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sábado, 9 de diciembre de 2017

Ver la luz que ya somos

Cuando empieza a respirarse en el ambiente el espíritu navideño, me gusta recordar este microrelato titulado “El mundo”, incluido en “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano:

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta contó que había contemplado desde arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende"

Y es que esta época del año, con sus tradiciones y ritos sociales, culturales y religiosos, creo que da cauce a un anhelo humano de contemplar la vida desde otras perspectivas más elevadas. Puntos de vista que, aún percibiendo las diferencias, nos permiten también descubrir aquello que nos une.

Por eso, llegadas estas fechas, me gusta recordar al hombre de Neguá y ensayar esa mirada suya. Mirada que, según entiendo, solo se concentra en esa llama de vida que a todos nos habita y se expande con nuestro latido.

Tratando de imaginar ese “mar de fueguitos” que propone Eduardo Galeano me suelo embarcar en un ejercicio que consiste en dejar que vayan apareciendo en mi mente recuerdos de personas, estimadas o no, esforzándome por descubrir en cada caso, únicamente lo que creo que esos seres aman, lo que les motiva, apasiona y convoca a la acción. Aquello que les ayuda sentirse ardientemente vivos.

Los imagino crepitando con sus diferentes tipos de llamas todas ellas impulsadas por el aliento de vida que nos sostiene. Cuando reconozco el amor de ese padre por su hijo, de ese joven por su vocación, de esa ciudadana por su comunidad, de ese religioso por su fe o de esa mujer por la persona amada, por ejemplo, aunque mi mente no comprenda sus ideas, mi corazón sintoniza con la vibración de esos afectos. Y puedo unirme a todos ellos en esa chispa de humanidad que nos hermana. La vida dándose a luz una y otra vez. Cada ser humano, en su pasión, brillando con su propia luz.

Esta práctica transforma lo que siento hacia ellos. Logra que se amplie mi campo de resonancia empática. Y me lleva a reconocer mi propia llama interior. Repaso entonces mis afectos, mis pasiones, mis motivaciones, mis talentos y todo aquello que arde dentro de mi buscando cauces de expresión y expansión. Veo así mi diferencia y también el impulso vital que me une e iguala a toda la humanidad..

Un doble enfoque que me gusta subrayar practicando también con este otro ejercicio: "Contempla un cuadro al óleo, fija tu mirada en una pincelada y dile “existes y te veo”; luego observa el cuadro en su totalidad pero sin perder de vista ese trazo particular. Podrás comprender que cada cosa, por insignificante que parezca, tiene su lugar y su valor. Sólo es necesario adoptar la perspectiva adecuada al contemplarla." (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Siempre está ahí, a tu alcance, la posibilidad de centrarte en el “fueguito” con el que brilla cada ser humano. Aún el que te parezca más frío y distante, más apático o negativo, ama algo aún cuando no encuentre formas constructivas de expresar ese aliento de vida. Ama la vida o algo que percibe en ella, sea una idea abstracta o una causa concreta, sea su propia sombra o la del prójimo, cada ser humano desde que nace ama hasta sin saberlo y desde ese impulso reconoce y expande la vida que todos somos.

En las costumbres navideñas se incluyen los encuentros entre los seres queridos, tratando de olvidar diferencias para compartir afectos, se iluminan las calles para recordar que tras la noche más larga del año volverá a amanecer y se confía en que alguna estrella en el cielo nos señalará un camino de paz. Pero quizás lo más hermoso del mensaje navideño sea recordarnos que el amor ya nos habita y solo espera ser reconocido, compartido.

“Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transforman en manantial de amor y más red de luminosa vida crean.” (“Lo que el corazón quiere contemplar”)

Por eso hoy, cercana la Navidad, con esta preciosa canción de Macaco y Chambao quiero hacerte llegar mis deseos de poder continuar compartiendo, ahora y siempre, la luz que ya somos.



Gracias por leerme y por tus comentarios si es que quieres compartilos. Abrazos, felices fiestas y hasta pronto,


Pepa Arcay
Coach Personal




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"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Pensamientos, sentimientos y actitudes luminosas

La luz ilumina y aporta calidez. Pasa lo mismo con algunos pensamientos, sentimientos y actitudes. Disipan la oscuridad. Nos ayudan a ver claro y a afrontar la vida con el corazón abierto. Ahora que nos acercamos al solsticio de invierno y que todas las tradiciones nos invitan a “encender luces” para recordar, en medio del oscuro invierno, la esperanza luminosa de una nueva primavera, quiero compartir contigo un relato y algunas sugerencias que pueden ayudarte a descubrir y compartir tu luz, así como  a reconocer, en los demás, su genuino resplandor.

