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miércoles, 6 de mayo de 2015

Ocho pasos para mantener limpio tu "hogar interior"

Posiblemente tú también haces en tu casa, de vez en cuando, una limpieza general. Con la llegada del buen tiempo y a pesar del esfuerzo que supone, da gusto abrir las ventanas y mientras el aire se renueva, lavar cortinas, ordenan cajones o alcanzar a limpiar techos y rincones que se han escapado a la atención rutinaria. Luego el ambiente parece más luminoso y se respira bienestar.

Desde mi punto de vista, igual que hacemos con nuestra casa, es importante atender ese espacio personal de pensamientos, emociones y sensaciones que habitamos, en el que también se acumula basura y desorden. Con ese propósito hoy te propongo un plan de acción para asear a fondo y mantener limpio tu “hogar interior”.

1.- Ventila tu ánimo:
Empiezo proponiéndote la visualización guiada “Abriendo lasventanas, la mente y el corazón” cuyo objetivo es lograr una buena disposición para dejar ir los enfoques más limitadores y abrirte a ideas creativas y constructivas.


Tambien te invito a poner en práctica las siguientes sugerencias extraídas de mi libro “Lo que el corazón quiere contemplar”: “Dedica un tiempo a recorrer algunas calles de tu ciudad observando todo lo que llame tu atención. Luego, busca un lugar elevado desde donde se pueda contemplar ese mismo paisaje y percibe las diferencias al cambiar de punto de vista.

Tras esta experiencia da un repaso a tua sueños, metas u objetivos y contémplalos desde distintos enfoques. Cuestiona tus percepciones. Juega a elevar tus pensamientos hasta romper limitadas suposiciones. Describe lo que ves cuando miras por encima de algunas circunstancias, actitudes y creencias: ¿Qué pensarías, sentirías y harías si no te pareciera imposible? ¿Qué acciones emprenderías si te sintieses libre? ¿Qué decisiones tomarías si supieras que vas a tener éxito?

Procura alimentar tu espíritu con inspiradoras influencias. Elige lecturas, imágenes, compañías y experiencias que te ayuden a mantener tu ánimo en un positivo enfoque y una optimista expectativa.”

2.- Limpia las ventanas de tu percepción:
De la misma forma que en tu hogar limpias los cristales para ver con claridad desde tus ventanas, repasa todo aquello que criticas de los demás, comprobando qué prejuicio ensucia tu mirada o qué tipo de emoción la empaña. 

Se cuenta la anécdota de una pareja de recién casados que se mudó a su nueva casa en un tranquilo barrio. La primera mañana, mientras desayunaban, ella miraba por la ventana y observó a una vecina tendiendo unas sabanas que parecían no haberse lavado pues se veían muy sucias. Se lo comentó a su marido y ambos pensaron que quizás era una persona poco cuidadosa o que utilizaba un detergente ineficaz. Cada dos o tres días se repetía la misma escena. Fuera que la vecina tendiera, sabanas, manteles o camisas, siempre se veía todo muy sucio y cada vez las críticas sobre la dejadez de la vecina eran mayores. No podían entender como no se daba cuenta o no le importaba esa suciedad. Sin embargo, al cabo de unas semanas, la esposa miró una vez más por la ventana y comprobó que, esta vez, la colada de su vecina se veía limpísima. Cuando le contó a su marido que finalmente la vecina había aprendido a lavar la ropa, éste sonriendo le explicó que lo único que había sucedido era que él había limpiado el cristal de su ventana.


Limpia tu percepción con compasión hacia ti mismo y hacia los demás: “Si miras el camino que has ido dejando atrás, comprenderás que infinitos son los elementos que han posibilitado tal caminar. Infinito el caudal de energía desplegándose en luces y sombras, dimensiones, rumbos y geometrías. Infinita vida haciéndose y deshaciéndose para ir tejiendo la singular trama de tu laberinto vital.

