domingo, 25 de octubre de 2015

¡Me lo voy a pensar mejor!

“Pienso luego existo” decía Descartes y posiblemente estarás de acuerdo conmigo en que la capacidad humana de reflexionar antes de actuar, en general, resulta ventajosa. Pero quizás también hayas podido constatar que, a veces, por mucho que te des tiempo para pensar, no logras salir de la confusión mental. Y es que pensar no es lo mismo que pensar bien. Con lo primero puedes contar por existir pero lo segundo puede requerir un cierto aprendizaje. El siguiente relato de la tradición judía ilustra bastante bien esta idea:


“Un joven que había estudiado lógica, acudió a un rabino y solicitó ser instruido en Talmud.
- "¿Lógica?", preguntó el rabino. "Dudo que eso sea suficiente para estudiar Talmud, pero te tomaré una prueba. Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?"
- "Eso es fácil, el de la cara sucia", respondió el estudiante.
- "Incorrecto", dijo el rabino. "El de la cara limpia. Veamos: el de la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara también está limpia. El de la cara limpia mira al de la sucia y piensa que su cara está sucia, así que él se lava la cara."
- "No pensé en eso", admitió el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Volvamos a empezar. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", planteó el rabino.
- "Acabamos de responderlo: aquel con la cara limpia", contestó el estudiante.
- "No. Ambos se lavan la cara", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara está limpia también. Pero el de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también lo está, entonces se lava. Cuando el de la cara sucia ve que el de la limpia lava su cara, él también se lava. Por lo tanto ambos lavan su cara."
- "No me di cuenta de esa alternativa", expresó el joven. "Deme otra oportunidad."
- "Está bien. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", preguntó el rabino.
- "Ambos lavan su cara", respondió con énfasis el estudiante.
- "No. Ninguno de los dos", dijo el rabino. "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que la suya también lo está. El de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también está sucia. Pero cuando él ve que el hombre de la cara sucia no se lava, él tampoco se lava. Por lo tanto ninguno se lava."
- "Una última oportunidad y le demostraré que puedo estudiar Talmud", pidió el joven.
- "Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?", volvió a plantear el rabino.
- "Ninguno", exclamó triunfalmente el estudiante.
- "¿Ves ahora por que la lógica no es suficiente para estudiar Talmud?¿Cómo es posible que dos hombres que bajan por la misma chimenea, uno salga con la cara sucia y otra con la cara limpia? ¿No ves que la pregunta es tonta? Y si intentas contestar preguntas tontas, tu respuesta será tonta. Así que aprende algo más de lógica antes de que intentes estudiar el Talmud.", sugirió el rabino.”

Aunque no vayas a dedicarte a descifrar libros sagrados, cada vida ya es, por si misma, un libro abierto difícil de interpretar, así que hoy te propongo ocho estrategias que te pueden ayudar a pensar mejor. Se distinguen diferentes tipos de pensamientos según surjan de la actividad racional del intelecto o de las abastracciones de la imaginación. Así se habla de pensamiento deductivo, inductivo, crítico, analítico, lateral o divergente, por ejemplo. Las propuestas y ejercicios que te sugiero a continuación tienen en cuenta las características de la mayoría de ellos:

1.- Incluye en tu vida cotidiana, pausas y espacios para estar en silencio contigo mismo y escucharte en profundidad: Parece muy obvio pero es frecuente que uno no reflexione porque no se da tiempo para pensar. Así que empiezo con esta consideración cuyo objetivo es que logres tomar distancia de tu conversación interna y te ubiques en una posición de observador del curso de tus pensamientos. El silencio ayuda a escuchar el propio latido, el eco de una emoción y el rumor de una intuición

2.- Hazte preguntas que favorezcan la ampliación de tus puntos de vista: Para descubrir la verdadera dimensión de un asunto necesitas verlo desde distintas perspectivas. Si en tu mente no hay cabida para el misterio y las preguntas quizás es que los dogmas te aprisionan. Atreverte a dudar puede liberarte. Cuando te planteas preguntas que nunca te habías hecho obtienes respuestas que no habías imaginado y vislumbras nuevas posibilidades de acción. ¿Qué diferencia hay entre lo que creo que debo hacer, lo que siento que debo hacer y lo que deseo hacer? ¿Qué decisiones tomaría si supieras que voy a tener éxito?  ¿Qué me dice mi intuición? ¿Cuál es la decisión más fácil? ¿Cuál la que más me entusiasma? ¿Cuál es la decisión que siento más mía? ¿Qué haría si no creyera que es imposible? ¿Qué acciones emprendería si me sintiese libre?