La protagonista de este relato, (integrado en mi libro “Lo que el corazón quierecontemplar”), “creía ser una niña cuya luz nadie veía. La llamaban Estrella, y haciendo honor a su nombre deseaba brillar intensamente; pero dudaba de su resplandor, pues su familia, muy aficionada a la televisión, sólo parecía mirar, escuchar y aplaudir lo que aparecía brillando en pantalla.

En un principio creyó que la solución sería convertirse en una estrella televisiva. Con esa esperanza y ese objetivo fue pasando el tiempo hasta que un día su madre le anunció que venía a visitarles tía Telesfora, afamada actriz de telenovelas, lo que a Estrella le pareció una estupenda posibilidad para aprender todo lo que se ha de saber si se quiere triunfar en televisión. Sin embargo, con la llegada de tía Telesfora aparecieron cosas muy importantes en su vida, pero no las respuestas que esperaba. En realidad, lo más destacado que se presentó fueron una desilusión y un antiguo y precioso arcón.

En cuanto al baúl, pronto comprobó que estaba lleno de ropa. Tía Telesfora había supuesto que a Estrella le gustaría recibir como regalo algunos de los vestidos que había lucido en sus películas. Y lo cierto es que poniéndose esos trajes logró la admiración familiar durante algunos ratos, aunque también se dio cuenta y aquí vino la desilusión, que no la veían a ella sino a los personajes que representaban esos disfraces. Además, conforme pasó el tiempo, los ropajes se fueron ajando y junto a ese desgaste también se le fueron quitando a Estrella las ganas de ser una estrella televisiva.

Pero sucedió algo que cambió el rumbo de esta historia. Vacío de ropas el baúl y colocado bajo la ventana de su habituación, Estrella había comenzado a usarlo como espacio para acurrucarse; y una noche, admirando el estrellado firmamento, se preguntó una vez más: ¿cómo brillo yo?, ¿qué tipo de estrella soy? Ante esas preguntas se sintió incómoda y empezó a revolverse dentro del cofre, pues aún no tenía respuestas. Al así moverse descubrió un doble fondo en su baúl y, al abrirlo, encontró en su interior un libro de tapas doradas con una inscripción que decía: “Trajes de luz con los que el alma se hace visible y brilla como una estrella”.

Aquel título le pareció muy misterioso, y también le resultaron muy sorprendentes los nombres de los capítulos que describían cosas como: “Traje de amor incondicional”, “Vestido de gala modelo serena simpatía”, “Pijama a rayas de inocencia”, “Conjunto de invierno línea perseverante determinación”, etc. Y una sección final en la que había dibujos de originales complementos como volantes de alegría, bolsillos de valor, botones de ternura o corpiños de bondad.

Estrella sabía que el arcón había pertenecido a su bisabuela Feli, reconocida modista en otros tiempos, así que pensó que quizás ese libro era un álbum de recuerdos de trajes realmente distinguidos y, mientras lo hojeaba, pensó cómo sería vestirse así. Se visualizó con un precioso traje de alegre confianza al que le añadió uno broche de fe, un chaleco de paciencia y un pañuelo de esperanza. Luego siguió con un vaporoso vestido tejido a base de divertidos pensamientos y centelleantes flecos de risas. Y al jugar de esta manera descubrió que no solo conseguía imaginarse con esa sutil apariencia sino, lo más importante, sentirse así. Comprendió que ese misterioso libro describía lo que cada cual puede encontrar en el baúl de su corazón y las variopintas formas de vestirse de felicidad que puede crear a partir de ese infinito material.

Después de esta experiencia, Estrella también comenzó a imaginar, detrás de las apariencias más grises de los demás, destellos de brillantes atuendos. Logró ver unas preciosas mangas de coraje y valentía en su padre, dónde antes sólo veía arrugas de cansancio. Y también descubrió un elegante cinturón de plata con incrustaciones de paciencia y perseverancia alrededor del talle de su madre, donde antes había visto únicamente pliegues de aburrida rutina. Le encantó adivinar el divertido sombrero de fieltro del novio de su hermana —hecho de optimismo y buen humor—, el delantal de diligencia y generosidad de su maestra, o la suave corbata de certera intuición de su hermano mayor.

