jueves, 24 de marzo de 2016

Quince pausas para la autoayuda

Cuando era niña muchos de mis juguetes funcionaban dándoles cuerda. No era un asunto fácil para mis manos infantiles pero ahora recuerdo esos momentos como si estuvieran envueltos en un halo de magia. Te dabas cuenta que el juguete se había parado, lo cogías en tus manos, hacías la presión adecuada en la llave, la girabas no más de las vueltas necesarias para no forzar el tope y al volver a poner el juguete en el suelo volvía a moverse con renovada energía. Paradójicamente eran paradas necesarias para poder continuar.

Si repasas las pequeñas acciones del día quizás observes que haces paréntesis para peinarte, para lavarte las manos, para beber agua, para estirar las piernas o para muchas otras rutinas encaminadas a tu bienestar. Si practicas alguna fe religiosa probablemente haces pausas para la oración. Si mantienes una relación sentimental es fácil que te tomes unos minutos para enviar mensajes cariñosos. Y si eres aficionado al baloncesto estarás familiarizado con los tiempos que piden los entrenadores para hacer cambios o reorganizarse en una nueva estrategia de juego. En todos los casos se trata de abrir un espacio para poner atención en aquello que es importante y cuidarlo como se merece. Cómo decía Benedetti en su poema Tiempo sin tiempo: “preciso tiempo para darme cuenta y para darme cuerda”.

Siguiendo esta metáfora y basándome en lo que en mi libro (“Lo que elcorazón quiere contemplar”) denomino “el plan multicolor”, hoy comparto contigo quince sugerencias  que pueden serte útiles para darte ánimo, apoyo, reconocimiento, promover tu entusiasmo, centrarte y algunas otros asuntos que dejo integrados en el concepto “pausas para la autoayuda”. Momentos que promoverán en tu ánimo, equilibrio, motivación, paz y alegría de vivir. Mi propuesta es que comiences eligiendo las que más te gusten y las pongas en práctica para comprobar su resultado.  En algunas de estas pausas te recomiendo usar frases concretas pero considera que, manteniendo la misma intención,  puedes poner las palabras que vayan más acorde con tu forma de expresarte y el ejercicio será igual o aún más efectivo:

1.- Pausa para el reconocimiento:
Al comenzar el día y cada vez que te mires en un espero, contempla el brillo de tus ojos y, mientras lo haces, repite en silencio, con respetuoso reconocimiento, la siguiente declaración: “Honro tu presencia, pues perteneces a la vida y, con tu singular aportación, colaboras en su infinita expansión.”

2.- Pausa para confiar:
Cuando observes que estás sintiendo alguna dificultad para fluir con alegría de ser y determinación, ponte la mano en el pecho y posa tu atención en la zona del corazón. Siente el interior de esa área de tu cuerpo mientras realizas unas cuantas respiraciones profundas y tranquilas. ¿Qué sensaciones tienes? ¿Qué color, forma, sabor, tienen los sentimientos que experimentas? ¿Sientes esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios. Puedes acabar el ejercicio recitando la siguiente afirmación: “Confío en la inteligencia de mi corazón donde encuentro conocimiento y efectiva disposición para, aquí y ahora, vibrar en sintonía con todo lo que es y encontrar creativos cauces de acción desde la paz y la libertad de ser.”  

3.- Pausa para agradecer: 
Busca un rato cada día para tomar nota de, al menos, media docena de recursos, personas, situaciones, cualidades o aspectos de tu experiencia que en alguna forma te ayudan a avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Agradece cada uno de esos elementos y hónralos, en tu corazón, con un sentimiento de apreciación.

4.- Pausa para abrazar el presente:
Procúrate una pausa para honra tu existencia y apreciar el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Para mejorar necesitas empezar por aceptar lo que es, aquí y ahora. Cierra los ojos e imagina que abrazas a tu niño interior, guardián de todos los sueños que alberga tu corazón. Dile a ese niño que es posible, que sois capaces y que merecéis que vuestros sueños se hagan realidad. Imagínate que lo abrazas confiando en que la vida que sois, os guiará. Y dile también que cuentas con su inocencia y su alegría para disfrutar de cada paso en este viaje.

5.- Pausa para sentir:
De vez en cuando, a lo largo del día, vete a un lugar tranquilo, siéntate, cierra los ojos y concéntrate en el ritmo de tu respiración durante un rato. Luego pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo, cómo lo siento, en qué parte del cuerpo noto esta emoción? Observa si notas algún tipo de tensión y lleva allí tu atención mientras respiras pausadamente. Permanece así, aceptando las sensaciones, pensamientos y emociones que se vayan presentando. Acepta sentir sin evaluar, simplemente estando presente en la experiencia. Para finalizar, abre los ojos y, si te es posible, completa la frase: “Siento … cuando …. y me gustaría…”

6.- Pausa para meditar:
En este video se explica con sencillez y claridad, como meditar en un minuto. Los beneficios de esta práctica te durarán mucho más.



7.- Pausa para el humor:
Se trata de quitar hierro a una situación que reconocer no tener importancia pero, sin embargo, la estás viviendo con tensión. En esta pausa, con ternura, vas a reírte de ti mismo por estar haciendo una tragedia, de un pequeño contratiempo.  A veces, tener como “llave maestra”, una palabra dicha en un tono especialmente gracioso o un gesto cómico, puede ser una herramienta estupenda para disolver tensiones y poner flexibilidad ante actitudes rígidas. Quizás te puede servir un “ya te vale” unido a una respiración profunda. Después, haz lo que tengas que hacer, pero empieza buscando, en la circunstancia que afrontes, algún motivo de celebración y, por pequeño que sea, siente gratitud. Luego, disponte a vivir esa situación con alegría de ser, afrontándola, en la medida que te sea posible, con ternura, sencillez y sentido del humor. Abraza esa experiencia con todo el amor que logres sentir y siéntete en paz por haber puesto en este momento tu mejor voluntad.