3.- Detecta los pensamientos que te frenan y empieza por cuestionarlos:
A la vuelta de la esquina de una creencia limitadora te espera una nueva idea, otra emoción y diferentes campos de acción. Pero hay que dar la vuelta a esa esquina. Escribe los pensamientos negativos que vayas detectando y cuestiónalos, uno a uno, para descubrir en qué se basan y poder desmontar su solidez. Pregúntate: ¿A qué asunto se refiere este pensamiento? ¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad? ¿En qué experiencias me apoyo para pensar esto? ¿Qué consecuencias tiene en mi vida pensar así? ¿Podría encontrar razones para pensar de alguna otra manera? Hay creencias que, como calles estrechas, te limitan la visión. Reconócelas, sal de ellas y verás un nuevo horizonte de posibilidades.

4. Observa los diferentes contextos de cada cuestion: El escritor griego Nicolas Papadalos cuenta una anécdota muy ilustrativa a este respecto: “Los niños del pueblecito griego en donde me crié teníamos que ir a la escuela de un pueblo vecino, que se encontraba a una hora de camino a pie. Mi madre me llevó el primer día de clases; para llegar a tiempo salimos de casa al amanecer. Cuando habíamos recorrido apenas 300 metros, me olvidé del objeto de aquella excursión. Quedé abstraído ante mi propia sombra, que avanzaba a zancadas y hacía que me sintiera un gigante de 30 metros de altura. De pronto, mi madre se detuvo, me miró directamente a los ojos y me aconsejó: No conemples tu sombra al amanecer, hijo,.... mírala al mediodía” Cuando reflexiones sobre una situación observa el contexto en el que se está desarrollando y también la atmósfera emocional desde la que lo estás contemplando. Las siguientes preguntas te pueden ayudar: ¿En qué consiste el problema? ¿Siempre sucede así o es un asunto temporal?  ¿En qué áreas o en relación a qué personas se manifiesta? ¿Qué creo que lo causa? ¿Qué otro  tipo de elementos pueden estar influyendo? ¿Estoy demasiado cansado, enfadado, abatido o ocupado para razonar? Antes de sacar conclusiones comprueba cual es tu perspectiva y con qué emoción está empañada tu mirada.

5.- Contempla tanto los aspectos positivos como los negativos y las posibles consecuencias:
Se trata de sopesar tanto los costes como los beneficios. Ten en cuenta tus esperanzas, las razones por las que crees que irá bien lo que estás pensando, los recuerdos de experiencias similares que también funcionaron, las ayudas con las que contarás, etc… Visualízate viéndote como protagonista de esas felices escenas. Después analiza la situación desde una perspectiva crítica. Ten en cuenta las posibles consecuencias negativas  tanto en el presente como a largo plazo, considerando además  las formas de prevenirlas, si las hubiera. Cultiva una atención equilibrada, sin caer en sesgos positivos o negativos, para ser capaz de descubrir tanto lo que puede mejorarse como lo que ya es una maravilla. Cuando veas más clara una opción pregúntate qué te mueve a decidirte por ella. Qué valores o qué prioridades te llevan a esa decisión. Teniendo en cuenta tus sueños y el tipo de vida que estás queriendo construir, ¿de qué manera afectaría tu decisión a esa trayectoria? ¿Esta decisión te acerca más a tu visión? ¿Saca lo mejor de ti y te permite seguir creciendo? De esta forma tendrás la seguridad de que lo que elijas, más allá de las consecuencias imprevistas, o la dificultad del momento, te ayudará a sentirte en paz contigo mismo.

6.- Atrévete a salir de tus líneas de pensamiento habituales:
Busca posibilidades alternativas y enfoques creativos antes las situaciones de tu vida.  Genera ideas que salgan de tus líneas de pensamiento habituales. Anímate a mirar más allá de lo evidente. Alejate de etiquetas, prejuicios y estereotipos que te encasillan en una única perspectiva del problema. Experimenta con diferentes opciones. Juega con analogías. La creatividad se alimenta de la diversidad y se divierte jugando a integrar opuestos. El caso es impedir que lo obvio obstruya la visión de una mejor opción. El físico Edward De Bono acuñó el término “pensamiento lateral” también llamado divergente o creativo, para denominar esta forma de pensar opuesto al pensamiento vertical, el cual incluye un pensamiento lógico y secuencial. Todo tipo de juegos de ingenio, rompecabezas o acertijos como los que te propongo a continuación (extraídos del libro "Ejercicios de pensamiento lateral" del ingeniero británico Paul Sloane), pueden ayudarte a desarrollarlo:
Acertijo A) “Tienes todos tus calcetines, sueltos, en un mismo cajón. Son calcetines blancos y negros únicamente. Se ha cortado la luz, estás a oscuras y debes vestirte y partir de inmediato al trabajo. ¿Cómo te aseguras de obtener dos calcetines iguales?”
Acertijo B) “Tu vecino ha olvidado su carnet de conducir en casa. Sin embargo, sale de casa, recorre tres calles en dirección prohibida, no se detiene en el semáforo, y en ningún momento toca la bocina. Un policía, que lo ve todo, no le multa ni le reprende. ¿Por qué lo deja ir tan tranquilamente?”
Acertijo C) “Un hombre entra en un bar y le pide al camarero un vaso de agua. El barman se arrodilla buscando algo, saca un arma y le apunta al hombre que le acaba de hablar. El hombre dice «gracias» y se va.” (Puedes ver las soluciones al final de estel artículo)