Comprobó que le resultaba muy divertido vislumbrar los trajes de luz con que se mostraba vestida el alma de los demás, cuando ella les contemplaba desde el corazón. Y desde esta disposición, cuando veía a alguien triste o desanimado, hablando de todo lo que le faltaba para poder ser feliz, Estrella buscaba en su interior sentimientos de compasión y solidaridad; y vestida así, le enseñaba el libro dorado y, si se lo permitía, le ayudaba a encontrar el doble fondo de su propio baúl donde descubría los recursos necesarios para vestirse de plenitud.

Le fue resultando tan apasionante esta actividad que consideró que había descubierto su vocación: enseñar a confeccionar luminosos ropajes para las almas que quieren mostrarse brillando como lo que son, estrellas llenas de luz, aunque no salgan en la televisión. Inspirada actividad que a su vez le ayudó a comprobar con satisfacción que su propio resplandor, lo vieran o no los demás, siempre estaba ahí. Como sucedía con las estrellas que contemplaba con admiración desde la ventana de su habitación.”

Como la “estrella” del cuento, también tú puedes elegir enfocar tu atención en pensamientos, sentimientos y actitudes luminosas generadores de  paz y esperanza. Estas sugerencias pueden ayudarte a lograrlo:

1.- Recuerda la luz con la que has brillado en el pasado:
En un cuaderno haz una lista, escrita desde el agradecimiento, de los momentos más inspiradores de tu vida y describe los matices de luz que transmitías siendo protagonista de esas experiencias. Repasa esa lista cada vez que notes alguna resistencia a permitir que un profundo bienestar fluya a tu través.

2.-  Para iluminar tu presente, reconoce tus dones y compártelos:
A modo de abeto navideño te invito a realizar el árbol de tu autoestima.  Tal como te explico en este audio, ese árbol resplandecerá con todas tus capacidades y talentos desplegándose como aportación a la vida:

3.- Imagina un brillante futuro:
Pensando que ya se están cumpliendo los sueños que quieres ver hechos realidad, responde a estas preguntas: ¿En esas felices escenas qué experimentas? ¿Qué recibes? ¿Qué das? ¿En qué aspectos se despliega tu potencial? ¿Qué cualidades manifiestas? Visualízate protagonizando alguna de esas escenas; capta el sentimiento asociado y, cuando tengas clara esa visión y estés vibrando en su más intensa luz, cruza tus manos sobre tu corazón. Haz ese gesto con la profunda intención de anclar en tu conciencia ese sentimiento de realización y repítelo cada vez que quieras promover tal frecuencia de vibración.

4.- Aprecia el brillo en los demás:
Procura ofrecer una mirada que se enfoque  en la dignidad humana más allá de las apariencias, las ideas y las conductas. Si temes la sombra que otro pueda proyectarte es el momento de encender todas las luces. Que en tu compañía todos perciban la grandeza de la vida que son. Refuerza tu autoestima y la de los demás,  recordando que todos somos una expresión única e irrepetible de la vida, con una función que realizar, un potencial a desplegar, y siempre dignos de amor y respeto. Contempla con consideración lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña e intenta transmitir confianza, compromiso y esperanza, “Para ayudarte en este empeño, nunca olvides añadir a tu ánimo un flexible cinturón hecho de cintas de confianza espiritual y un anillo de fe, que los demás advertirán cuando te observen señalándoles, no por el potencial que aún no han llegado a desplegar sino porque adivinas el brillo de su alma jugando a manifestar su luz.” (Lo que el corazón quiere contemplar)

5.- Acepta la sombra como testigo de la luz:
Recuerda que si reconoces y promueves la luz tienes que aceptar también la sombra. Eso supone asumir que al lado de las aspectos más radiantes de la vida hay matices de menos luminosidad, que son necesarios experimentar pues la oscuridad sirve para que la luz pueda resplandecer más, Para facilitar esta percepción,cuando salgas a caminar, hazlo observando tus movimientos. Así podrás comprobar que al andar das un paso en el vacio mientras con el otro te afirmas más. Y entenderás que sería imposible avanzar si no aceptaras experimentar esa porción de vacío. Toma conciencia, entonces, de que también en tu recorrido vital, la incertidumbre y la inestabilidad forman parte de tu proceso de evolución. 

