sábado, 18 de abril de 2015

Del rechazo a la reconciliación: Cómo abrazar tu sombra emocional

En la imagen idealizada de nosotros mismos, esa que vamos construyendo día a día desde la infancia,  sólo damos cabida a todo aquello de lo que nos sentimos orgullosos, dejando fuera lo que nos avergüenza y asusta. Sin embargo, esos oscuros aspectos nos siguen como nuestra propia sombra pues forman parte de nosotros.


Hace un tiempo encontré el vídeo que AQUÏ puedes ver y, más allá de despertarme una sonrisa y mucha ternura, lo entendí como una metáfora del encuentro del ser humano con su sombra emocional.

Como el niño del vídeo sentimos malestar ante facetas de nosotros mismos que surgen inesperadamente y no nos gustan. “¿Cómo puedo estar sintiendo esta envidia? No tengo derecho a enfadarme así.  ¿Cómo se entiende que sienta miedo a estas alturas de mi vida? ¡Este entusiasmo no es normal! Tengo que frenar estos sentimientos. Ya no soy un niño, no puedo reaccionar así. Esto no es aceptable, …” nos decimos cuando vemos peligrar la foto fija de nuestra mejor versión, esa que estamos interesados en mostrar a los demás.

Desde niños, para ser aceptados y queridos, es decir para sentirnos protegidos por los adultos de nuestro entorno, intentamos ser buenos y perfectos, ocultando todo aquello que no es aprobado por los demás. De esta manera logramos la seguridad que buscamos pero a costa de encerrar en el cuarto oscuro del inconsciente valiosa energía que, tarde o temprano, reclamará nuestra atención. Pues nos guste o no, somos lo que mostramos y lo que queda oculto. Un precioso misterio evolucionando creativamente aunque no terminemos de entenderlo.

Solo nos sentimos plenamente vivos cuando aceptamos nuestra vida con todos sus matices. Tanto silencio y sombra como canción y luz. Para lograrlo necesitamos reconciliarnos con esos aspectos desterrados de nuestro ser. Darles cabida en nuestra conciencia,  iluminarlos con la luz de la compasión y así, atrevernos a mirar y dejarnos ver.

Con esa intención hoy quiero compartir contigo algunas reflexiones, sugerencias y ejercicios que te ayudarán a rescatar toda esa energía y reelaborar positivamente su expresión:

“Aunque en apariencia solo parezca que te has quedado atascado en el fondo de un conflicto o evento catalogado como problema, esa apariencia solo será el preámbulo de un magnífico acontecimiento: algo que en ti parece sombrío e inconsciente, algo que permanece oculto y que al mostrarse inquieta, va a ser, a la luz de tu serena compasión, bien acogido, y por amado, comprendido.  ¿Dispuesto a moverte en esta dirección?” (Lo que el corazónquiere contemplar)

1.- Tomar conciencia y darte permiso para sentir:

Como decía Antonio Machado: “Toda visión requiere distancia. No hay manera de ver las cosas sin salirse de ellas.” Es importante recordar que esos aspectos, luces y sombras, que constituyen tu autoimagen no son tu identidad. Esas energías forman parte de ti pero tú eres la conciencia en la que tienen cabida, el amor que puede comprenderlas y el potencial de ser en el que pueden expresarse. Toma la distancia del observador que contempla sin juzgar y vete al encuentro de los sentimientos no aceptados o energías en la sombra empezando por estar atento a los momentos en los que se muestran.

 “Te sientes mal pero te resulta muy difícil hablar de tus sentimientos, notas un miedo exagerado, sientes ganas de llorar sin razón aparente, sin saber cómo conviertes un debate en una riña y te notas agresivo, aún teniendo razónes para entusiasmarte estás apático, tu mente parece quedarse en blanco y te bloqueas, sientes un rechazo irracional por algunas situaciones o personas, etc...” Reacciones de este tipo posiblemente están indicando su presencia.

Una forma de dialogar con esas emociones soterradas es la escritura. Prueba a responder y completar, de forma automática, sin censurar lo que llega a tu mente, las siguientes preguntas y frases inacabadas: “Me estoy sintiendo muy (avengonzado, culpable, enfadado, temeroso, etc…) ahora. No debía decir esto pero …  ¿Qué aspectos de ese tú mismo que presientes no terminas de permitir que se hagan presentes? ¿Qué parte apartada de ti no te atreves a amar abiertamente? ¿Con qué ámbitos de la vida no logras una relación cordial? ¿Qué es lo que aún debe ser amado para que no tenga que llamar tu atención disfrazado de conflicto y de dolor? ¿Qué es lo que aún no encuentra un lugar en tu corazón?