Tras esta contemplación puedes entender que desde la puntual e individual perspectiva no hay suficiente visión para determinar qué es digno de amor y qué no merece tal distinción. Así puedes llegar a comprender que para seguir creciendo tienes que confiar en la inteligencia de tu corazón, que es potente energía que convoca a la integración. (Lo que el corazón quiere contemplar)

3.- Barre las quejas:
Haz una lista de tus quejas para transformarlas pronto en ideas constructivas que puedas llevar a cabo y te ayuden a mejorar. Si no hay nada que esté en tu mano hacer, suéltalas o te llenarán de frustración.  En este audio te cuento la historia de un asno que cayó en un pozo y, apoyándome en esa metáfora, te explico la forma de pasar pronto de la preocupación a la ocupación:


Es importante, una vez tenido en cuenta el problema, concentrarse en las soluciones, sin quedar atascados en el enfado. Se trata de ver las oportunidades mientras se construyen las posibilidades.

4.- Repara, acaba o suelta asuntos pendientes:
Los momentos de limpieza general son útiles, además,  para atender desperfectos. También es necesario revisar los temas emocionales incompletos para recuperar la energía estancada en ellos. ¿Te hace falta pedir alguna disculpa? ¿A quien tienes pendiente dar las gracias? ¿Qué reparaciones necesitas hacer en tus relaciones? ¿Qué resentimientos y rencores siguen vivos? ¿Qué palabras están pedientes de decir y qué penas y enfados esperan cauces de expresión? ¿Estás postergando alguna conversación necesaria? En el artículo “Cómo cultivar el hábito de completar” te explico como afrontar la tarea de reparar, acabar o soltar asuntos pendientes.

5.- Tira lo que no sirve:
Seguro que ya has experimentado el alivio de recoger, revisar y tirar papeles inservibles almacenados en mesas, cajones y estantes. Ahora  te animo a hacer lo mismo con comparaciones, rencores, desvalorizaciones, culpabilizaciones o añoranzas inútiles.  No dejes que tu conversación interior parezca un disco rayado de resentimientos. En tu mano está hacer eterno o fugaz un mal recuerdo. Depende de la atención que le prestes. Aprende de esa experiencia y luego, suéltala. En el artículo “Claves para hacer de tu autodiálogo tu mejor aliado” te explico cómo lograrlo. También te puede ser muy útil esta visualización titulada “Lanzando al río los pensamientos nocivos”.


6.- Sácale brillo a lo que más valoras.
Sería como quitar el polvo posado sobre los objetos más preciados de tu casa. Recorre todas las áreas de tu vida y piensa en las personas y situaciones que consideras valiosas, dejando que el sentimiento de agradecimiento vaya apareciendo. Siempre hay motivos para agradecer pero, a menudo, podemos olvidarlos si no nos paramos a reconocerlos. Expresa tu cariño con un mensaje, una llamada o un abrazo a las personas que más quieres, para que sepan lo importantes que son en tu vida. En estos artículos encontrarás más ideas para dar y darte afectuosa consideración: “Seis regalos que llegan al corazón”  “Treinte razones para aplaudir”

7- Reordena metas y objetivos
Lo mismo que ordenas armarios y cajones, repasa tus sueños más felices. Satisface más moverte con amor hacia lo que quieres que huir con temor de lo que no deseas. Enfócate en cómo quieres que sean las cosas, y en ver qué puedes hacer para conseguirlo. Además, aprovecha para celebrar las metas ya alcanzadas, los avances por los que te sientas satisfecho y el aprendizaje que has sacado de todo aquello que no ha salido como esperabas. Te será útil leer: “¿Estás a la altura de tus sueños?” y  “¿Tienes claro tu objetivo?”

8.- Perfuma el ambiente.
Igual que es habitual colocar saquitos aromáticos en los armarios recién ordenados, te sugiero tener a mano ideas para mantener un buen ambiente emocional. “Confecciona una lista de lugares, personas y eventos que te ayudan a conectar con tu optimismo y alegría de vivir, y tenla en cuenta cuando el aburrimiento te empiece a hacer cosquillas en los pies. Visita lugares y realiza actividades que despierten tu interés y apoyen el despliegue de tu creatividad. Permítete asombrarte. Como sabe tu alma niña, aunque todo parezca igual, a cada instante, todo es diferente; y así visto, el presente resulta apasionante.” (Lo que el corazón quiere contemplar) Encontrarás más propuestas en el artículo: “Cómo transformar positivamente tu atmósfera emocional”

Y por último, tal como te relajas en la intimidad de tu casa, te sugiero disfrutar, a menudo, de la paz de tu naturaleza más profunda y esencial. Puede ayudarte este visualización titulada “En tu hogar interior”:


Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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Reciclándote: Siete pasos para favorecer cambios positivos en tu vida.