6.- Escribe una frase que te pueda resultar esperanzadora y te conecte con lo más luminoso en ti. Repítela cuando te invada el desánimo.Por si te gusta, comparto contigo la que yo he elegido y que es también la visión que alienta a los protagonistas de mi libro: “Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transforman en manantial de amor y más red de luminosa vida crean”

7.- Busca, admira y agradece la luz del crecimiento y la superación:
Mantenla como centro de tu enfoque y valora la posibilidad de acceder a la experiencia de ser y al aprendizaje del arte de vivir. Cuando estés mojado por la lluvia de un fracaso busca el arco iris de una oportunidad. Atiende la pérdida y la frustración pero escucha también los deseos de amar y disfrutar. Aprecia cada acto de superación a tu alrededor. Y cada vez que reconozcas haber hecho un avance en tu trayectoria vital o hayas logrado convertir un sueño en realidad, haz una pausa y, para subrayar y celebrar esa evolución, realiza la siguiente visualización, titulada “La luz de tu estrella


La estrella, una luz que orienta en la obscuridad, es uno de los símbolos navideños. Yo la entiendo como algo que refulge en el interior de la vida, el despunte de una consciencia espiritual cuya claridad nos permite, amando lo que es, comprender lo que somos. Un año más me parece escuchar al espíritu navideño susurrando:Si no hay suficiente claridad en tu camino, ama más y se encenderá la luz de la esperanza. 

Gracias por tu atención. Espero que pases unas felices fiestas. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...



"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

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lunes, 30 de marzo de 2015

Treinta razones para aplaudir

Siempre me ha parecido conmovedor ver a un niño aplaudiéndose y animando a los adultos a hacer lo mismo,  por haber superado algún reto. Sin complejos, sin vergüenzas, simplemente un acto inocente y espontáneo de automotivación Pero dejada atrás la infancia, las oportunidades de recibir aplausos quedan muy restringidas a no ser que te ganes la vida subido a un escenario o formes parte de alguna élite deportiva.

Sin embargo, todos estamos, día a día, participando en la maratón de la vida, esforzándonos, aprendiendo y buscando nuestra mejor versión. Y es cierto que hay tropiezos, caídas, equivocaciones, abandonos, decepciones y desesperos, pero también, cada amanecer vuelven las ganas, las nuevas ideas, los esfuerzos renovados y la esperanza. Seguimos intentándolo. Y sólo por seguir, ya merecemos una felicitación. La vida sigue creciendo con nosotros y eso ya es una victoria.

Estamos en una carrera de fondo. Y reconocer los logros genera energía para afrontar nuevos retos. Por eso, cada día, me gusta proponer un y lo dejo escrito en las redes sociales para que quien se sienta aludido, se de por aplaudido. 

Hoy he recopilado para ti, algunos de eos aplausos por si te hacen falta ideas para ovacionarte. Al menos, cuando estés más cansado, desanimado o necesites un poco de aliento, leelos, busca alguno en el que te sientas identificado y hazlo tuyo. Aplaúdete, siéntete aplaudido por la vida y aplaude tu también a quien suda la camiseta a tu lado. Como cuando, en una maratón, ves pasar por tu calle a los esforzados corredores. Creo que transitaríamos con mejor ánimo el día si nos vitoreásemos más unos a otros. Como hacen los niños. Porque está bien reconocer el esfuerzo. Por celebrarnos.

Un aplauso entusiasmado para quien, …

... aceptando su posible torpeza, decide confíar en su buena intención y actuar con su mejor voluntad.
 ... aún con inseguridades, decide avanzar porque él es la posibilidad y el día de hoy la oportunidad.
 ... se concentre  en lo que quiere de si mismo en vez de enfocarse en lo que espera de los demás.
 ... sin encontrar palabras, confíe en la sabiduría de su corazón y lo deje hablar con gestos de amor.

 ... sabiendo que no es mejor que nadie, decie sonreír,  porque sabe que es mejor que ayer
 ... aún temiendo encontrar alguna basura, decide airear el desván de su memoria y barrer rencores y resentimientos.
 ... aunque el día parezca aburrido, decide buscarle las cosquillas y llenarlo de sonrisas.
 ... aceptando la continua mudanza de la vida, logre planificar con sensatez e improvisar con intuición.
... nada orgulloso de algo de si mismo, decida afrontarlo y con amor, empezar a transformarlo. 
... aún consciente de sus ignorancias, decide compartir lo que sabe y, sonriendo, ofrecer lo que es. 
... para no quedar atrapado en la frustración, suelte a tiempo la queja y busque la solución
... aún a riesgo de ir más lento, decida avanzar manteniendo unidos cabeza, instinto y corazón. 
... aceptando la incertidumbre, decida además de planificar, prepararse para, improvisando, disfrutar.
 ... aún viendo el vaso medio vacío, decida llenarlo de entusiasmo y compartirlo.
... aún sabiéndose del montón, decide marcar la diferencia haciendo su labor con alegría y amor. 
... creyendo que un mundo mejor es posible, decide poner su granito de arena para construirlo
... aún no sabiendo que cosas van a pasar, decide afrontar el día haciendo que las cosas pasen.
... no pudiendo vencer algún obstáculo decide no darse por vencido
... sabiendo que muchas semillas se las llevará el viento, decida seguir sembrando afectos.
... aún a riesgo de hacer algún borrón, decide caligrafiar el día con la tinta del buen humor 