De lo que se trata, principalmente, es de darte permiso para expresarte y sentir conscientemente determinadas energías emocionales hasta ahora rechazadas. Es un proceso en el que tiene que darse una implicación mental, emocional y corporal.

2.- Experimenta el sentimiento, afírmate en la intención de liberarlo, sigue su rastro y descubre su intención positiva:

Es un ejercicio de recogimiento en el que ofreces apoyo y consideración a eso que aún no han encontrado forma de expresión. Son aspectos de ti que abandonaste porque te sentías muy avergonzado o culpable por ellas en el pasado. Experiencias que no se resolvieron y dejaron residuos emocionales negativos que se muestran ahora como impulsos de tu cerebro más primario. Situaciones que no se vivieron en base a la razón sino a sentimientos intensos relacionados con la supervivencia. Es energía que ha de ser liberada y purificada a la luz de tu compasión.

Date tiempo para estar en silencio y quietud, inspirando y expirando sin pausa y en disposición de permitir, sin enjuiciar, que se muestre la frustración, la rabia, la impotencia, la pena, la indignación o cualquier otra emoción palpitando en tu interior. Cuando empieces a percibir esa energía sigue su rastro. ¿Cómo la sientes? ¿En qué parte de tu cuerpo se hace presente? Obsérvala y acompáñala permitiéndole ser a su manera. Gruñir, gritar, saltar, bailar o estirar tu cuerpo, son formas seguras de promover el movimiento de esas energías.

Y cuando estés sintiéndola más claramente, pregúntale: ¿cuál es tu positiva intención? ¿Qué estás queriendo aportar a nuestra vida? ¿Qué es lo que deseas expresar? ¿Qué valor estás queriendo preservar? Permanecer con esa energía, sin juzgarla, puede abrirte a algún tipo de intuitiva comprensión sobre cuál fue la interpretación que te llevó a bloquear su desarrollo e impedir su manifestación.

3.- Abrete a la comprensión y encuentra formas constructivas de integrar esas facetas en tu vida:

Desde esta compasiva perspectiva contempla ese aspecto de ti en la luz de lo que es y afírmate en la confianza de encontrar saludables cauces de expresión para resolver su agitación. Quizás esa “pereza” que tan poco te gusta puede estar queriendo incorporar a tu vida más saludable tiempo de ocio o ese “pronto rabioso” lo que busca es que te respetes más y seas más asertivo. Las formas en las que aparecen esas facetas resultan nocivas pero si entiendes su intención positiva, si descubres sus cualidades, puedes encontrar maneras constructivas de integrarlas en tu vida. La cuestión es que puedas gestionar conscientemente esas energías en la dirección que te parezca más adecuada.

Por último te sugiero leer. en el capítulo ocho de mi libro,  un breve relato protagonizado por SirenaSerena y Ogro Logro . Esos dos personajes representan, en forma metafórica, la parte de uno mismo que es capaz de escuchar y comprender los más profundos sentimientos y la faceta que está escondida por haber sido rechazada y se rebela creando problemas. En ese capítulo se incluye además una meditación guiada, titulada Descendiendo a lo máshondo cuya audición comparto aquí contigo por si te puede resultar inspiradora.


Emociones tan intensas se revelan sólo un poco cada vez así que tienes que ser paciente contigo mismo. Recuerda que esas facetas que estás intentando liberar son enriquecedoras energías que te ayudarán a sentirte pleno pues son parte de la vida que eres. En este sentido, cuando te tropieces con algún aspecto de tu “sombra” te propongo preguntarte: ¿qué queda por honrar? Y si como respuesta puede escucharse algo triste, algo enfadado, o algo por algún miedo aprisionado, te sugiero perseverar en la práctica de estos ejercicios.

Eres vida y, por tanto, en ti hay infinitas facetas. Si quieres conocerte prepárate para sorprenderte. Si quieres comprenderte empieza por amarte.

Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.



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11 comentarios:

  1. ¡¡¡Gracias por tu interes y dedicación en que las personas se reencuentren consigomismas, bendiciones!!!!

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  2. Gracias, lo estoy necesitando mucho....

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  3. Gracias, Pepa, por tan magnifica muestra de contenido movilizador e inspirador. Saludos y Energía Positiva!

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  4. Gracias Pepa por animarme a conocerme y...aceptarme a mí misma (menudo trabajito!, eh?).
    Un abrazo desde Argentina

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  5. Gracias Pepa por animarme a conocerme y...aceptarme a mí misma (menudo trabajito!, eh?).
    Un abrazo desde Argentina

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  6. Sigo tus publicaciones a diario, aunque nunca te había escrito, también lo he recomendado. Gracias por ayudar.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. gracias por tu tiempo, por la aportacion y ayudar

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