8.- Pausa para compartir:
Como reconstituyente para el ánimo, cuando te encuentres vacío o creas que ya nada te queda, recuerda preguntarte: ¿qué es lo que yo puedo dar? Y organízate para entregar aquello que aparezca como respuesta. Puedes compartir lo que ya eres, lo que sabes, lo que sientes y lo que tienes. Puedes empezar por sonreir.

9.- Pausa para soñar despierto:
Tómate unos minutos para reafirmar tu apoyo a los sueños del alma latiendo en tu corazón. De tu lista de deseos, proyectos y esperanza, elige uno e imagínatelo felizmente realizado. Cuando tengas bien clara esa visión, afirma con convicción: “Esto es lo que quiere contemplar mi corazón”. Visualízate protagonizando ese sueño mientras cruzas tus manos sobre tu corazón. Haz ese gesto con la profunda intención de anclar en tu conciencia ese sentimiento de realización y repítelo cada vez que quieras promover tal frecuencia de vibración.

10.- Pausa para sentir la abundancia:
A lo largo de la jornada, cada vez que cambies de actividad, cierra los ojos y recita con convicción: “Soy parte de la vida y, aquí y ahora, tomo conciencia de su abundancia y su poder creador.” Luego mira a tu alrededor y toma conciencia de, al menos, un recurso que forme parte de tu vida y haya venido naturalmente y en abundancia. Puedes empezar reconociendo el valor del aire que respiras o del sol que te ilumina.

11.- Pausa para inspirarte:
Un rato para elevar tu ánimo recordando tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar. Igualmente puede ser un buen momento para realizar una frase, un poema, escuchar una canción o contemplar una imagen que alimente tu espíritu. Como ejemplo, el poema de Mario Benedetti que me ha inspirado este post:

“Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.”
12.- Pausa para saludar:
Cierra los ojos y busca en tu memoria una persona querida a la que quieras desearle lo mejor. Imagina que la abrazas mientras que en el silencio de tu corazón, le dices: “¡Que en mi sueño feliz, tu sueño feliz encuentre culminación!”. Luego sonríe confiando en que, compartiendo o no caminos, vuestro afecto os mantendrá unidos.

13.- Pausa para poner más atención.
En cualquier momento, haciéndote consciente de tu respiración, pasea la mirada detenidamente a tu alrededor con el objetivo de descubrir detalles que hasta ahora te habían pasado inadvertidos. Párate en lo que llame más tu atención y observalo con detenimiento. Luego mira a otro zona u otro objeto. Cuando veas que tu atención queda enganchada en tu diálogo interior vuelve a comenzar hasta que vayas descubriendo matices en los que antes nunca te habías fijado.

14.- Pausa para revisar:
Cada anochecer procúrate un tiempo de tranquilidad para repasar las experiencias del día. Disponte a reconocer y apreciar todo lo recibido, y también a valorar honestamente tu contribución. Las siguientes preguntas te pueden resultar útiles en esa recopilación: “¿Qué has aprendido? ¿Qué has compartido? ¿Se han encaminado tus acciones en la dirección de tus sueños? ¿Has apoyado los sueños de los demás? ¿Te has permitido ser con más libertad? ¿Te has sentido útil? ¿Qué aspectos de tu experiencia has honrado hoy? ¿Has expresado agradecimiento? ¿A quien has cuidado? ¿Te has reído? ¿En qué formas has expresado afecto? ¿Has compartido respeto y reconocimiento?

15.- Pausa para soñar dormido:
Procura que, antes de quedarte dormido, tu mente se concentre en alguna visión que te inspire paz y esperanza. Quizás te gusta este pensamiento: “Igual que el firmamento abarca a todas las estrellas y éstas, expandiendo su luz, iluminan la bóveda celeste, también a todas las criaturas, en una red de luz, un principio de amor sustenta hasta que ellas mismas se transformaban en manantial de amor y más red de luminosa vida crean.” Déjate llevar por el sueño confiando en que, en los matices de tu particular luz, la infinita y creativa inteligencia de la vida que eres está sincronizando todos los acontecimientos que han de suceder en ese proceso, para que tu estrella brille en todo su potencial.

Gracias por tu atención. Estaré encanta de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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5 comentarios:

  1. Bravo Pepa!
    Valiosa información, será complicado que quien lo lea no encuentre al menos un modo de darse cuenta y cuerda. Y los beneficios consecuentes.
    Gracias!

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  2. Bravo Pepa!
    Valiosa información, será complicado que quien lo lea no encuentre al menos un modo de darse cuenta y cuerda. Y los beneficios consecuentes.
    Gracias!

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  3. Una pausa para sentir, estar aquí y ahora ...para Ser. Gracias desde Venezuela un país que actualmente tiene mil razones para los que aquí estamos vivamos con desesperanza, sin embargo mientras estemos en este plano debemos soñar y luchar por esos sueños.

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  4. Una pausa para sentir, estar aquí y ahora ...para Ser. Gracias desde Venezuela un país que actualmente tiene mil razones para los que aquí estamos vivamos con desesperanza, sin embargo mientras estemos en este plano debemos soñar y luchar por esos sueños.

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  5. Gracias y bendiciones por tan maravilloso tiempo concedido, requerido, necesitado y esperado🌼

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