... aún con alguna arruga en el alma y alguna cana en el corazón, intenta seguir disfrutando como niño.
... viendo que tarda en florecer su sueño, decide seguir regándolo con confianza y amor.
... aún a riesgo de no llegar primeros, decide cooperar, para intentar llegar con todos y a tiempo 
... habiendo perdido el tren de alguna oportunidad, sigue adelante por la ruta del "volver a empezar"
... aún sabiendo que es poco lo que puede hacer, hace todo lo que puede y lo hace bien.
... aún tropezando, una vez más, con la misma piedra, decide recogerla y hacer algo constructivo con ella.
... en medio de críticas y palabras desalentadoras, consiga mantener un diálogo interior motivador. 
... esté en el lugar que esté, apueste por lograr, desde su mejor intención, su mejor versión.
... más allá de sus circunstancias, busque las oportunidades mientras crea las posibilidades. 
... peregrino de la vida, disfrute del camino y, con su aportación, logre dejarlo mejor que lo encontró

Y si hoy las fuerzas no dan para correr, camina o párate pero celebra que respiras.

¡Aplausos para quien así lo viva!

Para finalizar te propongo escuchar el poema “Por qué cantamos” recitado por su autor, Mario Benedetti. En estos versos, el poeta nos recuerda algunas importantes razones para seguir dejándonos oír. (“Cantamos porque creemos en la gente … y somos militantes de la vida”). Y de alguna manera, en el aplauso, también cantan emocionadas nuestras manos y en ese palmoteo habla el corazón.



Gracias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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Estaré encantada de atenderte.


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos.(“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Convoca al niño que hay en ti y mantén viva la esperanza

Lo que más me gusta de las fiestas navideñas es el deseo, que parece imperecedero, de recuperar la inocencia, la esperanza, la paz y el amor fraternal. Más allá de las calles iluminadas, los villancicos y los escaparates con sus tentadoras ofertas, lo que cada año llama mi atención y me reconforta, es la capacidad humana para mantener viva la fe en que, es posible vivir desde una actitud más sencilla, bondadosa, compasiva y a la vez, apasionada, soñadora y creativa. Es cierto que ese “espíritu navideño” queda, en gran medida, transformado en un asunto donde prima el consumo y la superficialidad. Pero en el corazón del  niño que todos seguimos siendo, en el fondo de lo más hondo de cada cual, al menos yo, sigo viendo ese anhelo y esa confianza.

En mi infancia, llegadas esta fiestas, disfrutaba leyendo cuentos de Navidad, colocando la estrella sobre el pesebre, intercambiando felicitaciones con quienes me rodeaban, realizando listas de buenos propósitos para el Año Nuevo y escribiendo la carta a los Reyes Magos. Hoy, más allá de como te guste disfrutar de estas fiestas, desde el enfoque del crecimiento personal y con el ánimo de convocar tu mejor voluntad, te invito a llevar a cabo algo similar. 

Para empezar, apoyándome en el capítulo cuatro de “Lo que el corazón quiere contemplar” te propongo leer un cuento:

“Bota Rebotada era un singular calzado de material fuerte y resistente, con una gruesa suela en su base, y el cuerpo lleno de hebillas y cordones. El color de su piel se parecía a las piedras del suelo, a las arenas del desierto y al polvo de los caminos. Formaba parte de la familia de los zapatos y su tamaño era el más grande de su especie. Pero era una bota que se avergonzaba de sí misma.

Sus comienzos no le ayudaron mucho a mantener su autoestima, pues en la primera zapatería en donde la expusieron fue colocada en un rincón del escaparate, dado que si la ponían en primera fila, por su gran tamaño, tapaba todo lo demás. A su lado y por delante colocaron unas finas sandalias, esbeltos mocasines de ante, exquisitas babuchas de seda, unas livianas zapatillas de ballet y hasta unos diminutos botines para bebés llenos de colores y encanto. Nadie se interesó por ella y a las pocas semanas la volvieron a meter en su caja. Bota Rebotada pensó que no servía para nada, que quizás estaba mal hecha y que se quedaría sin saber lo que era ser calzada, cuidada, considerada con aprecio y llevada por el mundo a descubrir nuevos caminos. Pensó que pasaría su vida encerrada o en la esquina de algún escaparate, sintiendo envidia hacia los zapatos que eran escogidos.

