontrando un equilibrio entre la aceptación del presente, la comprensión de la natural dinámicadel cambio y el agradecimiento por estar vivo. “Para avanzar por la vida tendrás que tener en cuenta la tierra que pisas, pero también el sol que te ilumina, el aire que respiras y las estrellas que en la noche te orientan. Pero sobre todo tendrás que escuchar tu corazón. De su mano, podrás reconocer y agradecer el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Haciendo el equipaje:
No dejes que el peso de lo innecesario ralentice tu avance. Ni que los cabos sueltos de la vida te aten a tu pasado. Repara, acaba o suelta los asuntos pendientes antes de empezar a transitar por una nueva ruta. Asegúrate de contar con mapas mentales que incluyan coordenadas de inocencia, curiosidad y asombro. Sea cual sea tu meta, para alcanzarla, tendrás que pisar firme en el terreno de tu realidad. Prepárate calzando tu paso con entusiasmo, amor y plena atención. Haz acopio de confianza y esperanza pues sin ellas no llegarás muy lejos. Y no olvides incluir en tu mochila una buena actitud con la que vestirte cada jornada.

Los primeros pasos:
Hay que salir a navegar para comprobar las cualidades del barco y del capitán.
Para aprender necesitas ir con la mochila repleta de curiosidad desde el llano territorio del ya lo sé hasta el empinado risco del no lo sé. Pero si lo que te pone en camino es profunda motivación que viene del corazón, despertrá tus talentos, convocará a tus valores y definirá tu propósito vital. Para empezar no necesitas saberlo todo pues hay cosas que solo podrás aprender en la experiencia. Define bien tu objetivo y elabora un plan de acción ajustado a tus necesidades. Pero recuerda que estás entrando en un terrirorio desconocido donde los límites y las reglas son nuevos, así que además de planificar, prepara tu ánimo para aceptar lo imprevisto. Sea cual sea tu objetivo, analiza previamentecuantos caminos tienes para alcanzarlos. Y abre bien los ojos pues cuando un viajero da su primer paso con determinación se pone en disposición de recibir ayudas inesperadas.  “Aprende a percibir señales de sincronicidad. Es un juego divertido que consiste en observar si, a tu alrededor, algo parece moverse con tu mismo secreto compás. Es la manifestación de que tu corazón ya está siendo centro de atracción para todo aquello afín a tu misión y que, aún sin saberlo, comparte tu visión. Si descubres tales signos acéptalos como una oportunidad para ver más allá de las probabilidades establecidas y disfrútalos, confiando en que hay variables invisibles que están apoyando tu misma intención.” (“Lo que elcorazón quiere contemplar”)

Ante tropiezos y obstáculos:
El optimismo es compatible con el realismo. Ante los negros nubarrones recuerda que pasarán y volverá a salir el sol pero, de momento, no olvides el paraguas. Si te topas con los mismos obstáculos una y otra vez, quizás es que, como una foto fija, mantienes una visión caduca de la realidad. Abre los ojos al momento presente y amplía tu perspectiva. Tendrás que desplegar las velas de tus sueños y aprovechar los vientos favorables pero, en la calma, necesitarás el motor de la paciencia. No creas que solo cuentas con los recursos desarrollados hasta ahora. ¡Nadie conoce el límite del potencial humano! ¡Puedes superarte!Las dificultades suelen llegar mezcladas con las oportunidades. Si afrontas unas descubres las otras.  “Por pertenecer a la vida podrás contar, en todo momento, con la fuerza de tu espíritu. Es una cualidad que si confiamos en ella todos podemos manifestar. Y consiste en saber encontrar algo que dar cuando parece que ya nada nos queda; y, dándolo, encontrar una puerta de salida al drama y a la adversidad. Suele ser hermosa la manera en que toma forma y presencia este poder, pues todo empieza con una pequeña decisión, un primer paso, algo sencillo pero que finalmente resulta ser la entrada a la alegría de vivir, porque la propia vida ha encontrado su rumbo verdadero. En esos momentos también podemos aprender que, para comprender la vida, primero hay que amarla. Y que hay que creer para ver, pues con fe los ojos nos mostrarán lo que nuestro corazón quiere contemplar.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

En momentos de desorientación:
No importa que aún no veas el final del sendero.Lo importante es que veas suficiente tramo para dar un paso más  Y que lo des. Si te has perdido a ti mismo por el camino no habrá éxito que calme tu profundo desasosiego. Vuelve a tu encuentro por la senda del silencio y la escucha compasiva. En el mar de las dudas, la propia escala de valores, cual baliza sujeta al fondo del alma, te servirá de señal orientadora. Estés donde estés, invoca el amor que eres y déjate guiar. Te llevará a casa.  Aunque a veces, perderte, puede convertirse en la mejor motivación para abrir un nuevo camino. “Además te sugiero un estribillo para repetirlo cuando el camino presente giros arriesgados, confusas bifurcaciones, abismos o pendientes: Si me pierdo, recordaré que mi rumbo está escrito en mi corazón. Y que aún en el sueño del olvido, todo a coro cantará a mi oído la canción de mi alma, la que aprendí de niño, la que canta el sueño que aún no se ha cumplido. Y cantarán así, hasta cantar conmigo en un común despertar agradecido.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)


