domingo, 7 de septiembre de 2014

Cómo cultivar el hábito de completar: acabar, reparar o soltar

Imagina que tienes sed y decides beber un vaso de agua fría. Antes de hacerlo, con el vaso lleno en la mano, atiendes una llamada telefónica, y luego buscas en la prensa una noticia que te han comentado por teléfono. En ese momento te das cuenta que aún no has bebido pero el agua ya no está fresca y vas a la cocina para poner un poco de hielo. Por el camino, aún sosteniendo el vaso, te pones a ordenar el salón pero no puedes evitar derramar algo de agua. De pronto, ese vaso capta toda tu atención. Te pesa, te estorba y te desconcentra.


Lo que te acabas de imaginar es el ciclo habitual de lo que llamo “un asunto incompleto”.  Un proceso que comienza con un objetivo que no se termina de realizar ni tampoco se anula. Son temas que no afrontas “por estar muy cansado”, “porque no es buen momento”, “porque necesitas pensarlo mejor”, “porque tienes otras cosas más importantes que hacer” o “porque esperas que se resuelvan solos”.  Al final, este tipo de asuntos se convierten en “cabos sueltos” que sostienes en tu mente, en tu agenda, en tus manos o en tu corazón y que terminan enredando tu atención y generrandote cansancio e inquietud.

Se va acabando el verano y acercando el otoño. Con cada cambio de estación llega la oportunidad de comenzar una nueva etapa con nuevos proyectos y energías renovadas. Y para aprovechar bien esta tendencia natural es importante, antes de afrontar lo nuevo, completar los viejos temas pendientes. Pues es necesario reunir toda la energía posible, también la estancada en los asuntos incompletos,  para generar un buen impulso de comienzo.

Cuando digo completar me refiero a acabar, reparar o soltar de alguna manera todo aquello que mantienes abierto porque aún no lo consideras resuelto.

Para empezar te propongo hacer un inventario de asuntos pendientes:
¿Prometiste algo que aún no has cumplido?
¿Tienes que responder alguna llamada o mensaje?
¿Te hace falta pedir alguna disculpa?
¿Te gustaría expresar algún reconocimiento o mostrar agradecimiento?
 ¿Qué reparaciones hay que hacer en tu casa? ¿En tus relaciones? ¿En tu salud?
¿Qué es lo que necesita ser ordenado? ¿En tus armarios? ¿En tus gastos?
¿Qué proyectos están estancados?
¿Te prestaron dinero o cosas que aún no has devuelto?
¿Olvidaste hacer algún regalo?
¿Qué resentimientos y rencores siguen vivos?
¿Qué palabras están pedientes de decir y qué penas y enfados esperan cauces de expresión?
¿Estás postergando alguna conversación necesaria?
¿Qué asuntos mantienes parados a la espera de que tomes una decisión?

Una vez que tengas hecha esa lista pregúntate: ¿Qué es lo que falta? ¿Se trata de acabar, reparar o soltar? ¿Qué es lo que está en mi mano hacer para sentirme en paz con esta situación y darla por concluida? Concreta los pasos a dar, pon una fecha tope para realizarlos y agéndalos.

En cuanto a los asuntos que necesitan ser finalizados, observa si es posible delegar alguna tarea o si puedes aceptar ayudas.  En relación a los temas a reparar, entiende que aunque lo importante es tu buena voluntad y hacer lo necesario, puede que se necesite tiempo para restaurar lo dañado. De manera que tendrás que añadir a tu  esfuerzo, paciencia y comprensión. Pero podrás liberarte de la tensión de tener algo pendiente pues ya habrás hecho tu parte. En cuanto a lo que tengas que soltar, recuerda que para dar por cerrado algo que no ha salido como esperabas es necesario extraer la enseñanza con la que te enriquece la experiencia. Además, ten en cuenta que completar también es dejar ir todo aquello que no puedes gestionar porque escapa a tu control.

Por último, conforme vayas cerrando temas, táchalos de la lista, saborea la satisfacción del deber cumplido y celebra los logros.

Como complemento, te sugiero practicar la visualización guiada titulada “Completandoasuntos pendientes” que te presento aquí en formato audio:




No cerrar un asunto a tiempo puede suponer convertirlo en una historia interminable que te drenará mucha energía. Acábalo, repáralo o suéltalo. Después con todas tus energías reunidas, afronta con entusiasmo y confianza los nuevos retos, añadiendo la intención de no dejar cabos sueltos por el camino. Para lograrlo, repasa al finalizar cada semana, los asuntos abiertos y aplica a cada uno de ellos, los pasos aquí explicados.

Gracias por leerme. Tus comentarios serán bien recibidos. Abrazos y hasta pronto.



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2 comentarios:

  1. Este artículo me ha servido para reflexionar sobre cargas que pesan y a veces no eres consciente de cuáles son, ni qué hacer con ello. Me ha ido muy bien también hacer la visualización.

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  2. Gacias por tu ayuda...algunas cosas cuestan mucho y no se sabe cómo afrontarlas.

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