Pero sucedió que la zapatería fue asaltada por unos ladrones y Bota Rebotada formó parte del botín. Así empezó una época muy dolorosa para ella porque se la quedó un muchacho para quien su tamaño no era el adecuado y se le hicieron ampollas en los pies. —¡No servís para nada!, —le oía gritar. —Sois duras y bastas, y sólo sabéis producir heridas. Escuchándole, Bota Rebotada, se encontraba cada vez más confundida. Se sentía culpable pero no sabía por qué, pues no estaba en su horma la intención de hacer daño. ¿Por qué nadie reconocía su capacidad para proteger, para abrigar y para colaborar a mantener el equilibrio? Fue una época en la que hasta dudó de su identidad, pues su propietario, siempre metidos en peleas, más que como calzado la utilizaba como arma arrojadiza.

Finalmente fue vendida a una tienda de calzado usado. Y allí ocurrió el milagro. Un día, cuando más estaba sintiendo la vergüenza de ser mostrada con su precio totalmente devaluado, como si lo único que quisieran fuera quitársela de encima a cualquier coste, entró en la tienda una niña con ojos inocentes y sonrisa entusiasmada que pidió le acercaran el enorme calzado expuesto en el escaparate. Examinó la bota de cerca y dijo estar muy contenta de que en su interior cupieran dos o tres pies como los suyos, y quizás también sus manos.

—¿Es un regalo que quieres hacer a tu papá?, —preguntó el vendedor, que no entendía el interés que podía tener la niña en esa compra. —No, no …, —respondió la pequeña, —no es para hacer un regalo, es para recibir muchos regalos. Y continuó la explicación: —Me han dicho que hemos de poner nuestros zapatos en la chimenea de forma que se vean bien. Todos en mi familia son altos y tienen unos enormes pies, así que he pensado que necesito unas botas muy grandes, no sea que mis minúsculos zapatos pasen desapercibidos. Estas serán las botas que utilizaré cada Navidad y las mantendré limpias y bien cuidadas porque tienen una importante misión que cumplir.

Al escucharle Bota Rebotada se sintió emocionada y deseosa de comenzar esta nueva etapa de su vida. En ese momento comprendió que todo lo que le había sucedido anteriormente había facilitado este encuentro, y sonrió aliviada porque comprendió que estaba en buenas manos; aunque siempre había pensado que se sentiría bien cuando estuviera en buenos pies.”

Ahora, para seguir con las actividades que te sugiero a continuación, tienes que imaginar que Bota Rebotada es tu propia vida y esa criatura que elige esas botas y confía en verlas llenas de regalos, tu alma niña.

Desde esta idea te propongo elaborar una lista de buenos propósitos, hacer un ejercicio para honrar a quien contigo va, escribir tu lista de sueños, crear tu estrella personal y abrazar al niño que hay en ti.

1.- Ideas para la lista de buenos propósitos:

Toma consciencia, con inocencia, asombro y confianza, de la vida que eres, aquí y ahora, incluyendo materia y forma, capacidad y sentido, sueños y esperanzas. Y ama esa vida incondicionalmente.

Apóyate, aunque ahora, o en algún otro momento, hayas sentido vergüenza al comparar tu vida con la forma de otras vidas, te hayas confrontado con la pena de creer que a nadie le interesas, te hayas sentido inútil o con miedo a no encontrar lugar donde brillar entre todo lo demás.

Mantente fiel a ti mismo, siendo lo que eres y siendo a la vez todo lo que quieres llegar a ser. Contempla tu existencia, tenga la forma que tenga, como vehículo útil, el punto de encuentro entre los sueños y la tierra firme de la vida.

Ten confianza en que, en algún giro del camino, podrás percibir el sentido de todo lo vivido, en medio de las dificultades encontrar la oportunidad y, aunque lleguen en formas insospechadas, ver tus sueños hechos realidad. Más allá de tu apariencia y logros actuales, confía en que en tu naturaleza está la sabiduría y los recursos para desplegar todo tu potencial.