¿Quedamos? Siete encuentros contigo mismo. ¡No te des plantón!

Tu fortaleza interior: Seis maneras de conectar con ella.

Tu yo alentador: Diez pasos para aprender a animarte cuando más lo necesitas.

Además...

Coaching online: Si te interesa conocer mi labor profesional como coach personal te invito a visitar La Llamada También puedes escribirme a p.arcay@la-llamada.com y solicitar una sesión informativa y gratuita.
Estaré encantada de atenderte.

Y también ...


"En el fondo de tu corazón están esperando los sueños no cumplidos y todo el amor que aún no ha podido ser. Date permiso para vivirlos." (“Lo que el corazón quiere contemplar”) 

Ahora, a tu alcance, un apoyo para el despertar de tu consciencia: “Lo que el corazón quiere contemplar” Un libro, para  leer y practicar, que expandirá tu poder creador y promoverá la conexión con la inteligencia de tu corazón. 

Puedes leer fragmentos o el libro completo, escucharlo en audio, descargar en ebook, todo gratuitamente aquí.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Convoca al niño que hay en ti y mantén viva la esperanza

Lo que más me gusta de las fiestas navideñas es el deseo, que parece imperecedero, de recuperar la inocencia, la esperanza, la paz y el amor fraternal. Más allá de las calles iluminadas, los villancicos y los escaparates con sus tentadoras ofertas, lo que cada año llama mi atención y me reconforta, es la capacidad humana para mantener viva la fe en que, es posible vivir desde una actitud más sencilla, bondadosa, compasiva y a la vez, apasionada, soñadora y creativa. Es cierto que ese “espíritu navideño” queda, en gran medida, transformado en un asunto donde prima el consumo y la superficialidad. Pero en el corazón del  niño que todos seguimos siendo, en el fondo de lo más hondo de cada cual, al menos yo, sigo viendo ese anhelo y esa confianza.

En mi infancia, llegadas esta fiestas, disfrutaba leyendo cuentos de Navidad, colocando la estrella sobre el pesebre, intercambiando felicitaciones con quienes me rodeaban, realizando listas de buenos propósitos para el Año Nuevo y escribiendo la carta a los Reyes Magos. Hoy, más allá de como te guste disfrutar de estas fiestas, desde el enfoque del crecimiento personal y con el ánimo de convocar tu mejor voluntad, te invito a llevar a cabo algo similar. 

Para empezar, apoyándome en el capítulo cuatro de “Lo que el corazón quiere contemplar” te propongo leer un cuento:

“Bota Rebotada era un singular calzado de material fuerte y resistente, con una gruesa suela en su base, y el cuerpo lleno de hebillas y cordones. El color de su piel se parecía a las piedras del suelo, a las arenas del desierto y al polvo de los caminos. Formaba parte de la familia de los zapatos y su tamaño era el más grande de su especie. Pero era una bota que se avergonzaba de sí misma.

Sus comienzos no le ayudaron mucho a mantener su autoestima, pues en la primera zapatería en donde la expusieron fue colocada en un rincón del escaparate, dado que si la ponían en primera fila, por su gran tamaño, tapaba todo lo demás. A su lado y por delante colocaron unas finas sandalias, esbeltos mocasines de ante, exquisitas babuchas de seda, unas livianas zapatillas de ballet y hasta unos diminutos botines para bebés llenos de colores y encanto. Nadie se interesó por ella y a las pocas semanas la volvieron a meter en su caja. Bota Rebotada pensó que no servía para nada, que quizás estaba mal hecha y que se quedaría sin saber lo que era ser calzada, cuidada, considerada con aprecio y llevada por el mundo a descubrir nuevos caminos. Pensó que pasaría su vida encerrada o en la esquina de algún escaparate, sintiendo envidia hacia los zapatos que eran escogidos.

