lunes, 19 de enero de 2015

Sugerencias para fluir sin resistencias en la espiral del cambio

Decía William Shakespeare: “Sabemos lo que somos pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.” Apoyándome en esta idea, percibo la vida como una experiencia de ampliación de consciencia, que discurre desde lo conocido hasta lo desconocido.  Pienso que todo está en camino jugando a manifestar su máximo potencial en una espiral que empieza en una zona de comodidad, pasa a otra de riesgo, toca el suelo del error y sube por la cuesta del aprendizaje hasta llegar a los parajes de la satisfacción para volver a empezar en un nuevo tramo del bucle.

Nada como observar a un niño queriendo escalar los barrotes de su cuna para reconocer la motivación que suscita el reto de ir más allá de los márgenes establecidos. Desde que naciste has afrontado y superado desafíos, sacando de ti, fuerza, sabiduría y talentos desconocidos. Descubrir, sorprenderte, experimentar y aprender, es decir, cambiar y transformarte forma parte de la apasionante aventura de vivir. Y, aunque quieras pararte al resguardo de tu zona de comodidad la vida vendrá a buscarte con un nuevo reto para recordarte que estás vivo y puedes seguir creciendo.

Me gusta cómo queda expresada esta idea en un antiguo relato oriental en el que se cuenta que “un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, una de las aves volaba perfectamente pero la otra no se había movido de la rama donde la dejaron el día de su llegada. Entonces el rey decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que la hiciera volar. Para su sorpresa a la mañana siguiente, vio al halcón planeando ágilmente sobre los jardines y pidió que llevaran a su presencia al autor del milagro que resultó ser un anciano campesino. Cuando el monarca le preguntó que magia había utilizado para hacer volar a su halcón, el aldeano, algo intimidado, le explicó que simplemente le había cortado la rama sobre la que estaba apoyado.”

Sí, a veces la vida te empuja a un precicpio y tienes que aprender a planear en la caída. Ese frío vértigo te ayuda a descubrir que puedes volar. Pero también puedes aceptar de antemano que la vida es continua mudanza y transformación y prepararte para fluir sin resistencia en ese movimiento. Admiro el elegante desapego de las hojas en otoño. Regalan al paisaje sus más bellos tonos mientras se preparan para soltar sus ramas y dejarse llevar por el viento.

Por si te puede ser útil, hoy quiero compartir contigo algunas sugerencias para disfrutar más y aprovechar mejor las posibilidades que te ofrece cada zona de la espiral del cambio:

Zona de comodidad: Espacio en el que te encuentras seguro y protegido. Aquí habitan las rutinas, las costumbres, los hábitos, las certezas, lo que sabes, lo que haces bien y las aptitudes conocidas.
Sugerencias:
Confía en lo que puedes llegar a ser pero primero aprecia y acepta lo que ya estás siendo.
Reconoce tus recursos, pon en juego tus habilidades y disfruta compartiendo. 
Revisa tus rutinas para descubrir cuales te apoyan y cuales te frenan.
Date permiso para avanzar de la mano de la intuición.
Encuentra tiempo para escucharte, descubre los sueños que te llaman desde tu corazón y prepárate para responder a esa llamada.
Mantén viva tu curiosidad. Si te estancas en un continuo “ya sé” anestesias esa curiosidad.  La posibilidad de aprender se inicia con la expresión “no sé”. Surgen más ganas de vivir cuando quedan muchas preguntas por responder que cuando crees tener todas las respuestas.
Cultiva tu capacidad de asombro. Aunque todo parezca igual, a cada instante todo es diferente y, así visto, el presente resulta apasionante.
Si quieres estar realmente preparado, planifica lo necesario  y además, dispón tu ánimo para improvisar. (Más información útil para esta fase: “Cambiar el paso a la rutina” y ¿Tienes claro tu objetivo?”)
         
En un momento u otro, llevado por la curiosidad, por tus sueños, por la insatisfacción o por la necesidad traspasarás los límites de lo conocido comprendiendo que tu franja de confort no es todo el universo y que más allá de esa zona de comodidad están tus oportunidades para crecer. Estarás a punto de entrar en zona de riesgo.

Zona de riesgo: Es un espacio en el que te pones en guardia, se agudiza tu atención y se alertan todos tus sentidos. Aparece la incertidumbre, la inseguridad y las cautelas o resistencias pues sabes que estás en un territorio desconocido y puedes tropezar.
Sugerencias:
Mántén un enfoque y un diálogo interior positivo y opta por percibir retos en vez de problemas.
Ten presentes tus ideales, tus valores y el sentido de tu caminar.
Recuerda otros momentos de tu vida en los que te atreviste a ir más allá de tus posibilidades y creciste con la experiencia.
Toma consciencia de tu contexto de apoyo.