Encuentros con otros viajeros:
Por mucho que viajes si no logras ir más allá de tus puntos de vista, tus horizontes seguirán siendo limitados. De poco sirve recorrer el mundo si no acortas las distancias que van de corazón a corazón Agradece la senda que otros han marcado y date permiso para ir más allá. Abre tu propio tramo del camino que quizás a otros ayudará. “Además de los senderos que recorras dentro de tus zapatos, la vida te ofrecerá la posibilidad de descubrir espacios que únicamente podrás transitar de la mano de unos cuantos sentimientos. Para embarcarse en ese tipo de aventura hay que ponerse de acuerdo para obtener un billete compartido. De ahí que sea necesaria la compañía de otro; aunque, al adquirir ese billete y emprender juntos el periplo, sucede, en algunas benditas ocasiones, que uno no sabe si el impulso del propio paso viene de tu corazón, del corazón del compañero o del mismo latir de la vida que se ha quedado enredada en tan prometedora aventura. No es que sea un solo caminar, pero es sentirse unido en un único aliento, en busca de un común sentimiento.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Un alto en el camino:
¿Te gusta la persona en la que te estás convirtiendo al intentar alcanzar tus metas? De vez en cuando resulta saludable hacer un alto en el camino, observar el tramo recorrido y reconocer lo aprendido. Hay un tiempo para entrar en acción y mojarse en las aguas de la vida. Y un tiempo para contemplar tu transcurrir desde la orilla de la reflexión. 

“Andando, andando;
que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.
Andando, andando;
dejad atrás los caballos, que yo quiero llegar tardando
-andando, andando-,
¡ qué dulce entrada en mi campo,
noche inmensa que vas bajando!
Andando, andando.
Mi corazón ya es remanso;
ya soy lo que me está esperando
-andando, andando;
¡que quiero ver todo el llanto del camino que estoy cantando!”
(“Andando, andando” Juan Ramón Jiménez)

Disfrutando del paisaje:
A cada paso puedes encontrar insospechada belleza que espera ser descubierta. No te ciegues mirando únicamente el horizonte soñado. Si te aburres comprueba en que parte del camino has perdido la curiosidad y vuelve a recuperarla. Si quieres mantener un buen ánimo, dirige tus pasos por las sendas de la alegría, el esfuerzo y la compasión. “No te preocupes demasiado por las apariencias. Más allá de lo que somos capaces de entender es posible intuir una belleza, una armonía y unos órdenes del amor que hablan de plenitud, paz y alegría. Cuando te desorientes busca esos vislumbres. Confía en que los encontrarás. Te voy a contar algunos que a mí me han maravillado y rescatado siempre: Escucha cantar a un coro; date cuenta de cómo son capaces de hacerse uno con sus voces. Abraza a otro ser humano, si puede ser a un niño; observa cómo eres capaz de entenderle aunque su idioma y su cultura te sean extraños. Párate en un verso; el baile de sus palabras te trasportará a una comprensión más allá de los signos. Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla.” ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Un poco de aliento:
Avanzarás con el ánimo, unas veces alto y otras bajo. Solo llega quien, en los dos casos, persevera teniendo en cuenta que, al caminar, das un paso en el vacío, mientras con el otro te afirmas más. Solo así puedes avanzar. También en la vida, para evolucionar, es necesario integrar momentos de inestabilidad. Ten en cuenta que cada paso andado, es un paso menos que te queda por andar y una prueba más de tu fortaleza. Tomarte tiempo para reconocer los logros te generará energía para afrontar nuevos retos. Ese también será un buen momento para preguntarte: ¿Cómo ha quedado el camino tras mi paso? ¿Cuál ha sido mi aportación? ¿Qué he aprendido, que he recogido, que he compartido? Date una merecida palmada en la espalda por tu esfuerzo, sean cuales sean los resultados. Con mimo y sentimiento En el viaje de la vida necesitas alguien que siempre esté a tu lado, que confíe en ti y que sepa motivarte: ¡Tenecesitas! Si estás vivo hay camino. Allí dónde estés, recuerda que tú eres laposibilidad y el ahora tu oportunidad. ¡Cuenta contigo!

Y siempre llega un momento, sea porque se ha llegado a un callejón sin salida o porque tras alcanzar la meta te llama otro horizonte, en que hay que volver a empezar.   Comprendes que lo que parecía ser el final de la historia resulta ser únicamente el final de un capítulo. Y sigues adelante. Al encuentro de los caminos que te permiten seguir siendo. Con audacia y creatividad. Soñar, planificar, empezar, seguir, perseverar, terminar, reconocer, celebrar, compartir y volver a empezar. Cómo música de fondo: Amar. Amar la vida, sus sendas y los pasos que permiten evolucionar.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach perosnal



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"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

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