Pero sucedió que la zapatería fue asaltada por unos ladrones y Bota Rebotada formó parte del botín. Así empezó una época muy dolorosa para ella porque se la quedó un muchacho para quien su tamaño no era el adecuado y se le hicieron ampollas en los pies. —¡No servís para nada!, —le oía gritar. —Sois duras y bastas, y sólo sabéis producir heridas. Escuchándole, Bota Rebotada, se encontraba cada vez más confundida. Se sentía culpable pero no sabía por qué, pues no estaba en su horma la intención de hacer daño. ¿Por qué nadie reconocía su capacidad para proteger, para abrigar y para colaborar a mantener el equilibrio? Fue una época en la que hasta dudó de su identidad, pues su propietario, siempre metidos en peleas, más que como calzado la utilizaba como arma arrojadiza.

Finalmente fue vendida a una tienda de calzado usado. Y allí ocurrió el milagro. Un día, cuando más estaba sintiendo la vergüenza de ser mostrada con su precio totalmente devaluado, como si lo único que quisieran fuera quitársela de encima a cualquier coste, entró en la tienda una niña con ojos inocentes y sonrisa entusiasmada que pidió le acercaran el enorme calzado expuesto en el escaparate. Examinó la bota de cerca y dijo estar muy contenta de que en su interior cupieran dos o tres pies como los suyos, y quizás también sus manos.

—¿Es un regalo que quieres hacer a tu papá?, —preguntó el vendedor, que no entendía el interés que podía tener la niña en esa compra. —No, no …, —respondió la pequeña, —no es para hacer un regalo, es para recibir muchos regalos. Y continuó la explicación: —Me han dicho que hemos de poner nuestros zapatos en la chimenea de forma que se vean bien. Todos en mi familia son altos y tienen unos enormes pies, así que he pensado que necesito unas botas muy grandes, no sea que mis minúsculos zapatos pasen desapercibidos. Estas serán las botas que utilizaré cada Navidad y las mantendré limpias y bien cuidadas porque tienen una importante misión que cumplir.

Al escucharle Bota Rebotada se sintió emocionada y deseosa de comenzar esta nueva etapa de su vida. En ese momento comprendió que todo lo que le había sucedido anteriormente había facilitado este encuentro, y sonrió aliviada porque comprendió que estaba en buenas manos; aunque siempre había pensado que se sentiría bien cuando estuviera en buenos pies.”

Ahora, para seguir con las actividades que te sugiero a continuación, tienes que imaginar que Bota Rebotada es tu propia vida y esa criatura que elige esas botas y confía en verlas llenas de regalos, tu alma niña.

Desde esta idea te propongo elaborar una lista de buenos propósitos, hacer un ejercicio para honrar a quien contigo va, escribir tu lista de sueños, crear tu estrella personal y abrazar al niño que hay en ti.

1.- Ideas para la lista de buenos propósitos:

Toma consciencia, con inocencia, asombro y confianza, de la vida que eres, aquí y ahora, incluyendo materia y forma, capacidad y sentido, sueños y esperanzas. Y ama esa vida incondicionalmente.

Apóyate, aunque ahora, o en algún otro momento, hayas sentido vergüenza al comparar tu vida con la forma de otras vidas, te hayas confrontado con la pena de creer que a nadie le interesas, te hayas sentido inútil o con miedo a no encontrar lugar donde brillar entre todo lo demás.

Mantente fiel a ti mismo, siendo lo que eres y siendo a la vez todo lo que quieres llegar a ser. Contempla tu existencia, tenga la forma que tenga, como vehículo útil, el punto de encuentro entre los sueños y la tierra firme de la vida.

Ten confianza en que, en algún giro del camino, podrás percibir el sentido de todo lo vivido, en medio de las dificultades encontrar la oportunidad y, aunque lleguen en formas insospechadas, ver tus sueños hechos realidad. Más allá de tu apariencia y logros actuales, confía en que en tu naturaleza está la sabiduría y los recursos para desplegar todo tu potencial.