2.- Ejercicio para honrar a quien contigo va:

Afírmate en la convicción de que, más allá de los juicios basados en las apariencias, todos tenemos un sitio, un valor y una función; y desde alguna perspectiva todo puede ser admirado, si a tu mirada le pones inocencia y corazón. Anota todo lo que descubras que, formando parte de tu experiencia, está colaborando a que puedas avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Bendice todo lo que forma parte de esa trama existencial; es decir, nómbralo con estimación y hónralo dándole reconocimiento y expresando tus mejores deseos y gratitud.

3.- Sugerencias para escribir tu lista de sueños:

La niña que se quedó con Bota Rebotada escribía sus deseos y confiaba en despertar contemplando sus botas llenas de regalos. Deja que el niño que hay en ti, realice su lista de sueños y luego busca una cartulina del color de las piedras del suelo, las arenas del desierto o el polvo de los caminos, recorta el contorno de unas enormes botas, y en su interior realiza un collage que incluya tu foto sonriente y otras imágenes que para ti representen tu vida, calzando esa feliz y soñada realidad. Coloca ese collage en un lugar bien visible para que te ayude a recordar lo que, en tu experiencia, tu corazón quiere contemplar.

4.- Elabora el símbolo de tu estrella personal:

Puedes buscar un mándala o diagrama concéntrico ya dibujado, o perfilarlo tú mismo organizando los trazos en forma armoniosa alrededor de un punto central. Mientras lo coloreas imagina que en ese espacio quedan integrados cada uno de tus sueños en su más feliz realización. Guarda esa estrella en algún bolsillo de tu camisa y del alma, siempre bien cerca del corazón. Simboliza tu misión y tu visión. Representa tu radiante expansión. Contemplarla será para ti, fuente de entusiasmo y motivación.

5.- Abraza al niño que hay en ti:

Busca un lugar tranquilo y asegúrate de que no te van a interrumpir. Siéntate manteniendo tu espalda erguida, cierra los ojos y comienza por tomar conciencia del ritmo de tu respiración. Con cada expiración imagina que estás yendo más y más adentro, queriendo alcanzar el centro de tu ser, tu hogar interior.

Después de unos minutos respirando así, imagina que ya has llegado y que ahí, en medio de una gran paz habita tu alma niña, guardando toda la creatividad que vuestros sueños necesitan respirar para hacerse realidad. Teniendo en cuenta este pensamiento sigue poniendo atención al ritmo de tu respiración. Ahora, al inspirar, imaginas que abrazas al alma que te anima, y, al expirar, te visualizas llenándote de su radiante energía. Piensa, además, en todo lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña; y afírmate en la intención de interesarte por sus anhelos y las posibilidades de mutua colaboración.

Hazlo así hasta sentirte lleno de vitalidad y vuelve a ese hogar cada vez que el desánimo aparezca en tu experiencia o cada vez que quieras recordar tu esencia más espiritual.

Por último, para ayudarte a perseverar en la tarea de hacer realidad tus sueños te recomiendo repasar los artículos titulados “¡Manos a la obra!” y “¿Estás a la altura de tus sueños?”. Igualmente, si aún no lo has hecho, te invito a leer “Lo que el corazón quiere contemplar”, un libro que he escrito pensando en los niños y niñas que, tengamos la edad que tengamos, aún podemos ser. Intuyendo, como cada Navidad, que en el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por nacer.

Gracias por tu atención. Te deseo lo mejor, ahora y siempre. ¡Felices fiestas y feliz 2015! Abrazos y hasta pronto.




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domingo, 30 de marzo de 2014

EmocionArte: 5 formas de relacionarte saludablemente con las emociones

¿Qué hago con esta envidia? ¿Cómo voy a manejar su pena? ¿Cómo lograr que el miedo no me paralice? ¿Y si no se le pasa el enfado? ¿Cómo haremos para no perder el entusiasmo? Considero que gestionar bien las emociones es todo un arte y como tal, añade belleza, color e intensidad a la vida. Es una maestría que se puede ir perfeccionando y la recompensa es siempre un mayor bienestar. 


Por si te pueden ser de utilidad, hoy te propongo cinco formas fáciles para relacionarte saludablemente con las emociones propias y ajenas. 

¡Anímate a EmocionArte!