7.- Ten cuidado con las suposiciones, las generalizaciones y las conclusiones precipitadas:
El problema de las suposiciones comienza cuando las tomas como verdades absolutas, en vez de como alternativas dentro de un abanico de opciones (“Supongo que se ha dado cuenta…” “Es de suponer que se haya sentido cómodo …” “Doy por supuesto que vas a apoyarme…”) e inviertes en ellas tiempo y energía que restas de acciones como preguntar o comprobar. Para una mayor claridad mental, ante una preocupación, pregúntate: ¿Hecho,o suposición? Por otra parte, frases como “siempre pasa lo mismo, nadie me entiendie, nunca voy a lograrlo, etc” , son generalizaciones que te impiden descubrir la disficultad concreta a la que te estás enfrentando y por lo tanto, te impide también ver las posibles soluciones. Especificar aporta claridad y favorece la concentración en lo que es necesario tener en cuenta. Al suponer o generalizar puedes olvidarte del tamaño de la muestra y de la cantidad de información desde la que estás sacando conclusiones. Cuando estés pensando “esto es obvio” o “es normal”, pregúntate: ¿Para quién lo es? Considera la variada gama de matices que configura la realidad. Si tú solo admites blanco o negro cuestiona tu limitada percepción. En cuanto a las conclusiones precipitadas, el escritor Hanock McCarty, describe una anécdota que las refleja claramente:

“Un anciano está haciendo cola para subir al autobús y un joven que está detrás de él, le pregunta:
- "Perdone, ¿tiene fuego?"
- "¡No!" –le contesta algo enfadado el anciano.
El joven piensa: «No me muerdas», y pide fuego a otra persona.
Unos minutos más tarde, el anciano que tiene delante ¡¡¡enciende un cigarrillo!!!... Así que el joven le dice:
- "Oiga, ¿por qué me ha dicho que no tenía fuego cuando está claro que sí?"
- "Verá usted" –responde el anciano-. "Si le hubiera dado fuego, es probable que usted y yo nos hubiéramos puesto a hablar. Y si nos hubiéramos puesto a hablar, es probable que hubiéramos acabado sentándonos juntos en el autobús, es probable que hubiéramos acabado conversando. Usted parece un tipo agradable y es probable que hubiera empezado a caerme bien. Y entonces, podría haberle invitado a bajarse en mi parada para venir a casa a cenar. Y si usted hubiera venido a cenar, es probable que hubiera conocido a mi hija. Y si hubiera conocido a mi hija, es probable que hubiera salido con ella. Y si hubiera salido con ella, quién sabe, una cosa lleva a la otra, y es posible que todo hubiera acabado en boda... ¡y yo no quiero que ella se case con alguien que ni siquiera puede comprarse un encendedor!"

Como complemento a estas sugerencias, te invito a poner en práctica la visualización guiada “Abrir las ventanas, la mente y el corazón” que aquí te presento en audio. Es una forma de utilizar tu imaginación para conectar con tu inteligencia más intuitiva y confiar en su sabiduría. Esta meditación tiene como objetivo dejar ir los pensamientos limitadores y abrirte a recibir ideas creativas y constructivas que te ayuden en los asuntos que te preocupan:




Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

(Soluciones a los acertijos)
A) Tomas tres calcetines del cajón. Por lógica, tomarás dos negros y uno blanco, o dos blancos y uno negro, o tres del mismo color. Así te aseguras de tomar, al menos, dos calcetines del mismo color.
B) Tu vecino iba a pie, por lo que no está infringiendo ninguna norma de tráfico.
C) El camarero se da cuenta de que su cliente le pide agua porque tiene hipo y decide cortárselo con un buen susto

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Como ampliar tu perspectiva: Cuando el problema es tu forma de contemplar el problema. ¡No te quedes aprisionado en tus puntos de vista!

El peligro de suponer: Claves para evitar que las suposiciones arruinen tu comunicación.

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