2.- Ejercicio para honrar a quien contigo va:

Afírmate en la convicción de que, más allá de los juicios basados en las apariencias, todos tenemos un sitio, un valor y una función; y desde alguna perspectiva todo puede ser admirado, si a tu mirada le pones inocencia y corazón. Anota todo lo que descubras que, formando parte de tu experiencia, está colaborando a que puedas avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Bendice todo lo que forma parte de esa trama existencial; es decir, nómbralo con estimación y hónralo dándole reconocimiento y expresando tus mejores deseos y gratitud.

3.- Sugerencias para escribir tu lista de sueños:

La niña que se quedó con Bota Rebotada escribía sus deseos y confiaba en despertar contemplando sus botas llenas de regalos. Deja que el niño que hay en ti, realice su lista de sueños y luego busca una cartulina del color de las piedras del suelo, las arenas del desierto o el polvo de los caminos, recorta el contorno de unas enormes botas, y en su interior realiza un collage que incluya tu foto sonriente y otras imágenes que para ti representen tu vida, calzando esa feliz y soñada realidad. Coloca ese collage en un lugar bien visible para que te ayude a recordar lo que, en tu experiencia, tu corazón quiere contemplar.

4.- Elabora el símbolo de tu estrella personal:

Puedes buscar un mándala o diagrama concéntrico ya dibujado, o perfilarlo tú mismo organizando los trazos en forma armoniosa alrededor de un punto central. Mientras lo coloreas imagina que en ese espacio quedan integrados cada uno de tus sueños en su más feliz realización. Guarda esa estrella en algún bolsillo de tu camisa y del alma, siempre bien cerca del corazón. Simboliza tu misión y tu visión. Representa tu radiante expansión. Contemplarla será para ti, fuente de entusiasmo y motivación.

5.- Abraza al niño que hay en ti:

Busca un lugar tranquilo y asegúrate de que no te van a interrumpir. Siéntate manteniendo tu espalda erguida, cierra los ojos y comienza por tomar conciencia del ritmo de tu respiración. Con cada expiración imagina que estás yendo más y más adentro, queriendo alcanzar el centro de tu ser, tu hogar interior.

Después de unos minutos respirando así, imagina que ya has llegado y que ahí, en medio de una gran paz habita tu alma niña, guardando toda la creatividad que vuestros sueños necesitan respirar para hacerse realidad. Teniendo en cuenta este pensamiento sigue poniendo atención al ritmo de tu respiración. Ahora, al inspirar, imaginas que abrazas al alma que te anima, y, al expirar, te visualizas llenándote de su radiante energía. Piensa, además, en todo lo que a tu alrededor, por pequeño que sea, también sueña; y afírmate en la intención de interesarte por sus anhelos y las posibilidades de mutua colaboración.

Hazlo así hasta sentirte lleno de vitalidad y vuelve a ese hogar cada vez que el desánimo aparezca en tu experiencia o cada vez que quieras recordar tu esencia más espiritual.

Por último, para ayudarte a perseverar en la tarea de hacer realidad tus sueños te recomiendo repasar los artículos titulados “¡Manos a la obra!” y “¿Estás a la altura de tus sueños?”. Igualmente, si aún no lo has hecho, te invito a leer “Lo que el corazón quiere contemplar”, un libro que he escrito pensando en los niños y niñas que, tengamos la edad que tengamos, aún podemos ser. Intuyendo, como cada Navidad, que en el fondo de la vida siempre queda mucha espontánea alegría y mucha inocencia por nacer.

Gracias por tu atención. Te deseo lo mejor, ahora y siempre. ¡Felices fiestas y feliz 2015! Abrazos y hasta pronto.




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Hoy puede ser ese día… Tienes la oportunidad de convertir este día en un hermoso recuerdo. Cada día, una joya en tu memoria.

Momentos felices: Descubrirlos, promoverlos, disfrutarlos y atesorarlos. Recordando al poeta Gabriel Celaya.