Acepta la incertidumbre y dedica tiempo a aprender a gestionarla. Al caminar das un paso en el vacío mientras que con el otro te afirmas más. Solo así puedes avanzar. También en la vida para evolucionar, es necesario integrar momentos de inestabilidad. No hay camino que te lleve al control total pero si te atreves a recorrer el sendero de la incertidumbre descubrirás nuevas oportunidades.
No asocies riesgo únicamente con miedo sino también con valor para afrontar los desafíos. Analiza bien los posibles peligros pero procura pasar pronto de la preocupación a la ocupación.
Aférrate con disciplina a un buen plan de acción. No basta con creer que hay una salida y tampoco es suficiente verla. Lo importante es dar los pasos que te lleven hasta ella.
Más allá de tu apariencia y logros actuales confía en que en tu naturaleza están los recursos necesarios para desarrollar todo tu potencial. (Más información útil para esta fase: “Cinco pasos para una buena gestión emocional” y “Cómo hacer de tu autodiálogo,tu aliado”)

Pero por más que realices bien tu labor en algún momento tropezarás con la piedra de alguna ignorancia y caerás de bruces en la zona de error, antesala de la zona de aprendizaje.

Zona de error y aprendizaje: La zona de error es un espacio que se extiende en relación a tu capacidad de aprender de él. Es decir que empieza siendo el territorio del error hasta convertirse en el territorio del aprendizaje. En esta zona aparecen el cansancio y la frustración pero también la paciencia y la perseverancia.
Sugerencias:
Date tiempo, intentarlo muchas veces y de varias maneras forma parte del camino al éxito. Todos cometemos errores, pero solo algunos son capaces de hacer lo que hacíamos de niños: caer, levantarnos, ponernos en pie y vuelta a probar.
Ten en cuenta que el fracaso es una oportunidad para volver a empezar pero aprendiendo qué es lo que hay que hacer diferente para no volver a tropezar.
Ten paciencia. Quizás aun no puedes ver lo que está creciendo.  Recuerda las preciosas flores que brotan tras los deshielos.
No llames error a encontrarte con que las cosas no han salido como esperabas. Analiza las ventajas de la nueva situación y no te dejes aprisionar por los puntos de vista rígidos.
En el desierto de la adversidad, tal como harías con un ser querido, háblate con cariño, recordando que, más allá de logros o decepciones, eres digno de amor.
(Más información útil para esta fase: “Cómo afrontar con éxito los llamados fracasos” y “Cómo afrontar lascríticas serenamente”)

Recuerda que tú no eres un éxito o un fracaso sino una persona que crece imaginando, experimentando y aprendiendo. Tras encontrar un escollo en tu camino, una vez estudiada la experiencia y aprendida la lección, puedes mirar con más fuerza hacia adelante. Ahora estás más preparado. Y entras en la zona de satisfacción.

Zona de satisfacción: Cuando has superado el muro de un nuevo reto, entras en este espacio. Aquí aparecen el sano orgullo y las fuerzas renovadas, la confianza, la motivación y también la adormecedora autocomplacencia. Al llegar a la zona de satisfacción comprendes que estás otra vez en la zona de comodidad pero ahora más ampliada, al haber ensanchado los límites de tu consciencia de ser.
Sugerencias:
Reconocer los logros genera energía para afrontar nuevos retos. Date esa merecida palmada en la espalda. Con mimo y sentimiento.
Agradece todos los apoyos que has recibido por el camino.
Cada vez que logres realizar un logro positivo en tu vida, celébralo. Cada reto superado aumenta tu voluntad y fortaleza interior. Regístralo en tu memoria para poder recordarlo cuando estés desanimado.
Comparte los nuevos conocimientos colaborando en la realización de los sueños de los demás.
Persevera poniendo en práctica, hasta convertirlo en nuevos hábitos, todo lo que has aprendido.
Aprovechando este aumento de tu confianza manten tu mente abierta a nuevos puntos de vista. Cultiva la empatía para descubrir otras formas de sentir y entrena tu creatividad.
En la zona de comodidad inspiramos seguridad, en la zona de riesgo buscamos el progreso, en la zona de error generamos aprendizaje y en la zona de satisfacción obtenemos la recompensa necesaria para motivarnos y seguir avanzando en la espiral del cambio.
(Más información útil para esta fase: “¿Qué es lo que vas a celebrar hoy?” y “Entrelazados en la trama de lavida”)

Nunca acabas de aprender si lo que quieres es aprender a vivir.  Haz como hace la vida, sea lo que sea que suceda, sigue adelante. Al encuentro de los cauces que te permitan seguir siendo. Agradeciendo el camino que te lleva, el sueño que te eleva y el alma que te anima. Y recordando siempre que para apreciar la belleza de la vida hay que vivir instantes de todos los colores. Vivir es un movimiento creativo. Con su punto de misterio, de cambio, de soñados horizontes y de límites a transcender. ¡Emocionante aventura! Me gusta como lo expresa Hermann Hesse en su poema "Escalores":

"Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...

¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás curado!"

Grcias por tu atención. Me encantará leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

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