El arte de reconocer las emociones:
Vivir conscientemente implica prestar atención a tu  entorno, tratando de entender al mundo que te rodea y también observar tu mundo interior de motivaciones, pensamientos, emociones y sensaciones. Cuanto más consciente seas, mayor capacidad tendrás para percibir las situaciones y elegir respuestas desde la libertad y la responsabilidad. Para mejorar en el arte de reconocer basta con parar tu actividad, de vez en cuando, hacer una inspiración profunda, generar un punto de observación objetiva preguntándote: ¿Qué estoy sintiendo? Y darte cuenta de si estás enfadado, triste, avergonzado, aburrido, contento, etc... No podrás hacerte cargo de tus emociones si antes no las descubres. En las relaciones igualmente es necesario el reconocimiento de la emoción del otro. Puedes buscar evidencias externas como gestos, palabras u otras expresiones emocionales y también mostrar tu interés preguntando directamente: ¿Cómo te sientes?  No es fácil ponerte en la piel de los demás pero con comprensión y compasión se aprende a integrar otros punto de vista.

El arte de aceptar las emociones:
No mejorarás la gestión emocional si al reconocer tus emociones o las de los demás, las juzgas negativamente y las censuras. Reconocer con respeto una emoción no significa dejarte capturar por ella. Tienes capacidad para ser testigo neutral y con esta disposición podrás obtener valiosa información para comprenderte y comprender a los demás, más y mejor. No te enfrentes a tu emoción,  permítele tomar espacio en tu conciencia. Reconoce y acepta también lo que sientes frente a la emoción que está viviendo el otro. Ábrete a esa experiencia por incómoda que te resulte Si ves que un amigo está enfadado contigo, por ejemplo,  no te servirá de nada negarlo por más desagradable o injusta que te parezca la situación. Necesitarás aceptar ese enfado para pasar a indagar sobre las razones que lo han generado. Es necesario aceptar los conflictos emocionales para poder acceder a sus raíces y buscar formas saludables y efectivas de resolverlos.  


El arte de regular las emociones:
Regular no significa reprimir sino manejar y dar dirección consciente a la energía emocional. En la relación con los demás significa ejercer un grado de influencia positivo en su estado emocional. Si eres capaz de mantenerte conscientemente centrado crearás una forma de resonancia empática que ayudará al otro a calmarse. Para entrenarte en este arte, cuando te sientas movido por una emoción pregúntate: ¿Dónde la siento? ¿En qué parte del cuerpo se está manifestando? ¿Siento esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Lleva tus manos allí dónde sientas la emociones, permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios mientras respiras pausadamente.

El arte de analizar las emociones:
Se trata de aprender a dialogar con tus emociones y a escuchar empática y activamente a los demás cuando te hablan de las suyas. Es aprender a unir el enfoque racional con la orientación emocional. Aquí tienes algunas preguntas útiles para formularlas cuando quieras practicar el arte de analizar emociones: ¿Qué valiosa información aporta esta emoción? ¿Qué enseña? ¿A qué dirección apunta? ¿Qué asuntos no atendidos pone de manifiesto? ¿En relación a que hechos y a qué interpretación de esos hechos se origina? Identifica las creencias que están detrás de esa emoción. Cuestionar su validez y su utilidad. Amplia tus puntos de vista y cambiar creencias limitadoras por pensamientos potenciadores.



El arte de crear positivos cauces de acción para las emociones:
La palabra emoción significa movimiento, energía en circulación que impulsa a la acción. Cada emoción tiene una demanda específica relacionada con la experiencia en la que se origina. Así que te será útil empezar por preguntarte: ¿Qué es lo que me está pidiendo hacer esta emoción? ¿Qué intento conseguir con este sentimiento? ¿Qué quiero que suceda?¿Qué elección puedo hacer ahora para encaminarme hacia el bienestar? ¿Qué cauces de acción puedo crear para liberarla y volver a sentirme en paz? Responde conscientemente a esa demanda y pasa a realizar la acción que consideres más adecuada. Uno de los errores más comunes es creer que la inteligencia emocional significa el desborde y la expresión inconsciente de instintos automáticos. La clave está en que la expresión de las emociones se haga de forma constructiva y eficaz. Con atención a los propios valores y objetivos, desde la honestidad, con responsabilidad y profundo respeto por la libertad de ser. De la misma manera puedes ayudar a otros a expresar sus emociones. La clave está en aprender a escuchar y comprender sus intereses y necesidades y compartir, si así te lo ha pedido, sugerencias y soluciones creativas que honren su libertad y respeten sus motivaciones.

Practicar estas cinco competencias emocionales te ayudará a desarrollar más inteligencia emocional y eso significa aprender a ser más feliz. Vivir plenamente tiene mucho que ver con  EmocionArte.

Gracias por leerme. Abrazos y hasta pronto.



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