Nadie triunfa solo: Una conmovedora historia de amor fraternal, en la que se inspiró el pintor Alberto Durero para hacer su famoso cuadro "Manos que oran".

Valora el presente: Aquí y ahora, es lo mejor que tienes.¡Aprende a aprovecharlo y disfrotarlo!






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miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Quedamos? Siete encuentros contigo mismo

Actualmente  existe  sofisticada tecnología para facilitar las comunicaciones o viajar al espacio pero el ser humano aún tiene dificultades para encontrar su hogar interior donde escucharse y comprenderse. Si algo así te ocurre y estás interesado en mejorar la relación contigo mismo, los siguientes ejercicios te serán muy útiles como herramientas de autoconocimiento y para quererte más y mejor. Para una cita con alguien que te importara mucho tendrías en cuenta el ambiente, la diversión, la conversación o las muestras de afecto. En el momento de llevarlos a la práctica estas sugerencias te recomiendo aplicar el mismo mimo y atención que pondrías si fueses a encontrarte con tu ser más querido. 


Primera cita: Con la mano en el corazón
Ponte la mano en el pecho y posa tu atención en la zona del corazón. Siente el interior de esa área de tu cuerpo mientras realizas unas cuantas respiraciones profundas y tranquilas. ¿Qué sensaciones tienes? ¿Qué color, forma, sabor, tienen los sentimientos que experimentas? ¿Sientes esa zona cerrada, abierta, pesada, vacía, ligera, dolida, o…? No hay respuestas correctas. Se trata de tu propia experiencia. Permanece un rato con las sensaciones que te van viniendo y observa sus cambios. Puedes acabar el ejercicio recitando la siguiente afirmación: “Confío en la inteligencia de mi corazón donde encuentro conocimiento y efectiva disposición para, aquí y ahora, vibrar en sintonía con todo lo que es y encontrar creativos cauces de acción desde la paz y la libertad de ser.” ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Segunda cita: Co un ramillete de preguntas
"Busca un rato de tranquilidad para escribir en un cuaderno las respuestas a las siguientes interrogantes: ¿Qué es lo que en tu vida reclama ser tenido en cuenta? ¿Proyectos inacabados? ¿Deseos insatisfechos? ¿Heridas del pasado buscando sanación? ¿Conocimiento que espera ser compartido? ¿Talentos por desarrollar? ¿Aprendizajes que piden ser aplicados? ¿Nuevas ideas a poner en práctica? ¿Afectos sin cauces de expresión? ¿Situaciones estancadas anhelando fluir? ¿Sueños que quieren hacerse realidad? Después haz una lista con todas las acciones que vas a llevar a cabo para atender estas cuestiones. Luego quédate en silencio, intuyendo la presencia de tu niño interior, guardián de todos los sueños que alberga tu corazón. Dile a ese niño que es posible, que sois capaces y que merecéis que vuestros sueños se hagan realidad. Imagínate que lo abrazas confiando en que la vida que sois, os guiará. Y dile también que cuentas con su inocencia y su alegría para disfrutar de cada paso en este viaje." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Tercera cita: Fuente de inspiración
"Empieza tomando conciencia de tu respiración y observa cómo vienen y van tus pensamientos. Cuando tu atención se quede apegada a alguno de ellos, vuélvela a enfocar en cada inspiración y expiración. Sigue un rato haciéndolo así y luego imagina que, tras esas hileras de pensamientos que llegan y se van, hay un campo infinito de energía, de donde surge todo lo que es, y en donde se va a engendrar el patrón de vida necesario para manifestar lo que tu corazón quiere contemplar. Ahora, con cada respiración te afirmas en la intención de volverte más y más receptivo a esa fuente de inspiración brotando en el centro de tu ser. Finaliza esta experiencia realizando tres respiraciones profundas, en las que expresas gratitud por el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima." ("Lo que el corazón quiere contemplar") También puedes escuchar esta breve visualización en audio:

Cuarta cita: Jugando con los recuerdos.
Para tus actividades y permítete un respiro para experimentar algunos sentimientos. Pon tu atención en el recuerdo de una persona o situación que sabes que te provoca intensas emociones negativas. Detente, mientras eres consciente de tu respiración, en la contemplación de ese recuerdo hasta que veas aflorar esos sentimientos que te provocan su evocación. Observa y mantente lo más alerta posible de las tensiones, cambios de postura, sensaciones y emociones que percibas. Y anota la información que te resulte más relevante teniendo en cuenta que lo que nos produce rechazo en los demás, nos habla de algún aspecto de nosotros mismos que aún no hemos podido integrar. Después piensa en alguna persona que admiras profundamente. ¿Cuáles son las cualidades en ella que más te llaman la atención? Has unas cuantas respiraciones profundas y pregúntate: ¿Y si esa persona simplemente está actuando de recordatorio de lo que mantienes bloqueado en ti? Esta práctica te puede servir de guía para descubrir y recuperar dones, cualidades y talentos.


Quinta cita: Con una mirada de reconocimiento
Pasea la mirada detenidamente por el paisaje que te rodea con el objetivo de descubrir cosas o matices en los que hasta ahora no te hubieras fijado. Empieza haciéndote presente, posando la atención en tu respiración. Siente tu cuerpo, advierte tu postura. Luego mira a tu alrededor como si fuera la primera vez que lo observases. ¿Tiene aspectos que no habías visto nunca? Experimentarás una mayor conexión con el mundo porque te estás permitiendo estar presente aquí y ahora, liberándote así de las distracciones que te ocasiona el estar atrapado en tu dialogo interior. "Después toma un cuaderno y anota, al menos, una docena de recursos, personas, situaciones, cualidades o aspectos de tu experiencia que en alguna forma te ayudan a avanzar en tu camino y disfrutar de esa vivencia. Bendice cada uno de esos elementos presentes en tu trama existencial; es decir, nómbralos con estimación en tus anotaciones y hónralos, en tu corazón, con un sentimiento de apreciación." ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Sexta cita: Percibiendo olas de energía.
"Busca un lugar tranquilo y túmbate boca arriba. Concentra tu atención en tu respiración e imagínate que, con cada inspiración y expiración, escuchas el sonido de las olas que vienen y se van. Sonido que convoca ondas de energía moviéndose por tu cuerpo con vibrante armonía. No hace falta poner nombre a ese caudal de vitalidad; sólo asómbrate y admira su intensidad. El poder que fluyendo llega, se hace presente en tu conciencia y luego se va. Juega a inspirar y experimentar lo que ocurre. Juega a expirar y experimentarlo también. Juega a recorrer tu cuerpo dejando que esas olas de vida todo lo alcancen. Acepta sentir, sin evaluar, ese energético caudal. Deja que se presente tal y como es; disfruta con la vibración que podrás sentir a tu través. Luego, levántate, ábrete aún más a ese poder y danza con él. Te puede resultar un buen acompañamiento para este momento, todo tipo de música de percusión, como timbales, tambores y panderos. Suéltate a bailar disfrutando de esa vitalidad. Añade más fuerza a esta actividad diciendo en voz alta tu nombre una y otra vez, como si estuvieses convocando a reunión a toda la energía albergada en cada aspecto de tu ser." ("Lo que el corazón quiere contemplar") También puedes escuchar esta breve meditación en audio:



Septima cita: Concentración sostenida.
 Elige cualquier actividad cotidiana que te resulte útil realizar en este momento y concéntrate en ella. Comienza poniendo atención en tu respiración, sintiendo tu presencia física y emocional. Luego sigue con la tarea manteniéndote alerta de cuando se desvía tu atención hacia otros asuntos. Identifica esas distracciones y tranquilamente vuelve a poner tu atención en la actividad que estás realizando. Repite con paciencia el intento de centrarte en tu labor siempre que te encuentres de nuevo, divagando. Para finalizar recuerda que “aunque todo parezca igual, a cada instante, todo es diferente; y así visto, el presente resulta apasionante”. ("Lo que el corazón quiere contemplar")

Espero y deseo que estas propuestas te hayan resultado sugerentes y te animes a quedar contigo mismo para disfrutar de tu propia compañía.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.





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